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Plan International alerta del aumento de matrimonios forzados en el cuerno de África y Sahel debido a la crisis alimentaria

Se calcula que 193 millones de personas en todo el mundo padecen inseguridad alimentaria aguda, de los que el 70% son mujeres y niñas. Una crisis humanitaria que se viene agravando desde el inicio de la pandemia, empeorada por la guerra de Ucrania y la mayor sequía en los últimos 30 años, y que provocará más de 13 millones de matrimonios infantiles en los próximos 10 años. Plan International reclama soluciones urgentes a Gobiernos y donantes, ante los riesgos que supone para la educación, la protección y el futuro de millones de niñas, adolescentes y jóvenes. Plan International, organización que trabaja por los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas, alerta de los impactos de la crisis alimentaria actual en niñas, adolescentes y jóvenes, que suponen el 70% de los 193 millones de personas que padecen hambre, y llama a la acción para frenar el incremento de los matrimonios forzados en África como consecuencia de la falta de alimentos y la pérdida de cosechas.   Cuando los recursos escasean, las niñas son las primeras en abandonar la escuela para ocuparse de las tareas del hogar, como ir a buscar agua. Además, las niñas corren un mayor riesgo de contraer matrimonio temprano forzado, porque supone una boca menos que alimentar o sus dotes pueden ayudar a aliviar la carga de los escasos recursos del hogar. Las propias adolescentes de países como Burkina Faso, Mali o Sudán afirman a Plan International que ahora tienen más riesgo de ser casadas de forma forzosa. De hecho, según los datos de la organización, se producirán más de 13 millones de matrimonios infantiles en los próximos 10 años debido a la crisis económica y humanitaria que empezó con la pandemia y que ahora se está agravando por la sequía y por el incremento de precios por la guerra de Ucrania.  “La crisis climática y conflictos como el de Ucrania están teniendo consecuencias devastadoras para el hambre en el mundo, impactando de manera especialmente negativa en regiones como el Sahel o el Cuerno de África. Los estados deben prestar atención urgente al impacto que esto puede generar en la vida de las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes y atender con urgencia y con los recursos necesarios esta crisis global que ya afecta a millones de personas”, ha explicado la directora general de Plan International, Concha López.  Las consecuencias de la guerra de Ucrania El conflicto en Ucrania ha disparado los precios mundiales de los alimentos. Un tercio del suministro mundial de trigo procede de Ucrania y Rusia. Ucrania, a menudo llamada el “granero” de Europa, también suministra al mundo aceite de girasol, cebada, maíz y fertilizantes. Países como Líbano, Somalia, Etiopía y Sudán, en los que Plan International está presente, se encuentran entre los más dependientes de sus importaciones. Incluso antes del estallido del conflicto en Ucrania, los precios internacionales de los alimentos estaban en su punto más alto, con costes hasta un 21% más altos que hace un año.  Mientras que, en 2021, Etiopía, el norte de Nigeria, Sudán, Sudán del Sur y Haití se encontraban entre los diez países con mayor número de personas en situación de crisis o peor (CIP 3), las proyecciones para 2022 también hacen saltar las alarmas en Burkina Faso y Níger, debido a los conflictos, y en Kenia y Somalia por la sequía. Además, se calcula que tres millones de personas en Ucrania necesitarán ayuda humanitaria para alimentos y medios de subsistencia.  El impacto en las niñas El hambre afecta de forma diferente a niñas, niños, mujeres y hombres. Cuando los alimentos escasean, las niñas suelen comer menos y en último lugar. Las mujeres y las niñas representan el 70% de las personas que pasan hambre en el mundo. Y a medida que las familias y las comunidades se ven sometidas a tensiones, las niñas tienen más probabilidades que los niños de ser sacadas de la escuela, y corren el riesgo de contraer matrimonio infantil, precoz y forzado, violencia de género, explotación sexual y embarazos no deseados.  “Como dos veces al día los días que conseguimos alimentos. A veces mi hermana y yo no comemos. A veces mi madre no come”, dice Amina, una niña de 11 años de Cabo Delgado, Mozambique. “Muchas veces voy a la escuela con hambre. Nuestra principal fuente de alimentos es la comida que nos dan nuestros vecinos en el campamento de refugiados”, apunta.   Testimonios de adolescentes de Burkina Faso, Malí y Sudán del Sur afirman que ahora es más probable que se casen a una edad temprana si sus familias tienen problemas económicos. Las niñas y mujeres que han huido de conflictos como el de Cabo Delgado, Mozambique, explican que la pérdida de sus ingresos las ha obligado a recurrir a la explotación sexual para sobrevivir, a veces por tan sólo 0,16 dólares.  La respuesta de Plan International “Desde Plan International hemos habilitado nuestro fondo global de respuesta en emergencias para paliar las peores consecuencias de la crisis del hambre”, apunta Concha López, directora general de Plan International. “Pero estamos realmente en un punto de inflexión para la inseguridad alimentaria. Si no aumentamos la ayuda humanitaria para salvar vidas, 300.000 personas podrían morir de hambre cada día. Debemos actuar, y debemos hacerlo ahora”, apunta.   Plan International cuenta con 60 proyectos en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos en 15 países, que atienden directamente a 3,2 millones de personas. Asimismo, tenemos en marcha programas en países como Sudán del Sur, Kenia, Etiopía o Somalia para combatir la inseguridad alimentaria y garantizar el acceso al agua.  El objetivo global de 6.600 millones de dólares para prevenir nuevas crisis alimentarias aún no se ha alcanzado. Los gobiernos y los donantes deben dar un paso al frente urgentemente y cubrir este déficit de financiación. Es necesario garantizar los fondos requeridos para paliar esta crisis alimentaria, que deben incluir un incremento urgente de la asistencia alimentaria, fondos flexibles para vales y entrega de efectivo, y una protección especial de niñas, adolescentes y jóvenes, que integre apoyo en salud sexual y reproductiva. Especialmente, se debe asegurar la financiación de programas críticos de alimentación escolar, esenciales para la seguridad, la dignidad y el bienestar de los niños y niñas en esta

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El informe Safer Cities Alcobendas concluye que un 84% de las mujeres jóvenes encuestadas ha sufrido acoso callejero

