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Farah, de 11 años, alimenta el fuego de una cocina improvisada tras desplazarse con su familia en la Franja de Gaza en numerosas ocasiones en los últimos dos años. Plan International y sus socios locales les han ayudado con ropa, comida y fisioterapia para su hermano © Juzoor for Health and Social Development / Plan International

La población civil y la infancia pagan el precio mientras el conflicto regional envuelve Oriente Medio

La escalada del conflicto militar en Irán y Oriente Medio pone a los niños y las niñas en grave riesgo. Plan International ha distribuido ayuda humanitaria como productos de higiene menstrual o alimentos a unas 25.000 personas desplazadas en el Líbano. Plan International continúa profundamente alarmada por la escalada del conflicto militar en Irán y Oriente Medio, que continúa poniendo a niños y niñas en grave riesgo. Varias escuelas en las provincias iraníes de Hormozgán y Teherán han sido alcanzadas por los ataques aéreos en curso, según diversas informaciones. Si se continúan usando armas explosivas en zonas pobladas, se seguirá poniendo en peligro vidas inocentes. Es inaceptable. Los niños y niñas nunca deberían ser objetivos ni víctimas de las guerras. Nunca. A medida que las hostilidades se van extendiendo por la región, nuestros equipos y socios humanitarios en Líbano, Siria y Gaza están siendo testigos directos de sus consecuencias. El Líbano es actualmente uno de los países más afectados por la crisis, ya que desde el 2 de marzo ha sido objeto de mortíferos ataques aéreos. El país ya estaba lidiando con una grave crisis económica, y la escalada de las hostilidades ha provocado un aumento del desplazamiento y de las necesidades humanitarias. Más de 80.000 personas se han desplazado y se encuentran en unos 400 refugios colectivos en todo el país, 277 de los cuales son escuelas, según el Grupo Nacional de Coordinación de Líbano. Órdenes de evacuación en Líbano Alrededor del 20 % del territorio libanés se encuentra actualmente bajo órdenes de evacuación que afectan a unas 900.000 personas, y se espera que la cifra aumente en los próximos días. “Esta emergencia es traumática para las personas que se encuentran en la zona, especialmente para los niños y las niñas, las adolescentes y las mujeres jóvenes, que se enfrentan a una mayor vulnerabilidad en los refugios y durante el desplazamiento. También estamos viendo ya importantes interrupciones en la educación debido al cierre de escuelas”, afirmó Alam Janbein, director de Programas de Plan International para Líbano y Siria. Plan International ya ha distribuido más de 600 kits de ayuda humanitaria en cuatro refugios colectivos de Beirut, que incluyen suministros como jabón y productos de higiene menstrual. También se están realizando nuevas distribuciones en diez refugios colectivos adicionales, con 2.000 kits de alimentos, 2.000 kits de higiene y salud menstrual y 1.500 kits de artículos básicos de emergencia —compuestos por colchones, mantas y almohadas— para apoyar a más de 25.000 personas desplazadas internas. Un gran número de libaneses y libanesas ha huido hacia la vecina Siria, donde ya antes de este conflicto se estimaba que cerca del 70 % de la población necesitaba asistencia humanitaria. Plan International está llevando a cabo acciones para atender las necesidades de al menos 1.500 hogares, entre ellas servicios de nutrición vitales para las personas más vulnerables, especialmente niños, niñas y mujeres. La situación en Gaza empeora Mientras, la ya grave situación en Gaza continúa deteriorándose. Años de conflicto han dejado a una generación de niños y niñas desplazados, hambrientos, sin escolarizar y profundamente traumatizados. Plan International trabaja junto a sus socios humanitarios locales para ampliar el apoyo a cocinas comunitarias; espacios seguros que ofrecen servicios de protección infantil y apoyo emocional; así como actividades educativas y recreativas. En medio de la incertidumbre generada por los ataques contra Irán, es vital que se garantice el acceso humanitario a la Franja de Gaza. Aunque es poco probable que la escalada de la crisis provoque grandes movimientos directos de personas refugiadas hacia el norte y el este de África, se prevén presiones indirectas significativas sobre poblaciones vulnerables en Sudán, Sudán del Sur, Etiopía y Somalia, principalmente a través del aumento de los precios de la energía, los alimentos y el transporte. El incremento de los costes del combustible y del transporte elevará el coste operativo de la entrega de ayuda humanitaria, acelerando la inseguridad alimentaria, las estrategias negativas de supervivencia y las presiones de desplazamiento, lo que podría desencadenar importantes impactos económicos y humanitarios. “El conflicto en curso en Oriente Medio es extremadamente complejo, con múltiples actores, intereses y agravios en juego. Pero hay algo en común: la población civil y los niños y las niñas siguen pagando un alto precio”, afirmó Hajir Maalim, director regional de Plan International. “Existe una clara necesidad de reforzar la respuesta humanitaria para garantizar que se cubran las necesidades básicas y proteger la dignidad y el futuro de las poblaciones más vulnerables. Pedimos a todas las partes en conflicto que actúen con la máxima contención y respeten el Derecho Internacional Humanitario”,

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Miedo, violencia y hambre: las niñas de Sudán, atrapadas en los campamentos mientras la crisis humanitaria se agrava

