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La crisis del hambre aumenta los matrimonios infantiles, la explotación y la violencia contra las niñas, según nuevo informe de Plan International

Las niñas y adolescentes de los países más afectados por la actual crisis alimentaria global están en grave riesgo de sufrir formas de violencia como matrimonios infantiles, explotación o violencia sexual, según el informe “Más allá del hambre: impactos de género de la crisis alimentaria” de Plan International, elaborado a partir de encuestas a 7.158 personas en Kenia, Somalia, Etiopía, Sudán del Sur, Malí, Níger, Burkina Faso y Haití, los países con una situación más crítica. La combinación de los efectos devastadores del cambio climático, los conflictos de Ucrania y otros países, y las crisis macroeconómicas derivadas de la pandemia, ha desembocado en una crisis alimentaria global sin precedentes, que afecta ya a 345 millones de personas de 82 países y ha llevado al borde de la inanición a 50 millones. Aunque las causas de la escasez de alimentos varían entre países, las entrevistas y análisis de Plan International revelan que las niñas, adolescentes y mujeres se enfrentan en todos los casos a un incremento alarmante de diferentes formas de violencia como las violaciones, la violencia de pareja, los matrimonios infantiles, precoces y forzados, la mutilación genital femenina, el acoso sexual y la explotación sexual. “A menos que se aumente urgentemente la ayuda internacional, innumerables niñas corren el riesgo de convertirse en víctimas invisibles de esta devastadora crisis del hambre. El hambre es un problema que tiene solución, pero es necesario actuar con urgencia para evitar que esta crisis alimentaria se convierta en una hambruna en toda regla que afecte sobre todo a los niños, y especialmente a las niñas. Los donantes deben aumentar la financiación”, asegura Concha López, directora general de Plan International, desde Somalia. En los ocho países analizados el informe constata que las normas sociales discriminatorias hacen que las niñas y las mujeres suelan comer menos, después de los niños y los hombres del mismo hogar, y en muchas ocasiones alimentos menos nutritivos, lo que tiene profundas consecuencias para su salud y desarrollo. En Etiopía, que junto con Kenia y Somalia sufre actualmente la peor sequía experimentada en el Cuerno de África en 40 años, el matrimonio infantil ha aumentado un 51% en el último año, según los datos disponibles, ya que las familias en una situación desesperada recurren a casar a sus hijas para aliviar la presión sobre la economía familiar u obtener el pago de la dote. Las niñas y adolescentes también sufren violencia sexual y física cuando buscan el escaso agua potable, para lo que a menudo recorren entre 15 y 25 km, incluso de noche para evitar las aglomeraciones en los puntos de suministro. En Kenia y Somalia, las niñas y mujeres participantes en los grupos focales explicaron que se mueven en grupo para recolectar agua y leña con el objetivo de mitigar el riesgo y, en Somalia, algunos hogares declararon preferir cocinar con carbón en lugar de leña para reducir el riesgo de violencia sexual en los trayectos de búsqueda. “Recorrer largas distancias de noche es muy arriesgado para nosotras, las niñas y las mujeres más jóvenes están muy expuestas a riesgos de violencia sexual, incluida la violación, y se ven amenazadas por animales salvajes peligrosos como las hienas; sin embargo, la mayoría de las veces preferimos ir a las fuentes de agua de noche para evitar la competencia y conseguir agua”, asegura una mujer etíope entrevistada en el estudio. Según el informe, el hambre también está afectando a la educación de los niños y niñas, ya que la matriculación y la asistencia a la escuela -especialmente en niñas y adolescentes- disminuyen a medida que aumenta la inseguridad alimentaria. Las familias informan de que, cuando los niños asisten a la escuela, tienen dificultades para seguir estudiando debido al hambre. Sin embargo, los comedores escolares suelen animar a las familias a llevar a sus hijos e hijas a la escuela. Además, también están aumentando los embarazos no deseados, y las personas encuestadas destacan la falta de acceso a suministros de salud e higiene menstrual. Por ejemplo, en Somalia, el 30% de las niñas y mujeres encuestadas mencionó como barrera la falta de dinero para comprar productos de higiene menstrual y, en Etiopía, las mujeres describieron cómo la falta de agua es un desafío para mantener una higiene menstrual segura, íntima y digna. El hambre que asola Etiopía y Somalia A lo largo del Cuerno de África, la sequía, en combinación con la inseguridad, está forzando el movimiento masivo de personas, incluyendo a grandes cantidades de ellas cruzando la frontera de Etiopía a Somalia. En Etiopía, donde hay datos locales disponibles de denuncias por violencia por razón de género, ha podido comprobarse su incremento, especialmente de los casos de violación y de matrimonio infantil temprano y forzado. Las personas encuestadas en Somalia también declararon que existe un problema de seguridad debido al incremento de las violaciones, mientras que un tercio de las chicas declaró que la violencia sexual es la mayor preocupación de seguridad a la que se enfrentan. En Etiopía, los desplazamientos y la migración asociados a la sequía están contribuyendo a un incremento del tráfico de niñas y jóvenes, tanto entre las desplazadas internas como entre las comunidades de acogida. Según las personas entrevistadas, las personas afectadas por la sequía se desplazan a las áreas urbanas, donde se ven obligadas a vivir en refugios desprotegidos, a menudo en la calle, lo que a su vez incrementa la exposición de los niños, especialmente de las niñas, al abuso sexual, la violencia y al riesgo de tráfico humano. Mientras en algunos países se enfatizó que el trabajo en el hogar sigue perteneciendo casi exclusivamente a la esfera femenina, se mencionaron ejemplos de niños y hombres cuyos roles han cambiado para enfocarse en responsabilidades más domésticas. Por ejemplo, en Somalia indicaron que, al mismo tiempo que niñas y mujeres empiezan a ejercer actividades generadoras de ingresos, hombres y niños se dedican a limpiar la casa, cocinar, cuidar de los pequeños y recolectar leña. La actuación de Plan International ante la crisis de hambre El objetivo del informe “Más allá del hambre: el impacto de género de la crisis alimentaria global” es analizar y entender los cambios de roles y responsabilidades durante las crisis, estudiar las capacidades, vulnerabilidades y necesidades específicas diferenciadas por edad y género y ofrecer recomendaciones para una respuesta con perspectiva de género que evite la invisibilización de niñas y adolescentes como principales víctimas de esta crisis. Plan International se ha unido al llamamiento urgente a los gobiernos donantes para que aporten 20.563 millones de euros para evitar que 50 millones de personas lleguen a la situación de hambruna. La organización humanitaria y de defensa de los derechos de la infancia también pide que se destinen fondos a programas de protección infantil, violencia de género, nutrición, salud mental y apoyo psicosocial, salud y derechos sexuales y reproductivos, y educación. Esto incluye la financiación de programas críticos de comedores escolares y el apoyo a respuestas dirigidas a nivel local siempre que sea posible. En la actualidad, la organización proporciona ayuda vital en los ocho países incluidos en el estudio, que incluye ayuda en efectivo, alimentos de emergencia, suministro de agua y comidas escolares. Concretamente en Somalia y Etiopía, dos de los países más afectados por esta crisis, Plan International es la única organización que trabaja con fondos provenientes de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en un proyecto que da soporte a ambos países en respuesta a esta emergencia. Este proyecto se enfoca principalmente en la población desplazada a causa de la sequía, especialmente en la prevención y respuesta ante los riesgos de protección infantil y violencia de

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La Campaña Mundial por la Educación llama a incrementar y transformar la financiación educativa en el Día Internacional de la Educación