El 84% de las adolescentes y mujeres jóvenes que han participado en el proyecto Safer Cities Alcobendas ha declarado haber vivido acoso callejero. 9 de cada 10 experiencias que vivieron las mujeres jóvenes encuestadas fueron de acoso sexual sin contacto físico. Estos son algunos de los datos del informe final de la iniciativa desarrollada por la Fundación Ciudad de Alcobendas y la ONG Plan International con la que, a través de las experiencias y la participación de las chicas, se busca transformar el municipio en una ciudad más segura, inclusiva, libre de violencia de género y de miedo para las más de 61.000 niñas, adolescentes y mujeres del municipio. El proyecto Safer Cities ha recogido 342 experiencias en un mapa interactivo en el que adolescentes y mujeres jóvenes de Alcobendas han señalado zonas de la ciudad en las que han sentido seguridad inseguridad y han relatado por qué motivos se sintieron cómodas o en peligro. Además, se ha creado un grupo de discusión –Campeonas por el Cambio- en el que han participado niñas y jóvenes de 14 a 24 años y que ha liderado las acciones de sensibilización y movilización juvenil. También se han realizado entrevistas a 19 agentes sociales municipales: responsables políticos, técnicos de la Casa de la Mujer y de Imagina, profesores, agentes de policía, miembros de asociaciones y medios de comunicación. El informe también incluye los resultados de la actividad de los paseos de seguridad o safety walks realizados por las jóvenes que integran el grupo de Campeonas del Cambio en los que ellas mismas actuaron como entrevistadoras con otras mujeres jóvenes de la ciudad que se encontraban en las calles y les preguntaron sobre su percepción de seguridad e inseguridad en el espacio público. La mayoría de las jóvenes participantes en el estudio (9 de cada 10) relatan que han vivido episodios de acoso sin contacto físico, como miradas, persecuciones o comentarios no deseados. Cabe destacar que, de los hombres jóvenes participantes, 7 de cada 10 de las experiencias reportadas se refieren a robo, es decir, asalto de naturaleza no sexual. El informe de Safer Cities Alcobendas concluye, por lo tanto, que “las mujeres jóvenes encuestadas se han visto más expuestas a situaciones de inseguridad por acoso sexual en espacios públicos, lo que apunta a una forma de discriminación y violencia por razón de género, mientras que los hombres han experimentado mayoritariamente otro tipo de asaltos de carácter no sexual”. “El estudio demuestra que el acoso callejero es un problema real que padecen las mujeres de Alcobendas. Es nuestra obligación, por lo tanto, seguir realizando acciones de sensibilización para acabar con esa percepción de inseguridad y tomar medidas prácticas en algunos espacios concretos para evitar que las jóvenes tengan miedo a pasear solas por las calles de nuestra ciudad”, ha señalado Rafa Sánchez Acera (PSOE), vicealcalde y presidente de la Fundación Ciudad de Alcobendas. “Los resultados de este informe, que se suman a los de la iniciativa global Safer Cities de Plan International, ponen en el centro las experiencias, las necesidades y las peticiones de las jóvenes. Las recomendaciones señalan los ámbitos de actuación que ellas consideran prioritarios para hacer de su ciudad un espacio más seguro e inclusivo donde puedan ser libres”, ha asegurado Begoña Solórzano, directora de Programas Nacionales de Plan International. Por qué y dónde ocurre el acoso La encuesta también indagaba en el motivo por el que las jóvenes creen que fueron acosadas. 6 de cada 10 (59%) de ellas identifican el género como el motivo del acoso recibido. Las mujeres jóvenes entienden que su género es la causa por la que sufren el acoso. Un 21% de ellas indicaba la edad, entendida aquí como que su juventud era el motivo por el que fueron acosadas Con respecto a los lugares donde las jóvenes habían vivido esas situaciones de inseguridad y/o acoso, las situaciones de inseguridad recogidas en el mapa se dieron mayoritariamente “en la calle”, en un 55% de los casos, y en “parques y jardines” en un 31% de los casos. En cuanto a quiénes les habían acosado, en el 53% de las experiencias las jóvenes señalan que se trataba de un hombre, y en el 47% los acosadores eran un grupo de hombres. Ante esta cifra de acoso en grupo, que casi alcanza la mitad de las experiencias de acoso reportadas, los agentes sociales del municipio aprecian un cambio de tendencia desde hace algunos años y muestran su preocupación por la normalización de un fenómeno que además tiene su réplica en las redes sociales. Cómo son los lugares seguros A la pregunta de la encuesta, “¿qué hace de un lugar un espacio seguro?”, el 34% de las mujeres jóvenes encuestadas consideran que “unas infraestructuras adecuadas” –iluminación, un buen diseño urbano y otras características del propio espacio-, seguido de la “policía y la vigilancia” (33%). Para las jóvenes, hay aspectos que condicionan esa sensación de seguridad: la iluminación y, de manera especial, la presencia de gente. Las jóvenes apuntan a que un lugar que sea concurrido ofrece más seguridad. Igual que el “ambiente familiar”, en un 9% de los casos. La limpieza es importante en el 4% de las respuestas. Además de las infraestructuras, la policía y la presencia de personas en las calles, en el grupo de discusión con jóvenes y en las entrevistas con personas expertas se otorga una relevancia especial a la educación como herramienta esencial para prevenir las situaciones de violencia por razón de género, también el acoso en el espacio público. La encuesta también señala que el 97% de las jóvenes indican que no recibieron ayuda de testigos de la situación de acoso, y solamente el 3% sí la recibieron. De quienes no fueron asistidas por nadie, el 84% indican que esto fue así porque las personas no quisieron involucrarse, aunque fueron conscientes de la situación, lo que apunta a una necesidad de concienciación social sobre el acoso sexual para lograr una tolerancia cero a esta forma de discriminación y violencia. Recomendaciones Por último, el informe recoge una serie de recomendaciones que las jóvenes han hecho llegar a los responsables municipales, entre las que se incluyen: Desarrollar leyes y normas que aborden el acoso sexual en el espacio público como una forma violencia por razón de género. Diseñar ciudades desde el urbanismo inclusivo y feminista: para todos y todas. Apostar por la educación transformadora para eliminar los estereotipos y promover la igualdad. Aumentar y diversificar los recursos de atención a las adolescentes y jóvenes víctimas. Fomentar la participación de las chicas en el urbanismo y las políticas municipales. Difundir las iniciativas municipales para la prevención y la atención del acoso callejero, con campañas de medios y redes sociales accesibles y atractivas para los/as jóvenes. Reforzar la prevención, especialmente en los espacios que generan más inseguridad. Entender que el acoso sexual restringe la libertad de las mujeres jóvenes en el espacio público, físico y online, tiene consecuencias para su desarrollo y bienestar, y dificulta su participación. Puedes consultar el informe completo

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Plan International 2021: transformando las vidas de los niños y las niñas desde hace más de 80 años

