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Tras la erupción del volcán Nyiragongo y el terremoto en RDC se suman a la población de refugiados que necesitan de apoyo urgente.

Nuestra experiencia nos ha demostrado que las niñas y las jóvenes se ven especialmente afectadas durante las emergencias sanitarias.

Nuestra experiencia nos ha demostrado que las niñas y las jóvenes se ven especialmente afectadas durante las emergencias sanitarias.

¿Qué está pasando en Mali?

El aumento de la violencia y la inseguridad en Mali han derivado en una crisis social, política y económica sin precedentes que se ha visto agravada por la pandemia y que ha provocado desplazamientos masivos de la población. Desde 2018, se estima que hay alrededor de 750.000 personas desplazadas internas y unos 149.000 refugiados malienses en los países vecinos. Solo en 2020, casi 347.000 personas se vieron obligadas a huir de sus hogares con un único objetivo: sobrevivir. Aminatou, de 14 años, reside en la ciudad de Tombuctú. A pesar de su juventud, ya ha vivido dos crisis de seguridad en su país, y recuerda cuando, en 2012, con apenas cinco años, tuvo que huir de su casa junto con sus padres después de que los grupos armados tomaran el control de su barrio y cerraran todas las escuelas. “Ese día, mi padre no estaba en casa. Mientras él estaba fuera, unos asaltantes armados entraron al barrio. Cada vez que recuerdo ese momento, tengo miedo de alejarme de mi casa, aunque sean solo 100 metros”, cuenta Aminatou, cuya familia se trasladó a Mauritania, país en el que vivió durante seis años antes de regresar a Tombuctú en 2018. Al igual que le ocurre a Aminatou, las consecuencias del conflicto armado y la crisis alimentaria están poniendo en peligro el futuro de millones de niños, y especialmente niñas. Ellas están en grave riesgo de sufrir hambre, violencia, explotación, abuso sexual, matrimonio infantil y embarazo precoz. Además, muchas niñas han abandonado sus estudios y su carga de trabajo ha aumentado: ahora se encargan de tareas como la recogida de frutos, el cuidado del ganado, así como el cuidado de sus hijos, hijas y familiares.   Miles niños y niñas han sido reclutados por los grupos armados o han tenido que huir de sus hogares, muchos de ellos solos, sin agua, comida, ni nada más que lo que llevan encima.   El aumento de las violaciones de los derechos de la infancia es alarmante, y más ahora que el país vuelve a estar sumido en el conflicto tras un reciente golpe de Estado. La situación humanitaria es compleja, frágil e inestable. Se estima que 5,9 millones de personas, muchos de los cuales son niños y niñas, necesitan asistencia humanitaria. Casi la mitad de todas las muertes de niños y niñas menores de cinco años en Mali se deben a la desnutrición, que además puede provocar que los niños y niñas tengan problemas graves de salud derivados de enfermedades comunes como la neumonía, la diarrea o el sarampión, entre otras, porque su sistema inmunitario está muy debilitado por la falta de alimentos. A todo esto, se le une, desde hace más de un año, la pandemia de la Covid-19, que ha empeorado la ya de por sí grave situación humanitaria y de seguridad en este país del Sahel. Ahora, la población no puede desplazarse para comprar o vender productos, por lo que apenas tienen ingresos para subsistir. Cientos de miles de personas como Ada, madre de Assanatou y Roukiatou, dos gemelas de tres años, sobreviven gracias a la ayuda humanitaria de organizaciones como Plan International. Hace unos años, su situación era límite: “Mi leche materna no era suficiente para las dos bebés porque yo apenas comía”, explica Ada, quien fue remitida a uno de nuestros proyectos para hacer frente a la desnutrición en la región de Mopti, una de las zonas más peligrosas del país en la actualidad. Hasta el momento, este proyecto ha llegado a 2.893 niños y niñas, así como a 8.005 mujeres que han aprendido sobre cómo alimentar a sus hijos e hijas con una dieta sana y nutritiva. Sin embargo, aún queda mucho trabajo por hacer, ya que la tasa de desnutrición ha empezado a aumentar de nuevo en la región debido a la ola de familias desplazadas por el conflicto. También estamos repartiendo kits de higiene, con mascarillas, jabón y gel hidroalcohólico, así como kits escolares para animar a los niños, niñas adolescentes, a que sigan asistiendo a la escuela, al tiempo que se aliviaba la presión ecónomica que supone para las familias que sus hijos e hijas continúen con su educación. “Doy gracias a Plan International por todo lo que está haciendo en nuestra región”, dice Aminatou. “También agradezco que nos hayan repartido kits de higiene, y sé que otras niñas también lo agradecen. Todas están motivadas para ir a la escuela. He aprendido mucho sobre nuestros derechos gracias a los talleres sobre protección de la infancia. Me ha gustado mucho recibir el kit de higiene menstrual porque ya no tendré que preocuparme por la gestión de mi menstruación. Podré hablar de ello con mi familia, algo que antes no podía hacer”, concluye