Con motivo del Día Internacional de la Educación, la Campaña Mundial por la Educación (CME) renueva su compromiso con este derecho humano fundamental y refuerza su llamamiento a los gobiernos y a la comunidad internacional para que continúen con el cumplimiento de la Agenda de Desarrollo Sostenible y los compromisos acordados en la Cumbre sobre la Transformación de la Educación de Naciones Unidas. Tal y como afirmó la UNESCO, 6 de cada 10 niños y niñas son analfabetos y no comprenden una historia sencilla a la edad de 10 años; 244 millones de niños, niñas y jóvenes siguen sin estar escolarizar, mientras que el número de jóvenes con empleo cayó a 34 millones en el 2020, con un porcentaje superior al de los adultos. En todo el mundo, según el fondo de la Naciones Unidas Education Cannot Wait, las emergencias climáticas están afectando cada año a la educación de 40 millones de niños y niñas, a la vez que existen 222 millones de niñas y niños que se ven afectados por conflictos y, por lo tanto, necesitan recibir un apoyo educativo urgentemente. La organización internacional, que cuenta con una coalición española liderada a nivel estatal por Ayuda en Acción, Educo, Entreculturas y Plan International, afirma que está claro que detrás de la crisis del aprendizaje, la educación está también pasando por una crisis de violencia y desigualdad, que afecta especialmente a las personas y comunidades marginadas. Por este motivo, insisten que el derecho a la educación debe ser prioritario si queremos acelerar el progreso hacia la consecución de todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en un contexto de recesión mundial, desigualdades crecientes y emergencias climáticas. La CME global ha adoptado un nuevo plan estratégico destinado a fortalecer su trabajo en todas las dimensiones del derecho a la educación, encontrándose entre ellas la atención a los aspectos sociales, económicos y políticos asociados a sus retrocesos. Entre los aspectos más evidentes que debilitan este derecho se encuentra la falta de una  financiación sostenible. De hecho, el déficit de financiación anual para alcanzar el ODS 4 en los países de renta baja y media-baja se estima en 148.000 millones de dólares, según la UNESCO. La CME afirma que no se podrá alcanzar el ODS 4 para el 2030 sin un aumento significativo y bien orientado de la financiación, especialmente en los países que más lejos están de lograr una educación de calidad a todos los niveles educativos. Por lo tanto, sentencia que es ahora más urgente que nunca el cumplir con las pautas de referencia internacionales y regionales de asignar eficazmente al menos entre el 4 y el 6% del Producto Interior Bruto y/o al menos de entre el 15 y el 20% del gasto público total a la educación. Las normas internacionales, recogidas en la Declaración de Incheon, también instan a los países desarrollados a alcanzar el objetivo del 0,7% del Producto Nacional Bruto (PNB) para la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) destinada a los países en vías de desarrollo. La Cumbre sobre la Transformación de la Educación, celebrada el pasado mes de septiembre, adoptó un enfoque global de los problemas más urgentes de la financiación de la educación, haciendo un llamamiento con el fin de movilizar más recursos, potenciar la equidad y la eficacia de las inversiones en educación y establecer unos datos y una rendición de cuentas más sólidos y precisos sobre la financiación de la educación. La CME alerta que los escasos avances en este ámbito exigen mayores esfuerzos para así poder superar las formas contemporáneas de colonialismo que siguen pesando sobre los países en vías de desarrollo en materia de financiación pública. Lamentablemente, las connotaciones coloniales siguen sesgando todo lo referente a  la naturaleza de los problemas financieros, afirman, lo que lleva a creer que la escasez de recursos se debe a la falta de capacidad de los Estados para resolver sus retos de políticas públicas estatales. Este ficticio escenario es la razón por la cual a menudo se propone la ayuda internacional como solución para generar ingresos nacionales. La CME insiste en que la ayuda y la cooperación internacionales no están llamadas a definir los contenidos de las políticas públicas de los países en vías de desarrollo y que uno de los principales retos de nuestros días está en cómo fortalecer los presupuestos nacionales. Por lo tanto, es necesario transformar la agenda financiera y adoptar un acuerdo mundial, que garantice que la agenda financiera transformadora (que engloba los impuestos, la deuda, la austeridad y la masa salarial del sector público) se enmarque dentro de los debates nacionales y mundiales en materia de financiación en los próximos años.  La financiación de la educación no debe desvincularse de sus objetivos. No basta con aumentar los presupuestos escolares si ello no conduce a la democratización de la inversión y a hacer de la escuela un espacio seguro y democrático para todos y todas. La sensibilidad presupuestaria, tal y como se recoge en el informe de la coalición española de la CME ‘Los desafíos de la financiación internacional en materia educativa’, debe ser un elemento vital que oriente las políticas educativas e implique la priorización de las inversiones en aquellas poblaciones históricamente excluidas. El aumento de la financiación de la educación no basta por sí solo para romper los ciclos de exclusión a no ser que se oriente conscientemente a fortalecer la justicia social a través de la educación, sentencian desde la CME. La financiación de la educación debe tener una dirección política y por ello es necesario desarrollar sistemas de seguimiento y análisis de datos que guíen dicha política educativa. El Observatorio de la Financiación de la Educación de la CME global es un paso adelante en este sentido. La CME hace un llamamiento a todas las partes interesadas para que sigan trabajando en la consecución del derecho a la educación, incluyendo la igualdad de género, la justicia para las personas con discapacidad y las que viven en situaciones de emergencia, la educación de la primera infancia, la educación y el aprendizaje de adultos, y la creciente participación de las niñas, niños, jóvenes y docentes, además de las organizaciones de la sociedad civil en la gobernanza de la educación. Asimismo, la CME también desea unirse a la UNESCO en su llamamiento para que levante de inmediato la prohibición que pesa sobre las niñas y las mujeres de Afganistán y que restringe su acceso a una

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Cerca de un millón de niñas, niños, mujeres y personas mayores obligadas a migrar por la crisis del hambre en Somalia