El aumento de la violencia sexual como arma de guerra, junto a los ataques armados y una hambruna extrema, está confinando a las niñas y adolescentes de Darfur Norte (Sudán) a una vida de aislamiento casi total. La ONG humanitaria Plan International advierte de que la inseguridad, la falta de alimentos y el colapso de los servicios básicos están destruyendo el presente y el futuro de toda una generación.  Las adolescentes de Tawilla y Dar El Salam, en Darfur Norte, viven en un aislamiento casi total. Permanecen confinadas en sus hogares o en campamentos de desplazamiento y solo salen durante el día, cuando se sienten más seguras, según un nuevo Análisis Rápido de Género de Plan International. Las violaciones, la explotación sexual, los abusos, el acoso y la violencia, junto con la amenaza constante de los grupos armados, han restringido gravemente su movilidad y las han desconectado de la educación, los servicios de salud y la vida comunitaria.  Este confinamiento forzado se produce en un contexto de emergencia alimentaria extrema. Darfur Norte se encuentra entre las zonas más afectadas por la hambruna en Sudán, con tasas alarmantes de desnutrición infantil. En áreas como Kornoi y Um Baru, se estima que cinco de cada diez niños y niñas sufren hambre severa, lo que incrementa aún más la presión sobre las familias y expone a las niñas a riesgos adicionales de violencia, explotación y abandono escolar.  En este contexto, Plan International ha logrado convertirse en la primera ONG internacional en entregar ayuda alimentaria en la zona de Kornoi, desde el cierre de la frontera entre Chad y Sudán el pasado febrero. La operación, posible gracias a complejas negociaciones con todas las partes del conflicto, ha permitido a Plan International distribuir 12.000 paquetes de alimentos —con arroz, alubias, aceite y azúcar— en una zona afectada tanto por la hambruna como por los combates activos, tras complejas negociaciones con las partes en conflicto.  Esta intervención llega en un momento crítico para un país que depende en gran medida de las importaciones para garantizar el suministro de alimentos, combustible —clave para el riego y el transporte— y fertilizantes, justo cuando se aproxima la temporada de lluvias y la inseguridad regional amenaza con agravar aún más la crisis.  Según el informe, las niñas son especialmente vulnerables cuando recogen leña, atraviesan valles o se desplazan a mercados, centros de distribución de ayuda o a la escuela, espacios identificados de forma recurrente como zonas de alto riesgo por la presencia de grupos armados. A ello se suma la sobrecarga de cuidados, las tareas domésticas y la necesidad de realizar pequeños trabajos para contribuir a la supervivencia familiar, lo que profundiza su agotamiento emocional y su aislamiento social.  De las adolescentes entrevistadas, el 88,3 % afirmó que, aunque sabía dónde denunciar la violencia sexual y de género, el miedo al estigma y la debilidad de los servicios de respuesta les impedían buscar ayuda.  El impacto sobre la educación es devastador: el 75 % de las y los adolescentes están fuera de la escuela, sobre todo ellas. Muchos centros educativos han sido ocupados por familias desplazadas, están saturados o han quedado inutilizados, lo que cierra de facto el acceso de las niñas a espacios que antes ofrecían protección y estabilidad. El 45 % señaló como motivos para abandonar la escuela el matrimonio, el trabajo agrícola, la ausencia de escuelas o profesorado, la falta de rutas seguras o una pérdida progresiva del interés por aprender.  La crisis también afecta de forma directa a la salud y la dignidad de las niñas. Algunas afirmaron no tener acceso a kits de dignidad, productos de higiene menstrual ni a instalaciones sanitarias seguras y privadas. Solo el 3,3 % de las niñas tiene acceso a productos menstruales.  “Las niñas de Sudán están creciendo sin lugares seguros donde aprender, recuperarse o soñar”, afirmó Mohamed Kamal, director de país de Plan International en Sudán. “Es casi como si estuvieran encarceladas, atrapadas entre la violencia y el hambre, sin seguridad ni apoyo. Esta crisis de aislamiento está destruyendo silenciosamente su futuro”.  Plan International insta a una acción inmediata y coordinada para proteger y empoderar a las adolescentes. Entre otras medidas, pide la creación de espacios seguros, el refuerzo de los servicios de atención a supervivientes de violencia sexual y de género, la recuperación del acceso a la educación, la promoción de medios de vida dignos para las familias y la participación activa de niñas y niños en las soluciones, sin dejar a nadie atrás.  Plan International continúa trabajando en Darfur Norte para defender los derechos, la seguridad y el futuro de las niñas y jóvenes, y hace un llamamiento urgente a la comunidad internacional para evitar que toda una generación quede atrapada entre la violencia, el hambre y el

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Virginia Saiz, nueva directora general de Plan International en España

Plan International ha nombrado directora general en España a Virginia Saiz, con el objetivo de continuar ampliando su trabajo por los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas en nuestro país y por todo el mundo. “Creo profundamente en el poder transformador de los adolescentes. Cuando una niña o una joven tiene la oportunidad de alzar su voz, de liderar y de participar en las decisiones que afectan su vida, no solo cambia su propio futuro, sino el de su comunidad y el de toda la sociedad. Lo he visto en países del sur global y ahora estoy lista para hacerlo desde España”, ha declarado Saiz. Saiz aporta a la organización una amplia experiencia en liderazgo en el sector humanitario y de desarrollo. Durante los últimos veinte años, ha liderado procesos de transformación en organizaciones no gubernamentales y programas a gran escala del sector humanitario y de desarrollo en países como Inglaterra, República Dominicana, Egipto, Uganda, España o Portugal. “Después de 26 años trabajando en distintos países del sur global, volver a España para continuar mi trabajo con Plan International es una oportunidad muy especial. Me ilusiona poder aportar a este país todo lo que he aprendido a lo largo de mi carrera y seguir contribuyendo a un mundo más justo para la infancia y las niñas”, ha explicado Saiz. Entre los hitos más destacados de su carrera está el haber contribuido al movimiento que logró la prohibición del matrimonio infantil en República Dominicana o haber conseguido que las pirámides de Egipto fueran iluminadas de rosa para conmemorar el primer Día Internacional de la Niña. Saiz es licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid y tiene un máster en Gestión de ONG y Políticas Sociales por la London School of Economics. Con 10.000 empleados en todo el mundo, Plan International es una organización independiente de desarrollo y ayuda humanitaria que trabaja para promover los derechos de la infancia y la igualdad para las niñas. Está presente en más de 80 países desde hace casi 90 años y se centra especialmente en apoyar a los niños y niñas más vulnerables del mundo, con un énfasis particular en las niñas. En 2024, Plan International apoyó a 43 millones de niños y niñas en todo el mundo, incluidos 23,3 millones de niñas. En España, llegó a más de 5.000 personas con programas de empoderamiento juvenil, empleabilidad, alfabetización digital y prevención de la violencia de género; entre