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Como un juez revoluciona la lucha contra la MGF en Guinea Conakry

El artículo 407 de la Constitución de Guinea, establece una pena de prisión de 3 meses a dos años y una multa de casi 300 dólares a quién practique la mutilación genital femenina (MGF). Y sin embargo, a pesar del fuerte castigo legal, esta práctica tan dañina física y psicológicamente, tiene una tasa de incidencia de un 97% entre las niñas y mujeres de 15 a 49 años y los responsable rara vez son procesados. En la prefectura de Gueckdou, las cosas están empezando a cambiar gracias al trabajo del  juez de paz Oumar Diallo, que ha organizado el primer tribunal móvil para enjuiciar a los presuntos autores de la mutilación genital femenina. El juez viaja personalmente al lugar de los hechos y si se encuentra culpable, el delincuente es sentenciado a la vista de sus propios vecinos. “Por primera vez en la historia de nuestro país, hemos logrado organizar una audiencia judicial móvil gracias al apoyo de Plan International, quien se encargó de todo y proporcionó lo necesario para celebrar los juicios”, dice Oumar, Juez de Paz de Gueckedou. La primera audiencia del tribunal móvil tuvo lugar en un área donde la mutilación genital femenina se practica ampliamente. Aquí, las niñas son mutiladas tradicionalmente en las ceremonias que conducen los más radicales, que son vistos como miembros respetados de la comunidad. “Estos ancianos aprovechaban estas ceremonias para someter a las niñas con el fin de honrar la memoria de los fallecidos. Esta información fue facilitada por nuestros contactos con base en estas áreas y los culpables de estos hechos fueron detenidos. Decidimos acudir a la comunidad para organizar una audiencia pública. Celebramos el juicio en el centro juvenil frente a cientos de personas que habían sido informadas previamente. Así se hizo y el juicio transcurrió sin incidentes. Condenamos a los culpables a penas de prisión “, explica e juez. Oumar espera que la audiencia sirva de ejemplo para otros magistrados de su país que piensan que la práctica de la mutilación genital femenina es un delito insignificante. “Nuestro país ocupa el segundo lugar después de Somalia, no nos honra. Nosotros, los profesionales del derecho que debemos interpretar las leyes, tenemos que ser modelos a seguir y eso es lo que está haciendo la prefectura de Gueckedou. Organizamos la primera audiencia a pesar de todos los riesgos, es necesario hacerlo para luchar por la causa y motivar a otros magistrados del país a seguir nuestro ejemplo y estoy convencido de que esta audiencia ha servido de modelo “. “Ya no es el momento de los discursos, debemos pasar a la acción. Durante años, hemos sensibilizado en la radio, en la televisión, en las escuelas … explicando no solo las consecuencias de la MGF, sino también el castigo para los mutiladores, pero aún queda un largo camino por recorrer. Todos aquellos que crean que la práctica no se puede disociar de su vida cotidiana, me encontrarán frente a ellos. Por tanto, es necesario en la aplicación de la ley que la justicia sea proactiva en la respuesta a estos actos de violencia”, explica Oumar. La mutilación genital femenina ha disminuido drásticamente en esta área gracias al trabajo de Oumar y Plan International. “Gueckedou, era una prefectura de referencia en la región administrativa para la práctica de la MGF, hoy un modelo en el abandono de esta práctica”. “No es un trabajo fácil, sabemos qué como guineanos, deshacernos de esta práctica no es cosa fácil. Hay obstáculos que deben enfrentarse y eliminarse. Cuando hay casos de MGF, hay incluso amenazas contra el magistrado. Por lo tanto, debemos involucrarnos en el acto de hacer cumplir la ley y arriesgarnos a ir a las comunidades para abogar por el cambio y lograr un buen resultado “, concluye

