Alix, la niña que vuelve a dibujar tras el terremoto
A Alix le gusta dibujar. Tiene ocho años y su asignatura favorita es Plástica. Mira el verde de la selva que rodea Quibdó y lo convierte en dibujos de flores, plantas y animales que después llena de color. Su caja de colores estaba en su aula el fatídico 10 de agosto.
Cuando empezó el seísmo, Alix salió junto a sus compañeros y compañeras hacia el patio interior del colegio. Había que ponerse a salvo. Era temprano y llevaban pocos minutos en el aula. Atrás quedaron los cuadernos, las mochilas, los lápices, la plastilina y esa caja de colores que tanto usaba para dibujar.
Después, volver al aula ya no fue posible. Su colegio fue una de las instituciones educativas de Quibdó más afectadas por el terremoto. Algunas aulas quedaron destruidas y otras no pueden utilizarse por el riesgo de colapso de paredes y columnas. De todo el colegio, apenas 11 aulas quedaron habilitadas para una comunidad de más de 3.000 estudiantes. Y cuando una escuela deja de funcionar, no solo se pierden clases.
Para Alix y para muchos niños y niñas, la escuela es también el lugar donde se encuentran con sus amistades, comparten con sus docentes, reciben alimentación y pasan buena parte de sus días. En medio de una emergencia, seguir cerca de ella significa además conservar un espacio conocido y protector cuando muchas cosas alrededor han cambiado y han dejado de ser seguras.
La educación no puede parar
Por eso, mientras llegan soluciones para recuperar la infraestructura, la educación no puede detenerse. Fundación PLAN, junto con la Alcaldía de Quibdó y la institución educativa, entregó kits escolares a Alix y a otras 247 niñas y niños. En las mochilas llegaron de nuevo cuadernillos, plastilina, sacapuntas y, por supuesto, una caja de colores.
La historia de Alix es una muestra de la respuesta humanitaria que Fundación PLAN desarrolla en los departamentos afectados por el terremoto, donde mantiene una presencia permanente desde el primer momento. En Chocó, además de los kits escolares, ha entregado 198 kits de seguridad alimentaria, equivalentes a 13,8 toneladas de alimentos, junto a 29 kits de higiene y 12 kits de agua segura. En Valle del Cauca, la organización ofrece también educación en emergencias a través de espacios temporales de aprendizaje, donde en dos meses ha instalado 3 aulas temporales y ha repartido 153 kits de seguridad alimentaria (10,7 toneladas de alimentos), 81 kits de higiene y 78 de agua segura. Y en Risaralda opera actualmente 2 aulas temporales de aprendizaje y ha distribuido 47 kits de seguridad alimentaria nutricional (3,3 toneladas de alimentos), 47 kits de higiene y 47 de agua segura.
Volver a aprender, dibujar y soñar
Detrás de cada una de estas cifras hay historias como la de Alix. Niños y niñas que, en plena emergencia, buscan recuperar algo esencial para su presente y su futuro, la oportunidad de seguir aprendiendo.
Puede parecer algo sencillo. Pero después de perder sus pertenencias bajo los escombros, volver a tener un cuaderno, un lápiz o una caja de colores es también una forma de decirles que pueden seguir aprendiendo, creando y soñando.
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