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La escalada del conflicto militar en Irán y Oriente Medio pone en peligro a la infancia de toda la región

Plan International está profundamente alarmada por la escalada del conflicto militar en Irán y Oriente Medio, que pone a los niños y niñas de la región en grave peligro. Preocupan especialmente los informes sobre ataques a instalaciones educativas, incluida una escuela primaria para niñas en Minab, en la provincia de Hormozgán, en el sur de Irán. Desde Plan International, organización humanitaria y de desarrollo especializada en la defensa de los derechos de la infancia, estamos devastadas y devastados por las informaciones que indican que al menos 148 niños y niñas han sido asesinados y que muchas y muchos otros han resultado heridos. Los ataques contra escuelas —así como el asesinato y la mutilación de niños y niñas— constituyen dos de las seis violaciones graves de los derechos de la infancia en los conflictos armados y son contrarios al derecho internacional. Los niños y las niñas siempre pagan el precio más alto en los conflictos armados y las guerras: deben ser protegidos y protegidas en todo momento. Los ataques y el uso de armas explosivas en zonas pobladas ponen inevitablemente en riesgo vidas inocentes. Nos sumamos al llamamiento urgente del Secretario General de las Naciones Unidas para un cese inmediato de las hostilidades. Es fundamental que todas las partes actúen con la máxima contención y cumplan estrictamente con sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional Humanitario. Esto incluye la protección absoluta de los niños y las niñas, las escuelas, los hospitales, las infraestructuras civiles y de toda la población civil. Los niños y las niñas nunca deben ser objetivos ni víctimas de la guerra.

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Más del 60% de la adolescencia castellanoleonesa cree que la tecnología importa más que la política

La mayoría de adolescentes y jóvenes castellanoleoneses (60 %) da más importancia a la tecnología que a la política, mientras que 8 de cada 10 cree que todos los políticos mienten y no escuchan a la juventud; según se desprende del estudio Así somos. El estado de la adolescencia en Castilla y León presentado hoy por Plan International en el Consejo Económico y Social de Castilla y León. “Casi una de cada diez personas de Castilla y León es adolescente. Sin embargo, muchas políticas públicas e iniciativas no tienen en cuenta ni sus demandas ni necesidades. Pedimos a todos los partidos, no que no se olviden, si no que pongan en el centro de sus campañas electorales a los y las adolescentes. Y para ello, que se comprometan a que lo primero que aprobará quien llegue al Gobierno de la Junta sea la Ley de Atención a la Infancia y la Adolescencia en Castilla y León”, afirmó hoy David del Campo, director de Incidencia Política y Comunicación de Plan International. Según el estudio Así Somos, en este clima de desafección general, ellos están mucho más satisfechos, en casi un 40 %, con la política actual que ellas, con tan solo un 18 %. En este caso los chicos castellanoleoneses también superan a la media española, con un 27 % de satisfacción en este sentido entre ellos. La investigación parte de una de las mayores encuestas realizadas a adolescentes en España: 3.500 chicas y chicos de entre 12 y 21 años, cubriendo a la generación Z y Alfa. El estudio fue presentado hoy junto a un debate entre representantes políticos de todos los grupos parlamentarios castellanoleoneses; así como el Consejo de la Juventud de Castilla y León; para repasar las propuestas políticas de cara a la nueva legislatura.   Actitudes frente a la violencia A su vez, por encima de la media nacional está el rechazo a la violencia de género en Castilla y León: más de 7 de cada 10 de los y las adolescentes de la región no consideran aceptable ninguna de las actitudes de control o violencia sobre las que se les consultó; aunque algunas formas de control generan mayor ambigüedad, como que un chico revise el teléfono de su novia o quiera saber dónde está ella en todo momento. Como también ocurre a nivel nacional, la violencia en sus distintas formas afecta especialmente a las chicas. El 16 % de ellas, frente a tan solo el 1 % de los chicos encuestados en la comunidad autónoma ha vivido violencia o acoso sexual, y un 11% de ellas, frente al 6% de ellos, ha vivido violencia o acoso sexual digital, a través de redes sociales o mediante el uso de inteligencia artificial.   Brecha de género en salud mental, educación y presión estética La brecha entre ellos y ellas también es significativa en el plano de la salud mental: apenas un 1 % de los chicos encuestados declara tener problemas de salud mental, frente al 15 % de las chicas castellanoleonesas. Respecto a su satisfacción con su aspecto físico, la presión estética es un factor de peso. Los y las adolescentes de Castilla y León, especialmente ellos, están muy satisfechos con su aspecto. A pesar de ello, más de 6 de cada 10 chicos y chicas han recibido críticas por su físico. Aunque consideran mayoritariamente que las chicas se preocupan más por el aspecto, y el 38 % de chicas dice que le gustaría operarse; este dato convive con que un 74 % de los chicos necesita arreglarse para salir. La mitad de ellos y ellas se ven influenciados por los modelos de belleza promovidos en redes sociales. Por otro lado, en el ámbito de la educación, la adolescencia y juventud de la región está ampliamente satisfecha. El 93 % de los chicos y el 76 % de las chicas encuestadas está satisfecho con el día a día escolar y su rutina académica, siendo una de las mayores fuentes de satisfacción en el caso de ellos. Sin embargo, un tercio de chicos y chicas indica no tener los recursos