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El lado más solidario de las personas refugiadas

“Participé en la formación y aprendí a hacer jabón. Ahora vendo el jabón que he producido yo misma y eso me permite mantener a mi familia”, dice Doris, madre de cuatro hijos. Nigeria tiene más de 195 millones de habitantes, lo que lo convierte en el país más poblado de África. También es uno de los más pobres. La pobreza, la inseguridad alimentaria y la falta de acceso a una educación y sanidad de calidad son especialmente graves en el noreste del país. Las actividades de Boko Haram han agravado aún más la situación. Desde 2009, se han producido repetidos ataques violentos, especialmente en el estado de Borno. Hasta la fecha, hay unos 2,7 millones de personas desplazadas de sus comunidades de origen. Gran parte de la población se enfrenta a la falta de oportunidades; sin empleo, medios de subsistencia y totalmente desmoralizados. Las niñas, jóvenes y mujeres son las más afectadas, y se están enfrentando a grandes riesgos que repercuten en su seguridad, educación y salud. Desde Plan International, en colaboración con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, estamos impartiendo formaciones sobre cómo fabricar jabones a los y las refugiados nigerianos que viven en el campamento de refugiados de Minawao, en Camerún, que alberga alrededor de 60.000 personas. Al finalizar este curso, las participantes reciben kits para que puedan fabricar ellas mismas el jabón y generar ingresos a partir de los nuevos conocimientos adquiridos. “Participé en la formación y aprendí a hacer jabón. Ahora vendo el jabón que he producido yo misma y eso me permite mantener a mi familia”, dice Doris, madre de cuatro

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Las niñas refugiadas se quedan sin ir a la escuela por la menstruación

