Las mujeres lideran la preparación ante los desastres

Artículo Sep 24 / 2026

 

Evah, de 54 años, lleva treinta años viviendo en la remota costa de la isla de Nggatokae, en las Islas Salomón. Su comunidad sabe que los ciclones tropicales y las marejadas forman parte del ritmo de la vida en el Pacífico. Pero hoy siente que algo ha cambiado, y es que su comunidad ya no se limita a sobrevivir a estos fenómenos, sino que se prepara para ellos. Frente a unos desastres cada vez más frecuentes e intensos por el cambio climático, Plan International acompaña a comunidades como la suya para reforzar su capacidad de anticiparse.
 

Evah, de 54 años, es miembro del comité “Disaster READY” de su aldea en la isla de Nggatokae, en las Islas Salomón © Plan International

Evah recuerda un sistema muy distinto, basado en el boca a boca y en avisos improvisados. "Antes, tengo entendido que hacían sonar una caracola de mar para alertar a la gente del peligro. Pero ahora, tras unirme al programa, hemos aprendido a preparar a las personas. Por ejemplo, les explicamos qué hacer y adónde ir en caso de un desastre", explica.

El pasar de una caracola de aviso a un plan de respuesta coordinado refleja una resiliencia más amplia que va arraigando en la aldea, que vive con nuevas herramientas y nuevos hábitos de preparación.

Evah es miembro activo del comité “Disaster READY” de su aldea, creado con el apoyo de Plan International. Junto a los miembros más jóvenes y a otras mujeres del pueblo, ha visto cómo tomaban forma los planes del comité, incluidas las propuestas para un nuevo centro de evacuación y una mejora del suministro de agua pensada para que la aldea sea más autosuficiente si llega un desastre.

Estar preparados no es solo saber qué hacer
El progreso, sin embargo, no es lineal. El centro de evacuación existe en un Plan Comunitario de Gestión de Desastres acordado, pero todavía no sobre el terreno. La concienciación y la planificación son solo una parte de la ecuación, y Evah tiene muy claro el trabajo que queda por hacer. "Es cierto que la gente ahora es más consciente de lo que debe hacer. Les dijimos que estuvieran preparados por si ocurría un desastre, para que supieran cómo actuar. Pero el centro de evacuación no está listo", explica.

La inclusión de las personas con discapacidad es otra prioridad que Evah lleva muy dentro, sobre todo teniendo en cuenta cuántas personas de su comunidad viven con alguna discapacidad o con dificultades de movilidad ligadas a la edad. "Algunas tienen problemas de audición y otras dificultades de movilidad, como dolor de rodillas. También hay personas mayores en la comunidad. Por eso, las familias necesitan saber cómo ayudar a estas personas a desplazarse a zonas más altas".

Para Evah, una buena planificación ante los desastres no puede recaer en una sola generación. Hace falta toda la aldea, jóvenes y mayores, mujeres y hombres, trabajando codo a codo. Por eso habla con especial cariño de los miembros más jóvenes de su comité, entre ellos Jayleen, que a sus 22 años es una de las voces más jóvenes de la mesa. "Cuando me uní a estos programas de formación, aprendí mucho más sobre cómo concienciar a la gente. Y me hace muy feliz que jóvenes como Jayleen se hayan sumado también", dice.

 

A Jayleen, de 22 años, le encantan las aguas cristalinas del lugar donde vive  © Plan International

 

El relevo de una generación a otra

Es precisamente esa alianza, entre generaciones, entre el conocimiento antiguo y la formación nueva, la que Evah cree que sostendrá a su comunidad en la próxima tormenta.

"Es importante para las chicas jóvenes porque, cuando participan en estos programas, adquieren conocimientos que les permiten ayudar a la comunidad", cuenta Jayleen. "Las personas mayores con las que trabajamos no estarán aquí para siempre. Seremos nosotras, las jóvenes, quienes tengamos que asumir la responsabilidad de ayudar en la comunidad".

Como una de las voces más jóvenes del comité, Jayleen siente el peso y el privilegio de esa responsabilidad. Su implicación ha cambiado la forma en que ve el futuro de su comunidad, no con miedo, sino con una confianza serena. "Estoy muy feliz y me siento importante porque soy la única chica joven del comité Disaster READY. Estoy contenta porque voy a ayudar a mi comunidad, y me siento orgullosa de mí misma", dice. "Cuando llegue un desastre, no cundirá el pánico ni saldremos corriendo. Estaremos bien preparadas".

Para Evah, Jayleen y su comunidad, en el borde del Pacífico, esa confianza puede ser la forma de protección más poderosa de todas.

El proyecto Disaster READY, financiado por el Gobierno de Australia a través de la Australian Humanitarian Partnership (AHP), acompaña a comunidades y escuelas de las Islas Salomón para que las mujeres, las adolescentes, los adolescentes y las personas con discapacidad desempeñen un papel activo en la preparación ante desastres con enfoque climático. A nivel comunitario se han creado comités Disaster READY que impulsan esa preparación mediante planes de gestión de desastres, planes escolares de emergencia, formación en respuesta y la elaboración de mapas de evacuación e información sobre riesgos.