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El acoso callejero es una forma de violencia tan habitual que una de cada cinco jóvenes que lo sufren lo han normalizado y, además, la sociedad asiste impasible cuando ocurre: el 90% de las jóvenes que han sido acosadas en la calle aseguran que no recibieron ningún tipo de ayuda de quienes estaban presentes, según el informe Safer Cities for Girls.
“Algunas personas de mi comunidad aconsejan a las chicas que se casen porque, como nos tenemos que quedar en casa por la pandemia, suponemos un mayor gasto para nuestras familias”, dice María*, una niña de 14 años de Mozambique.

Nuestra experiencia nos ha demostrado que las niñas y las jóvenes se ven especialmente afectadas durante las emergencias sanitarias.

“Algunas personas de mi comunidad aconsejan a las chicas que se casen porque, como nos tenemos que quedar en casa por la pandemia, suponemos un mayor gasto para nuestras familias”, dice María*, una niña de 14 años de Mozambique.

La producción de harinas enriquecidas previene la desnutrición infantil en Benín

En Benín, un 32% de los niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica. Se trata de un grave problema que amenaza la vida de los niños cada día. Aunque más del 70% de la población trabaja en el sector agrícola, la producción de cultivos es baja y los precios de los alimentos son altos, lo que significa que una dieta nutricionalmente equilibrada está fuera del alcance de la mayoría de las familias. Sin poder acceder a una dieta saludable los niños y niñas comienzan a sufrir de desnutrición, lo que impide su crecimiento y su desarrollo cognitivo, a menudo con consecuencias irreversibles. Para tratar este problema, Plan International está llevando a cabo un proyecto de nutrición para la primera infancia con el objetivo de reducir este retraso del crecimiento y mejorar el desarrollo en niños y niñas menores de cinco años. Como parte del proyecto, estamos formando a las mujeres en la producción de harina enriquecida, que es una solución rentable para aumentar los nutrientes esenciales en la dieta de las personas para garantizar una buena salud y desarrollo. La práctica de añadir pequeñas cantidades de micronutrientes a la harina es una forma sencilla de aumentar la ingesta de vitaminas y minerales en alimentos que las personas ya comen, como las gachas de avena. Rebecca, de 29 años, decidió participar en la formación como una forma de aumentar las ganancias de su familia. “No estaba haciendo nada en casa además de cocinar y limpiar así que aproveche la oportunidad que Plan International ofrecía para comenzar con una actividad que generara ingresos.” Después de aprender como producir y promocionar la harina enriquecida, Rebecca recibió un kit de una emprendimiento que incluía 70 kg de maíz, 28 kg de soja y bolsas de embalaje. Sin estar segura de si su harina se iba a vender o no en su pueblo, empezó produciendo pequeñas cantidades, pero su harina se hizo popular y ahora tiene una próspera microempresa. Rebecca vende su harina, de alto valor nutritivo y bajo coste, tanto en su comunidad como en los pueblos de los alrededores y más allá. “Incluso recibo pedidos de Cotonú. Produzco grandes cantidades y he tenido que contratar a una señora para que me ayude. Le pago al final de cada producción. Más adelante, me gustaría tener una máquina para coser las bolsas en lugar de atarlas como hago ahora”, dice. El proyecto ya ha tenido un impacto en los niños y niñas de las familias que compran la harina de Rebecca. Las madres utilizan la harina enriquecida para preparar las papillas, lo que ha permitido reducir los casos de desnutrición y los problemas de salud en la aldea. “Esta harina que Rebeca vende en el pueblo nos ayuda mucho a las madres. Antes dábamos a nuestros hijos a nuestros hijos gachas de harina de maíz. No crecían bien y enfermaban a menudo. Pero ahora, con esta harina fortificada, nuestros hijos están en buena forma. Agradecemos al proyecto por haber enseñado a nuestra hermana esta actividad”, dice Honorine, una mujer de la aldea de Rebecca, en el departamento de Mono. Además de mejorar la salud de los niños, Rebeca contribuye a los gastos de su familia, incluyendo la educación de sus tres hijos. “Agradezco a los que enseñaron a mi mujer esta actividad porque ahora tenemos menos problemas en casa. Ella se encarga de todo, comida, educación e incluso de la salud. La vida de mi familia ha cambiado por completo,” dice Etienne, su marido, que es pescador. Rebecca es optimista respecto a su futuro y tiene planes de aumentar la producción y ampliar su negocio. “Creo que he ganado mucho de este proyecto porque ahora tengo una actividad generadora de ingresos. Sueño con poder llevar mi harina a las tiendas de Cotonú con mi propia etiqueta”, concluye