“Cuando tengo la regla, me levanto muy temprano, antes que los demás, para lavar mi ropa y mis sábanas”, cuenta Angel, una refugiada burundesa de 14 años que vive con su padre de acogida en el campamento de refugiados de Tanzania. “Solo me puedo permitir usar una compresa al día. Me preocupa estar cerca de otras personas o ir a la escuela por si se me mancha la ropa y se burlan de mí”. Un paquete de compresas cuesta alrededor de 1,60€ en el campamento de refugiados, lo que supone un gasto enorme para las familias. La mayoría de los padres prefieren gastar el poco dinero que tienen en comprar comida. Angel es una de las miles de niñas y mujeres del campamento que tienen dificultades para acceder a productos de higiene menstrual. La mayoría usa trozos de tela o algodón, y muchas veces les da tanta vergüenza que dejan de participar en todo tipo de actividades: educativas, sociales y económicas. Además de enfrentarse a las cuestiones prácticas para gestionar sus períodos, las niñas también tienen que hacer frente al estigma de la menstruación. En muchas familias, a las niñas que están menstruando no se les permite acercarse a los hombres porque se las considera impuras. Como es un tema tabú, en las familias no se habla sobre la menstruación, ni siquiera entre las mujeres. “Cuando me vino la regla, mi vida se convirtió en una pesadilla porque no tenía acceso a productos para gestionar mi higiene personal. Pasaba vergüenza en la escuela y ni siquiera tenía cuadernos u otros materiales para estudiar, así que dejé la escuela”, explica Citigestse, una refugiada de 23 años. Aunque supone muchos peligros, muchas mujeres y niñas recogen leña para comprar compresas. “No es algo seguro porque los hombres nos persiguen en el monte, algunas de mis amigas han sufrido abusos y a veces nos detiene la policía porque cortar leña es ilegal”, nos cuenta Angel. Para hacer frente a algunos de estos problemas, Plan International, con el apoyo económico de Unicef, está impartiendo formación en materia de higiene a las niñas y mujeres jóvenes del campamento. Además, les está entregando kits de higiene menstrual que incluyen cubos, vaselina, jabón para la ropa, esterillas de plástico, ropa interior y compresas reutilizables. “Ahora tengo más confianza y puedo ir a la escuela, jugar con mis amigos e incluso hacer mis tareas sin preocuparme por cómo gestionar mi menstruación. También estamos más seguras porque ya no tenemos que ir al monte a recoger leña. Agradezco todo el apoyo que he recibido de Plan International. Espero que continúe para que más niñas puedan ir a la escuela y estar protegidas frente a la violencia”, dice Ángel. En el caso de niñas como Citigestse, que han abandonado la escuela, estamos apoyando su regreso a las aulas mediante un programa de orientación. Tras varias sesiones, Citigestse aceptó volver a la escuela y recibió un kit de higiene menstrual, así como materiales escolares y una lámpara solar para que pueda estudiar por la noche. “Me siento privilegiada por tener esta oportunidad. Recuerdo que antes tenía mucha vergüenza, pero ya la he superado gracias al programa de orientación. He retomado mis estudios y siento que ahora puedo inspirar a otras chicas que están pasando por lo mismo que yo. Mi sueño es ser profesora porque quiero ayudar a transformar la vida de otras niñas”, concluye

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Plan International aborda en la Comisión FEMM del Parlamento Europeo el impacto de la pandemia en la vida de las niñas y adolescentes

Concha López, directora general de Plan International, ha comparecido hoy ante la Comisión FEMM del Parlamento Europeo para abordar las barreras a las que se enfrentan las niñas, jóvenes y mujeres en situación de pobreza tras el impacto de la Covid-19. En la Comisión, presidida por Evelyn Regner,  también han intervenido Jolanta Reingarde, jefa de equipo de investigación y estadística en el Instituto Europeo de la Igualdad de Género; Olivier De Schutter, relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos; y Freek Spinnewijn, director de la Federación Europea de Organizaciones Nacionales que Trabajan con las Personas sin Hogar (FEANTSA). La directora general de Plan International ha explicado cómo la pandemia ha agudizado las desigualdades de género y ha trastocado diferentes ámbitos de las vidas de las niñas y adolescentes, especialmente de aquellas que viven en los contextos más vulnerables. Los efectos de la pandemia están teniendo consecuencias tanto en su entorno, como en su salud mental, su bienestar y seguridad, así como su derecho a la educación. Según los datos de los informes “Vidas Interrumpidas”, cuyo objetivo es aportar datos cuantitativos y cualitativos que revelan la magnitud del impacto de la crisis en las niñas, las adolescentes y las jóvenes; el 88% de chicas entrevistadas por Plan International aseguran haber experimentado ansiedad e, incluso, depresión. El informe también revela que la educación es el área de su vida más afectada por la crisis. Según el 62% de las entrevistadas, la “peor” consecuencia de la pandemia es no haber podido ir a la escuela o la Universidad. . Además, el 20% de las chicas temen verse obligadas a abandonar temporalmente sus estudios, mientras que un 7% declara que probablemente no podrán volver nunca. En España, desde hace un año, desarrollamos el programa #QueNadieSeQuedeFuera, ofreciendo a jóvenes apoyo psicológico durante y después del confinamiento, cubriendo sus necesidades materiales y apoyándolas en su itinerario formativo con herramientas digitales. Hasta hoy hemos llegado a apoyar a 1863 jóvenes, alcanzando un total de 6700 beneficiarios indirectos. Otro ejemplo es el apoyo que estamos dando, en el marco de un programa sostenido por fondos ECHO, a niñas, niños, adolescentes y mujeres jóvenes en el campo Azraq en Jordania. Allí trabajamos para mitigar el impacto de la pandemia en sus vidas, en particular para prevenir, proteger, y sensibilizar sobre la de violencia de género. Asimismo, apostamos por la formación en habilidades y oportunidades de empleo y emprendimiento. Con proyectos como el proyecto europeo “Women4IT” en el que participamos con otros 8 países, desarrollamos las competencias digitales de las jóvenes en riesgo de exclusión del mercado laboral, mejorando su empleabilidad y disminuyendo la brecha digital de género. Desde Plan International hemos solicitado al Parlamento Europeo que: los gobiernos de todo el mundo garanticen el acceso a una educación completa; se proteja y capacite a las familias frente a la pérdida de ingresos; se aumenten y potencien los servicios de salud mental; se amplíen los servicios de protección social con perspectiva de género y edad; se garantice la distribución de las vacunas de manera equitativa entre los países y beneficiando igualmente a las niñas y