Desde 2021, cuando comenzó la sequía que sitúa a la población de Somalia al borde de la hambruna, 1,1 millones de personas han abandonado sus casas en busca de agua o alimentos. Nueve de cada diez personas desplazadas son niñas, niños, mujeres y personas mayores.  Con motivo del Día Internacional de las personas migrantes, Plan International alerta de que cinco temporadas sin lluvias están provocando una emergencia sin precedentes en Somalia, que solo este año ha causado el desplazamiento de 857.000 personas. El hambre es uno de los principales detonantes de las migraciones y de la separación familiar. En Somalia, el número de menores no acompañados y separados de sus familias en 2022 ha crecido un 81% respecto al año anterior.  “Los niños, las niñas y las personas jóvenes refugiadas o migrantes se enfrentan a mayores riesgos de violencia, explotación y abandono. En particular, las niñas sufren discriminación por su edad y género, y están expuestas a graves peligros como consecuencia de abusos sexuales y violencia de género, matrimonio infantil y embarazos adolescentes y no deseados. Por eso los derechos de las niñas y de las jóvenes migrantes y refugiadas deben tener máxima prioridad en las respuestas a las emergencias, como la que actualmente afecta a Somalia”, dice Concha López, directora general de Plan International.  La guerra es la mayor causa del hambre y de las migraciones. El conflicto que asola Somalia desde hace más de tres décadas ya ha obligado a desplazarse de sus hogares a 366.000 personas. Esta crisis expone a mujeres jóvenes y niñas a mayores niveles de inseguridad y a dificultades para acceder a servicios y recursos, incluyendo la asistencia humanitaria vital para su supervivencia.  La hambruna que se cierne sobre Somalia es también la mayor crisis del hambre de los últimos 40 años en el Cuerno de África. Niveles de inseguridad alimentaria sin precedentes afectan a Kenia, Sudán del Sur y Etiopía. En este último país, 4.5 millones de personas han sido desplazadas por los conflictos y por la sequía, que ya ha devastado la forma de sustento de 8 millones de personas.  “Las sequías prolongadas son uno de los muchos efectos del cambio climático que están provocando las fuertes migraciones en el Cuerno de África. Entre los colectivos más afectados por estos desplazamientos están las jóvenes mujeres agricultoras, que se ven obligadas a abandonar sus cultivos, perdiendo así sus medios de subsistencia y aumentando su situación de vulnerabilidad”, explica Rubén Expósito, experto en seguridad alimentaria de Plan International.  La alimentación es un derecho, por eso Plan International ha declarado una alerta roja para afrontar la crisis del hambre, que está ocasionando un impacto con graves daños y pérdidas de vidas.  Las personas forzadas a abandonar sus hogares supera los 100 millones por primera vez Hoy el número de personas que han sido obligadas a dejar sus casas en todo el mundo supera los 100 millones por primera vez en la historia. Casi 4 de cada 10, concretamente 36,5 millones de personas, son niños y niñas víctimas del desplazamiento forzado a raíz de los conflictos y de la violencia.  Estas cifras son un obstáculo para el progreso global, y es que en 2020 ya había unos 281 millones de personas migrantes internacionales en todo el mundo por causas laborales, educativas o familiares, así como por conflictos o persecuciones, de las que algo menos de la mitad eran mujeres o niñas.  Las migraciones y los desplazamientos forzados tienen un impacto de género, ya que mujeres y niñas aumentan su papel en el hogar en detrimento de su educación, además de experimentar más problemas de acceso a comida, agua, letrinas, productos de higiene y atención a su salud reproductiva; como manifiestan las mujeres y niñas desplazadas fruto del conflicto interno en Somalia.  Además, los conflictos se solapan con los efectos del cambio climático y las crisis macroeconómicas derivadas de la situación de Ucrania y las consecuencias de la COVID19, provocando un contexto global de crisis superpuestas nunca antes vista, que en la última década ha provocado más de 2,4 millones de desplazamientos por las sequías y más de 1,1 millones a raíz de las temperaturas extremas.  En el futuro, también la emergencia climática condicionará los movimientos migratorios globales. El Banco Mundial estima que, para 2050, los efectos del clima podrían obligar al desplazamiento interno de 143 millones de personas en África Subsahariana, Asia Meridional y América Latina. Solo en África, las personas migrantes a raíz de las sequías podrían aumentar en 22 millones en 2059.  Respuestas y recomendaciones de Plan International Plan International responde a la sequía en todo el Cuerno de África desde principios de 2022 y sigue activa la alerta roja por hambre en ocho países prioritarios, entre ellos Somalia. Las actividades en este país empezaron en 2019 en Hargeisa con la promoción de los derechos de los niños y la igualdad para niñas y mujeres jóvenes dentro de su programación humanitaria, de protección y de desarrollo.   Las operaciones de Plan International en Somalia/Somalilandia se llevan a cabo con la participación de socios locales en 6 regiones: Maroodi-jeh, Sool, Sanaag en Somalilandia, y Bay and Lower Juba en Somalia, y se orientan a la prevención de la mutilación genital femenina y del abandono, a la promoción de la igualdad de género, la higiene y la educación, así como a la asistencia de efectivo y vales, la distribución de agua, alimentos y bienes de primera necesidad, y a acciones de saneamiento.  Para mitigar el impacto de las migraciones forzosas, Plan International promueve los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas refugiadas mediante el empoderamiento juvenil, abordando la desigualdad y las violaciones de derechos, además de garantizar el acceso a la educación, la protección de la infancia, la alimentación y la seguridad económica. Así pues, Plan International exige que:   Las políticas gubernamentales y migratorias prioricen la protección y bienestar de niños y niñas, velando por defender los derechos humanos y el interés superior de todos los niños y niñas.   Los Estados no obliguen a los niños y niñas, ni a sus familias, a regresar a un país en el que puedan sufrir cualquier tipo de persecución.   Eliminar las políticas migratorias restrictivas que niegan a las personas migrantes los servicios esenciales que ponen a niños y niñas en riesgo de violencia, explotación, abusos y pobreza.  Los gobiernos permitan a los niños, especialmente a las niñas, migrantes y refugiados, acceder a una educación y una atención sanitaria de calidad para desarrollar su

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La mitad de los niños y niñas en Somalia sufren desnutrición aguda como consecuencia de la hambruna que se cierne sobre el país

La mitad de todos los niños y niñas somalíes, hasta 1,8 millones de menores de cinco años, sufren desnutrición aguda a raíz de la hambruna que se cierne sobre el país. 513.000 están gravemente desnutridos debido a la mayor sequía en cuarenta años y a causa también del conflicto entre Ucrania y Rusia, desde donde importa la práctica totalidad de su trigo.  Un total de 14 millones de personas sufren hambre por la sequía en Somalia, norte de Kenia y sur de Etiopía, los países del llamado Cuerno de África. Solo en Somalia. Esta crisis también ha interrumpido la educación de 1,4 millones de niños y niñas este año, de las cuales 420.000 nunca volverán a clase.  “La alimentación es un derecho protegido por el Derecho Internacional. Plan International llama a la protección de la infancia, en particular de las niñas en Somalia, un país al borde de la hambruna. No pueden esperar: pedimos a los donantes y a los Estados inviertan con urgencia en acciones de prevención y respuesta desde un enfoque de edad y de género para garantizar la protección de la infancia, la salud y nutrición de las madres, los servicios y la educación en salud sexual y reproductiva, y la lucha contra la violencia de género”, declara Concha López, directora general de Plan International.  La hambruna que se avecina sobre Somalia podría ser incluso peor que la de 2011, cuando 260.000 personas perdieron la vida. La mitad de los fallecidos fueron niños menores de cinco años. Actualmente, el hospital de Baidoa, al sur del país, recibe entre 300 y 400 niños y niñas desnutridos cada mes.   Las mujeres jóvenes y las niñas de Somalia se enfrentan a una doble crisis producto de la sequía y el conflicto interno, activo desde hace más de tres décadas, cuyos efectos aumentan peligrosamente la inseguridad y las dificultades a las que se enfrentan para acceder a servicios y recursos, incluyendo la asistencia humanitaria.  Una crisis del hambre global con efectos dramáticos para las niñas Una persona muere de hambre cada cuatro segundos, según los cálculos del Global Report on Food Crises 2022. Esta crisis mundial sin precedentes está haciendo que, al menos, 345 millones de personas en 82 países se enfrenten a una situación de inseguridad alimentaria aguda. Una emergencia global que podría arrastrar a la hambruna a 50 millones de personas de 45 países.  La crisis del hambre impacta terriblemente sobre la infancia: 45 millones de menores de 5 años sufren emaciación, una forma de desnutrición que provoca una de cada cinco muertes en niños y niñas de esa edad. Con los mismos años de vida, 149 millones de niños y niñas padecen un retraso en el crecimiento por falta de nutrientes, lo que ocasiona ciclos intergeneracionales devastadores en mujeres y niñas.  Una niña malnutrida y con retraso en el crecimiento, también lo será en su edad adulta. El 32% de las mujeres del mundo sufren inseguridad alimentaria moderada o grave. Si dan a luz, existe un alto riesgo de que sus bebés nazcan con bajo peso, desnutridos y con peligro de estarlo durante toda su infancia.  Las niñas y mujeres también suelen comer menos y en último lugar en los países afectados por la crisis del hambre. Además, la pobreza y la escasez empuja a las familias a recurrir a formas de supervivencia especialmente nocivas para ellas, que conllevan el aumento del riesgo de matrimonios infantiles, de embarazos no deseados, de abandono escolar, de explotación laboral y sexual, y de otros abusos que incluyen la mutilación genital femenina.  Causas y consecuencias de una emergencia sin precedentes Más del 70 % de las personas que sufren hambre viven en países afectados por conflictos, causa principal de esta crisis. Guerras como la de Ucrania, y sus secuelas en la inflación, con la consiguiente subida de precios de alimentos, energía y fertilizantes, así como la escasez de sustento, se solapan con los impactos del cambio climático y con los efectos de la pandemia de la COVID-19, dando lugar a una emergencia global de crisis superpuestas nunca antes vista.  Los países con mayor número de personas en crisis son el norte de Nigeria, Sudán, Sudán del Sur, Haití y Etiopía. En este último, junto con Kenia y Somalia, 14 millones de personas sufren hambre debido a la sequía. A ellos se les unen Burkina Faso y Níger, afectados por conflictos; así como los 3 millones de personas de Ucrania que necesitarán asistencia humanitaria a raíz de la guerra.  Cerca de 40 millones de personas alcanzan niveles críticos de inseguridad alimentaria en 36 países. Sólo en Etiopía, Sudán del Sur, Madagascar y Yemen, más de medio millón de personas corren el riesgo de sufrir una hambruna catastrófica. Mientras que 17,5 millones de niños y niñas sufren emaciación en los 10 países con mayor inseguridad alimentaria.  Respuestas y recomendaciones de Plan International Desde principios de año, Plan International responde a la sequía en todo el Cuerno de África y mantiene activa la alerta roja por hambre en ocho países de la región, incluyendo Somalia. La organización trabaja ampliando su respuesta mediante la distribución de alimentos, la asistencia con dinero en efectivo y cupones, las comidas escolares, la detección de la malnutrición y los suplementos nutricionales. También intensifica las medidas de protección y apoyo a los medios de vida, como la alimentación complementaria del ganado, y el suministro de semillas y bienes agrícolas.    La alimentación es un derecho protegido por el Derecho Internacional, por eso Plan International exige:  Proporcionar urgentemente, con fondos disponibles de inmediato y flexibles, los 22.200 millones de dólares necesarios para evitar la hambruna de 50 millones de personas y promover la resiliencia de 147 millones de personas. En este sentido, Plan International busca recaudar 60 millones para atender a la población más vulnerable en los ocho países prioritarios de la crisis, de los que 5 millones se destinarán a financiar la respuesta en Somalia.  Aumentar los esfuerzos diplomáticos para atajar las causas de los conflictos, ya que el vínculo entre conflicto/inseguridad y hambre es un hecho probado, así como garantizar el acceso de los actores humanitarios y promover las condiciones de seguridad.   No desviar fondos de hambre a otras emergencias, incluido el conflicto en Ucrania, y disponer de una financiación adecuada, oportuna y flexible basada en indicadores de alerta temprana  Aumentar los costes políticos de quienes utilizan el hambre como arma de guerra, para lo que el Consejo de Seguridad de la ONU debe mejorar la acción colectiva para abordarla en todas las situaciones de conflicto, y cumplir con sus compromisos en la Resolución 2417.  Aumentar la financiación para la protección de la infancia con perspectiva de género, la prevención de la violencia de género, el desarrollo de la primera infancia y los servicios de salud y derechos sexuales y reproductivos, así como para alimentación escolar.    Utilizar el dinero en efectivo y los cupones como modalidad preferida de asistencia, dando prioridad a las subvenciones directas, incondicionales y en efectivo, siempre que sea posible.  Disponer de datos desglosados por edad y género sobre las necesidades alimentarias, de los niños, niñas y, especialmente, de las adolescentes.   Apoyar respuestas dirigidas a nivel local, incluidas las lideradas por jóvenes, con financiación directa, flexible y mayor que les conceda un papel central en la toma de

