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Las niñas ante el cambio climático

Estamos ante una emergencia climática que aumentará las crisis humanitarias y acentuará la desigualdad de género.

El cambio climático es una injusticia social e intergeneracional; aquellos que menos han contribuido, serán los más afectados.

Las desigualdades y la discriminación que enfrentan cada día las niñas y jóvenes más vulnerables se ve acentuada por el calentamiento global. Por eso debemos fortalecer su participación activa en la acción climática y asegurar su inclusión en las soluciones para la transición ecológica a través de su formación, educación, empleo y emprendimiento.

¿Cómo impacta el cambio climático la vida de las niñas?

Educación

Durante las emergencias, las chicas son las primeras en tener que abandonar la escuela para ahorrar dinero, ayudar con las labores domésticas o cuidar de sus hermanos más pequeños

Matrimonio infantil

Cuando los ingresos de la familia peligran, se incrementan los casos de matrimonio infantil como una manera de reducir la carga financiera de las familias. 

Violencia

Durante y después de catástrofes naturales, las niñas enfrentan un mayor riesgo de violencia y explotación, incluyendo el abuso físico y sexual y la trata.

Salud

Cuando hay escasez de alimentos, las niñas y jóvenes tienen más probabilidades de sufrir hambre. Además, tienen menos acceso a servicios de salud y pueden estar más vulnerables a ciertas enfermedades durante la menstruación o el embarazo.
 

Las energías renovables, la igualdad de género y el desarrollo sostenible se fusionan en este proyecto de alto impacto cofinanciado por la Unión Europea y señalado como ejemplo de transformación y empoderamiento social y económico para las mujeres africanas.

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Ellas deben liderar la acción climática

A nivel global, se calcula que las mujeres sólo representan el 32% del total de los empleos del sector de las energías limpias, muy por debajo del 48% de la participación en el mercado laboral global. La desigualdad de género se repite en otros sectores generadores de empleo verde. Las mujeres son también minoría en el sector de la construcción sostenible, en la industria del reciclaje, en el nuevo sector de la producción de vehículos eléctricos y en la agricultura orgánica.

Las economías verdes deben promover la igualdad de género para que las jóvenes y las mujeres participen en el sector, eliminando los procesos discriminatorios y la brecha salarial de género. Además, se debe fomentar que las tengan una participación activa tanto en las carreras STEM como en las habilidades para la economía verde, especialmente en las chicas menores de 18, a través de la educación formal y no formal. 

La organización ha instado a la acción urgente para que los gobiernos, en colaboración con la sociedad civil y el sector privado, adopten políticas que no solo tengan en cuenta las necesidades de las niñas y las jóvenes como uno de los grupos más vulnerables, sino que las consideren actores clave en la lucha contra el cambio climático, creando entornos propicios que faciliten su participación en todas las etapas de su vida: infancia, adolescencia y edad adulta.