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Plan International solicita al G7 que aumente la inversión para proteger a las niñas más afectadas por la pandemia

En un momento en el que el mundo se enfrenta a importantes retrocesos en torno a la educación de las niñas y adolescentes, es destacable que los líderes del G7 quieran destinar 2.750 millones de dólares a la Asociación Mundial por la Educación (GPE, por sus siglas en inglés), tal y como recoge la reciente Declaración de Carbis Bay, aprobada el pasado domingo 13 de junio, pero esta cifra no alcanza los 3.500 millones de dólares solicitados por Plan International y otras organizaciones de la sociedad civil. “Las consecuencias de la pandemia sobre los derechos de las niñas, y especialmente sobre su derecho a la educación, son alarmantes. No es el momento de mantener el statu quo ni de limitar los presupuestos. Para garantizar que los compromisos se ajustan a la realidad, los líderes del G7 deben abordar el déficit de financiación de la educación, estimado en 200.000 millones de dólares al año”, subraya Yona Nestel, responsable de Educación Inclusiva y de Calidad de Plan International. “Desde Plan International, consideramos que es necesario aumentar la financiación para alcanzar el objetivo de 5.000 millones de dólares (4,12 millones de euros) para el correcto funcionamiento de la Asociación Mundial por la Educación. Por tanto hacemos un llamamiento a los líderes del G7 y a otros países donantes para que aumenten sus esfuerzos y resuelvan esta situación. En el futuro, nos gustaría que los líderes del G7 rindan cuentas de los compromisos que adoptan, incluidas a las propias niñas”. Declaración sobre la Educación de las Niñas En mayo, el gobierno del Reino Unido aprobó la “Declaración sobre la Educación de las Niñas: recuperarse de la Covid-19 y desbloquear la Agenda 2030”. La Declaración, apoyada por el Plan de Acción para la Educación de las Niñas, establece los siguientes compromisos: 40 millones más de niñas escolarizadas para 2026 en los países de renta baja y media-baja; 20 millones más de niñas capaces de leer a los 10 años o al finalizar la escuela primaria en los países de renta baja y media-baja para 2026. La Declaración -aprobada por todos los líderes del G7- reconoce el impacto de la pandemia en los sistemas educativos y establece compromisos políticos para que las niñas desarrollen todo su potencial y sean ellas mismas quienes lideren el cambio, también en cuestiones como el cambio climático. El documento apuesta porque los sistemas educativos sean más inclusivos y resilientes para hacer frente a los efectos del cambio climático y otras crisis futuras. Todo ello, va en la misma línea que las peticiones y trabajo de Plan International a favor de una educación que promueva la igualdad de género y la justicia climática. En el documento también se menciona la necesidad de abordar la violencia de género y la violencia sexual, así como el acceso a una educación sexual integral; todas ellas cuestiones que las organizaciones y activistas por los derechos de las niñas vienen plateando y priorizando desde hace tiempo. Plan International celebra esta declaración, así como el plan de acción ya que considera que suponen un gran avance para abordar el impacto devastador que la pandemia está teniendo sobre los derechos de las niñas y adolescentes. En este sentido, la organización espera que se garantice que las niñas de todo el mundo puedan acceder a una educación inclusiva y con perspectiva de género. Sin embargo, considera que, sin un presupuesto ambicioso, tanto la declaración como el plan de acción corren el riesgo incumplir las promesas de proteger a las niñas más vulnerables del mundo en un momento en que sus necesidades son mayores que