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Plan International insta a actuar ante la creciente crisis humanitaria en Sudán

Nuestra respuesta al informe de la ONU sobre El Fasher Un informe publicado el jueves por la Misión independiente de la ONU sobre Sudán concluye que los actos cometidos por las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) durante la toma de El Fasher, en Darfur, a finales de octubre, presentan “indicios de genocidio”.  El informe documenta asesinatos selectivos por motivos étnicos, violencia sexual generalizada y desapariciones forzadas. El asedio, que se prolongó durante 18 meses, también provocó hambre y privaciones extremas entre la población civil. Las personas investigadoras advierten de que el “riesgo de que se cometan nuevos actos genocidas sigue siendo grave y persistente”.  En respuesta, el director de país de Plan International en Sudán, Mohamed Kamal, afirmó:  “El informe de la ONU expone con crudeza el horror vivido en El Fasher. Detalla atrocidades sistemáticas en el marco de un asedio que sometió a la población civil al hambre y le negó el acceso a la asistencia humanitaria. La Misión documentó ataques coordinados y repetidos basados en la identidad —vinculados a la etnia, el género y la supuesta afiliación política— que resultaron en asesinatos masivos, graves daños físicos y psicológicos, violencia sexual generalizada contra niñas y mujeres de entre 7 y 70 años, torturas, detenciones y desapariciones.  Sudán afronta una emergencia humanitaria catastrófica. Los combates continúan afectando a gran parte del país, desplazando a cientos de miles de personas. La violencia sexual es alarmantemente frecuente y 4,2 millones de personas sufren desnutrición aguda, siendo la infancia la más afectada.  A pesar de la financiación limitada, Plan International sigue respondiendo, proporcionando asistencia vital en Darfur y en las regiones de Kordofán. Nuestros equipos en Darfur han escuchado de primera mano cómo mujeres, niñas y niños han sufrido violencia sexual y de género atroz. Las necesidades específicas y diferenciadas de niñas y mujeres no pueden pasarse por alto. La violación y otras formas de violencia sexual se están utilizando como arma de guerra en Sudán. Junto a otras intervenciones, estamos reforzando el apoyo centrado en las personas supervivientes.  Hacemos un llamamiento a todas las partes armadas del conflicto para que pongan fin de inmediato y prevengan las graves violaciones contra la infancia y garanticen la protección de la población civil y del personal humanitario que presta asistencia vital a quienes más lo necesitan, en conformidad con el Derecho Internacional Humanitario.  El pueblo sudanés enfrenta la peor crisis humanitaria del mundo. Sin un alto el fuego inmediato, una tregua humanitaria y una ampliación significativa de los programas de asistencia —respaldada por más financiación y acceso garantizado— la situación seguirá deteriorándose. Donantes y gobiernos tienen la responsabilidad moral de actuar

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Corremos el riesgo de perder a toda una generación»: la infancia en Ucrania se enfrenta a una crisis de salud mental