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La CME alerta de que los países de ingresos altos concentran el 63% de la financiación mundial en educación a pesar de aglutinar solo el 10% de la población global en edad escolar

Bajo el lema “Reimaginar el futuro de la educación”, la Campaña Mundial por la Educación (CME) ha celebrado con un rotundo éxito su 7ª Asamblea Mundial en la ciudad sudafricana de Johannesburgo. Durante tres días, más de 180 delegados y delegadas de más de 130 países, en los que se encontraba España, se han reunido para profundizar sobre los obstáculos, los retos y las oportunidades para superar la exclusión, la discriminación y el empobrecimiento de la educación en todo el mundo, siendo la financiación educativa uno de los temas prioritarios que se han tratado. En la Asamblea, la CME ha reunido a diferentes organizaciones, redes y coaliciones de la sociedad civil a nivel local, nacional, regional y global que representan a una diversidad de actores, que van desde estudiantes, profesores, jóvenes activistas, padres, madres, investigadores/as y académicos/as de todo el mundo. Una pluralidad que, desde su fundación hace 23 años, es considerada su gran fuerza e inspiración, ya que la convierte en un movimiento global con legitimidad e impacto probado en diferentes contextos. Este encuentro mundial se ha llevado a cabo en un momento crítico para la educación. La pandemia de la Covid-19 ha profundizado los desafíos en torno al cumplimiento del derecho a la educación, dejando a millones de niños, niñas, adolescentes y personas jóvenes sin escolarizar y amenazando la consecución del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 4 y la Agenda de Desarrollo Sostenible en general. Igualmente preocupante es el hecho que los recursos destinados a mejorar la educación sigan disminuyendo. Esta política fue criticada durante la inauguración de la Asamblea por Leonardo Garnier, Asesor Especial de la Secretaría General de la Cumbre de Educación Transformadora de Naciones Unidas: “En la actualidad, no estamos invirtiendo lo suficiente en educación a nivel global. No es sólo eso, es que tampoco estamos invirtiendo equitativamente ni eficientemente”. Una realidad que queda reflejada en un impactante dato: El 63% de la financiación mundial se encuentra en los países de ingresos altos, que solo tienen el 10% de la población global en edad escolar. Otros temas de gran importancia que también sobrevolaron los distintos foros que tuvieron lugar durante las tres jornadas fueron la movilización mundial para lograr un nuevo pacto de financiación de la educación o los nuevos marcos de educación inclusiva y transformadora, teniendo en cuenta el aprendizaje y transformación digital. Garnier también señaló que “la educación se enfrenta a una triple crisis: una crisis de equidad, una crisis de calidad y una crisis de relevancia”, lo que provoca que el alumnado no esté aprendiendo lo que se necesita para vivir en un mundo cada vez más cambiante, complejo e interconectado, ni adquiera las competencias para afrontar los retos y las crisis actuales que van desde conflictos, crisis económicas y emergencias climáticas. Esta situación alimenta la necesidad de abogar por un nuevo pacto social mundial sobre educación que también contrarreste el impacto negativo de su privatización y mejore la gobernanza mundial. Estas metas se unen al objetivo que persigue la CME orientado a que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se sienten a hablar sobre cómo los efectos negativos del endeudamiento, la fiscalidad regresiva y las limitaciones de la masa salarial del sector público que impiden aumentar el presupuesto están evitando que los países de ingresos bajos y medios garanticen una financiación adecuada de la educación. La Coalición española en la 7ª Asamblea Mundial de la CME La coalición española de la CME, liderada a nivel estatal por Ayuda en Acción, Educo, Entreculturas y Plan International, estuvo representada por Kasia Tusiewicz, coordinadora, que pudo experimentar en primera persona todo el trabajo que se realizó durante las jornadas. En sus propias palabras, “la Asamblea ha sido un lugar de reflexión colectiva, un espacio de escucha de lo que ocurre en diferentes lugares del mundo que ha servido para poder compartir los retos, las medidas y acciones necesarias para afrontar la profunda crisis educativa que estamos viviendo”. “Hemos podido reafirmar que el movimiento global de la CME está en una posición única para representar la voz de la sociedad civil en el ámbito de la educación en todo el mundo”, afirma Kasia Tusiewicz, para después añadir que este encuentro “nos ha ayudado a marcar nuestras prioridades como movimiento y definir nuestra hoja de ruta para los próximos años”. Este Plan Estratégico reafirma el compromiso de la CME con el liderazgo y la participación de jóvenes y estudiantes en sus procesos de toma de decisión, ya sea en el ámbito de la incidencia política o de la  movilización social. Esta política está alineada con el mensaje que Amina Mohammed, la Vicesecretaria General de las Naciones Unidas, lanzó a la CME llamando a crear alianzas con distintos sectores, en especial con los movimientos juveniles. Por último, Kasia Tusiewicz volvió a enfatizar en la Asamblea que “España se encuentra actualmente en un escenario político propicio para mejorar su papel y sus contribuciones a la educación en el mundo y recuperar su peso internacional en la materia”. En línea con lo que señala la coalición española en su último informe, Kasia Tusiewicz también defendió la necesidad de aprovechar la reforma del sistema español de cooperación internacional para establecer compromisos valientes y decididos que permitan a España alinearse con los donantes más comprometidos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Unión Europea (UE) en materia de

