Rashmi combate el estigma menstrual

Artículo Jul 27 / 2026

 

Hablar de menstruación sigue siendo un tabú en muchas zonas rurales de Nepal. En Kalikot, un área aislada por sus montañas, en el oeste del país, el silencio, el estigma y las prácticas dañinas se transmiten de generación en generación. Frente a esa realidad, Plan International impulsa desde hace tres años un proyecto de salud menstrual e higiene en diez escuelas rurales de la provincia, que combina la mejora del acceso al agua y al saneamiento con un trabajo de fondo sobre los tabúes que aíslan a niñas y mujeres. En el centro de ese cambio, se encuentra Rashmi.

 

 

Rashmi, de 15 años, tiene claro desde siempre lo que se espera de ella cuando tiene la regla. Creció viendo cómo su madre y su abuela, cada vez que menstruaban, se retiraban a la choza Chhaupadi, una pequeña estancia separada de la casa a la que aún hoy se envía a las mujeres durante la regla. 

Su primera menstruación llegó con más miedo que información. "Cuando me vino la primera regla, estaba asustada y confundida. No entendía qué le pasaba a mi cuerpo ni con quién podía hablar", recuerda. "Me sentí avergonzada y sola, nunca he olvidado esa experiencia". Como muchas niñas de su comunidad, tampoco tenía acceso a baños seguros ni a productos de higiene. Cada mes faltaba varios días al colegio y con cada ausencia se ampliaba una brecha que empezaba a alejarla del resto de sus compañeros.

 

Educación contra el estigma y la vergüenza menstrual

Todo empezó a cambiar cuando estaba en sexto de primaria. Su escuela se sumó a un proyecto impulsado por Plan International, y ella se apuntó al club de Salud Menstrual e Higiene (MHH). Allí participó en formaciones sobre menstruación, higiene y producción de compresas caseras. "Por primera vez aprendí que la menstruación es algo natural y que las niñas no debíamos sentir vergüenza", cuenta.

Junto a otros estudiantes, docentes y familias, tomó parte en debates orientados a reducir el estigma y a compartir información fiable. En una comunidad donde la regla había sido siempre un asunto tabú, esas conversaciones fueron abriendo espacio a otras muchas.

A medida que aprendía, Rashmi empezó a alzar la voz y expresarse con más contundencia. "Cuanto más aprendía, más confianza tenía. Empecé a intervenir en las reuniones, a animar a mis amigas a sumarse a las actividades del club y a cuestionar prácticas como el Chhaupadi. Con el apoyo del proyecto, compartía lo aprendido y me di cuenta de que alguien de mi edad también podía impulsar el cambio".

Su papel no se quedó en la escuela. En casa, su forma de hablar abiertamente de la menstruación fue erosionando poco a poco viejas costumbres. "Mi madre dice que mi valentía ha cambiado a nuestra familia. Gracias a lo que compartí, mis padres entienden ahora cómo cuidar la higiene durante la regla. Hablamos abiertamente, y la menstruación ya no es algo que haya que esconder o que dé vergüenza".

 

 

La escuela también acompaña el cambio

Los cambios en el aula reforzaron los cambios sociales. La escuela ha instalado baños adaptados a las necesidades de las chicas, acceso a agua, sistemas para desechar de manera adecuada las compresas y una sala específica de Salud Menstrual. Un entorno más seguro que ha permitido a muchas alumnas asistir a clase con regularidad y contar con un espacio propio donde pedir apoyo si lo necesitan.

Hoy, Rashmi es una de las voces más activas de su escuela. Otras chicas, y también algunas mujeres adultas, la buscan para preguntarle sobre salud menstrual y confían en su criterio. "Creo que el cambio real solo es posible cuando la comunidad entera trabaja unida. Cada persona tiene un papel que jugar para acabar con las prácticas dañinas y proteger la salud y la dignidad".

Su experiencia refleja lo que está ocurriendo en varias zonas de Karnali, donde la mejora de las infraestructuras, la educación y el trabajo con las comunidades están empezando a desmontar tabúes que llevaban décadas en pie. "Estoy orgullosa de que mi voz y mis acciones estén ayudando a crear un entorno más seguro y saludable para las niñas y las mujeres", añade. "He aprendido que, con información, apoyo y valor, la gente joven como yo puede marcar la diferencia".