Cuatro años después del inicio de la guerra a gran escala en Ucrania, la organización humanitaria Plan International lanza una advertencia urgente: sin una inversión sostenida en salud mental y apoyo psicosocial, toda una generación de niños y niñas ucranianos corre el riesgo de crecer con secuelas psicológicas a largo plazo que afectarán al futuro del país durante décadas. Los niños y las niñas en Ucrania han pasado hasta 5.000 horas refugiándose bajo tierra, el equivalente a casi siete meses de sus vidas. Uno de cada tres afirma ahora que los exámenes escolares les resultan más estresantes que las sirenas antiaéreas, lo que pone de manifiesto hasta qué punto el conflicto ha transformado su percepción de lo que es normal. «Todos los niños y las niñas en Ucrania comparten esta experiencia de dormir en refugios antibombas y de vivir sin educación presencial ni electricidad. Han perdido cualquier sensación de seguridad básica», afirmó Sven Coppens, director de Respuesta Humanitaria en Ucrania de Plan International. «Las emergencias humanitarias suelen medirse en semanas o meses. Tras cuatro años de guerra a gran escala, esto se ha convertido en una crisis prolongada y la respuesta pasa ahora por evitar daños irreversibles a toda una generación». Muchos niños y niñas se han visto obligados a huir de sus hogares en múltiples ocasiones, perdiendo espacios de confort tan familiares como sus habitaciones, parques infantiles y aulas. Durante largos periodos, la escolarización ha tenido lugar en línea, privándoles de entornos seguros donde aprender, socializar y construir amistades. A estas pérdidas se suma, en muchos casos, la separación de familiares que sirven en las fuerzas armadas. Uno de cada tres niños y niñas ha vivido la muerte o las heridas graves de una amistad cercana o de un familiar. «Esto está teniendo consecuencias enormes en la salud mental de la infancia», explicó Tetiana Zaiets, especialista en protección de Plan International en Ucrania. «Vivir bajo un miedo constante afecta a la forma en que los niños y las niñas hablan, aprenden y se relacionan con los demás. No se trata solo de estrés: hablamos de un sufrimiento profundo, con consecuencias duraderas». El impacto psicológico se manifiesta de múltiples maneras: miedo persistente y pesadillas, aumento de la agresividad, aislamiento social y graves dificultades de concentración. Especialistas en salud mental que trabajan con Plan International alertan de incrementos preocupantes de problemas de memoria y del habla, especialmente entre niños y niñas que viven cerca de los epicentros de ataques con drones y misiles. Un espacio seguro para volver a dormir sin miedo Damir, de 8 años, ha pasado más de la mitad de su vida conviviendo con pesadillas provocadas por la guerra. Muchas noches se despierta sobresaltado, incapaz de distinguir las paredes de su habitación de las explosiones que aparecen en sus sueños. En un espacio amigo de la infancia apoyado por Plan International en el centro de Ucrania, la terapia artística le ha ayudado a expresar y gestionar ese miedo. «Es difícil explicar la ansiedad a un niño pequeño, así que le pedí que dibujara lo que sentía», explica Viktoria, psicóloga de crisis. Con el tiempo, Damir empezó a dormir mejor, a reducir su ansiedad y a relacionarse con más confianza con su madre y con otros niños y niñas. «Soy muy bueno en kárate y quiero competir con otros niños», dice ahora, mientras juega rodeado de colores. Damir juega en la piscina de bolas del espacio infantil apoyado por la ONG Plan International © Mirja Vogel/Plan International En las familias forzadas a huir de sus hogares, madres, padres y personas cuidadoras suelen pasar largas horas tratando de garantizar la subsistencia del hogar, lo que reduce el tiempo de interacción de calidad con sus hijos e hijas. Esto les priva de oportunidades clave para practicar la comunicación y la expresión emocional. Las y los adolescentes se ven especialmente afectados por la crisis. En plena transición de la infancia a la vida adulta, afrontan una ansiedad profunda tanto por su seguridad inmediata como por su futuro, con pocos espacios para socializar o expresarse. Los roles de género profundamente arraigados dificultan especialmente que los chicos hablen abiertamente de sus emociones. Si no se atienden las necesidades de salud mental de la infancia, existe el riesgo de que crezcan con un sufrimiento profundo y prolongado, con bajo rendimiento escolar o recurriendo a mecanismos de afrontamiento negativos como el consumo de drogas o alcohol o la adopción de conductas de riesgo, lo que afectará al futuro de la sociedad ucraniana. El impacto de la guerra se extiende también a las familias y a las personas cuidadoras, que afrontan estrés, agotamiento e incertidumbre. «Si quienes cuidan están desbordados, los niños y las niñas lo perciben de inmediato», explicó Coppens. «Pero cuando las personas cuidadoras reciben apoyo y son resilientes, los niños y las niñas suelen reflejar esa resiliencia. Por eso hemos hecho del apoyo psicosocial y de la salud mental una prioridad». En estrecha colaboración con organizaciones socias, Plan International está respondiendo a la crisis con iniciativas como espacios amigos de la infancia en refugios antibombas rehabilitados, donde los niños y las niñas pueden aprender y jugar con seguridad y recuperar una sensación de normalidad. Las sesiones de apoyo a la parentalidad ayudan a madres, padres y personas cuidadoras a comunicarse mejor con sus hijos e hijas, gestionar el estrés y prevenir el agotamiento. Las familias han observado mejoras notables: sus hijos e hijas están más felices, tienen más confianza en sí mismos y se expresan con mayor fluidez. Estos espacios también permiten que madres y padres se conecten entre sí, creando redes de apoyo que benefician a familias y comunidades enteras. Sin embargo, la magnitud de las necesidades supera con creces los recursos disponibles. De los 10,8 millones de personas en Ucrania que actualmente necesitan asistencia humanitaria, los recortes de financiación y las dificultades para llegar a las poblaciones cercanas a las líneas del frente hacen que solo un tercio (3,6 millones de personas) pueda recibir apoyo en estos momentos. «Si no abordamos estas necesidades ahora, corremos el riesgo de perder a toda una generación. ¿Cómo pueden los y las jóvenes contribuir a la sociedad si las cicatrices invisibles convierten la vida diaria en una lucha constante?», se preguntó Coppens. «Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que siga apoyando la respuesta humanitaria en Ucrania y priorice la inversión a largo plazo en educación, salud mental y servicios psicosociales, para que los niños y las niñas de Ucrania puedan decir: “el mundo estuvo a nuestro lado y

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Plan International exige un acuerdo de país para proteger a la infancia en redes sociales