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PLAN INTERNATIONAL se suma a la campaña #apoyamoslosODS para promover la agenda 2030

Coincidiendo con la aprobación de la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030 este mes de julio, Plan International se une a la campaña #apoyamoslosODS lanzada por el Pacto Mundial de Naciones Unidas España.   Recordemos que los Objetivos Mundiales de Desarrollo Sostenible fueron adoptados por todos los Estados Miembros en 2015 como un compromiso universal para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad para 2030.  Cuando faltan menos de diez años para llegar a la meta apoyamos la necesidad de acelerar las soluciones sostenibles dirigidas a los principales desafíos del mundo como la pobreza, el hambre, la desigualdad de género o el cambio climático. La Década de Acción exige acciones concretas y prácticas. Estamos en el momento decisivo de actuación.   En Plan International llevamos 80 años defendiendo los derechos de la infancia y, en especial, la igualdad de las niñas, siempre desde una perspectiva de sostenibilidad. Como miembros del Pacto Mundial hemos sido pioneros junto a otras 840 empresas y organizaciones España, en alinear nuestras líneas estratégicas de trabajo con los 17 ODS de la Agenda 2030. Compromisos y buenas prácticas de Plan International dentro de los ODS Plan International lleva a cabo programas que promueven y defienden los derechos de la infancia para que millones de niños y niñas salgan de la pobreza, trabajando especialmente con la infancia más vulnerable y marginada. (ODS 1 – Fin de la pobreza) Durante situaciones de emergencia trabajamos ofreciendo ayuda humanitaria para cubrir las necesidades básicas de las personas afectadas como alimentación, educación y protección, entre otras. (ODS 2 – Hambre cero y ODS 3 – Salud y bienestar) Proporcionamos información sobre salud sexual y reproductiva, promoviendo la eliminación de prácticas perjudiciales como la mutilación genital femenina o el matrimonio infantil, así como acceso a servicios sanitarios para las chicas. (ODS 3 – Salud y bienestar) Difundimos información sobre derechos de la infancia y buenas prácticas parentales a familias y comunidades. En concreto, buscamos abordar las causas de la violencia de género trabajando con niñas, niños, socios y comunidades. (ODS 3 – Salud y bienestar y ODS 5 – Igualdad de género) Facilitamos el acceso a la educación a niños y niñas para que puedan tener más oportunidades de futuro y una vida mejor. (ODS 4 – Educación de calidad) Una de las principales actividades de Plan International es la defensa de los derechos de las niñas para conseguir un mundo con igualdad real, donde sean escuchadas, valoradas y libres y donde no existan los estereotipos de género y la discriminación. (ODS 5 – Igualdad de género) Trabajamos para ofrecer a las familias y las comunidades recursos que les proporcionen ingresos, sostenibles en el tiempo, y que les permita hacerles más resistentes a las dificultades económicas o durante situaciones de crisis o emergencias. (ODS 3 – Salud y bienestar, ODS 6 – Agua limpia y saneamiento y ODS 7 – Energía asequible y no contaminante) Plan International trabaja con los distintos gobiernos, organismos internacionales y organizaciones de ayuda al desarrollo para mejorar el acceso de los jóvenes a servicios financieros, formación y oportunidades de emprendimiento y empleo. (ODS 8 – Trabajo decente y crecimiento

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¿Por qué el cambio climático es una cuestión de igualdad?