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Niños y niñas no acompañados y familias sin nada: continúa el caos después del terremoto y la erupción de un volcán en RD Congo

Niños y niñas de entre 2 y 11 años han recorrido solos hasta 30 kilómetros para llegar a los campamentos que los acogen. La emergencia ha dejado un número significativamente alto de menores no acompañados. Una semana después de la erupción del volcán Nyiragongo y el terremoto de magnitud 5.3 que, dos días después, sacudió Goma, ciudad de República Democrática de Congo, fronteriza con Ruanda, miles de niños, niñas y adolescentes congoleños que huyeron al país vecino siguen aturdidos, especialmente los que se vieron separados de sus familias y/o adultos que los acompañaban. Entre los cerca de 7.000 congoleños que cruzaron a Ruanda buscando refugio, Plan International ha contabilizado 114 menores de entre 2 y 17 años no acompañados, más de la mitad niñas y un 30 por ciento de apenas entre 2 y 11 años. Una cifra de menores no acompañados especialmente alta para este tipo de emergencias. “La mayoría de los niños y niñas han llegado solos porque en el momento de la erupción del volcán no estaban con sus padres en casa, pero también ha habido casos en los que los padres corrieron en dirección diferente a la de sus hijos e hijas, ya que la erupción ocurrió por la noche y la falta de luz y el caos los separó. Algunos de los más pequeños han caminado más de 30km para llegar a Ruanda. En situaciones como esta hay que tener poner especial atención y cuidado porque, sobre todo las niñas y adolescentes, son muy vulnerables a la explotación y los abusos”, explica Elspeth Chapman, directora de programas internacionales de Plan Internacional. Los menores están siendo atendidos en el campamento de Busasamana, en Ruanda, donde Plan International está cubriendo sus necesidades alimentarias y les ha provisto con colchones, sábanas, sandalias, jabón y material higiénico en general, así como de material entretenimiento como pelotas y cuerdas. Desde que estalló la emergencia, la organización de protección de los derechos de la infancia, está trabajando para reunificar a los niños y niñas no acompañadas con sus familias, así como para establecer soluciones duraderas ante la avalancha de refugiados que ha llegado a Rubavu y que se prevé podría aumentar en los próximos días. Esta nueva oleada de personas pone en una situación límite a Ruanda, que lleva acogiendo refugiados de la República Democrática del Congo desde 1996 y que alberga a alrededor de 76.000 congoleños en cinco campamentos diferentes: Gihembe, Kigeme, Kiziba, Mugombwa y Nyabiheke. Después de la activación del volcán y el terremoto, unas 6.000 personas están siendo reubicadas en dos centros de recepción en el distrito de Rubavu, que también está sufriendo los estragos del terremoto. Por el momento, todos los bancos e instituciones financieras de la localidad, así como el mercado están cerrados. Además, el suministro de agua no está disponible en algunas zonas de la ciudad, lo que aumenta la vulnerabilidad de las personas desplazadas, y especialmente de la infancia, que están llegando a Ruanda en estos días. Trabajo de Plan International en Ruanda La organización lleva 14 años trabajando en dos de los cinco campamentos de Ruanda que acogen a refugiados y desplazados congoleños, centrando su trabajo en garantizar la protección, seguridad y acceso a la educación de niños, niñas y adolescentes. Para ello, ha instalado espacios seguros para la infancia, donde los niños y las niñas pueden interactuar, jugar y socializar con otros niños y niñas, así como recibir apoyo psicosocial y educativo para que no abandonen sus estudios. En estos espacios, además, los niños y niñas trabajan en su autoestima, en construir relaciones positivas y en la toma de decisiones sobre cuestiones que les afectan. Dados los altos índices de violencia sexual sobre niñas y adolescentes en el campamento de Mahama, también en Ruanda, que alberga a más de 55.000 personas, en su mayoría burundeses y congoleños, Plan International, junto con ONG locales, ofrece a las menores apoyo psicosocial, jurídico y médico, así como habitaciones seguras. Además, ofrece formaciones a las chicas para que puedan desarrollar actividades que les ayuden a generar sus propios ingresos y ser independientes