Plan International, organización que trabaja por la igualdad de las niñas y los derechos de la infancia y la juventud, exigió hoy en un evento con motivo del Día de Internet Segura junto al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, un acuerdo de país basado en un consenso político para proteger más allá de prohibiciones y de forma efectiva los derechos de niños, niñas y adolescentes en el entorno digital. “8 de cada 10 adolescentes y jóvenes ha sufrido acoso online. Precisamente son las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes las que se ven más expuestas al acoso digital, especialmente cuando es de carácter sexual. Es urgente aprobar la ley de protección de la infancia en el entorno digital para impulsar medidas que ya llegan tarde. Por eso, desde Plan International, pedimos un acuerdo de país que ponga su protección en el centro”, afirmó David del Campo, director de Incidencia Política y Comunicación de Plan International, que presentó hoy el estudio “(Des)protegidos online”, elaborado a partir de encuestas a jóvenes madrileños y entrevistas a personas expertas en torno a la violencia, la desinformación y la discriminación en entornos digitales, y con financiación del Ayuntamiento de Madrid. “Si hay algo en lo que merece la pena ponerse de acuerdo entre todas las fuerzas políticas es en la juventud, en esa esperanza de futuro mejor. Por eso, sería imperdonable que los que estamos en las instituciones fuéramos tan irresponsables de no entender que nuestra primera responsabilidad es que tengáis la capacidad de construir un futuro por vosotros mismos. Por eso, recogemos el guante de Plan International, y desde el Ayuntamiento apoyaremos la Ley Orgánica de protección de menores en entornos digitales”, dijo Almeida a los cincuenta niños y niñas del CEIP Gonzalo Fernández de Cordoba, del distrito Latina, que participaron en el evento en el Palacio de Cibeles. Niños y niñas del CEIP Gonzalo de Córdoba posan junto a la coordinadora del Youth for Change, comité juvenil de Plan International, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida © Plan International El 84 % de las personas encuestadas por Plan International afirma haber recibido mensajes insistentes con intención de quedar o intimar, incluso tras haber manifestado rechazo. Mientras, el 51 % de los y las jóvenes indica haber recibido comentarios racistas, discriminatorios o mensajes de odio. En este contexto, la semana pasada Plan International ya valoró positivamente el anuncio del presidente del Gobierno sobre la regulación del acceso de menores de 16 años a las plataformas digitales, aunque advirtió de que la verificación de la edad, por sí sola, no es suficiente para proteger a la infancia y la adolescencia frente a los riesgos a los que se enfrentan online, también en la inteligencia artificial generativa. La organización reclama una educación digital sobre el uso seguro, ético y responsable de la tecnología —incluyendo alfabetización digital, privacidad, ciberseguridad, pensamiento crítico, ética e inteligencia artificial—, adaptada a cada nivel educativo e integrada con educación emocional y afectivo-sexual. Además, insta a promover la participación de la infancia y la adolescencia en la elaboración de las políticas como sujetos de derechos digitales, así como la formación de profesionales y el acompañamiento a familias. Además, insta a que la regulación garantice que plataformas y aplicaciones son seguras por diseño e implementan sistemas de verificación de la edad precisos, fiables, sólidos, no intrusivos y no discriminatorios para evitar el acceso y exposición a contenidos perjudiciales y nocivos que puedan afectar el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes. “No se trata de expulsar a la infancia de los espacios digitales, sino de diseñar y asegurar que el entorno online es seguro para todos, especialmente para los más vulnerables”, ha asegurado David del Campo. En el evento se presentó, además, el manual de recomendaciones del proyecto Jóvenes contra el Ciberacoso, financiado por el Ayuntamiento de Madrid e impulsado por Plan International España, un documento construido a partir de la escucha activa y la participación de 240 jóvenes de entre 11 y 24 años de distintos centros educativos y juveniles de Madrid, que compartieron sus experiencias, identificaron los principales riesgos del entorno digital y propusieron soluciones para promover un internet más seguro e inclusivo para todas las personas. Asimismo, se celebró una mesa redonda con jóvenes, personas expertas, docentes y profesionales del ámbito sanitario, en la que se reflexionó de forma conjunta sobre cómo prevenir y combatir la violencia digital. “El informe de Plan International está extraordinariamente trabajado, pero también da datos escalofriantes como que 8 de cada 10 han sufrido acoso. Esto requiere un esfuerzo por parte de instituciones, centros educativos familias y también vosotros, la juventud. No debéis tener ninguna duda de que vamos a estar a vuestro lado, nunca os falte el aliento porque no toleramos lo que está pasando”, afirmó el alcalde de la

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Plan International y otras 21 ONG internacionales alertan sobre el agravamiento de la hambruna en Sudán

La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC, por sus siglas en inglés) ha advertido de niveles de malnutrición aguda propios de una situación de hambruna en dos zonas adicionales de Darfur del Norte.  La IPC alerta hoy de que se han detectado niveles de malnutrición aguda equivalentes a una hambruna en dos nuevas localidades de Darfur del Norte: Um Baru y Kernoi. Hace apenas tres meses, la IPC ya advirtió de que la hambruna estaba presente en los estados de Darfur y Kordofán, con un alto riesgo de que estas condiciones siguieran extendiéndose.  Los niveles de malnutrición aguda identificados recientemente representan una privación extrema y potencialmente mortal, y la IPC podría confirmar oficialmente la hambruna en estas zonas adicionales en un futuro próximo. En el caso de los niños y las niñas pequeños, el peligro es especialmente grave: la malnutrición debilita de forma severa su sistema inmunitario, lo que les hace mucho más vulnerables a las enfermedades en un momento en el que los servicios sanitarios y otros servicios básicos han sido gravemente interrumpidos o, directamente, han colapsado.  La experiencia internacional demuestra que las confirmaciones oficiales de hambruna suelen llegar demasiado tarde. Miles de personas pueden haber fallecido ya, y muchos de los niños y las niñas que sobrevivan probablemente sufrirán secuelas de por vida.  Esta nueva alerta confirma lo que las comunidades y quienes responden sobre el terreno temían desde hace meses. El hambre aumenta y se cronifica en zonas a las que se impide el acceso de los actores humanitarios. Incluso en los lugares donde es posible intervenir, los recursos son drásticamente insuficientes para hacer frente a unas necesidades abrumadoras y frenar la expansión del hambre.  Plan International, junto con otras 21 organizaciones humanitarias internacionales, advierte de que otras zonas podrían estar enfrentándose a condiciones catastróficas similares. Sin embargo, la intensificación del conflicto y las severas restricciones de acceso impiden evaluaciones exhaustivas y una respuesta oportuna. Desde hace casi tres años, los actores armados en Sudán han llevado a cabo ataques deliberados contra la población civil y contra infraestructuras civiles esenciales para la supervivencia. Sudán es también escenario de una guerra implacable contra las mujeres y las niñas, que siguen enfrentándose a violencia sexual sistemática relacionada con el conflicto.  Esta violencia ha desplazado a millones de personas de sus hogares y medios de vida, ha devastado su capacidad para producir y distribuir alimentos y ha bloqueado de forma recurrente su acceso al agua, a la atención sanitaria y a los servicios de protección.  El acceso humanitario restringido, la persistente falta de financiación y la insuficiente voluntad política están confluyendo en una catástrofe que nunca debería haberse permitido. Sin un acceso inmediato y sin trabas para las operaciones humanitarias, junto con un aumento rápido de los recursos —incluidos los destinados a los actores locales—, la expansión de la hambruna no se