En el noroeste de Camboya, las estaciones climatológicas están cambiando a pasos agigantados. La estación seca es cada vez más calurosa y larga, mientras que, durante la época de lluvias, las inundaciones son cada vez más frecuentes. El cambio climático es, sin duda, uno de los principales factores que está provocando estas alteraciones. Chana, de 5 años, y su madre, Lem La, apenas han oído hablar del cambio climático, pero tienen claro que la sequía es cada vez peor. Lo ven en el pozo, que se está quedando sin agua, y también en el arrozal, que ahora solo da una cosecha al año en vez de dos, como ocurría hace unos años. “Ya no podemos ganarnos la vida”, cuenta Lem La. “No veo futuro en la agricultura, pero tampoco tengo otras oportunidades”. Lem La, al igual que millones de mujeres en el mundo, sobrevive y alimenta a su hija gracias a la agricultura. De hecho, en casi todas las sociedades con una alta dependencia de las actividades agrícolas, las mujeres son las encargadas de garantizar la producción de los alimentos de subsistencia. En este sentido, las sequías, las inundaciones, la escasez de agua y falta de leña y demás fenómenos provocados por el cambio climático tienen una repercusión mucho mayor en la vida de las niñas y las mujeres. En un momento marcado por la pandemia, la inseguridad alimentaria ha alcanzado sus niveles más altos en cinco años: 155 millones de personas vivían en una situación de inseguridad alimentaria aguda o en situaciones peores en 55 países o territorios en 2020. Las condiciones climatológicas extremas están agudizando especialmente el aumento del hambre en el mundo y es una de las principales causas de las crisis alimentarias. Para 2030, se prevé que los fenómenos meteorológicos extremos y sus repercusiones harán que 100 millones de personas vivan en situación de pobreza. Un impacto devastador en la vida de las niñas En todo el mundo, las regiones más pobres son las más afectadas por el cambio climático y, dentro de estas mismas comunidades, las niñas y adolescentes son quienes sufren las peores consecuencias. El cambio climático está agudizando, aún más, las desigualdades de género, y esto hace que sea una de las temáticas que, como sociedad, debemos abordar de forma urgente. Aunque, a priori, nos puede parecer una realidad lejana, ya estamos viendo que, a medida que el agua y la leña son cada vez más escasas, las niñas — que suelen ser las encargadas de recolectar ambos bienes — tienen que dedicar cada vez más tiempo a ello, lo que las expone a la violencia durante los largos trayectos que realizan solas y reduce sus posibilidades seguir estudiando por la falta de tiempo. En Etiopía, Ayni tiene que caminar durante horas todos los días para recolectar agua porque la sequía provocó que el río más cercano se secara. “Muchas de mis amigas han abandonado la escuela por completo porque tienen que pasar mucho tiempo recogiendo agua”, cuenta la joven. El de Ayni es uno de los miles de ejemplos que demuestran que la educación de las niñas es, generalmente, lo primero que sacrifican las familias cuando escasean los recursos económicos. Además, las chicas corren un mayor riesgo de ser obligadas a casarse: cuando las familias enfrentan dificultades económicas, una de las principales opciones es casar a las hijas para que haya una boca menos que alimentar. Esto, a su vez, las expone a abusos sexuales y físicos, embarazos adolescentes y, en ocasiones, puede terminar en muerte materna. Trabajo de Plan International En Plan International sabemos que la educación es la solución para abordar el cambio climático. Por eso apoyamos, a través de diferentes proyectos, a la juventud de los países más vulnerables a los efectos del cambio climático para que pueda continuar con su educación, sean agentes activos en esta lucha y puedan defender sus derechos en crisis y desastres. Además, trabajamos con profesores y escuelas en las áreas más afectadas para enseñar a los y las jóvenes cómo está afectando el cambio climático, los riesgos a los que se enfrentan y las acciones que se pueden tomar en sus