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Edenred permite destinar el ahorro en transporte público al espacio seguro de Plan International para niños y niñas refugiados de Ucrania

Coincidiendo con la reducción del precio de los abonos mensuales del transporte público, la empresa Edenred, plataforma líder en servicios de pago, anima a que los usuarios de Ticket Transporte donen lo que se ahorren al proyecto Child Friendly Spaces, la unidad móvil con la que Plan International ofrece protección a la infancia ucraniana refugiada en España mediante actividades de apoyo educativo, psicológico y de ocio a niñas y niños de entre 6 y 14 años. Las actividades se realizan en un autobús acondicionado para facilitar el proceso adaptativo de la infancia refugiada de Ucrania, cedido por ALSA en julio e instalado en el CREADE de Pozuelo, con la colaboración del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. “Damos la bienvenida a Edenred a nuestro proyecto porque abre la puerta a que los usuarios del transporte público apoyen un espacio vital para la inserción de la población ucraniana refugiada en España”, celebra Begoña Solórzano, Directora de Programas Nacionales de Plan International. “Nuestras iniciativas permiten que las niñas, niños y mujeres recuperen la normalidad en nuestro país con actividades que atienden sus necesidades emocionales, educativas y laborales”, subraya. “Es un verdadero placer colaborar con Plan International en esta iniciativa y ser nexo de unión entre las personas empleadas que utilizan Ticket Transporte y la iniciativa de Plan International”, señala Stanislas de Bourgues, CEO de Edenred España. En la unidad móvil se ofrece atención psicológica con enfoque de infancia y apoyo emocional a través de técnicas terapéuticas y actividades lúdicas, así como refuerzo de idiomas y tareas extraescolares. Con el arranque del año escolar, la disponibilidad de conexión a internet y dispositivos móviles facilitan la alfabetización digital de los niños y su integración educativa. En situaciones de emergencia, como catástrofes naturales, crisis y conflictos, Plan International pone en marcha los llamados Child Friendly Spaces, lugares seguros o amigables para la infancia, para garantizar su protección, educación y desarrollo. Son espacios seguros donde niños y niñas seguir jugando, aprendiendo y recibiendo apoyo psicosocial para superar sus experiencias de violencia y conflicto. Más de 138.000 personas refugiadas ucranianas han logrado protección temporal en España. Un 34% son niños, niñas y adolescentes. Según los últimos datos del INE, de finales de mayo, 40.219 niños, niñas y jóvenes ucranianos han sido matriculados en el sistema educativo español. De la población ucraniana adulta llegada a España, un 65% son mujeres. Según cifras del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, 13.000 personas llegadas en los últimos meses ya están trabajando. El plan de orientación sociolaboral, apoyado por la Comunidad de Madrid, ofrece diagnósticos de empleabilidad, cursos de formación e itinerarios de inserción adaptados a los perfiles de mujeres jóvenes que residen en la Comunidad. Desde el inicio del conflicto, Plan International trabaja en colaboración con organizaciones locales en Moldavia, Polonia y Rumanía, así como en Ucrania, enfocándose en programas de protección infantil, salud mental y apoyo psicosocial, reparto de dinero en efectivo y vales, así como en educación y la preparación para el invierno. Con su respuesta, ha llegado a más de 165.000

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Plan International celebra la aprobación del dictamen del proyecto de Ley de Cooperación en el pleno del Congreso

Plan International celebra los avances en el texto del proyecto de la nueva Ley de Cooperación para el Desarrollo y la Solidaridad Global. A falta de su paso final por el Senado, el dictamen del proyecto de ley aprobado ayer en el pleno del Congreso de los Diputados ha incorporado las peticiones del sector de infancia para que los derechos de los niños, niñas y adolescentes estén en los cimientos de la nueva cooperación española. El texto representa un progreso significativo respecto al marco legal precedente, ya que sienta las bases para una coherencia de políticas para el desarrollo sostenible en la acción exterior del Estado, así como su integración en los mecanismos de implementación de la Agenda 2030, con el fin de lograr una política de cooperación menos fragmentada y más eficaz. El renovado marco legal de la cooperación española da prioridad a la infancia, a la adolescencia y a la juventud gracias a la introducción de un principio y de un objetivo dedicados exclusivamente a ellos y ellas. Se desmarca así de la obsoleta ley de 1998, que solo se refería tímidamente a la infancia en sus prioridades sectoriales, lo que supone un avance elocuente en la protección y promoción efectiva de sus derechos, creando así los cimientos de un futuro sistema de cooperación española que pueda responder mejor a los desafíos globales del siglo XXI y a la complejidad de las crisis actuales. La nueva ley también apuesta por una cooperación con un enfoque de género e infancia que combata todas las manifestaciones de la desigualdad a lo largo de la vida de niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres. “Nos enorgullece que la nueva ley de cooperación acredite la importancia de las adolescentes, un colectivo invisible, a caballo entre el grupo de edad de infancia y el de las mujeres adultas, que sin embargo tiene unas necesidades específicas dada su transformación física, cognitiva, sexual y social”, dice Concha López, directora general de Plan International Esperamos que esta ley  asegure que la Cooperación española responde con eficacia a los retos globales, como la emergencia humanitaria en Ucrania y la crisis del hambre, con instrumentos de implementación eficientes y recursos suficientes disponibles a favor de la mayor generación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes”. El hito del 0,7% para la ayuda al desarrollo La nueva Ley de Cooperación para el Desarrollo y la Solidaridad Global por fin introduce el objetivo de lograr al menos el 0.7% de la Renta Nacional Bruta (RNB) para la ayuda oficial al desarrollo (AOD) y el 10% de estos fondos dedicados exclusivamente a ayuda humanitaria para abordar los desafíos impuestos por el actual contexto de crisis solapadas. Los impactos del cambio climático, el incremento del coste de alimentos y combustibles derivados de la crisis de Ucrania y los efectos de la pandemia del COVID-19 están generando la mayor crisis de hambre de la historia; en la que las niñas, los niños y las adolescentes son el grupo de mayor riesgo. El informe de Plan International sobre las pérdidas y daños causados por el cambio climático, “From the Frontlines”, calcula que esta emergencia sumirá a 135 millones de personas más en la pobreza en 2030. Para entonces, el coste financiero para los países en desarrollo se estima en 290-580 mil millones de dólares (USD) anuales, y que alcanzará entre 1.000 y 1.800 billones de dólares (USD) anuales para 2050. Se estima que 17.7 millones de personas necesitan ayuda humanitaria a raíz de la crisis de Ucrania, que ha generado ya 6.5 millones de personas desplazadas internas y 7.8 millones de refugiadas en toda Europa, de las que un 86% son mujeres.   fondos necesarios para responder a las necesidades de estas personas se elevan a 4.300 millones de dólares. Por ahora solo se ha asegurado 3.100 millones de dólares, por lo que el déficit de financiación se eleva a 1.200 millones. Este año, casi 45 millones de niños y niñas menores de cinco años ya sufren emaciación, una forma de desnutrición que puede causar la muerte. Para evitar que 49 millones de personas lleguen a la hambruna, se necesita la inversión urgente de 21.000 millones de euros y que estos fondos estén disponibles de inmediato, sean flexibles y se inviertan con un enfoque de infancia y género. Además de marcar un objetivo de fondos de ayuda al desarrollo, la nueva ley de cooperación establece la inclusión de la necesidad de inversión en la infancia y la adolescencia en los artículos 2 y 4 sobre principios y objetivos relacionados con igualdad de género como vía necesaria para acabar con el ciclo de la pobreza y la desigualdad. La mención explícita a las adolescentes en el artículo 13 sobre ayuda humanitaria en la nueva ley también subraya la dimensión de género de las crisis humanitarias y las especiales necesidades de asistencia y protección de las mujeres, las adolescentes y las niñas, como colectivo más vulnerable. Asimismo, el nuevo texto está alineado con los llamamientos a la acción climática gracias a un enfoque de infancia, adolescencia y juventud en el artículo de la ley relativo a la participación de la ciudadanía. Aunque se espera que en el futuro se asegure que un 3% de la ayuda se dedica a la educación al desarrollo sostenible y la ciudadanía global, tal y como lo pide el sector de la cooperación.

