El fenómeno de El Niño podría sumir a Somalia en una catástrofe humanitaria, con millones de personas al borde de la hambruna, alerta Plan International

Noticia Ago 06 / 2026

 

Campo de desplazados en Baidoa, Somalia © Plan International

 

Dos millones de personas se encuentran ya en niveles de inseguridad alimentaria de emergencia y la “ventana de oportunidad para actuar se está cerrando rápidamente”, advierte la CEO global de Plan International desde Mogadiscio.

Mientras Somalia se encuentra al borde de una catástrofe humanitaria, la organización humanitaria Plan International reclama una respuesta internacional urgente para atender a la infancia y las familias que se encuentran en una situación desesperada. Varias crisis —entre ellas, años de sequía extrema, la inestabilidad interna, las dificultades económicas y la grave escasez de combustible y fertilizantes provocada por el conflicto en Oriente Medio— están confluyendo al mismo tiempo y empujando a millones de personas hacia una situación límite, mientras la ayuda humanitaria continúa disminuyendo.


Las organizaciones humanitarias y el personal que trabaja sobre el terreno temen ahora que el fenómeno de El Niño, que se prevé especialmente intenso, provoque inundaciones generalizadas y agrave aún más las ya desesperadas condiciones de vida de amplias zonas del país.

Alrededor de dos millones de personas se encuentran en niveles de inseguridad alimentaria de emergencia, más del doble que el año pasado. En mayo, los datos del sistema mundial de seguimiento de la seguridad alimentaria, la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés), mostraron que aproximadamente la mitad de los niños y niñas menores de cinco años en Somalia sufren desnutrición aguda.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha estimado que existe más de un 90 % de probabilidad de que se desarrollen condiciones asociadas a El Niño en Somalia a partir de mediados de 2026, que se intensificarían durante la temporada de lluvias Deyr, entre octubre y diciembre, provocando fuertes precipitaciones y un grave riesgo de inundaciones.

“La ventana de oportunidad para actuar antes de que llegue el próximo desastre se está cerrando rápidamente”, señala Reena Ghelani, directora ejecutiva de Plan International, desde Mogadiscio. A principios de esta semana, Ghelani visitó Baidoa, en el suroeste del país, una ciudad que acoge actualmente a 1,6 millones de personas, casi la mitad de ellas desplazadas de sus hogares.

“Esta semana he conocido a familias que lo han perdido todo: sus cultivos, sus ingresos, su ganado y el acceso al agua. Muchos niños y niñas han perdido años fundamentales de escolarización. Llegan buscando seguridad, pero a menudo se encuentran con dificultades aún mayores para sobrevivir”, explica.

Somalia sigue siendo uno de los países más vulnerables al cambio climático del mundo y afronta ciclos recurrentes y superpuestos de sequías prolongadas y devastadoras e inundaciones que destruyen los medios de vida, provocan desplazamientos, favorecen la propagación de brotes de enfermedades y deterioran la seguridad alimentaria. Si se materializan los fenómenos climáticos asociados a El Niño que se prevén, podrían destruir los pocos medios de vida que aún permiten a las comunidades salir adelante

Una de cada cinco familias en Baidoa no tiene acceso fiable al agua, mientras que el número de niños y niñas que reciben tratamiento por la forma más grave de desnutrición en la ciudad casi se ha triplicado en los últimos seis meses, según datos de Save the Children.

Detrás de estas cifras hay familias que luchan cada día por poner comida en la mesa y acceder a agua potable y que se ven obligadas a tomar decisiones imposibles para sobrevivir, como casar a sus hijas a edades tempranas y en contra de su voluntad o sacar a sus hijos e hijas de la escuela.

“Estoy en Somalia para alertar sobre la gravedad de esta crisis y pedir a la comunidad internacional que no mire hacia otro lado”, afirma Ghelani desde Mogadiscio.

“El desafío más inmediato es el acceso al agua. A medida que las fuentes se secan y las infraestructuras tienen cada vez más dificultades para responder, las familias se ven obligadas a pagar por agua transportada en camiones, a precios que muchas no pueden permitirse. El acceso a un saneamiento adecuado también es una enorme preocupación: los asentamientos superpoblados obligan a las familias a compartir letrinas improvisadas y las niñas y mujeres evitan utilizarlas por miedo a sufrir violencia o acoso”.

“He visitado centros de salud y me ha preocupado profundamente la cantidad de brotes de enfermedades que están afectando a niños y niñas, entre ellas difteria, sarampión, malaria, cólera y diarrea aguda”, añade.

Plan International en Somalia proporciona asistencia humanitaria de emergencia en Baidoa y otras regiones especialmente vulnerables del país, mediante apoyo económico a las familias, acceso a agua potable y saneamiento, protección infantil, educación y programas de respuesta ante emergencias. En lo que va de año, la organización ha apoyado a más de 200.000 personas, casi la mitad de ellas niños, niñas y jóvenes.

“Aunque esta ayuda está cambiando la vida de miles de personas, no es suficiente, y El Niño no hará más que aumentar las necesidades. Somalia no puede hacer frente a esta crisis en solitario. La comunidad internacional debe convertir sus compromisos en acciones concretas mediante una financiación humanitaria sostenida, la protección de las comunidades y la inversión en resiliencia frente al cambio climático. En un contexto marcado por múltiples crisis a escala global, Somalia no puede quedar olvidada ni estar sola”, concluye Ghelani.