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Hambre: la otra pandemia en Mali

Más de un año después de que estallara la pandemia en todo el mundo, en Mali, la emergencia sanitaria se ha convertido en una crisis del hambre sin precedentes: 5,9 millones de niños, niñas, mujeres y hombres, dependen de la asistencia humanitaria para sobrevivir.  Los conflictos y la crisis económica han agudizado la pobreza, las desigualdades y la inseguridad alimentaria. El aumento de precios de los productos básicos unido a la falta de ingresos, está reduciendo el consumo diario de alimentos de las familias en todo el continente africano. Cada día, miles de niños y niñas en Mali se van a la cama con hambre.   En África Occidental (en países como Burkina Faso, Chad, Malí, Níger y Nigeria), 23,6 millones de personas se enfrentarán a niveles de crisis de hambre en la próxima temporada de escasez (junio-agosto), lo que representa un aumento del 250% respecto a las cifras de hace solo dos años.  Inseguridad alimentaria y niñas En este contexto de crisis alimentaria, las niñas, jóvenes y mujeres están sufriendo las peores consecuencias. Ahora que muchas familias tienen que racionar sus alimentos, las niñas son quienes menos comida reciben y las últimas en hacerlo. Además, cuando las familias afrontan una escasez de alimentos muy grave, pueden llegar a someter a sus hijas adolescentes a diferentes formas de explotación sexual para conseguir algo de comida para ellas y su familia.  Asimismo, las niñas y adolescentes se enfrentan al matrimonio infantil — y, como consecuencia, al embarazo adolescente — como una de las opciones para conseguir alimentos.  En Mali el matrimonio infantil es uno de los mayores problemas ya que el 52% de las niñas se casan antes de los 18 años, y el 17% antes de cumplir los 15 años. Muchas familias creen que las niñas deben casarse a los 16 años, independientemente de sus esperanzas y sueños.   Niñas como Soucko, de 16 años, apenas tienen opciones para decidir sobre su futuro. “Me acaban de entregar en matrimonio a un hombre que no conozco. Quiero estudiar medicina. Ni siquiera sé si me dejarán continuar con mis estudios. ¡Los hombres deciden y nosotras obedecemos! Es triste no tener el control de nuestras propias vidas”.  El cierre de las escuelas también ha afectado al hambre de los niños, y especialmente de las niñas. Más de 26 millones de niñas de toda África que normalmente dependen de las comidas escolares para alimentarse diariamente, deben ahora buscar otras alternativas.  Para garantizar que los niños y niñas tienen acceso a una dieta equilibrada y saludable, desde Plan International hemos iniciado un proyecto para ayudar a las mujeres del pueblo pongan en marcha su propio huerto comunitario. Las mujeres, encargadas de la alimentación de sus familias, reciben formación, apoyo técnico y semillas para cultivar una gran variedad de frutas y verduras, como papaya, okra, moringa y plátanos.   Además, estamos repartiendo kits escolares para que los niños, niñas y adolescentes, sigan asistiendo a la escuela, al tiempo que se aliviaba la presión económica que supone para las familias que sus hijos e hijas continúen con su educación. Aun así, queda mucho trabajo por hacer, ya que la tasa de desnutrición ha empezado a aumentar de nuevo en el país debido a la ola de familias desplazadas por el