Nuestra Memoria Anual Juntos frente a los retos globales y celebrando los avances conseguidos gracias al trabajo de Plan International en el 2021  2021, el cuarto año de avances en nuestra estrategia global “100 millones de razones”, ha sido el segundo marcado a nivel global por las consecuencias económicas, educativas y sanitarias de la pandemia. Los impactos de la COVID-19 han empeorado la situación de las poblaciones más vulnerables, pero también han supuesto un importante retraso en décadas de progreso hacia la igualdad de género, y han seguido agravando las crisis existentes, como la emergencia climática, los conflictos o el hambre. A pesar de los desafíos, hemos trabajado para dar continuidad y poner en marcha nuevos proyectos que han mejorado el acceso a la educación, los servicios de salud, la protección y las oportunidades económicas de la juventud y la infancia en 61.231 comunidades. Desde el 1 de julio de 2020 al 30 de junio de 2021, el periodo que abarca esta memoria, nuestros programas y acciones de influencia han mejorado la vida de más de 50 millones de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en todo el mundo. También hemos redoblado los esfuerzos para proporcionar ayuda humanitaria a las poblaciones afectadas por crisis y emergencias, como Sudán del Sur, Nigeria o Centroamérica. En este período hemos conseguido atender las necesidades básicas de 9,8 millones de niñas, adolescentes y jóvenes en estos contextos. Además, hemos impulsado los programas que fomentan el acceso a una educación inclusiva y de calidad y aquellos destinados a proveer soluciones sostenibles para la juventud para mejorar el acceso En un momento especialmente relevante para el movimiento antirracista, hemos reforzado nuestra cultura y políticas internas para garantizar que todas nuestras intervenciones, enfoques y prácticas responden a nuestro compromiso de erradicar el racismo estructural, las desigualdades, la opresión sistémica y todas las formas de discriminación en nuestro trabajo. Nuestro objetivo es claro: fomentar la inclusión y la diversidad en Plan International, y enfrentar el racismo y la discriminación en todas sus formas. Desde nuestra oficina en España hemos trabajado con más donantes y consolidado alianzas estratégicas en el sector público y privado para garantizar la sostenibilidad y el mayor impacto de los programas que llevamos a cabo en Haití, Níger, El Salvador, Sudán o Filipinas, entre otros. Además, hemos impulsado acciones y campañas para poner en marcha soluciones al acoso y la violencia que enfrentan las adolescentes y jóvenes en el espacio público, tanto en las calles como en Internet. 84 años después seguimos afirmando nuestro liderazgo como organización global por los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas. Nuestra historia solo puede contarse con vuestro apoyo indispensable. GRACIAS. Adaptamos el trabajo humanitario y de desarrollo En Plan International hemos adaptado nuestros programas de protección infantil y de violencia, educación y liderazgo para proteger a la infancia durante esta crisis y mejorar nuestro impacto en la labor humanitaria y de desarrollo. A nivel educativo, hemos respondido al cierre de las escuelas a través del reparto de materiales escolares y hemos intensificado nuestros esfuerzos para mejorar la conexión digital del alumnado que vive en las zonas más remotas. Además, hemos incluido la seguridad alimentaria y la asistencia en efectivo en nuestros programas de empoderamiento económico y hemos aumentado nuestro enfoque de nutrición en los programas de educación y de desarrollo de la primera infancia. Respondemos a la pandemia de la COVID-19 Como respuesta la pandemia, hemos adaptado todos nuestros programas para aumentar los resultados y hacer frente a los efectos secundarios derivados de esta crisis. Nuestra respuesta ha incluido acciones como el reparto de radios para apoyar la educación del alumnado en comunidades rurales remotas de Ecuador; libros para colorear con información sobre la Covid-19 en Egipto para concienciar a la infancia sobre la importancia de una higiene adecuada; la difusión de campañas de sensibilización a través de caravanas móviles en Mali y la distribución de kits de higiene con mascarillas, guantes y compresas a las niñas en edad escolar en la India. La pandemia ha obligado a todas las organizaciones humanitarias a pensar una forma innovadora de desarrollar e implementar los programas y, sin duda, gracias a los esfuerzos de nuestro personal, instituciones y todas las personas que apoyan nuestro trabajo, en Plan International lo hemos conseguido. Día Internacional de la Niña 2021 En el Día Internacional de la Niña, lanzamos la campaña #FreeToBeOnline para denunciar el acoso online que, cada día, sufren millones de niñas y jóvenes en el mundo. En España, como parte de nuestra campaña #PonteenMiPerfil, presentamos el informe “(In)seguras online”, la mayor encuesta global sobre acoso, que recoge las experiencias de 14.000 chicas de 22 países, incluido España, sobre su seguridad y libertad en las redes sociales, en un evento online, que contó con la participación de Meritxell Batet, presidenta del Congreso de los Diputados y portavoces de los distintos grupos parlamentarios. Más de 66.000 personas de todo el mundo firmaron una carta abierta escrita por mujeres jóvenes, dirigida a las principales plataformas de redes sociales pidiéndoles que tomaran medidas contra la violencia online. Conseguimos que Instagram, Facebook y WhatsApp se reunieran con niñas activistas en varias sesiones de escucha para recoger sus recomendaciones sobre cómo acabar con la violencia online. Nuestro compromiso con una cultura de antirracismo e inclusión Nuestra organización está comprometida con la erradicación del racismo estructural, las desigualdades, la opresión sistémica y todas las demás formas de discriminación en nuestro trabajo. Sabemos que tenemos un largo camino por delante para conseguir eso, pero estamos dedicados a promover de forma significativa la justicia racial dentro de Plan International y en todo nuestro ámbito. No nos detendremos hasta que las personas en toda su diversidad, se sientan seguras, respetadas, incluidas y valoradas en su interacción con nosotros y con los demás. Entre nuestras medidas para acabar con el racismo y todas las formas de discriminación destacan: La creación de nuestro Comité contra el Racismo y la Equidad de la mano de organizaciones regionales cuyo fin es compartir ideas y experiencias que nos sirvan de base para nuestro trabajo contra el racismo. El desarrollo de nuestra “Visión y Principios Antirracismo y Equidad” a través de un proceso liderado por nuestro Comité Antirracismo y Equidad. El desarrollo de consultas en toda la organización para elaborar una hoja de ruta para nuestro enfoque global de la lucha contra el racismo. La implementación de talleres dirigidos a nuestro personal. La realización de la revisión y actualización del lenguaje y las imágenes que utilizamos en todos nuestros materiales. Sabemos que aún nos queda mucho camino por recorrer mejorando y aprendiendo en este espacio, sin perder de vista la importancia de lograr un cambio cultural significativo y sostenible. Gracias a nuestro personal y a todas las instituciones y entidades que nos apoyan Queremos agradecer a nuestro personal y las instituciones, socios, padrinos, madrinas, empresas y demás colaboradores, su pasión y voluntad para hacer frente a las demandas de un mundo que está cambiando constantemente a una velocidad abrumadora. Agradecemos profundamente a todas las personas y entidades que nos han apoyado por su compromiso con los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas. Gracias a vuestro apoyo hemos conseguido cumplir con los objetivos marcados y hemos avanzado adaptando nuestra forma de trabajo para cumplir con nuestras prioridades estratégicas. Nunca antes nuestra labor para proteger los derechos de las niñas y los niños había sido tan importante. Seguiremos adaptándonos y esforzándonos para lograr el mayor impacto posible y un cambio permanente, trabajando siempre por avanzar hacia un mundo justo que promueva los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas. Nuestra memoria anual mundial El informe anual de este año, que corresponde al periodo que va del 1 de julio de 2020 al 30 de julio de 2021, ofrece una visión del alcance de nuestro trabajo. Puedes encontrar más información sobre nuestro trabajo en https://plan-international.es/, así como en nuestras redes sociales y en las páginas web de otros países.   Descarga la Memoria

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Plan International alerta sobre el impacto del aumento del hambre en la vida de niñas y mujeres jóvenes de todo el mundo

En 2021, 193 millones de personas se enfrentaron a la inseguridad alimentaria aguda, es decir que necesitaban ayuda urgente para sobrevivir, según el último Informe Global sobre Crisis Alimentarias, 40 millones más que en el último estudio. Asimismo, se estima que el 70% de los afectados por el hambre en el mundo son mujeres y niñas. El conflicto en Ucrania ha disparado los precios mundiales de los alimentos. Un tercio del suministro mundial de trigo procede de Ucrania y Rusia. Ucrania, a menudo llamada el “granero” de Europa, también suministra al mundo aceite de girasol, cebada, maíz y fertilizantes. Países como Líbano, Somalia, Etiopía y Sudán, en los que trabajamos, se encuentran entre los más dependientes de sus importaciones. Incluso antes del estallido del conflicto en Ucrania, los precios internacionales de los alimentos estaban en su punto más alto, con costes hasta un 21% más altos que hace un año. La crisis climática también afecta especialmente a esta situación. El Cuerno de África está sufriendo la peor sequía en más de 30 años, tras tres temporadas consecutivas de escasez de lluvias. Esto ha llevado a muchas familias a tomar medidas desesperadas para sobrevivir y miles de personas ya han abandonado sus hogares en busca de alimento, agua y pastos. Concha López, directora general de Plan International, ha destacado que: “la crisis climática y conflictos como el de Ucrania están teniendo consecuencias devastadoras para el hambre en el mundo, impactando de manera especialmente negativa en regiones como el Sahel o el Cuerno de África. Los estados deben prestar atención urgente al impacto que esto puede generar en la vida de las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes y atender con urgencia y con los recursos necesarios esta crisis global que ya afecta a millones de personas”. El impacto del hambre en la vida de las niñas y adolescentes A medida que las familias y las comunidades se ven sometidas a los impactos del hambre, las niñas y adolescentes tienen más probabilidades que los niños de dejar la escuela, y corren el riesgo de sufrir violaciones de sus derechos como el matrimonio infantil, la violencia por razón de género, la explotación sexual o los embarazos no deseados. El hambre también es especialmente peligrosa para las adolescentes y mujeres embarazadas. Las complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto son ya la principal causa de muerte de las chicas de entre 15 y 19 años a nivel global, y la desnutrición aumenta el riesgo de aborto o de muerte durante el parto. En algunas comunidades del Cuerno de África, el matrimonio infantil va en aumento. Las familias casan a las niñas, conocidas como “novias de la sequía“, para aliviar la presión sobre los escasos ingresos y obtener el dinero de la dote para la comida y otros gastos. Una niña de 13 años que vive en Somalia nos indicaba que su mayor temor es que la envíen a la ciudad a trabajar o que la casen a cambio de dinero: “cada vez que veo a un hombre hablando con mi madre, me asusto pensando que yo soy parte del trato”. El trabajo de Plan International En Plan International contamos con 60 proyectos en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos en 15 países, que atienden directamente a 3,2 millones de personas. Asimismo, tenemos en marcha programas en países como Sudán del Sur, Kenia, Etiopía o Somalia para combatir la inseguridad alimentaria y garantizar el acceso al agua. El objetivo global de 6.600 millones de dólares para prevenir nuevas hambrunas aún no se ha alcanzado. Los gobiernos y los donantes deben dar un paso al frente urgentemente y cubrir este déficit de financiación. Colabora y actúa contra el