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Plan International valora el anuncio del presidente del Gobierno pero alerta de que la verificación de la edad no es suficiente

Plan International valora positivamente el anuncio del presidente del Gobierno sobre la regulación del acceso de menores de 16 años a plataformas digitales, y llama a todos los grupos políticos a alcanzar un consenso urgente para aprobar el Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales. La organización da la bienvenida al control del acceso a las plataformas digitales y recuerda que la inteligencia artificial debe formar parte de esta propuesta. La prohibición de redes sociales para menores de 16 años debe ir acompañada de sistemas de verificación de edad para evitar la exposición a contenidos perjudiciales y nocivos que puedan afectar el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes en todos los espacios digitales, incluidos los asistentes de inteligencia artificial. Además, Plan International subraya que la protección digital requiere medidas complementarias, especialmente la educación desde edades tempranas en el uso seguro, crítico y responsable de las tecnologías. Esta educación debe incluir alfabetización digital, privacidad, ciberseguridad, pensamiento crítico, ética digital e inteligencia artificial, en todos los niveles y adaptada a cada ciclo educativo, integrando asimismo educación emocional y educación afectivo-sexual integral. Según datos del informe Así somos: el estado de la adolescencia en España (2025), basado en 3.500 encuestas a adolescentes y jóvenes de entre 12 y 21 años, más del 70% de son conscientes de los diferentes riesgos y un tercio considera que le dedica un tiempo excesivo a las plataformas digitales. Hasta un 17 % reconoce tener adicción al móvil. Por ello, Plan International reclama que la regulación combine protección, educación y participación activa de la adolescencia, reconociéndola como sujeto de derechos digitales. Más allá de las redes sociales, los y las adolescentes se enfrentan a riesgos derivados del diseño de las plataformas, la gobernanza de los algoritmos y la viralización de la violencia y los discursos de odio. Por ello, Plan International considera imprescindible que los responsables de las plataformas rindan cuentas y respondan ante la necesidad de eliminar contenidos dañinos o violentos. Asimismo, la organización insiste en incorporar la perspectiva de género, ya que niñas y adolescentes están expuestas en mayor medida a todas las formas de violencia digital, incluyendo el acoso, la difusión de imágenes sexuales no consentidas y el ciberbullying. Más del 80% manifiesta preocupación por el uso de la inteligencia artificial para la creación de contenidos falsos de carácter sexual y por la difusión no consentida de mensajes, fotos o vídeos personales.

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La juventud siria refugiada duda si regresar a pesar de los cambios en el país