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Plan International y el Ayuntamiento de Sevilla colaborarán para crear una estrategia contra el acoso callejero

El acoso callejero es una forma de violencia tan habitual que una de cada cinco jóvenes en Sevilla que lo sufren lo han normalizado y, además, la sociedad asiste impasible cuando ocurre: el 92% de las jóvenes que han sido acosadas en la Sevilla aseguran que no recibieron ningún tipo de ayuda de quienes estaban presentes, según el informe Safer Cities for Girls, elaborado por la ONG Plan International. Estas son algunas de las conclusiones del estudio que Cristina, Ana y Belén, jóvenes sevillanas participantes en el proyecto Safer Cities for Girls han presentado hoy al alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y la teniente de alcalde delegada del Área de Igualdad, Educación, Participación Ciudadana y Coordinación de Distritos, Adela Castaño, en un encuentro en la sede del Ayuntamiento en el que han escuchado también sus recomendaciones para hacer de Sevilla una ciudad segura y libre de acoso callejero. “El 83% de las mujeres jóvenes en Sevilla han sufrido acoso callejero. Se trata de una discriminación por razón de género y edad que tiene un impacto real en sus vidas, limita su libertad y condiciona su desarrollo. La reunión de hoy es el primer paso para un plan de trabajo conjunto en el que las experiencias y voces de las jóvenes sean tenidas en cuenta en las políticas municipales”, ha subrayado Concha López, directora general de Plan International, que también ha participado en el encuentro. “Para el gobierno de la ciudad, la erradicación del acoso y de cualquier tipo de violencia de género es una prioridad. Y en esta lucha es fundamental la colaboración y la unidad de acción con el movimiento asociativo. Este proyecto de Plan International y sus conclusiones nos reflejan que queda mucho camino por hacer y es importante que avancemos de forma conjunta. Tenemos que visibilizar el problema y poner una estrategia en marcha”, ha explicado el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, tras mantener un encuentro con representantes de la entidad y con las tres jóvenes que han elaborado el estudio en la ciudad. Según el estudio, elaborado a partir de 117 experiencias de jóvenes de entre 15 y 25 años en la capital andaluza, solo un 1% de las chicas que ha sufrido acoso lo comunica a las autoridades o fuerzas de seguridad. En el 27% de los casos la experiencia se suele quedar en conversaciones con familiares o amistades. “Tenemos que poner en marcha más recursos de atención y apoyo a las chicas que sufren acoso, hasta que lo superen, y campañas públicas que visibilicen esta violencia, no podemos permitir este pacto de silencio y mirar hacia otro lado”, ha asegurado Belén, una de las jóvenes portavoces del proyecto. La investigación se ha desarrollado en el marco del proyecto Safer Cities for Girls, financiado por la Comisión Europea, a partir de las 3.000 experiencias registradas a través de una web activa en Sevilla, Madrid, Barcelona, Bruselas, Amberes y Charleroi. A través de esta plataforma, las propias jóvenes podían marcar en el mapa de su ciudad un punto que les había parecido seguro o inseguro, los motivos y dar otros detalles sobre su experiencia, como, por ejemplo, si recibieron ayuda o no. Mecanismos de protección de las jóvenes Las jóvenes han explicado al alcalde y la delegada cómo más del 30% de las jóvenes en Sevilla modifican su comportamiento debido al acoso callejero, recurriendo a estrategias para protegerse y aumentar su sensación de seguridad, que pueden ir desde elegir un camino alternativo (21%) hasta no volver a caminar sola por el lugar en el que fueron acosadas (12%).Cabe destacar que en el 11% de los casos las jóvenes no modifican sus costumbres y regresan al mismo lugar. Según el informe, 8 de cada 10 situaciones de acoso callejero que sufren las chicas en Sevilla no implican contacto físico: abarcan desde miradas, silbidos, persecuciones, comentarios e insinuaciones, entre otras. No obstante, un 6% de los casos llega al contacto físico. Por tipo de lugares, el 42% de las experiencias de acoso que viven las jóvenes en Sevilla tienen lugar en la calle. También se producen de camino a actividades deportivas o de ocio (12%), en parques y jardines (12%), y en el transporte público (11%). Respecto a las franjas horarias, la mayoría de casos de acoso callejero en la ciudad hispalense ocurren por la noche (35%) y por la tarde (27%), seguido por la madrugada (14%). No obstante, la sensación de inseguridad está extendida entre muchas jóvenes de la capital: un 25% señala que son acosadas “en cualquier momento”. Las jóvenes perciben que los espacios en Sevilla son seguros cuando existe “presencia policial o vigilancia” (31%), son “lugares concurridos” (25%) o con “infraestructuras adecuadas” (23%). Por este motivo, las jóvenes han reclamado al Ayuntamiento más puntos seguros en zonas de ocio, así como garantizar la participación de niñas, adolescentes y jóvenes en el desarrollo de planes de urbanismo, para incluir su perspectiva y necesidades. Recomendaciones para construir ciudades seguras Plan International lleva desde 2018 trabajando para para que las autoridades adopten medidas con el fin de generar ciudades inclusivas en las que las niñas y las jóvenes se sientan libres y seguras. En este sentido, el informe destaca una serie de recomendaciones que pasan por: 1. Legislar para prevenir, detectar, denunciar sancionar y erradicar el acoso callejero, impartiendo formación y otorgando recursos a las fuerzas y cuerpos de seguridad para actuar ante las denuncias. 2. Mejorar la planificación urbana mediante la adopción de un enfoque de género en el diseño y planificación urbana, incluyendo las necesidades de las niñas, adolescentes y jóvenes. 3. Apostar por una educación inclusiva, de calidad y en igualdad, tanto formal como informal, para erradicar los estereotipos de género y como herramienta de prevención de todas las formas de violencia de género, incluido el acoso callejero. 4. Aumentar los recursos de atención para jóvenes que han sufrido acoso en los espacios públicos, e incluir estos servicios psicosociales en todos los ámbitos, teniendo en cuenta que el acoso callejero se produce en cualquier espacio. 5. Fomentar la participación de las y los jóvenes en el diseño de ciudades más seguras, para tener en cuenta sus experiencias, demandas y necesidades. 6. Sensibilizar a la sociedad y difundir las iniciativas municipales en materia de prevención y atención del acoso callejero, a través de campañas en plataformas relevantes y accesibles. 7. Reforzar las medidas de seguridad, con un enfoque de prevención, especialmente en los espacios considerados más inseguros. 8. Incorporar una visión amplia del acoso como una forma de violencia por razón de género y de control de la participación de las niñas y adolescentes en el espacio público, que también puede trasladarse al espacio

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Jóvenes madrileñas entregan al Ayuntamiento sus recomendaciones contra el acoso callejero

