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Video-noticia: Presentación 'Aprender sin Miedo'

29 Octubre 2010

Los directores de PLAN Zimbabue y PLAN Benin te explican el impacto que tiene la violencia en las escuelas sobre los niños

Violencia sobre las niñas por el precio de una buena nota

La violencia sexual sobre las niñas es una realidad en muchos países de Asia y Ámérica, y especialmente en miles de escuelas en África, un continente donde apenas 21 de los 54 países penaliza legalmente el castigo corporal a los alumnos.

En países como Nigeria, el 88% de los profesores reconoce que en sus escuelas se producen incidentes sexuales que implican al profesorado y alumnas. El 6% de las estudiantes en Ghana asegura haber sido objeto de chantaje sexual por parte de un maestro para obtener mejores calificaciones y en Uganda ?entre otros ejemplos-, el 8% de las estudiantes entre 16 y 17 años afirma haber tenido relaciones sexuales con sus profesores.

Los profesores solicitan intercambios sexuales a las niñas a cambio de mejores notas o de reducción de las tasas escolares. Otra práctica tradicional consiste en atraer a las alumnas a sus domicilios privados con la excusa de ayudarles con las tareas extraescolares. Se da el caso también de estudiantes varones que ofrecen sus compañeras mujeres a profesores a cambio de que se les reduzcan o anulen los costes de escolarización.

Los motivos para este comportamiento tienen una profunda raíz cultural y social, según Houinato Bell´Aube, director de PLAN en Benín y experto en violencia sexual en las escuelas. ?El profesorado no está cualificado. El perfil medio de un profesor en una escuela rural africana es el de un hombre joven, con apenas estudios de primaria, que emigra a la ciudad y, a pesar de que finalmente se ve obligado a regresar a la aldea por falta de oportunidades, en el pueblo es percibido como alguien con conocimientos porque ha vivido fuera y se le nombra maestro?, explica Bell´Aube. ?Además, se trata de sociedades donde las relaciones de poder están centradas en el hombre, las mujeres son percibidas como objeto pasivo y se ignora el derecho de las niñas a no ser utilizadas sexualmente?.

Los efectos de la violencia sexual en la salud física de las niñas van desde el trauma psicológico hasta embarazos y enfermedades de transmisión sexual. Así, según un estudio realizado en Etiopia, el 10.6% de las víctimas de violencia sexual quedaron embarazadas y el 23,5% contrajo algún tipo de enfermedad. Ninguna de las alumnas buscó tratamiento por miedo a que se descubriera su condición. Rara vez, además, se consigue condenar a los culpables. En numerosas ocasiones, además, las familias acceden a llegar a un acuerdo fuera del sistema legal a cambio de una compensación económica o para mantener el caso oculto.

Soluciones de PLAN: dar voz a los niños y niñas

En Kenia, en 2006, PLAN en conjunción con dos organizaciones locales y el apoyo del gobierno, puso en marcha la ?Childline Kenya?, una línea telefónica gratuita para dar soporte emocional a los niños y niñas. Vía teléfono, los menores pueden denunciar cualquier tipo de violencia en las escuelas, bien sea castigo físico por parte de los maestros, agresiones sexuales o acoso.

La denuncias recibidas, principalmente de niñas en zonas rurales, han llevado al gobierno keniata a proceder a la detención y retirada de la docencia de 1.000 maestros acusados de casos de violencia sexual.

El éxito de esta iniciativa ha sido tal que PLAN está impulsando proyectos similares en países como Uganda, Zambia y Zimbabue.

El coste psicológico, social y económico de la violencia en las escuelas

Los efectos más documentados sobre los alumnos y alumnas son aquellos sobre la salud mental. En Brasil, por ejemplo, donde el acoso escolar entre alumnos es un importante problema, el 84% de los estudiantes considera su escuela como un entorno violento. Se ha comprobado, además, que el 27% de las víctimas pierden interés y entusiasmo y el 14% va al colegio con miedo.

Los daños psicológicos pueden durar de por vida. Los niños acosados son cinco veces más propensos a la depresión que sus compañeros, y las niñas desarrollan tendencias suicidas en una proporción ocho veces mayor. Además, el 80% de los niños abusados desarrollan algún tipo de desorden psiquiátrico de adulto y un tercio ejercerá violencia sobre sus hijos. Aquellos que han sufrido daños como niños tienen 2.7 más oportunidades de ser arrestados por comportamiento criminal como adulto y 11 veces más de adolescentes.

La violencia desarrollada por los niños que son abusados en la escuela acaba teniendo un impacto en la economía del país; un adulto violento aumenta los costes de asistencia social, sanitaria y no resulta productivo para la sociedad. En Brasil, por ejemplo, el 5% de los niños que sufren violencia escolar acaban implicados en algún tipo de violencia como adolescente. Si el coste de la violencia juvenil en Brasil se estima en 13 millones de euros, el coste derivado de la violencia en las escuelas es de 680 millones de euros al año, cerca del 15% del Producto Interior Bruto (PIB) del país.

En Guatemala, los beneficios no generados o perdidos por las altas tasas de abandono escolar, ascienden al 59% del PIB. En Argentina, el porcentaje es del 11,4%.

El coste total de las pérdidas económicas derivadas de la violencia escolar, sólo en los 13 países analizados en el estudio, alcanza los 45.000 millones de euros.