Plan International, organización que trabaja por la igualdad de las niñas y los derechos de la infancia y la juventud, presentó hoy en la Casa Árabe su nuevo informe sobre la situación y las aspiraciones de los y las jóvenes refugiadas sirias en Jordania en un momento de profunda incertidumbre y cambio tras la caída hace un año del Gobierno sirio, y analizó el futuro para esta generación y si será o no en su país de origen.   De entre los participantes en el estudio, más de la mitad (51 %) se ve permaneciendo a largo plazo en Jordania, mientras que el 23 % considera la posibilidad de regresar a Siria. Entre las principales barreras para el retorno están la seguridad (78 %), la falta de oportunidades económicas (75 %) y la destrucción de viviendas (58 %). Las más cautelosas al considerar volver a Siria son las mujeres, que mostraron preocupación la seguridad, las expectativas culturales y las barreras de género en Siria.  “Podemos considerar el retorno como una cuestión logística, pero es más que eso: es cómo lo definen los y las jóvenes sirios, cómo lo sienten. No se niegan a regresar, solo esperan a que sea seguro y digno y eso quizás no sea ni en uno ni en dos años. Todos comparten preocupaciones por lo que les espera allí”, explicó hoy la directora de Plan International en Jordania -país que acoge a casi millón y medio de personas refugiadas sirias-, Hamida Jahamah.  Un año después de la caída del régimen de Bashar al-Asad en Siria, las expectativas de retorno de millones de personas refugiadas se han reactivado, pero también los interrogantes sobre seguridad, estabilidad y posibilidades de futuro. Una parte significativa de estos refugiados son adolescentes, jóvenes, niños y niñas que han crecido fuera del país y se enfrentan a una decisión crucial: permanecer en países de acogida como Jordania (donde ya representan a una gran parte de la población) o contemplar un retorno a una Siria que en muchos casos ni conocen.   Por su parte, Leyla Hamad (CEARC), dijo: “Es muy interesante como medida de protección para la población refugiada respetar sus tiempos y diversas condiciones, no solo forzar el retorno. Y durante ese tiempo colocarles en el centro, que no solo se les consulte si no que diseñen estos programas. Por eso también es muy interesante la valoración que hacen las mujeres en el informe de Plan International sobre su posible regreso a Siria: son ellos las que valoran si encontrarán un contexto más represivo, se preguntan qué va a ocurrir con su educación… Poner en el centro a estas mujeres no solo es justicia y equidad, es trabajar en la paz a largo plazo”.  “Probablemente todo el mundo en estos campos quiera volver. Pero, obviamente, las necesidades económicas y la inseguridad son barreras para ello. Verdaderamente la seguridad no ha llegado todavía a Siria, y sin ella no habrá una estabilidad económica y una garantía para los y las jóvenes que quieren volver a su país. En los ataques que estamos viendo en el noreste de Siria está el intento de desmantelamiento de una región autónoma, lo que está provocando desplazamientos masivos y dudas entre aquellos que ya no reconocen el lugar del que se marcharon”, contó en la mesa redonda la periodista Pilar Cebrián.  Empoderar y formar a la juventud e infancia refugiada  Plan International trabaja en Jordania desde 2016 y, en concreto en el campo de refugiados de Azraq, en el este del país, ofrece espacios seguros para la infancia y juventud, apoyo psicosocial estructurado, formaciones para el desarrollo de habilidades para la vida, prevención y respuesta a la violencia de género y promoción del liderazgo juvenil como parte del proyecto Protection for Empowerment, por el Departamento de Protección Civil y Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (DG ECHO, por sus siglas en inglés).   Este año el campamento de Azraq, construido en una zona aislada y desértica para acoger a unas 40.000 personas, cumplirá doce años. Es el principal entorno vital para miles de niñas, niños y adolescentes sirios; y, para muchos y muchas, el único hogar que conocen.  El proyecto ha proporcionado apoyo psicosocial y educativo a cerca de 2.000 niñas, niños y adolescentes de entre 6 y 17 años, muchos de ellos en situación de especial vulnerabilidad. A través de clubes especializados —como arte, ciencia, lectura, teatro, informática o deporte— se han creado espacios que fomentan el bienestar emocional, la resiliencia y la inclusión. Durante el evento en Casa Árabe se presentaron algunos de los cuadros pintados en uno de estos clubs que impulsan la expresión

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Las escuelas de Kiev siguen cerradas por los apagones invernales

ATAQUES CONTRA LA EDUCACIÓN EN UCRANIA Las temperaturas bajo cero y los cortes de electricidad generalizados provocados por los continuos ataques contra la infraestructura energética de Ucrania han hecho que no sea seguro que los niños y niñas regresen a las aulas. Ante esta situación, las autoridades de Kiev han anunciado que todas las escuelas de la capital del país permanecerán cerradas hasta febrero, limitando una vez más el acceso a la educación.  “No poder volver a la escuela —como consecuencia directa de los repetidos ataques contra la infraestructura energética del país— supone otro duro golpe para los niños y las niñas ucranianos, que ya han perdido tanto”, dijo Sven Coppens, director de la Respuesta Humanitaria a la Crisis en Ucrania de la ONG humanitaria Plan International. “Para la infancia ucraniana, la escuela no es solo un lugar donde aprender, sino también un espacio fundamental de seguridad, rutina y apoyo emocional, del que ahora se ven privados y privadas”, subrayó.  A medida que la guerra en Ucrania se acerca a su quinto año, miles de estudiantes en Kiev se verán obligados y obligadas a permanecer en sus hogares, afrontando las duras condiciones del invierno sin calefacción, electricidad ni acceso a internet fiables. “Los niños y las niñas en Ucrania ya han vivido meses —y, en algunas zonas del país, años— de aprendizaje interrumpido”, advirtió Coppens. “Cada semana adicional fuera de la escuela amplía las brechas educativas y profundiza el impacto psicológico de esta guerra”, añadió  La respuesta de Plan International en Ucrania  Plan International trabaja en toda Ucrania y en los países vecinos para ayudar a que los niños, niñas y adolescentes puedan seguir aprendiendo de forma segura a pesar del conflicto en curso. A través de sus programas de educación en emergencias, la organización apoya la creación de espacios de aprendizaje seguros y con calefacción en refugios y centros comunitarios, facilita herramientas y materiales de aprendizaje digital para el acceso a la educación a distancia, forma al profesorado y al personal educativo en apoyo psicosocial y ofrece clases de refuerzo y actividades educativas no formales para niños y niñas desplazados y afectados por el conflicto.  “Las organizaciones humanitarias no pueden hacerlo solas”, afirmó Coppens. Los niños y las niñas “necesitan con urgencia espacios de aprendizaje seguros, cálidos y bien equipados, electricidad fiable y un apoyo internacional sostenido”, insistió. En este sentido, instó a las autoridades ucranianas y a sus socios internacionales a “seguir priorizando la educación, invertir en soluciones energéticas de emergencia para las escuelas y ampliar opciones de aprendizaje flexibles e inclusivas”, para que “ningún niño ni ninguna niña se quede atrás este invierno”.   “La educación no es un lujo: es un salvavidas”,

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