El acoso callejero es una forma de violencia tan habitual que una de cada cinco jóvenes madrileñas que lo sufren lo han normalizado y, además, la sociedad asiste impasible cuando ocurre: el 90% de las jóvenes que han sido acosadas en la calle aseguran que no recibieron ningún tipo de ayuda de quienes estaban presentes, según el informe Safer Cities for Girls, elaborado por la ONG Plan International. Para compartir las conclusiones de este estudio sobre la seguridad de las mujeres jóvenes en las ciudades, un grupo de jóvenes madrileñas se reunió ayer en el Palacio de Cibeles con el concejal delegado de Familias, Igualdad y Bienestar Social del Ayuntamiento de Madrid, Pepe Aniorte, a quien hicieron llegar sus recomendaciones para hacer de Madrid una ciudad segura y libre de acoso callejero. El 75% de las mujeres jóvenes en Madrid han sufrido acoso callejero, según el estudio, financiado por la Comisión Europea y elaborado con la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) a partir de 569 experiencias de chicas de entre 15 y 25 años en Madrid. Según los datos, solo un 3% de las chicas que ha sufrido acoso en Madrid lo comunica a las autoridades o fuerzas de seguridad. En el 24% de los casos, la experiencia se suele quedar en conversaciones con familiares o amistades. Estas son algunas de las conclusiones sobre el acoso callejero en Madrid que llevaron ayer al Ayuntamiento Patricia, Sara y Vanesa, las tres participantes del proyecto Safer Cities for Girls, con el que Plan International ha recogido más de 3.000 experiencias de chicas en Madrid, Barcelona, Sevilla, Bruselas, Amberes y Charleroi, a través de una página web en la que las propias jóvenes podían marcar en el mapa de su ciudad un punto que les había parecido seguro o inseguro, los motivos y dar otros detalles sobre su experiencia. “En Madrid, las chicas consideran que en un 64% de los casos son acosadas por ser mujeres y en un 20% por su edad. El acoso callejero es una forma de discriminación y violencia que limita la libertad y seguridad de adolescentes y mujeres jóvenes en la ciudad. A pesar de que existen recursos e iniciativas, no hay normas para prevenir y sancionar esta violencia callejera sutil y normalizada que sufren niñas y jóvenes. Desde Plan International solicitamos que se recoja en la normativa para enviar un mensaje de tolerancia cero”, aseguró Begoña Solórzano, directora de Programas Locales de Plan International, en el encuentro. Mecanismos de protección de las jóvenes Sara, Vanesa y Patricia explicaron que una de cada cuatro jóvenes en Madrid modifica su conducta a raíz de casos de acoso, poniendo en marcha estrategias de autoprotección como elegir un camino alternativo (14%) o buscar compañía para no tener que recorrer solas los trayectos (12%). “Necesitamos más espacios públicos promovidos por los ayuntamientos, en todos los barrios, que sirvan de encuentro para jóvenes, en toda su diversidad. Lugares abiertos en los que puedan reunirse, sumar experiencias y aprender sobre estas violencias. Todas las personas jóvenes, no solo los que ya están implicados, todas deben participar y enterarse”, explicó Sara, una joven de 17 años participante en el evento. Por su parte, Vanesa, de 18 años, subrayó que: “no podemos tomarnos esto como un juego, es un miedo real. Hay que transmitir esto a la sociedad para que se pueda entender la dimensión del problema y sus consecuencias: no nos lo estamos inventando, no estamos exagerando”. Casi 8 de cada 10 situaciones de acoso callejero que sufren las chicas en Madrid no implican contacto físico, y abarcan desde silbidos e insinuaciones hasta amenazas y persecuciones. No obstante, un 7% de los casos de acoso llega al contacto físico. Por tipo de lugares, el 43% de las experiencias de acoso que viven las jóvenes en Madrid tienen lugar en la calle. También se dan situaciones de acoso de camino a actividades deportivas o de ocio (14%); en parques y jardines (12%), y en el transporte público (11%). Respecto a las franjas horarias, la mayoría de casos de acoso callejero en Madrid ocurren de madrugada (35%) y por la noche (24%), seguido por la tarde (19%). No obstante, la sensación de inseguridad está extendida entre muchas jóvenes de la capital: un 12% señala que son acosadas “en cualquier momento”. A la hora de elegir cómo moverse por las noches, las jóvenes madrileñas tampoco lo hacen libremente: si pueden, evitan el transporte público o priorizan unos ante otros: “Por la noche solo cojo bus porque desde el metro a mi casa no hay iluminación, está alejado, y si cojo el tren tengo que atravesar un parque”, relata una joven de Madrid de 17 años entrevistada para el informe. En general, las jóvenes perciben que los espacios en Madrid son seguros cuando las infraestructuras son adecuadas (28%); son “lugares concurridos” (26%) o existe “presencia policial o vigilancia” (24%). Recomendaciones para construir ciudades seguras Plan International lleva desde 2018 trabajando para para que las autoridades adopten medidas con el fin de generar ciudades inclusivas en las que las niñas y las jóvenes se sientan libres y seguras. En este sentido, la organización recomienda: Legislar para prevenir, detectar, denunciar sancionar y erradicar el acoso callejero, impartiendo formación y otorgando recursos a las fuerzas y cuerpos de seguridad para actuar ante las denuncias. Mejorar la planificación urbana mediante la adopción de un enfoque de género en el diseño y planificación urbana, incluyendo las necesidades específicas de las niñas, adolescentes y jóvenes. Apostar por una educación inclusiva, de calidad y en igualdad, tanto formal como informal, para erradicar los estereotipos de género y como herramienta de prevención de todas las formas de violencia de género, incluido el acoso callejero. Aumentar los recursos de atención para jóvenes que han sufrido acoso en los espacios públicos, e incluir estos servicios psicosociales en todos los ámbitos, teniendo en cuenta que el acoso callejero se produce en cualquier espacio. Fomentar la participación de las y los jóvenes en el diseño de ciudades más seguras, para tener en cuenta sus experiencias, demandas y necesidades. Sensibilizar a la sociedad y difundir las iniciativas municipales en materia de prevención y atención del acoso callejero, a través de campañas en plataformas relevantes y accesibles. Reforzar las medidas de seguridad, con un enfoque de prevención, especialmente en los espacios considerados más inseguros. Incorporar una visión amplia del acoso como una forma de violencia por razón de género y de control de la participación de las niñas y adolescentes en el espacio público, que también puede trasladarse al espacio

