La infancia venezolana empieza el curso en más de 900 colegios dañados y sin poder volver a casa

Noticia Sep 24 / 2026

 

Valentina tiene 6 años. Desde los terremotos de La Guaira, vive con sus padres a la intemperie en una plaza pública © Plan International

 

  • Tres meses después de los catastróficos terremotos del 24 de junio, las autoridades mantienen más de 11.000 viviendas clasificadas como de alto riesgo y miles de familias pasan las noches a la intemperie junto a edificios dañados
  • La previsión de un “súper El Niño” entre septiembre y diciembre amenaza con aguaceros repentinos sobre esas estructuras
  • Plan International sostiene espacios temporales de aprendizaje y apoyo psicosocial para apoyar a niñas, niños y sus familias


Miles de niñas, niños y adolescentes de Venezuela han retomado el curso escolar tres meses después de los terremotos que sacudieron el norte del país, pero muchos lo han hecho en aulas dañadas y sin poder regresar a sus casas al terminar la jornada. Los sismos del 24 de junio dañaron más de 900 instituciones educativas, según el Ministerio de Educación, y dejaron más de 11.000 viviendas clasificadas como de alto riesgo, de acuerdo con el último informe de situación de OCHA.

Muchos colegios funcionaban como campamentos de tránsito para familias desplazadas y las autoridades han trabajado para reubicarlos y permitir que las clases se reanuden en condiciones seguras. El regreso a las aulas ha sido para muchas niñas y niños el primer gesto de normalidad en tres meses y, al mismo tiempo, el más difícil.

En La Guaira, el complejo residencial donde vivía Greymar, de 12 años, quedó dañado tras el derrumbe parcial de una de sus torres. Su edificio fue declarado inseguro y desde entonces ella y su familia se mueven de un alojamiento temporal a otro a la espera de saber dónde vivirán. Greymar ha vuelto al colegio sin reencontrarse con casi ninguna cara conocida. 

“Muchos de mis amigos murieron. Y ya no voy a ver a mi maestra, porque se fue de La Guaira”, cuenta Greymar.

“Tres meses después, la emergencia no ha terminado, se ha transformado. Niñas como Greymar la siguen viviendo cada día, entre noches intranquilas y una vuelta al colegio que no ha devuelto todo lo que perdieron. Junto a nuestras organizaciones socias, seguimos al lado de las familias en cada paso, con especial atención a mujeres, niñas y adolescentes”, afirma Pietro de Nicolai, jefe de misión en Venezuela de la ONG especialista en infancia Plan International.

Lo que ocurre en su casa se repite en miles de hogares. Según el balance difundido el 24 de agosto, las autoridades contabilizan 6.509 fallecidos y han evaluado 60.785 viviendas, de modo que volver a clase no ha significado regresar a la normalidad.

 

La lluvia, la nueva amenaza

En El Junquito, en Caracas, Valeria, de 28 años, dio a luz a su hijo Edrick en plena calle el 24 de junio, después de ser evacuada del paritorio. Tres meses después, ella, su marido y sus dos hijos siguen a la intemperie junto a su edificio mientras se evalúa la zona.

“Cada día enfrentamos preocupación, miedo y angustia. Las lluvias son otro problema, además de los daños en el edificio donde vivimos. Cuando hay temblores nos ponemos en alerta. Cada día es una cosa detrás de otra”, relata Valeria.

Además, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMEH) ha confirmado el desarrollo del fenómeno climático “súper El Niño” que se prevé que se intensifique entre septiembre y diciembre. Aunque el volumen global de precipitaciones tienda a descender, el paso de decenas de ondas tropicales por el país anticipa lluvias repentinas y localizadas sobre las comunidades más frágiles.

 

Aulas provisionales y apoyo psicosocial

Plan International y sus organizaciones socias mantienen espacios temporales de aprendizaje y espacios seguros para la infancia en las zonas donde los colegios han quedado dañados, ofreciendo apoyo psicosocial a niñas, niños y sus cuidadores; para evitar que la infancia quede fuera de las aulas.

Hasta la fecha, más de 10.157 personas han sido atendidas por la organización humanitaria, que ofrece servicios de ayuda articulada en torno al acceso a espacios seguros, la entrega de kits de higiene y salud, y el apoyo psicosocial a familias afectadas.

“Uno de los principales retos que afrontamos ahora mismo es contar con capacidad y recursos suficientes para llegar a todas las personas que están en campamentos de tránsito, y también para las siguientes fases de esta respuesta, como el regreso seguro a las escuelas. Venezuela necesita el apoyo de todos, la educación salva vidas”, señala Ignacio Lombo, especialista en Educación en Emergencias de Plan International.

“Cuando una emergencia deja de ser noticia es cuando más se nota el abandono, y son las niñas quienes pagan antes que nadie esa factura, porque son las primeras que dejan de ir a clase y las que quedan más expuestas a la violencia. Que Greymar haya podido volver al aula es un logro, pero no es el final del camino”, sostiene Virginia Saiz, directora general de Plan International España.

En los próximos meses, la organización y sus socios centrarán el trabajo en acompañar la recuperación de las familias, devolver a la infancia a entornos de aprendizaje seguros y garantizar el acceso a servicios de salud y protección, con la vista puesta en unos meses meteorológicamente inciertos.