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Twitter se une a Plan International, la AEPD y Pantallas Amigas para abordar el acoso online

Twitter España y Plan International han celebrado hoy el evento online #ElPoderDeMiVoz: (In)seguras online, una sesión formativa en el marco de su colaboración para dotar a niñas, adolescentes y mujeres de las herramientas necesarias para alzar su voz de una manera segura en redes sociales, y que en esta ocasión ha contado con la participación de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y Pantallas Amigas. El evento ha contado con la participación de Camino Rojo, responsable de políticas públicas y gobierno de Twitter; Julia López, gerente de comunicación e incidencia política de Plan International España; Olga Pérez Sanjuán, subdirectora general de la Inspección de datos AEPD, y Jorge Flores, fundador y director de Pantallas Amigas. En su intervención, Julia López ha presentado los resultados del informe “(In)seguras online: experiencias de las niñas y las jóvenes en torno al acoso online”, elaborado por Plan International, la mayor encuesta sobre este tema, basada en los testimonios y entrevistas en profundidad a más de 14.000 chicas de entre 15 y 25 años de 22 países, entre ellos España. El estudio revela que el 58% de las chicas españolas ha sufrido acoso, y que un 40% lo sufre con mucha frecuencia. Esta violencia online, que va desde insultos, lenguaje abusivo o humillaciones a acoso sexual y amenazas de violencia física, comienza a los 8 años y es entre los 14 y los 16 cuando las chicas más lo sufren, y en un 73% proviene de personas conocidas. En este sentido, Olga Pérez, de la AEPD, ha explicado algunas situaciones prácticas en las que adolescentes y mujeres jóvenes se enfrentan a la “virulencia” de la violencia en la red, como la difusión de contenidos íntimos o utilización de imágenes privadas sin consentimiento, y ha explicado el Canal Prioritario de la Agencia para la denuncia y retirada de contenidos que violen los derechos de las víctimas. Por su parte, desde Pantallas Amigas han explicado diferentes formas de violencia online que sufren las niñas, adolescentes y mujeres y que pueden ir desde el grooming (abuso sexual pederasta online); la ciberviolencia de control, que se caracteriza por el control por parte de uno de los miembros de la pareja a través de la tecnología; el linchamiento digital (ataques, insultos y acoso generados a través de las redes sociales); la sextorsión (chantajes con contenido íntimo), el revenge porn o el ciberacoso sexual, entre otras. Los ponentes han insistido en la prevención del acoso y la violencia online desde la educación, la sensibilización y la formación de todos los agentes implicados. En este sentido, Jorge Flores ha destacado la necesidad de seguir trabajando en campañas y talleres de alfabetización digital con centros educativos y estudiantes. “La educación digital es la única solución ante contenidos engañosos”, ha subrayado Camino, representante de Twitter España. Además, desde las distintas organizaciones y entidades se han aportado algunas soluciones para acabar con esta forma de violencia desde varias perspectivas: desde las propias empresas de redes sociales, creando mecanismos de denuncia y seguimiento más fuertes, sensibles al género y edad; desde los gobiernos, aplicando la legislación para hacer frente al acoso online hacia niñas y adolescentes y como sociedad, apoyando a las chicas que son víctimas de este tipo de

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