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Facebook cuenta con jóvenes activistas de Plan International para frenar el acoso online

Facebook ha escuchado las opiniones de un grupo internacional de chicas jóvenes activistas de Plan International, entre ellas una española de 17 años, sobre la inseguridad que viven online, e invitado a una de ellas a permanecer como consultora en la creación de campañas de sensibilización que animen a denunciar el abuso en las redes sociales. Esta decisión ha sido tomada después de que la red social realizara una serie de sesiones de escucha en las que 15 niñas activistas de distintos países compartieran sus experiencias online y escucharan, directamente de Facebook, Instagram y Whatsapp, qué medidas están adoptando como empresas para abordar el acoso online y establecer soluciones y prioridades. Estas sesiones forman parte de la campaña de Plan International “Ponte en mí perfil” – Free to be Online- “Este tipo de acuerdos con empresas son fundamentales para acabar con el acoso online. Los ataques que reciben las niñas y adolescentes en las redes sociales son una amenaza para su libertad de expresión, su participación y su desarrollo. En un mundo y mercado laboral en transformación digital, necesitamos, por un lado, ayudarles a mejorar sus competencias digitales, y por otro, fomentar su liderazgo a la vez que escuchamos sus opiniones. Si las dejamos fuera, estamos invisibilizando su realidad y necesidades”, explica Concha López, directora general de Plan International. “El acoso en las redes es algo que nos afecta a todas. Da igual el país del que vengamos, por eso hemos sido capaz de juntarnos diferentes mujeres de diferentes países para intentar solucionarlo todas juntas a través de estas sesiones de trabajo. El acoso online se puede parar si los responsables de ciertas redes sociales escuchan las medidas de seguridad que necesitamos ya que somos nosotras las que lo sufrimos y no nos suelen preguntar a nosotras”, dice Laura, de 17 años, representante española en el grupo de activistas de Plan International. Acoso online, una realidad diaria de las adolescentes Casi el 60% las niñas y adolescentes en el mundo ha sufrido acoso online y una de cada cinco ha abandonado o reducido significativamente el uso de las redes sociales como consecuencia del acoso, según el informe “(In)seguras Online”, basado en las experiencias de 14.000 chicas de entre 15 y 25 años de 22 países, incluido España, que Plan International publicó en el marco de la campaña global #FreeToBeOnline, con motivo del pasado Día Internacional de la Niña. En España, donde participaron 1.000 chicas, el 88% reconoce que ellas u otras chicas de su entorno se han enfrentado a más de una forma de acoso y que Instagram es la red social donde más acoso sufren (35%); seguido de WhatsApp, con un 28%; y Facebook, 20%. Además, la mayoría de chicas (44%) encuestadas en el informe señala a las empresas de redes sociales como los principales responsables de aumentar sus esfuerzos y medidas para acabar con el acoso online y protegerlas, seguidas por los gobiernos (18%), otros usuarios (18%) y la policía (13%). Una de las principales sugerencias de las jóvenes activistas en las sesiones de escucha, que comenzaron en noviembre del año pasado, fue que Facebook incorporara dentro de su equipo de política de contenidos y moderación a un grupo diverso de jóvenes. En este sentido, la red social se ha comprometido a incorporar a personas de distintos contextos vulnerables, incluyendo mujeres jóvenes, para que ofrezcan un punto de vista estratégico en el diseño de los productos, políticas, programas y prácticas de la organización. Con el fin de prevenir el acoso online, las plataformas también se han comprometido a añadir nuevos idiomas y dar la opción a las jóvenes de que sugieran nuevas lenguas a su sistema de moderación de contenidos. De este modo, Facebook busca visibilizar que las niñas están expuestas a las amenazas físicas, insultos o contenido explícito no deseado, independientemente de la cultura o contexto socioeconómico al que pertenezcan. “El hecho de escuchar directamente de un grupo de chicas tan diverso cómo se manifiestan en cada contexto los problemas de seguridad y violencia de género, nos ayudará a definir nuestro alcance. Estamos comprometidos a darle continuidad a este trabajo para crear espacios seguros para las niñas y jóvenes”, subraya Cindy Southworth, coordinadora global de Seguridad de la Mujer en Facebook. Plan International, que trabaja para erradicar el acoso online en todo el mundo, elaborará, junto con las jóvenes activistas, materiales de formación sobre violencia de género. Con el fin de acabar con el acoso online, la organización solicita también a los gobiernos de todo el mundo que apliquen leyes específicas para hacer frente a la violencia online por razón de género- Del mismo modo, la organización pide colaboraciones de este tipo con el resto de empresas de redes sociales para que creen mecanismos de denuncia sólidos, efectivos y accesibles, que respondan a las necesidades específicas de las niñas y jóvenes, las protejan y responsabilicen a los