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Declaración de Plan International sobre el ataque a una escuela en la región de Lugansk, Ucrania

Plan International condena rotundamente el último ataque registrado contra una escuela que refugiaba a civiles, incluidas niñas y niños, en la región ucraniana de Lugansk. Estamos muy preocupados porque la infancia sigue expuesta a un grave riesgo de muerte, daño físico y sufrimiento emocional debido al uso indiscriminado de explosivos que afectan a edificios civiles donde hay niñas y niños. Los ataques contra la infancia son una grave violación del Derecho Internacional Humanitario durante los conflictos armados. Las escuelas nunca deben ser un objetivo de guerra, y en ningún momento las hostilidades deben poner en peligro los derechos, el bienestar y la seguridad de estudiantes, profesorado y otras personas que buscan seguridad en las escuelas y otras infraestructuras públicas. Desde el comienzo del conflicto, cada día han sido atacadas al menos 20 escuelas, lo que afecta a la educación de 5,7 millones de niñas y niños dentro de Ucrania. Sabemos que la interrupción de la educación de las niñas, y en particular de las adolescentes, puede conducir a que abandonen la escuela antes de tiempo y a un mayor riesgo de sufrir matrimonio infantil o adolescente y embarazos no deseados. Miles de niñas y niños que viven en zonas con alto riesgo de sufrir el impacto directo de los ataques necesitan ayuda urgente, por lo que resulta fundamental garantizar su seguridad y protección, así como el acceso a la asistencia humanitaria y a servicios esenciales como la salud sexual y reproductiva y el apoyo psicológico. Los continuos bombardeos indiscriminados y otros ataques en Ucrania, que provocan en parte la ruptura repentina de las estructuras familiares y comunitarias, son algunos de los factores que están poniendo a las niñas, adolescentes y mujeres en situación de mayor riesgo de sufrir violencia por razón de género. Nunca dejaremos de repetirlo: las escuelas no son un objetivo. Los civiles no son un objetivo. No se puede tolerar el ataque a la escuela, utilizada como refugio civil o centro educativo, en Lugansk. Los autores del ataque deben rendir

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Plan International pone de relieve las desigualdades a las que se enfrentan las niñas y jóvenes refugiadas ucranianas

Plan International, organización que trabaja por los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas y que cuenta con una amplia experiencia en acción humanitaria, ha celebrado hoy en el CaixaForum de Madrid las jornadas Girls in Crisis: El impacto de las crisis humanitarias en las niñas y adolescentes. En el encuentro han participado Pilar Cancela Rodríguez, secretaria de Estado de Cooperación Internacional y Concha López, directora general de Plan International España, entre otros ponentes.   Con el objetivo de visibilizar la situación y experiencia de las propias niñas y adolescentes en contextos de emergencia como el de Ucrania, Plan International ha reunido en Madrid a los principales expertos y expertas del tema, quienes han puesto de relieve cómo las crisis humanitarias agravan las desigualdades preexistentes y exacerban las vulneraciones de los derechos de las mujeres, en particular de las niñas y adolescentes.   Cerca de 5 millones de personas han tenido que buscar refugio fuera de Ucrania desde que estalló el conflicto, según las agencias de Naciones Unidas. Asimismo, se calcula que entre el 30 y el 40% de los que huyen de Ucrania son niñas y niños menores de 14 años, muchos no acompañados o separados de sus cuidadores. En total, más del 80% de las personas refugiadas son mujeres, adolescentes, niñas y niños.   Las consecuencias de esta emergencia se sienten a nivel global y la FAO ya estima que 30 millones de personas en el mundo podrían pasar hambre como consecuencia del conflicto. Entre los países que dependen de las exportaciones de alimentos de Ucrania están Etiopía y varias naciones del Sahel, en la franja sur del Sahara, que podrían ver acrecentadas las emergencias que ya viven.   Durante su intervención, Concha López, directora general de Plan International España, profundizó en la reciente crisis de Ucrania, indicando que “el abuso, la explotación y la violencia sexual contra las niñas y adolescentes se repiten en todas y cada una de las emergencias humanitarias en las que Plan Internacional interviene, y por ese motivo el enfoque de género y edad debe ser prioritario en las respuestas humanitarias. Europa está siendo testigo de la brutal violencia a la que están expuestas las niñas y mujeres en el conflicto en Ucrania. Desde Plan International reclamamos un alto el fuego inmediato y hacemos un llamamiento para que se respete el Derecho Internacional Humanitario y se garantice que la población y las infraestructuras civiles, como las escuelas, no sean objetivo de guerra”. López también ha solicitado que “se garanticen los apoyos y las ayudas a medio y largo plazo para las familias y la infancia que han llegado desde Ucrania. Su futuro sigue siendo incierto y las administraciones públicas deben facilitarles medios de vida sostenibles”.   Por otro lado, la máxima responsable de la ONG en España ha abordado el trámite de la futura Ley de Cooperación, sobre lo que ha comentado que “la futura Ley de Cooperación supone una oportunidad única de generar un marco legal que sitúe a España a la vanguardia de la cooperación y la ayuda humanitaria. Desde Plan International celebramos los avances realizados en el anteproyecto de ley e instamos al Gobierno y a todos los grupos políticos a tramitar el texto con celeridad y consenso, y a que el género y la infancia sean objetivos específicos de la acción humanitaria y la política de cooperación”.  En palabras de Pilar Cancela, Secretaria de Estado de Cooperación Internacional, “nuestra política exterior, a través de sus actuaciones de cooperación al desarrollo y acción humanitaria, reafirma la voluntad política de avanzar hacia la igualdad real y efectiva en el plano internacional. Esto es la materialización de la defensa de los valores que promueve España en el mundo y la Cooperación Feminista es la clave para afrontar los retos globales a los que ya nos estamos enfrentando. La Cooperación Española asume compromisos ambiciosos en materia de género, siendo la promoción de los derechos de las mujeres y la igualdad de género una de sus señas de identidad, de manera transversal en todos sus proyectos y programas en el marco de la Agenda 2030”.  En relación con la situación de las mujeres y las niñas en Ucrania y en Afganistán: “Si queremos cumplir con el objetivo de no dejar a nadie atrás, la comunidad humanitaria debe exigir a las autoridades del régimen talibán el respeto a los derechos humanos de las mujeres y niñas, como condición previa y obligatoria a cualquier debate sobre la ayuda humanitaria. Esto supone el restablecimiento de sus derechos básicos de movimiento, de acceso al trabajo asalariado y a todos los niveles educativos, entre otros”.  “No atender las necesidades de las mujeres y niñas significaría que no estamos cumpliendo el mandato humanitario. Conscientes de ello, en la nueva Ley de Cooperación, incluiremos de forma sistemática referencias a la situación de mujeres y niñas, a sus necesidades específicas y a estrategias concretas para abordarlas, incorporando la perspectiva de género de forma plena y efectiva”.  Continuando con Ucrania, la primera mesa de las jornadas se ha centrado en este conflicto abierto. Las participantes han podido debatir entorno a la necesidad de trabajar de formar conjunta y coordinada en protección infantil y frente a la violencia sexual y de género, para prevenir situaciones de riesgo tanto en tránsito como en destino, como es la situación de las miles de niñas y adolescentes refugiadas que han llegado a España en las últimas semanas. Es el caso de Marianna Pinkovska, una madre ucraniana refugiada en Madrid, quien contó en primera persona la experiencia de dejar atrás un hogar en guerra para comenzar una nueva vida: “a los pocos días de estallar la guerra me marché de Ucrania junto a mi hija; tomé esta decisión porque no quería que ella viviese con el recuerdo de los bombardeos. Ahora ella puede ir al colegio en España y vivimos en una casa en Madrid, pero yo quiero tener la oportunidad de trabajar”.   En este sentido, Annita Queirazza, responsable global de protección infantil en emergencias de Plan International, ha explicado la necesidad de que comunidades, gobiernos nacionales y el sector humanitario en su conjunto preste especial atención a las necesidades específicas y riesgos a los que niñas y adolescentes se enfrentan en contextos humanitarios. “En Plan International trabajamos con un enfoque integral: atendemos necesidades básicas, respondemos a la violencia sexual y de género, ofrecemos apoyo psicológico y damos acceso a educación en emergencias. En este sentido, en los últimos años hemos apostado por incluir también el empoderamiento socio-económico, potenciando la formación y capacitación de mujeres jóvenes a través de soluciones sostenibles que les permitan tener una autonomía económica”.   La jornada ha contado con una segunda mesa de debate donde participaron expertos como Antón Leis, director de AECID; Gabriel Elorriaga, vicepresidente segundo de la Comisión de Cooperación del Congreso de los Diputados, así como expertas en acción humanitaria en Sahel y América Latina de Plan International. Durante la mesa “Voces de Sahel y América Latina: el papel de la cooperación española” se abordó el trabajo, los retos y las perspectivas de futuro para ambas regiones en materia de cooperación y acción humanitaria.  Adolescent Girls in Crisis  La serie de investigaciones Adolescent Girls in Crisis, desarrolladas por Plan International, se basan en las voces y experiencias de las niñas en situaciones de emergencia: Sudán del Sur, Sahel, Venezuela, Beirut, Lago Chad, Zambia y Zimbabue y los campos de refugiados rohingya en Bangladés. La experiencia de estas investigaciones ha dejado patente que las adolescentes que viven estas crisis de larga duración se enfrentan a circunstancias y dificultades específicas. Cada uno de los informes presentan conclusiones y recomendaciones para contribuir a garantizar los derechos de las niñas y adolescentes en contextos de