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Plan International responde al terremoto de Java a través de la asistencia a los niños y niñas afectados

Las necesidades de los niños y niñas afectados por el devastador terremoto de 5,6 grados que sacudió la ciudad de Cianjur, en Java Occidental, el lunes 21 de noviembre, deben ser prioritarias en la respuesta, afirma Plan International, la organización humanitaria y de derechos de la infancia.  Muchas de las personas muertas y heridas eran niños y niñas que en el momento de la catástrofe estaban en escuelas, madrasas e internos en escuelas islámicas. Miles se han quedado sin hogar, lo que genera miedo e incertidumbre. Es vital que los niños y las niñas reciban el apoyo que necesitan para puedan superar lo ocurrido, afirma la organización.  “Sentimos profundamente el impacto que el terremoto de Cianjur ha tenido sobre las personas afectadas, especialmente sobre las que han perdido a sus hijos. Como organización que se centra en garantizar los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas, nos estamos moviendo rápidamente para ayudar a las familias afectadas por el terremoto”, explica Stefano Fino, Coordinador del Área de Acción Humanitaria de Plan International en España.  La organización ha desplegado un equipo de respuesta de emergencia y se están preparando kits de higiene, paquetes sanitarios, así como alimentos y agua embotellada para distribuirlos entre los niños y las niñas, así como entre sus familias.  “Tras obtener datos más precisos de nuestro equipo de respuesta rápida, que está evaluando la situación, podremos atender plenamente las necesidades de los niños y las niñas a quienes ha afectado el desastre”, explica Dini Widiastuti, Directora Ejecutiva de Plan International en Indonesia.  “Estamos identificando el impacto de la catástrofe y las necesidades específicas, incluyendo la ayuda a los niños y niñas que han perdido a sus cuidadores, los servicios psicosociales, los refugios temporales adaptados a la infancia, las instalaciones temporales de aprendizaje para niños y niñas desplazados por el terremoto y sus necesidades de protección, así como otras ayudas como agua potable y materiales de higiene personal.”   Hasta el momento, el número exacto de personas muertas no está claro. La Agencia Nacional de Mitigación de Desastres de Indonesia (BNPB) eleva el número oficial de muertos a 103, cifra en 390 las personas que han resultado heridas, y en 7.000 las que se han refugiado en varios lugares de la zona.  La mayor parte del territorio indonesio es propenso a las catástrofes naturales, como terremotos, inundaciones, incendios forestales y erupciones volcánicas, por lo que los desastres pueden ocurrir en cualquier momento. Cuando los sucesos suceden por la mañana, por la tarde y a primera hora de la noche, los niños y las niñas tienen más probabilidades de sufrir las consecuencias. El terremoto de Cianjur se produjo a la 1 de la tarde, cuando los niños y las niñas aún estaban en la escuela.  “En las zonas rurales, como Cianjur, los niños y las niñas suelen estar en las escuelas, madrasas e internos en las escuelas islámicas a la 1 de la tarde. Mientras tanto, los ancianos, las personas con discapacidad y las mujeres están en casa. Los hombres suelen estar en los campos de arroz o trabajando al aire libre. Por tanto, los niños y las niñas, así como los discapacitados, los ancianos y las mujeres tienen más probabilidades de verse afectados por las catástrofes”, afirma Widiastuti.  Por este motivo, Plan International insta al gobierno y a todas las partes implicadas a reforzar los programas de preparación ante los desastres en las escuelas y en las comunidades, especialmente en las zonas propensas a los desastres, como Cianjur.   También es vital garantizar que las escuelas y los edificios comunitarios de las zonas vulnerables a las catástrofes son resistentes a los terremotos, las inundaciones y otros peligros. Los programas Urban Nexus y Safe Schools de Plan International podrían ser reproducidos y reforzados por el gobierno para que tengan un mayor

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Muchoyó reivindica que los derechos de la infancia sean una prioridad TODOS LOS DÍAS

En la semana que se celebra el 33 aniversario de la Declaración de los Derechos del Niño, Muchoyó, el personaje de animación y líder social de la infancia reivindica que los derechos de niños, niñas y adolescentes sean una prioridad los 365 días del año. La situación de este colectivo ha empeorado tras la crisis económica del 2008, la crisis climática y, más recientemente, la pandemia de la COVID-19 y el conflicto de Ucrania.  Las portavoces de la alianza The Children’s Revolution (Aldeas Infantiles SOS, Educo, Plan International, Save The Children, UNICEF España y World Vision) alertan que la infancia de millones de niños y niñas dura cada vez menos, con gravísimas consecuencias para su futuro.   En el video de presentación del personaje que acumula millones de visualizaciones en las redes sociales, Muchoyó viaja al mundo gris y oscuro dominado por la injusticia y la falta de derechos, para denunciar algunas de las problemáticas que sufren los niños y las niñas en la actualidad:  la discriminación, el trabajo infantil, la violencia sexual o los conflictos bélicos. Su trayecto concluye en un lugar simbólico donde Muchoyó lanza su manifiesto y anima a la infancia a que alce la voz e inicien su propia revolución.     Muchoyó, el movimiento que empodera a la infancia Para Muchoyó, ni estatura ni la edad de un niño, niña o adolescente son motivo para no se les escuche y respete. YO SOY MUCHO no es sólo un juego de palabras con su nombre, sino sobre todo el mensaje de empoderamiento y el eslogan de la colección de camisetas protesta de The Children’s Revolution.  Con los fondos obtenidos por la venta de esta prenda solidaria, se llevará agua, alimentos, vitaminas y vacunas a la infancia más vulnerable; se habilitarán servicios de higiene y saneamiento, así como apoyo psicosocial; se impulsará el acceso a una educación equitativa y de calidad de niños, niñas y adolescentes y se implementarán programas que los protejan. La camiseta de Muchoyó cuesta 20 euros y está disponible en tallaje infantil y adulto en Correos Market y en todas las oficinas Correos.  También se empodera a la infancia a través del himno del movimiento, una canción de la rapera NG en colaboración con el grupo de hip hop SFDK que está disponible en todas las plataformas musicales, y que supera las 150.000 escuchas en Spotify.   El videoclip de esta canción ha conseguido sumar más de 8 millones de reproducciones y de 600.000 reacciones en sus redes sociales, consiguiendo una cifra especialmente significativa en TikTok, la plataforma preferida de la generación Z, con más de 1.400 vídeos creados por tiktokers con la canción de Muchoyó, y 24 millones de visualizaciones de tiktoks con el hashtag #Muchoyó.   La canción suena ya en todo el mundo, y los adolescentes la hacen suya como demuestra este video de alumnos y alumnas de primaria del Colegio María Mercedes Carranza de Bogotá (Colombia) donde coreografiaron y cantaron el tema MUCHOYÓ coincidiendo con el Día Internacional de la

