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Educación de calidad para alcanzar la transformación social

Recientemente, América Latina ha hecho importantes esfuerzos que han dado como resultado incrementos en los niveles de educación de las niñas y mujeres, sin embargo esto no necesariamente han conducido a una correspondiente igualdad en el hogar, lugares de trabajo o incluso participación en espacios políticos y públicos.

Recientemente, América Latina ha hecho importantes esfuerzos que han dado como resultado incrementos en los niveles de educación de las niñas y mujeres, sin embargo esto no necesariamente han conducido a una correspondiente igualdad en el hogar, lugares de trabajo o incluso participación en espacios políticos y públicos. 

Muchas niñas y mujeres jóvenes todavía crecen luchando con la idea de que son ciudadanas de “segunda clase”, por lo que, si ellas van a cumplir un papel igualitario en la sociedad una vez que terminen su educación, esta debe ser verdaderamente empoderadora y capaz de crear en ellas la determinación para desafiar la discriminación y transformar sus entornos para que estos valoren y respeten sus derechos e impulsen su pleno potencial.

Sumado a estos desafíos y barreras que afectan a miles de niñas a nivel regional aún no se cuenta con datos específicos del impacto de dichas barreras en la vida de las niñas, lo que ocasiona mayor dificultad para que los Estados al momento de crear e implementar políticas y programas integradores para el desarrollo de las niñas y mujeres jóvenes.

Recientemente Plan International lanzó a nivel global El informe “Contando lo invisible: Usar los datos para transformar las vidas de las niñas y mujeres hasta el 2030”, el cual destaca que las niñas son invisibles para la mayoría de los Estados y autoridades, ya que sus datos vitales hacen faltan o están incompletos.

A modo de ejemplo, podemos saber cuántas niñas asisten a la escuela, pero no medimos adecuadamente cuántas abandonan la escuela por diversas razones, incluyendo el matrimonio o uniones tempranas, el embarazo adolescente, en especial en niñas menores de 15 años, la violencia sexual, los costos Escolares, o la falta de oportunidades de empleo después de la escuela. ¿Cómo podemos esperar incrementar el acceso de todas las niñas a la educación de calidad si no damos seguimiento a algunos de los factores más importantes que limitan sus oportunidades?

Dentro de este complejo contexto, existe un gran desafío de trabajar juntos, gobiernos, sociedad civil y sector privado para hacer visible las barreras que afectan a las niñas y asegurar el acceso a una educación de calidad para ellas en base a la colaboración e integración.

En este sentido, La educación debe jugar un papel transformador para construcción de sociedades que valores y respeten los derechos de todas y todos sus miembros en especial de las niñas y adolescentes.

La justificación socio económica para continuar invirtiendo en la educación de las niñas es incuestionable. Según informes globales[1]: “cada año de escolarización para las niñas reduce la mortalidad infantil en un 5 a 10%. Los hijos e hijas de madres con cinco años de educación primaria tienen un 40% más de probabilidad de vivir más allá de sus cinco años de edad y se ha demostrado que cada año extra de escolaridad de las niñas aumenta sus salarios en un 10 a 20%.

Una niña que recibe educación primaria y secundaria de calidad tiene más posibilidades de leer y escribir, estar saludable y sobrevivir hasta la edad adulta, al igual que sus hijas e hijos; tiene más posibilidades de reinvertir sus ingresos en su familia, comunidad y país, y tiene menos posibilidades de experimentar violencia o casarse y tener hijas e hijos mientras es todavía niña.

En Plan International hemos tomado un claro compromiso con miles de niñas y jóvenes de la región y por medio del movimiento Global Por Ser Niña, impulsamos y trabajamos con los Estados, socios y comunidades para que las las niñas y jóvenes puedan aprender, liderar, decidir; y prosperar; desarrollando su pleno potencial.

Estamos seguros que la educación sigue siendo la ruta más conocida hacia el empoderamiento y ofrece a las niñas de todo el mundo la mejor oportunidad de romper el ciclo intergeneracional de la pobreza.Ahora es el momento de brindar mayor atención e inversión para la educación de calidad y el empoderamiento de las niñas – como una estrategia clave para reducir la pobreza, entregar beneficios económicos sostenibles y sobre todo valorar la posición de las niñas y las mujeres en nuestra región.

Para conocer más sobre nuestros proyectos y como colaborar pueden ingresar a la pagina: www.plan-international.org /girls

[1] informe Girls’ Education in the 21st Century: Gender Equality, Empowerment, and Economic Growth