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Plan International pone en marcha un programa de entrega de tablets para garantizar la educación de niñas y niños ucranianos

La ONG Plan International trabaja en Rumanía junto a socios locales en un proyecto para garantizar el acceso ininterrumpido a educación de niñas, niños y adolescentes ucranianos.  El objetivo es ofrecer una educación de calidad, segura e inclusiva que apoye tanto su bienestar psicológico como el de sus familias y profesores. Como parte del proyecto, Plan International ha comenzado esta semana con la distribución de tablets en las que previamente se instalaron una serie de aplicaciones desarrolladas por el gobierno ucraniano para que los niños pudieran continuar el plan de estudios de su país. Además, también se añadieron aplicaciones para promover su bienestar o que incluyeran cursos de la lengua rumana. En concreto, se han realizado dos entregas, una primera tanda de 40 tablets en un centro de acogida gestionado por un socio local y otra con 60 unidades más en una escuela de Bucarest donde niños ucranianos y sus profesores están recibiendo apoyo por parte de Plan International para continuar con la formación académica. La intervención de Plan International en la emergencia de Ucrania incluye un fuerte componente de la promoción de la educación. Esta y otras actividades se mantendrán activas en diferentes ciudades como parte de los diferentes proyectos que Plan International viene desarrollando desde el inicio del conflicto con el fin de ayudar y proteger a niñas, niños y adolescentes desplazados por el conflicto.

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Ucrania: Declaración sobre los ataques a la población civil y a las infraestructuras civiles