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El G20 debe abordar la crisis del hambre sin demora

Mientras los líderes mundiales se reúnen en la cumbre del G20 en Bali (Indonesia) los días 15 y 16 de noviembre, la grave crisis del hambre se agrava cada día, con especial impacto en las niñas. En Plan International esperamos que los Estados miembros del G20 reconozcan que la crisis del hambre necesita una atención inmediata y que la aborden y se aseguren de que estos niveles de inseguridad alimentaria no se vuelvan a producir. En una carta abierta de nuestros países del G20, instamos a los Estados miembros a que garanticen toda la financiación y esfuerzos para responder a la crisis del hambre y que prevengan la inseguridad alimentaria en el futuro, teniendo en cuenta las necesidades de las niñas. Los fondos deben comprometerse para que no se pierda ni un día más porque el hambre amenaza ya a millones de personas. En estos momentos, casi 50 millones de personas están al borde de la hambruna en 45 países, y necesitan ayuda urgente. Las contribuciones iniciales de la comunidad internacional como respuesta a las advertencias de los últimos 20 meses sobre la crisis mundial del hambre han sido un buen comienzo, pero la acción efectiva se retrasa y los recursos siguen siendo muy insuficientes. Las niñas y mujeres son las más afectadas Sadou Midou es viuda y cría sola a sus hijos en Tillabéri, Níger. Ella y su familia sobreviven con una sola comida al día y a menudo se queda sin comer para garantizar el alimento de sus hijos. “Los niños lloran cuando tienen hambre. Los adultos pueden arreglárselas con lo poco que tienen, pero los niños necesitan comida para satisfacerse”. A pesar de las dificultades que vive, Sadou quiere que sus hijos menores sigan en la escuela: a menudo los niños, especialmente las niñas, abandonan los estudios en épocas de sequía y escasez de alimentos para ayudar a sus familias a encontrar comida y agua o para buscar trabajo. Las mujeres y las niñas representan el 70% de las personas que pasan hambre en el mundo, y a menudo son las más afectadas por la escasez de alimentos, ya que las niñas suelen ser las que menos comen y las últimas en hacerlo. Tienen menos acceso a los alimentos, y además son vulnerables al trabajo infantil, a los matrimonios precoces y forzados y a la explotación sexual. Sadou es sólo una de los millones de personas en todo el mundo que necesitan urgentemente ayuda alimentaria. Somalia, Etiopía, el norte de Nigeria, Sudán, Sudán del Sur, Haití, Burkina Faso, Níger y Kenia se encuentran entre los países con mayor riesgo de inseguridad alimentaria. Las comunidades están haciendo lo que pueden para apoyarse mutuamente. Pero la magnitud de esta crisis es abrumadora y requiere un apoyo internacional urgente. Una combinación de múltiples crisis -incluyendo el conflicto en Ucrania, la emergencia climática y las consecuencias económicas de la COVID-19- hace que la hambruna sea una amenaza muy real para cinco millones de niños y niñas, que corren el riesgo de morir por una grave emaciación. Desde Sudán del Sur hasta Haití, Plan International está presente en muchos de los países más afectados por esta crisis alimentaria mundial. Estamos ampliando programas como los de apoyo a la nutrición, asistencia con dinero en efectivo y cupones, distribución de alimentos, protección infantil, programas de comidas escolares y apoyo a los medios de vida. Pero necesitamos urgentemente más fondos para poder llegar a más niños, especialmente a las niñas y sus familias. Cómo revertir la crisis del hambre Planteamos cinco peticiones clave a los Estados miembros del G20: Liberar inmediatamente fondos de emergencia para salvar millones de vidas. No hemos actuado a tiempo y ahora nos enfrentamos al peor de los escenarios, dado que existe un déficit de 22.200 millones de dólares si queremos evitar que 50 millones de personas caigan en la hambruna y crear resiliencia. Los fondos deben tener en cuenta las cuestiones de género, estar disponibles de inmediato y proporcionarse “sin remordimientos” para evitar la pérdida masiva de vidas. Todos los donantes deben contribuir con su cuota completa y justa ahora, sin desviar recursos de la satisfacción de otras necesidades humanitarias urgentes.   Dar prioridad a las necesidades específicas de las mujeres y los niños, especialmente las niñas. Esto incluye la alimentación escolar para ayudar a los niños, las niñas y los y las jóvenes a permanecer en la escuela y los programas de protección para ayudar a abordar las violaciones de los derechos de la infancia, como el matrimonio infantil. Pedimos que garantice que todas las respuestas a la inseguridad alimentaria tengan en cuenta el género, la edad y la discapacidad.   Aumentar sus esfuerzos para abordar los factores subyacentes de la crisis del hambre, incluidos los conflictos, las crisis económicas y el cambio climático. Debemos ver un liderazgo político reforzado para prevenir y poner fin a los conflictos en todo el mundo, así como una mayor protección de las niñas y las mujeres frente a la desigualdad económica y los choques, y el apoyo a los países que padecen hambre para adaptarse y fortalecer la resiliencia a los choques y tensiones climáticas actuales y futuras, incluso a través de los mecanismos de financiación del clima.   Fortalecer la resiliencia para anticiparse, adaptarse y transformarse frente a los choques y tensiones que contribuyen a la inseguridad alimentaria. Esto significa aumentar la financiación internacional y nacional para la acción anticipada, la resiliencia, la adaptación y los sistemas de alerta temprana. Les pedimos que involucren a las niñas y a los jóvenes en estos procesos, y que se aseguren de que todos los esfuerzos sean transformadores de género, dirigidos localmente y centrados en los niños.   Garantizar la responsabilidad de sus esfuerzos en la crisis del hambre, incluso informando de forma clara y transparente sobre sus compromisos de financiación y desembolsos, apoyando a los socios locales y consultando a las poblaciones afectadas, incluidos los jóvenes, para dar forma a su respuesta. Debemos actuar ahora para salvar vidas e invertir en un mejor presente y futuro para las niñas y las

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G20 Carta sobre la crisis del hambre

