Semana de la Lactancia Materna: amamantar no debería depender de la suerte
Casi la mitad de los bebés del mundo, un 47%, recibe hoy leche materna de forma exclusiva durante sus primeros seis meses de vida, según la OMS. Son diez puntos más que hace una década, pero todavía lejos del 60% que Naciones Unidas se ha fijado para 2030. En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se conmemora cada agosto, mostramos a través de imágenes qué es exactamente lo que funciona y por qué es tan importante alcanzar este objetivo: una hora decisiva tras el parto, seis meses sin nada más que leche materna, y una cadena de apoyo —matronas, promotoras comunitarias, familias, empleadores— sin la cual ninguna madre lo sostiene sola.
1. Las veinticuatro horas que deciden una lactancia (Camboia)
El contacto piel con piel inmediato y la primera toma dentro de la primera hora de vida son, según la OMS, dos de las prácticas con mayor efecto sobre la supervivencia neonatal.
Solo el 48% de los recién nacidos del mundo lo consigue. El resto se pierde por partos sin acompañamiento cualificado, por separación rutinaria entre madre y bebé tras la cesárea o, sencillamente, porque nadie explicó a la madre que esa hora importaba.
2. Seis meses en los que la leche materna es protagonista (Kenia)
Durante el primer medio año de vida la leche materna cubre el cien por cien de las necesidades nutricionales e hídricas de un bebé. No es un alimento entre otros: es el único que hace falta. Y, aun así, más de la mitad de los bebés del mundo no la recibe en exclusiva durante esos seis meses.
Gunyo tiene 40 años y lleva días sin comer. Pese a ello, sigue amamantando. El cuerpo de una madre desnutrida protege al bebé y tira de sus propias reservas para seguir produciendo leche. Por eso, en las crisis alimentarias, la respuesta que funciona no es sustituir esa leche, sino alimentar a la madre. Sostenerla a ella es sostener a su hija.
3. La cinta que muestra lo que falta (Sudán)
Una cinta de color alrededor del brazo basta para saber si un niño está desnutrido. Verde, todo en orden. Amarillo, riesgo. Rojo, desnutrición aguda severa y derivación inmediata. Es una de las herramientas más baratas que existen en salud pública y también una de las que más vidas salva, porque permite detectar a tiempo sin laboratorio, sin electricidad y sin más formación que unas horas. El riesgo llega después, cuando la leche deja de bastar por sí sola y hace falta añadir alimentos.
Por eso los equipos de Plan International no esperan al rojo. Miden brazo por brazo en cribados comunitarios, acompañan a las madres para que la lactancia sea completa siempre que sea posible hasta los seis meses y les explican cómo seguir después con lo que tienen disponible.
4. Sostener a la madre (Camboya)
La leche materna es el único alimento infantil que no depende de agua potable, ni de electricidad, ni de una cadena de suministro, ni de dinero. Es seguro, está disponible y llega antes que cualquier convoy humanitario.
Es vital alimentarla, hidratarla, darle un lugar tranquilo donde amamantar sin prisa, quitarle de encima parte de lo que carga. Eso es lo que sostiene una lactancia en medio del desastre.
5. Madres que enseñan a otras madres (Níger)
Las llaman “Mamans Lumière”, (Madres de luz). Son mujeres de la propia comunidad, formadas por Plan International, que reúnen a sus vecinas y les enseñan a preparar papillas nutritivas con cereales y alimentos locales.
Su trabajo empieza donde termina la lactancia exclusiva. A partir del medio año la leche materna deja de bastar por sí sola, aunque sigue aportando la mitad o más de lo que un bebé necesita durante el segundo semestre según la OMS. Si esos primeros alimentos son escasos, poco variados o llegan tarde, el daño en el crecimiento y en el desarrollo del cerebro puede ser irreversible.
6. Madres antes de dejar de ser niñas (Bangladés)
Noor* tiene 15 años, una hija de meses y un marido con el que la casaron cuando ella tenía 12 y cursaba sexto. Es madre lactante antes de haber terminado la escuela. El matrimonio infantil no interrumpe solo una educación, interrumpe un cuerpo que todavía estaba creciendo.
Las madres adolescentes tienen menos probabilidades de iniciar la lactancia en la primera hora y de sostenerla seis meses. Pesa la falta de acompañamiento,el estigma y, sobre todo, que casi nadie les explicó nada antes.
En las sesiones organizadas por Prerona, organización local socia de Plan International, Noor* aprendió qué es la planificación familiar y decidió usar un método anticonceptivo para poder decidir cuándo y si quiere volver a ser madre.
7. Fortalecer lo que funciona (Uganda)
Ninguna de las medidas que aparecen en estas imágenes es un hallazgo reciente. Ni el alojamiento conjunto, ni la cinta de colores, ni la vecina que enseña a hacer una papilla. Todo está probado, todo es barato y casi todo lleva décadas escrito en las recomendaciones de la OMS.
El lema de la Semana de la Lactancia Materna de este año pide exactamente eso, “fortalecer lo que funciona”. Porque la distancia entre el 47% de bebés que hoy reciben lactancia materna exclusiva y el 60% que se fijó para 2030 no se recorre con campañas de concienciación, sino con permisos de maternidad remunerados, hospitales que no separen a la madre del bebé, personal sanitario formado y niñas que no sean casadas a los 12 años.
Plan International lo resume así: amamantar no debería depender de la suerte de haber nacido en el país correcto o de tener a alguien cerca que sepa acompañarte. Ninguna madre debería sostenerlo sola.
Plan International