Las organizaciones humanitarias abajo firmantes estamos conmocionadas por el nivel de necesidades humanitarias, las muertes masivas de civiles, las víctimas y la violencia sexual contra las mujeres y las niñas que se observan en diferentes regiones de Ucrania. Hacer un objetivo de las zonas densamente pobladas y privar colectivamente a los civiles de su derecho a acceder a las necesidades básicas, a los servicios esenciales, a la asistencia humanitaria, a la protección y a la evacuación en condiciones de seguridad, así como atacar objetivos civiles como hospitales, centros de enseñanza y edificios residenciales, son violaciones flagrantes del Derecho Internacional Humanitario. Como organizaciones humanitarias que siguen los principios de neutralidad, independencia e imparcialidad, estamos seriamente preocupadas por las hostilidades en curso y por los infructuosos esfuerzos de la comunidad internacional para negociar y garantizar un alto el fuego. Es urgente un cese inmediato de las hostilidades para detener la matanza de civiles y el sufrimiento de la población en Ucrania. Seguimos de cerca las negociaciones en curso de alto nivel en Naciones Unidas y exigimos que tengan un resultado positivo para la situación humanitaria sobre el terreno. Nada puede justificar el sufrimiento que siguen padeciendo los civiles, especialmente los niños, niñas y mujeres, los ancianos y las personas con discapacidad en Bucha, Irpin, Hostomel, Borodianka, Mariupol y otras regiones de Ucrania. Todas las partes del conflicto deben cumplir sus obligaciones internacionales, entre ellas la de no atacar a los civiles ni a las infraestructuras públicas vitales, como hospitales, escuelas y suministros de agua y electricidad. Todas las partes del conflicto no deben tolerar la violencia sexual. Estas graves violaciones de las leyes aplicables en los conflictos armados podrían constituir crímenes de guerra. “Nunca olvidaré el momento en que traté de salir de Irpin: estaba esperando en la calle y empezaron a bombardear el coche de mi vecino. Su padre falleció en el acto. Su madre y su hijo sobrevivieron, pero quedaron gravemente heridos. Es muy difícil aceptar e imposible de entender que esté pasando esto. Pido desesperadamente que esta guerra llegue a su fin“, Olha, estudiante de último año de Irpin, actualmente desplazada en el oeste de Ucrania. Pedimos un acuerdo político para la protección de los civiles, que incluya el paso seguro y voluntario de las personas que quieran abandonar las zonas de alto riesgo en toda Ucrania. Al mismo tiempo, debe respetarse su derecho a determinar el destino de su elección para la evacuación, de acuerdo con el IV Convenio de Ginebra. Las partes en el conflicto deben facilitar urgentemente el acceso humanitario sin obstáculos para que el personal de ayuda y los voluntarios puedan prestar urgentemente asistencia vital y apoyo médico a las personas necesitadas. En virtud del IV Convenio de Ginebra y de la Resolución 2286 del Consejo de Seguridad de la ONU, el personal sanitario y las instalaciones sanitarias, como los hospitales y otras instalaciones creadas con fines médicos, deben ser respetados y protegidos en cualquier circunstancia. Las unidades médicas no pueden ser atacadas y el acceso a ellas no puede ser limitado. La comunidad internacional, incluidos el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de la ONU, debe tomar medidas más contundentes para poner fin a las hostilidades y reafirmar la fe en los derechos humanos fundamentales y en las condiciones en las que puede mantenerse el respeto a las obligaciones derivadas de los tratados y otras fuentes del derecho internacional. Añadimos y reiteramos nuestras demandas del 4 de marzo de 2022: Un cese inmediato de las hostilidades y de los ataques contra población e infraestructuras civiles; Todas las partes del conflicto deben respetar el Derecho Internacional Humanitario (DIH). Los ataques dirigidos contra población civil e infraestructuras públicas, incluidas las instalaciones indispensables para la supervivencia de los civiles, están prohibidos por el DIH. En ningún momento las hostilidades deben poner en peligro los derechos, el bienestar y la seguridad de la población o las infraestructuras civiles, como escuelas, centros de salud, mercados o tierras de cultivo, entre otros; Acceso humanitario seguro, incluso en las líneas de conflicto para garantizar la asistencia humanitaria a todos los afectados, especialmente a aquellos en situaciones más vulnerables; con respeto a la independencia y neutralidad de los organismos humanitarios, así como la protección de personal humanitario y voluntarios; Todos los niños tienen derecho a disfrutar de las disposiciones de la Convención sobre los Derechos del Niño, que insta a todas las personas a considerar el interés superior del niño. Durante los conflictos armados, el DIH ofrece una protección general a los niños como personas que no participan en las hostilidades y una protección especial como personas especialmente vulnerables. Protocolo I, artículo 77:;”Los niños serán objeto de un respeto especial y se les protegerá contra cualquier forma de atentado al pudor. Las Partes en conflicto les proporcionarán los cuidados y la ayuda que necesiten, por su edad o por cualquier otra razón” Todas las partes deben cumplir con sus obligaciones en virtud de las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre los Niños y los Conflictos Armados, y prevenir: asesinatos, mutilaciones, el reclutamiento, la explotación y violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes, quienes corren el riesgo de sufrir las seis violaciones graves contra niños en conflictos; Todas las partes en el conflicto deben instar al Principio fundamental de Distinción y Declaración de Escuelas Seguras para garantizar la protección de todos los niños einstalaciones, incluidos colegios, escuelas infantiles y hospitales. Todos los implicados y actores armados deben asegurar que los niños y sus cuidadores permanezcan seguros y a salvo, independientemente de las circunstancias; El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debe cumplir su mandato, garantizar la protección de los civiles y mantener la paz y la seguridad internacionales al margen de las disputas políticas; Un acuerdo político para la protección de todos los civiles atrapados en zonas de alto riesgo en cualquier lugar de Ucrania, que incluya el paso seguro y voluntario de las personas que quieran salir, el acceso humanitario y la protección. Al mismo tiempo, debe respetarse su derecho a elegir el destino de su elección para la evacuación, de acuerdo con el IV Convenio de Ginebra; Garantizar la plena cooperación con las Naciones Unidas y el Comité Internacional de la Cruz Roja para facilitar la aplicación y la supervisión de pasos seguros y sistemáticos que permitan el paso rápido de los cargamentos y convoyes humanitarios, incluido el paso seguro de todos los civiles y trabajadores humanitarios; Todos los países deben acoger por igual a todas las personas desplazadas que huyen de Ucrania, independientemente de su nacionalidad, orientación sexual, identidad de género, país de origen, origen religioso, raza o etnia; Todos los fondos para aliviar el sufrimiento de las personas afectadas por el conflicto en Ucrania deben ser adicionales y flexibles, o nuevas vías de financiación adaptadas a los actores locales. No deben desviarse de otras crisis humanitarias infrafinanciadas que tienen lugar en todo el mundo.

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Plan International insta al Gobierno a que garantice el acceso ininterrumpido a una educación segura, inclusiva y de calidad a las niñas y niños desplazados por el conflicto de Ucrania

El conflicto en Ucrania ha puesto en riesgo la educación de la infancia en el país. Se estima que, debido al cierre de las escuelas, 5.7 millones de niñas, niños y adolescentes no están pudiendo seguir con sus estudios. Asimismo, se estima que hasta 100.000 niñas, niños y adolescentes de hasta 16 años podrían llegar a España desplazados por la situación que se vive en Ucrania con necesidad de ser escolarizados. Es por esto que, Plan International, organización que trabaja por los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas, integra en su intervención para esta emergencia un fuerte componente de promoción de la educación. En este sentido, la ONG ya distribuye kits escolares en Chisinau (Moldavia) para facilitar que las niñas y los niños que huyen del conflicto de Ucrania puedan volver a la escuela cuanto antes. Esta actividad se desarrolla como parte de la respuesta a la emergencia de Ucrania que la ONG realiza tanto en los países fronterizos como en España. Los kits, que contienen suministros esenciales para mantener la educación como mochilas, bolígrafos, cuadernos, lápices de colores y kits de higiene, ayudarán a las niñas y niños desplazados que ahora viven en Moldavia a continuar con sus estudios mientras se matriculan en las escuelas locales. Katy, una joven ucraniana de 16 años desplazada en Rumanía a causa del conflicto, reconocía que la guerra “da miedo, pero creo que todo saldrá bien. Quiero volver a casa, allí iba a clase, pero mi escuela está cerrada desde que empezó la guerra”. Desde el estallido del conflicto, más de 3.5 millones de personas, de los que la mitad son niños y niñas, han huido de Ucrania, y las cifras de desplazados no paran de crecer. La crisis humanitaria está repercutiendo especialmente en los países limítrofes con Ucrania, como Polonia, Rumania y Moldavia, donde Plan International cuenta con misiones desde hace semanas para analizar y atender las necesidades más urgentes de los desplazados. Por todo esto, Plan International ha compartido sus recomendaciones con el Gobierno y las diferentes administraciones en España para que se tengan en consideración de cara a las medidas en las que ya trabaja para atender y dar respuesta a la situación que viven las personas desplazadas, así como a los impactos socioeconómicos del conflicto. Garantías para la educación y apoyo psicológico de la infancia desplazada por el conflicto La ONG ha instado a las distintas administraciones públicas de nuestro país a que garanticen el acceso ininterrumpido a una educación segura, inclusiva y de calidad para todas las niñas y niños afectados por el conflicto, independientemente de su edad, género, discapacidad o cualquier otra circunstancia o característica. Concha López, directora general de Plan International, ha indicado que a las niñas, niños y adolescentes desplazados por el conflicto de Ucrania: “Continuar con sus estudios les da la oportunidad de recuperar la normalidad y empezar a mirar hacia el futuro. Pero no basta con darles una plaza en un colegio, han vivido experiencias traumáticas que están afectando gravemente a su bienestar emocional, por eso es imprescindible que haya un acompañamiento y se les apoye con atención psicológica para que puedan superar las heridas del conflicto que no se ven”. El refuerzo de los programas de atención psicológica, así como el acceso al ocio, es clave para contribuir a la recuperación emocional de la infancia, especialmente para aquellas niñas, niños y jóvenes que ha sufrido abuso, explotación o violencia. De este modo, la ONG solicita a las administraciones que dispongan de recursos para cubrir las necesidades de la infancia desplazada como aulas de enlace o de refuerzo, apoyo en el aprendizaje del idioma, mediadores culturales y apoyo psicosocial y emocional. El derecho a la educación debe comprender también la educación infantil, el acceso a la formación profesional y la formación para adquisición de competencias sociolaborales.   Enfoque de infancia y género en los centros de primera acogida y refuerzo de los sistemas de protección Incluir un componente de género y edad en la atención de la infancia desplazada por el conflicto en los centros de primera acogida es fundamental para salvaguardar el bienestar de las niñas y los niños. Asimismo, desde Plan International se insta a destinar recursos específicos para iniciar y agilizar los procesos de reunificación familiar. Por otro lado, la organización también pone de relieve la importancia de garantizar mecanismos fiables y eficaces de identificación y registro de los niños y niñas no acompañados y separados de sus familias. Los sistemas de protección de los países miembros de la UE deben coordinarse para evitar el tráfico y la trata, los abusos e incluso la explotación de niñas y niños. El cuidado alternativo de los menores no acompañados o separados debe proporcionarse garantizando su derecho a ser escuchados y tenidos en consideración, y no se debe impedir que accedan al país de destino de su preferencia cuando sea lo más favorable en aplicación de su interés superior. Por último, Plan International insta a la administración a dedicar los recursos suficientes para que los centros de primera acogida cuenten con espacios seguros para la infancia. El trabajo de Plan International La respuesta de Plan International ante la crisis de Ucrania se centra en la protección de la infancia y el apoyo psicológico como prioridades clave, con una clara perspectiva de género en sus actividades, que garantice la seguridad de niñas, niños, adolescentes y mujeres jóvenes, así como la protección de su educación. Puedes conocer más sobre las misiones de Plan International y apoyar su trabajo en la emergencia de Ucrania

