Anticiparse a los ciclones protege a las niñas de Malaui del matrimonio infantil

Artículo Oct 13 / 2026

 

Con motivo del Día Internacional de la Reducción del Riesgo de Desastres, que se celebra el 13 de octubre, Plan International destaca cómo la preparación y los sistemas de alerta temprana pueden reducir el impacto de los desastres sobre las niñas y adolescentes. En Mulanje, Malaui, anticiparse a ciclones e inundaciones está ayudando a proteger vidas, mantener a las niñas en la escuela y prevenir situaciones como el matrimonio infantil. 

Para Linda, de 16 años, el ciclón Freddy cambió el rumbo de su vida. La tormenta destruyó la casa de su familia en Mulanje, un distrito del sur de Malaui; una zona donde enfrentan de forma recurrente ciclones, inundaciones, tormentas y deslizamientos de tierra; lo que agrava la pobreza, interrumpe la educación y los medios de vida y daña cosechas, casas e infraestructuras.

Tras la tormenta, Linda tuvo que dejar la escuela y trasladarse a un centro de evacuación. Con pocas opciones y sin una forma segura de mantenerse, se casó siendo todavía una niña.

 

El ciclón Freddy arrasó el distrito de Mulanje, en Malaui, dejando sin hogar a comunidades enteras como la de Linda ©Plan International

 

"Nuestra zona sufre ciclones y lluvias intensas con frecuencia. Vivimos en tierras bajas, es un lugar inseguro cuando llueve. El ciclón Freddy destruyó mi casa. Desde entonces, no teníamos forma de sobrevivir. Pensé que casarme era la única opción para salir adelante", explica Linda.

Su historia muestra cómo, en zonas golpeadas una y otra vez por los desastres, anticiparse a los desastres no solo salva vidas, también protege el futuro de las niñas. "Antes del ciclón, iba a la escuela. Quería ser enfermera. Si el ciclón no hubiera ocurrido, todavía estaría en secundaria", narra la joven.

Las adolescentes suelen estar entre las más afectadas. Las dificultades económicas y la pérdida del material escolar les complican volver a clase, mientras que la presión sobre las familias puede derivar en matrimonio infantil, trabajo infantil y otras estrategias que pueden poner en riesgo sus derechos y su futuro. Es lo que le pasó a Jenipher, de 17 años. 

"Durante el ciclón Freddy vi mucha oscuridad, llovía con muchísima fuerza. Me asusté, pensaba qué iba a ser de nosotros, si la casa saldría volando. La dañó, lo perdimos todo, nos quedamos sin ropa y sin material escolar. Encontrar comida era lo más difícil. Estaba en sexto cuando quise ser soldado. Por la situación, me casé. Ahora no hago nada, si alguien nos da trabajo en el campo, sobrevivimos", afirma Jenipher.

 

Un pluviómetro que pone una comunidad a salvo

Para romper ese círculo, Plan International trabaja con las comunidades de Mulanje para reducir los riesgos actuando antes de que llegue el desastre. En la cercana comunidad de Nkanda, muy expuesta a las inundaciones, un sencillo pluviómetro con un código de colores instalado junto al río Tuchila está ayudando a salvar vidas. Vigilado por una voluntaria formada de la comunidad, muestra cuándo el agua alcanza niveles peligrosos, de modo que se puede avisar a las familias de las zonas bajas y darles tiempo para ponerse a salvo.

Durante el ciclón Freddy, el pluviómetro dio la alerta antes de que la comunidad se inundara. Aunque en el distrito de Mulanje murieron cientos de personas, el programa informa de que en Nkanda no hubo ninguna víctima mortal.

"El pluviómetro está bien asentado en nuestra comunidad, el liderazgo comunitario lo respalda. Saben lo importante que es y ayudan a protegerlo. La mayoría de la gente sabe cómo funciona. Desde que se instaló, me siento feliz de que se hayan salvado vidas", cuenta Jennifer, de 40 años, la voluntaria que cuida el pluviómetro y es la persona encargada de comunicar el nivel del agua a las comunidades de las zonas bajas.

 

Jennifer, de 40 años, revisa cada día el pluviómetro para controlar los niveles de agua © Plan International

 

Plan International colabora con meteorólogos, agricultores, jóvenes y líderes tradicionales para compartir las previsiones estacionales y combinar la información científica con el conocimiento propio de las comunidades. Cerca de 70 representantes se han formado para explicar las lluvias previstas y las medidas que las familias pueden tomar para prepararse. Al mismo tiempo, artesanos y constructores locales han aprendido técnicas de construcción de viviendas más seguras.

"Construí 11 casas con el modelo de construcción segura que aprendí en la formación", cuenta Martin Matias, artesano de Mulanje. "La formación me dio las habilidades. Me ayudó a entender cómo construir casas más resistentes. Me aseguro de que las casas que levanto sigan lo que aprendí, para que aguanten desastres como los vientos fuertes y las inundaciones".

Las escuelas son otra pieza clave. Docentes, familias, comités de gestión escolar y líderes comunitarios se están formando para difundir mensajes de alerta temprana y preparación. A través de 17 escuelas, esos mensajes llegan a más de 20.000 estudiantes y, gracias a ellos, también a sus familias.

Aun así, la comunidad de Mulanje necesita apoyo inmediato y a largo plazo. A corto plazo, ayuda que salve vidas, como alimentos, refugio seguro, agua potable, atención sanitaria y apoyo psicosocial, además de acceso a la educación, especialmente para las niñas. A más largo plazo, reconstruir viviendas e infraestructuras resistentes al clima, impulsar medios de vida sostenibles y una agricultura adaptada, cuidar el medioambiente y reforzar las capacidades de la comunidad. Porque, cuando una comunidad se anticipa al desastre, no solo evita pérdidas humanas, también protege la escuela, la rutina y el futuro de niñas como Linda y Jenipher, para que un ciclón no vuelva a decidir por ellas.