Estimados líderes del G20, Mientras se preparan para la Cumbre del G20 en Indonesia, el mundo se enfrenta a una crisis global de hambre con consecuencias devastadoras. Mientras que ustedes se reúnen para debatir cuestiones importantes como la recuperación económica tras la crisis del COVID-19, la arquitectura sanitaria mundial, la transición a la energía sostenible y la transformación digital, casi 50 millones de personas están al borde de la hambruna en 45 países.   Acogemos con satisfacción las primeras contribuciones de la comunidad internacional en respuesta a las advertencias de los últimos 20 meses, pero la acción colectiva efectiva se retrasa y sigue siendo muy insuficiente en recursos.   Además de los peligros de la inanición y la muerte, millones de niños se enfrentan al riesgo de sufrir consecuencias de por vida debido a la desnutrición. Las niñas se ven afectadas de forma única y especialmente dañina, con la prevalencia de la explotación y el abuso sexual infantil, junto con el matrimonio infantil, precoz y forzado, que aumenta drásticamente a medida que las familias desesperadas adoptan mecanismos negativos extremos para sobrevivir. Las niñas casadas se enfrentan a mayores tasas de violencia de género, de embarazos precoces y no deseados, y de abandono escolar -a menudo de por vida-, lo que hace casi imposible que accedan a un empleo decente. Esto consolida aún más la desigualdad de género, la pobreza, la discriminación y la falta de oportunidades.   El mundo está fallando a estas niñas y a las poblaciones afectadas. Reconociendo el papel de liderazgo que el G20 ha desempeñado históricamente en los asuntos mundiales, les pedimos que salven vidas ahora, que aumenten la resiliencia y que aborden los impactos inmediatos, así como los factores subyacentes del hambre, a través de:   Liberar inmediatamente fondos de emergencia para salvar millones de vidas. No hemos actuado con prontitud y ahora nos enfrentamos al peor de los escenarios, con un déficit de 22.200 millones de dólares, si queremos evitar que 50 millones de personas caigan en la hambruna y crear resiliencia. Los fondos deben tener en cuenta las cuestiones de género, estar disponibles de inmediato y ser suministrados “sin remordimientos” para evitar la pérdida masiva de vidas. Todos los donantes deben contribuir de forma justa y adecuada ahora, sin desviar recursos de otras necesidades humanitarias urgentes.   Dar prioridad a las necesidades específicas de las mujeres y los niños, especialmente las niñas. Esto incluye la alimentación escolar para ayudar a los niños y jóvenes a permanecer en la escuela, así como los programas de protección para abordar las violaciones de los derechos de los niños, como el matrimonio infantil. Le pedimos que garantice que todas las respuestas a la inseguridad alimentaria tengan en cuenta el género, la edad y la discapacidad.   Aumentar sus esfuerzos para abordar las causas subyacentes de la crisis del hambre, incluidos los conflictos, las crisis económicas y el cambio climático. Necesitamos de un liderazgo político reforzado para prevenir y poner fin a los conflictos en todo el mundo, una mayor protección de las niñas y las mujeres contra la desigualdad y los choques económicos, así como el apoyo a los países que padecen hambre para adaptarse y fortalecer la resiliencia frente al cambio climático, incluso a través de los mecanismos de financiación del clima.   Fortalecer la resiliencia para anticiparse, adaptarse y transformarse frente a los factores que contribuyen a la inseguridad alimentaria. Esto significa aumentar la financiación internacional y nacional para la acción anticipatoria, la resiliencia, la adaptación y los sistemas de alerta temprana. Les pedimos que involucren a las niñas y a los jóvenes en estos procesos y que se aseguren de que todos los esfuerzos sean transformadores de género, dirigidos localmente y centrados en los niños.   Garantizar la responsabilidad de sus esfuerzos en la crisis del hambre, incluso informando de forma clara y transparente sobre sus compromisos y desembolsos de financiación, apoyando a los socios locales y consultando a las poblaciones afectadas, incluidos los jóvenes, para dar forma a su respuesta.     Debemos actuar ahora para salvar vidas e invertir en un mejor presente y futuro para las niñas y las jóvenes.   La cumbre en Bali ofrece una oportunidad vital para tomar medidas decisivas para mitigar y prevenir los impactos más devastadores del hambre para las niñas. Aunque reconocemos sus esfuerzos hasta la fecha, les instamos a que aprovechen esta oportunidad para marcar una diferencia real en las vidas de millones de niños y jóvenes, y a que planifiquen ahora una respuesta eficaz a la crisis del hambre mundial hasta

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Las jóvenes representantes de Plan International exigen a Teresa Ribera políticas climáticas con enfoque de infancia y género

En la segunda semana de la COP27, que se celebra en la ciudad egipcia de Sharm el-Sheik hasta el 18 de noviembre, Plan International reivindica el liderazgo de las niñas en acción climática y reclama el acceso equitativo a formación y oportunidades de empleo verde, así como una educación inclusiva y transformadora para abordar esta emergencia global. Hoy, en el Pabellón de España, las jóvenes de Youth For Change de Plan International dialogan con la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, para reclamar al Gobierno español su liderazgo en la inclusión de los derechos de la infancia y la juventud en el diseño, implementación y seguimiento de las políticas climáticas. “Instamos a todos los Estados, en particular al gobierno español, a implementar políticas climáticas ambiciosas que integren los derechos de la infancia, especialmente de las niñas y adolescentes, y a impulsar una educación transformadora que les permita estar preparadas, adaptarse y mitigar los impactos de esta crisis, participar en la acción climática y en la economía verde”, explica Concha López, directora general de Plan International. Competencias verdes para niñas y mujeres Con motivo de la negociación de los fondos para paliar las pérdidas y daños causados por el cambio climático, Plan International exige que estos tengan un enfoque de género e infancia para atender las necesidades y garantizar los derechos de niñas y adolescentes. La crisis del clima afecta especialmente a las zonas más vulnerables, donde los y las jóvenes ya sienten su impacto, como recalca el informe de Plan International sobre daños y pérdidas, “From the Frontlines”. Cerca de 3.600 millones de personas, más de la mitad de la población mundial, viven en áreas muy vulnerables al cambio climático. Mujeres y niñas están amenazadas por la creciente desigualdad, el hambre, la falta de acceso a la educación y a los servicios sanitarios, las amenazas a los medios de vida, los riesgos de violencia de género y el matrimonio infantil. El informe presentado por Plan International en la COP27, “Young People and Green Skills”, prueba que la amplia mayoría de los y las jóvenes (94 %) viven con preocupación el cambio climático y consideran que les afecta, aunque el 89 % lamenta no tener información suficiente al respecto. Esta encuesta realizada a más de 2.000 jóvenes de 53 países, entre ellos España, muestra que el 54% de las personas encuestadas da prioridad a la promoción de energías renovables, limpias y bajas en carbono para abordar el cambio climático. Pero solo un 14% conoce bien qué es la economía verde. “Además de las sequías y la inseguridad alimentaria, el abandono escolar y los matrimonios infantiles son impactos de la crisis climática que ya están viviendo las jóvenes en el Sahel. Queremos ser incluidas en la política climática, pero no solo como colectivo vulnerable, también como agentes de cambio”, Maguette Ba, representante juvenil de Plan International Senegal, 21 años. Mitigar las pérdidas y daños de la crisis del clima requiere el desarrollo de soluciones sostenibles, y la participación de las mujeres jóvenes y las niñas. Pero solo 1 de cada 3 personas encuestadas en el estudio de Plan International dijo sentirse competente en habilidades verdes. Entre ellas, además, las mujeres jóvenes (25%) se sienten menos capacitadas que los hombres jóvenes (35%). La organización trabaja para mejorar el acceso de niñas y jóvenes a las STEM, las competencias verdes y las habilidades de liderazgo. Reforzar las habilidades de las personas jóvenes, y en especial de las niñas y adolescentes, para la transición ecológica ofrece más opciones a la hora de buscar empleo, en sectores de valor añadido y sostenibles, y reducir su exposición a los riesgos derivados de la crisis climática. Respuestas de Plan International Plan International está respondiendo a las necesidades de la población más afectada por el cambio climático en regionales como el Sahel con programas que abordan el acceso a la educación, el mantenimiento de formas de subsistencia, la prevención de la violencia y la incorporación de las mujeres a las actividades económicas. A través de un estudio sobre su impacto diferenciado en las niñas y las jóvenes de la región, la organización también ha analizado las lagunas de las políticas climáticas en 10 países del Sahel, y ofrece recomendaciones para abordar esta crisis con enfoque transformador que promueva la igualdad. Sobre este aspecto se debatió en el evento “The gendered impact of the climate crisis: the case of Sahel”, celebrado el lunes, 14, en el Pabellón del Islamic Development Bank (ISDB), zona azul. Plan International proporciona formación, educación y habilidades a mujeres para que desarrollen negocios en el ámbito de las energías renovables en zonas rurales de Malí, Senegal y Níger, a través de DESFERS. Un proyecto cofinanciado por la Unión Europea y el Fondo OPEP que tiene un impacto en la autonomía y resiliencia de más de 10.000 mujeres a través del uso y comercialización de soluciones fotovoltaicas. Los avances de este proyecto se pondrán de relieve en el evento “A climate crisis: the need for a gender transformative approach to climate change”, que tuvo lugar el lunes 14 en el Pabellón de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), zona azul.

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