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Ucrania: La desgarradora historia tras el silencio de una niña refugiada

Dr. Unni Krishnan, Director Humanitario Global, Plan International  En la relativa comodidad de un centro de recepción temporal en Galati, en la frontera entre Ucrania y Rumania, Anna*, de siete años, llega con su madre, Sofia, y su abuela, después de huir de las bombas en Odessa, su ciudad natal.  “Fue una pesadilla angustiosa e interminable”, dice Sofía, refiriéndose al viaje en el que la familia se encontró con enormes atascos y retenciones en las carreteras. Las noticias sobre más bombardeos, que podrían causar daños a la población civil, solo hicieron crecer su ansiedad.   Las cosas han ido a peor, Anna ha dejado de hablar. La niña solo habla dormida, me dice Sofía, y abraza a su madre con fuerza. Anna fue testigo de las explosiones y la muerte en Odessa, escenas de las que una niña jamás debería ser testigo. También se siente mal porque no pudieron traer a Sheyla, su perro. Anna solía cantar en un coro en la Ópera de Odessa, me dice orgullosa su abuela, que también es artista.  Ahora, con solo tres mochilas que contienen sus pertenencias más valiosas, las tres generaciones, dos mujeres y una niña, deben encontrar su camino hacia un lugar seguro.  El viaje de las personas desplazadas por el conflicto  Cientos de niñas, niños y mujeres desplazadas pasan por aquí todos los días. Después de dos semanas, los constantes bombardeos y el conflicto en Ucrania han desarraigado a más de 2,6 millones de personas, la mayoría mujeres, niñas y niños. La guerra y la violencia les roban su infancia y también silencian sus voces. El silencio de un niño es a menudo su historia, y abordar las necesidades emocionales de los niños y los supervivientes de guerras y conflictos debe ser una prioridad en los esfuerzos de la ayuda humanitaria.   En las guerras, los conflictos y los centros de refugiados, los riesgos para la protección de la infancia, así como otros factores, amplifican el sufrimiento humano. En la frontera entre Ucrania y Moldavia, hace un par de días, las mujeres cargaban a sus bebés recién nacidos, llegados al mundo tras el comienzo de las hostilidades. Los recien nacidos habían pasado sus primeros días viviendo en búnkeres. No tienen certificados de nacimiento u otros documentos de identidad. Ahora, con sus madres, quedan atrapados en la frontera durante horas.  Mientras la falta de documentos de identidad retrasa su camino hacia una relativa seguridad, el duro tiempo invernal solo agrava su situacion. El día de mi visita había nieve; la temperatura era gélida: menos dos grados centígrados. La mayoría de las personas desplazadas salieron de sus hogares con una simple chaqueta para la nieve. Las condiciones climáticas extremas se cobran su precio en los pulmones de la infancia. La neumonía es la principal causa infecciosa de muerte en niños en todo el mundo.  En medio de un flujo constante de personas desplazadas llegando al centro de recepción de Galati, Sofía se recupera y hace planes. “La vida debe continuar”, dice, reflexionando sobre las tres generaciones de su familia desplazadas por diversas guerras y conflictos. Primero, su propia madre, desplazada cuando era niña; luego Sofía, desarraigada de su primer hogar cuando el conflicto se intensificó en Donbas hace unos años. Ahora, el último conflicto en Odessa, hace que las tres generaciones de la familia deban huir de su hogar una vez más.  “Tengo que cuidarla”, dice Sofía, señalando a su hija. Llámelo resiliencia o valentía, pero son las niñas y los niños los que motivan a las madres a mirar hacia el futuro.   *El nombre ha sido cambiado para proteger su identidad. 

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Tráfico, explotación o abuso: los riesgos que afrontan las jóvenes por la guerra de Ucrania

Plan International, organización que trabaja por los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas, ha alertado sobre los riesgos a los que se ven expuestas niñas, niños y jóvenes que han tenido que huir de Ucrania a causa del conflicto. Más de 2.3M de personas ya han tenido que huir del país a causa de la guerra, según ACNUR. Muchas de ellas llegan a Polonia, Rumanía o Moldavia, donde la ONG ya cuenta con misiones trabajando para conocer de primera mano las necesidades más urgentes de las personas desplazadas. La cifra de personas obligadas a abandonar su hogar por la guerra no para de crecer cada día. Polonia, con más 1.4M; Rumania, con más de 84.000; y Moldavia con más de 82.000 son algunos de los países que más desplazados están recibiendo. Así mismo, las personas desplazadas también buscan refugio en Hungría, Eslovaquia y otros países europeos. La situación es alarmante, ya que se espera que hasta 4M de personas crucen las fronteras de Ucrania hacia países vecinos a causa del conflicto, según la Organización Internacional para las Migraciones de la ONU. Las misiones de Plan International trabajan en centros de recepción y atención de personas que han tenido que huir de Ucrania para conocer de primera mano sus necesidades en los tres países. A raíz de las visitas a los principales puntos de flujo de desplazados por la guerra, la ONG hace hincapié en los riesgos a los que se enfrentan estas personas, en su mayoría niñas, niños, adolescentes y mujeres. Entre otros, afrontan situaciones que podrían llevarles a sufrir el tráfico o la explotación y el abuso sexual. Concha López, directora general de Plan International, ha comentado al respecto que: “El conflicto de Ucrania está impactando de una forma especialmente severa en la vida y el futuro de millones de niñas, niños y adolescentes. Las cifras de desplazados crecen cada minuto”. López también ha indicado que: “A través del trabajo de análisis de nuestras misiones podemos alertar de que muchas de estas personas están afrontando serios riesgos de sufrir el tráfico o la explotación y el abuso sexual. Ahora, más que nunca, resulta fundamental incluir una perspectiva de género en las acciones que se desarrollen para atenderles”.  Perspectiva de género en la atención de personas desplazadas en Polonia En Polonia, los centros de tránsito y atención de desplazados coordinan la provisión de alojamiento y el acceso a alimentos, principalmente a través de voluntarios. El sistema de respuesta polaco carece en gran medida de una perspectiva de género. Es clave incorporar esta perspectiva en las acciones de atención, ya que la mayoría de las personas desplazadas son mujeres y niñas y niños, algunos no acompañados o separados de sus familias, lo que les puede llevar a sufrir situaciones de ansiedad y estrés. Protección de infancia no acompañada o huérfana en Rumanía La misión de Plan International en Rumanía ha identificado que por el momento no hay un procedimiento sólido de identificación de las niñas y los niños separados de sus padres, madres y cuidadores. Así mismo, se han detectado lagunas en la formación ante este tipo de situaciones de las personas que atienden a la infancia no acompañada en la frontera. Por otro lado, no existe un sistema de seguimiento de niños y niñas huérfanos, un punto en el que Plan International tiene especial interés para salvaguardar la protección de la infancia. Atención psicológica y protección en Moldavia La misión desplazada en Moldavia por parte de la ONG ha visitado centros de recepción de personas desplazadas en las ciudades de Kongaz y Chisináu. El trabajo allí revela que hay grandes necesidades en materia de protección y apoyo psicológico para las personas que han tenido que huir de Ucrania con destino a Moldavia y que han sido testigos de los horrores del conflicto. El trabajo de Plan International La respuesta de Plan International se centrará en la protección de la infancia y el apoyo psicológico como prioridades clave, con una clara perspectiva de género en sus actividades, que garantice la seguridad de niñas, niños, adolescentes y mujeres jóvenes. Puedes apoyar el trabajo de Plan International en la emergencia de Ucrania a través de esta

