- Seis millones de personas en Somalia —casi una de cada tres— sufren escasez crítica de alimentos, según un nuevo informe de la IPC respaldado por la ONU.
- 1,9 millones de personas se enfrentan ya a niveles de hambre de emergencia, a un paso de la hambruna.
- Plan International alerta de que las niñas son especialmente vulnerables: cuando escasean los alimentos suelen ser las últimas en comer y sufren mayor riesgo de matrimonio infantil y explotación.
Somalia se enfrenta a una crisis de hambre letal agravada por el aumento de los precios de los alimentos y el combustible vinculado al conflicto en Oriente Medio; una sequía provocada por el cambio climático que se prolonga desde hace años; y una inestabilidad interna crónica, según un nuevo informe publicado este jueves por la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC, por sus siglas en inglés), respaldada por Naciones Unidas.
El informe concluye que seis millones de personas —casi una de cada tres en Somalia— sufren una escasez crítica de alimentos. De ellas, 1,9 millones afrontan niveles de hambre de emergencia, a solo un paso de la hambruna, la peor forma de hambre.
Millones de personas se encuentran ahora en riesgo inmediato de inanición en el país, mientras el aumento de precios impulsado por los conflictos sigue haciendo inaccesibles los productos básicos para familias ya devastadas por repetidas temporadas de lluvias fallidas.
La directora de Plan International en Somalia, Sadia Allin, declaró:
“En Somalia, millones de personas se despiertan cada día sin saber de dónde vendrá su próxima comida o gota de agua. Las familias caminan kilómetros bajo un sol implacable buscando algo tan básico como agua. Y en los lugares más duros, las vidas se pierden no de repente, sino lentamente, de forma dolorosa y lejos de la mirada del mundo. Las madres ven cómo las vidas y el futuro de sus hijos e hijas se desvanecen innecesariamente.
El alarmante informe publicado ayer pone de relieve hasta qué punto se han extendido las consecuencias humanitarias del conflicto en Oriente Medio. La crisis climática ya había devastado el suministro de alimentos en Somalia, con años de sequía que acabaron con el ganado y los cultivos de los que dependen las familias para sobrevivir. Pero ahora los alimentos y el combustible importados se han vuelto prohibitivamente caros y las familias somalíes, que ya sufrían una grave inseguridad alimentaria, están siendo empujadas al límite.
El aumento de la desnutrición pone a los niños y niñas de Somalia en grave riesgo y las niñas son especialmente vulnerables: en tiempos de escasez suelen ser las últimas en recibir comida. También tienen más probabilidades de abandonar la escuela, mientras que los riesgos de matrimonio infantil y explotación aumentan drásticamente a medida que las familias luchan por sobrevivir.
No podemos permitirnos repetir una tragedia como la vivida durante la hambruna de Somalia de 2011, cuando murieron un cuarto de millón de personas, la mayoría menores de cinco años. Ahora tenemos la oportunidad de salvar vidas, medios de subsistencia y proteger la dignidad.
Sin un alto el fuego inmediato en Oriente Medio y un aumento significativo de la financiación humanitaria, los niños y niñas de Somalia seguirán pagando un alto precio por una crisis que escapa a su control”.