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La Agencia para el Empleo de Madrid y Plan International trabajarán por la inserción laboral de jóvenes vulnerables

  La Agencia para el Empleo de Madrid y Plan International, organización que trabaja por los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas, han firmado esta mañana un convenio de colaboración con la intención de mejorar la formación y orientación laboral de los y las jóvenes en situación de vulnerabilidad, un colectivo especialmente afectado por el desempleo. A través de esta firma, ambas entidades buscan impulsar acciones con perspectiva de género enfocadas especialmente hacia las mujeres jóvenes, con el objetivo de eliminar las brechas y barreras de género en el mercado laboral. Plan International, que empezó a trabajar hace 84 años, desarrolla actividades de sensibilización, formación y empoderamiento económico para adolescentes y jóvenes, ofreciéndoles las herramientas necesarias para su desarrollo y transición a la vida adulta. En concreto, a través de sus programas Write Her Future y Plane@, trabajan con jóvenes de contextos vulnerables en itinerarios de inserción hacia el empleo y la autonomía económica a través del desarrollo de competencias sociolaborales y digitales. “El acuerdo con la Agencia de Empleo de Madrid es un paso más en nuestro objetivo de asegurar la autonomía económica de las jóvenes en situación vulnerable y fomentar su participación en el mercado laboral en condiciones de igualdad, a través de alianzas público-privadas que les permitan acceder a empleos dignos, de valor añadido y de futuro”, ha señalado Concha López, directora general de Plan International. A través de esta firma, la Agencia para el Empleo de Madrid y Plan International contribuirán a mejorar las oportunidades de futuro de los y las adolescentes y jóvenes más desfavorecidos y avanzar la igualdad de género. En definitiva, y más en estos momentos tan excepcionales, con este acuerdo se están potenciando y promoviendo planes de acción que se centran en facilitar a las personas de Madrid su incorporación al mundo laboral, contribuyendo de esta manera, a la estabilidad económica, profesional y emocional de la ciudadanía. Además, este acuerdo contribuye a mejorar la oferta formativa de la Agencia para el Empleo de Madrid y orientarla hacia este colectivo, cumpliendo de esta forma con los Acuerdos de la Villa, en los que los distintos grupos políticos que componen el Consistorio y representantes de la sociedad civil acordaron, en esta línea, apostar por el empleo y los derechos sociales de las personas más vulnerables. En España, Plan International trabaja para promover soluciones sostenibles para el empleo y emprendimiento de adolescentes y jóvenes de contextos vulnerables, a través de la formación en habilidades y competencias, en programas en colaboración con las instituciones y el sector privado. Durante 2020, para hacer frente a las consecuencias de la pandemia, puso en marcha el programa #QueNadieSeQuedeFuera, que ofreció apoyo económico, educativo y psicosocial a cerca de 1.000 adolescentes y sus familias y evitar que los impactos de la emergencia agravaran las desigualdades y brechas

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