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Plan International alerta sobre los riesgos que corren las niñas y adolescentes en los conflictos

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra mañana 8 de marzo, Plan International, organización que trabaja por los derechos de la infancia y la igualdad de las niñas, pone de relieve los riesgos que afrontan las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes en crisis y conflictos. En el caso de Ucrania, donde son el 54% de la población, representan casi el 80% de los más de 1.5 millones de personas que ya han cruzado la frontera hacia Polonia, Rumanía o Moldavia. Por ello, Plan International reclama en esta fecha que se tengan en cuenta los riesgos derivados del género y la edad en la respuesta humanitaria para atender las necesidades de las niñas y las mujeres jóvenes. Desde el inicio del conflicto en 2014, las niñas, adolescentes y mujeres del país han estado expuestas a la violencia física y sexual. En 2019, el Fondo de Naciones Unidas para la Población apuntó que 1 de cada 3 habían sufrido este tipo de violencia, el 75% desde los 15 años en alguna ocasión. Así mismo, la oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) cifraba el pasado febrero en 582.000 las niñas, adolescentes y mujeres que necesitaban prevención y respuesta a la violencia por razón de género en Ucrania. “Conflictos como el de Ucrania multiplican los riesgos de la trata de personas, especialmente para las niñas y las jóvenes, que suelen ser víctimas en mayor medida del tráfico con fines de explotación sexual”, ha indicado Concha López, directora general de Plan International, quien ha añadido que: “El conflicto no hará más que agravar la terrible situación que viven miles de niñas y mujeres en el país, a menos que la guerra cese inmediatamente. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, desde Plan International defendemos la necesidad y la importancia del enfoque de género en la respuesta humanitaria”. La separación de las familias y la infancia no acompañada incrementa el riesgo a sufrir tráfico con fines de explotación sexual. En Ucrania, Rusia y otros países de Europa del Este, el 80% de las víctimas de la trata con fines de explotación sexual son mujeres jóvenes, el 10% niñas y el 10% niños. La intervención de Plan International en emergencias La intervención de Plan International en emergencias, con un fuerte componente en la promoción de la educación de las niñas y jóvenes, incorpora también perspectivas de género y edad que permiten paliar y minimizar los riesgos a los que se ven expuestas. De este modo, la ONG reforzará los espacios seguros para la infancia en los centros de recepción y acogida y, en colaboración con otras entidades, garantizará un enfoque para que ellas estén protegidas contra la violencia, el abuso, la explotación y el abandono. Así mismo, en estos espacios se podrán detectar situaciones de riesgo y actuar en los casos de abusos. Además, desde la organización se realizan formaciones y se difunde información en materia de salud sexual y reproductiva. Por otra parte, la educación también está en riesgo para la infancia en Ucrania y para aquellas niñas y jóvenes que se han visto obligadas a huir del país. Los centros educativos nunca deben ser un objetivo de guerra. Desde que se inició el conflicto en el 2014, 750 escuelas han sido dañadas. Además, debido a la escalada de hostilidades, diferentes escuelas infantiles y colegios han recibido ataques. Es por esto que desde Plan International se reclama que se proteja la educación de la infancia y que los centros educativos no sean un objetivo en el conflicto, garantizando el derecho a la educación de las niñas y jóvenes. Plan International está poniendo el foco en dar soluciones a los grandes riesgos para las niñas y adolescentes en situaciones de conflicto y emergencias como la que se vive en Ucrania y las fronteras del país: Riesgos relacionados con la trata de personas y la explotación sexual Naciones Unidas alertó en un informe en 2017 de que la trata de personas, incluida la de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, es endémica en Ucrania y se ha exacerbado desde el inicio del conflicto en 2014. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) documentó entre diciembre de 2019 y mayo de 2021 la recepción de múltiples informes de episodios de explotación sexual a cambio de alimentos o dinero como táctica de supervivencia. La protección de las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes debe ser prioritaria. Se deben destinar fondos específicos para programas de prevención de la violencia por razón de género que proteja a las niñas y mujeres de las redes de trata. Ante este riesgo, Plan International conciencia a través de sus campañas relacionadas con la emergencia en Ucrania para visibilizar el riesgo que corren niñas y jóvenes a ser víctimas de la trata y la explotación sexual, coincidiendo con el 8M. Riesgos para la salud sexual y reproductiva Las emergencias restringen el acceso de las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes a los servicios de salud sexual y reproductiva precisamente cuando más lo necesitan: cuando se dificulta el acceso a productos de salud menstrual, cuando la violencia sexual y los embarazos precoces aumentan, cuando se incrementa la exposición a enfermedades de transmisión sexual y VIH. El acceso a los servicios médicos de urgencia, incluidos los de salud reproductiva, se ha vuelto aún más difícil en medio del conflicto. Los puntos de prestación de servicios sanitarios de emergencia y las clínicas móviles ofrecen oportunidades a los grupos más vulnerables de supervivientes de la violencia por razón de género, pero su acceso sigue siendo muy limitado. Riesgo de ser silenciadas en la toma de decisiones de la respuesta humanitaria y los procesos de paz Las voces de las niñas y mujeres deben ser escuchadas para que las respuestas humanitarias atiendan sus necesidades. La desigualdad y la discriminación por razón de género y edad suelen excluir a las niñas y jóvenes de los procesos de toma de decisiones claves para sus vidas, más aún en situaciones de conflicto y guerra. La participación plena y significativa de las mujeres también es vital para mejorar los procesos de paz y seguridad. La inclusión de las propias mujeres en los procesos de toma de decisiones y en la respuesta humanitaria es, por tanto, esencial para garantizar el respeto de sus derechos. La respuesta de Plan International Plan International nació en España en 1937 con la misión de proporcionar apoyo a la infancia afectada por la Guerra Civil española. Desde entonces, y durante más de 84 años, la ONG ha dado respuesta a guerras, conflictos y emergencias en Europa, África, América y Asia. La dilatada experiencia en este tipo de situaciones permite a la organización ofrecer una respuesta eficaz, como en la que ya se trabaja en Ucrania. La organización hoy ya cuenta con misiones en Polonia, Rumanía y Moldavia para dar respuesta a las necesidades urgentes de las personas que han tenido que huir de su hogar en busca de seguridad. A través de nuestros socios colaboradores para la emergencia en Ucrania, impulsaremos espacios en los que las jóvenes puedan compartir experiencias y conectar con compañeras y compañeros, unirse a sesiones de aprendizaje y refuerzo de habilidades para la vida y, de este modo, participar en el liderazgo de la respuesta humanitaria. Puedes apoyar el trabajo de Plan International en la emergencia de Ucrania a través de la página de su

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