Más de 25.000 niños y niñas se quedan sin clase en Indonesia tras el terremoto que ha afectado a 512 escuelas
- Plan International trabaja en las zonas afectadas desde el primer día y ha repartido cientos de lotes de ayuda de emergencia en cinco distritos.
- La organización de ayuda humanitaria advierte de que la interrupción de las clases puede prolongarse meses o años y solicita que la educación forme parte de la respuesta desde las primeras fases de la emergencia.
Plan International está presente desde el primer día en las zonas afectadas por el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el pasado fin de semana la isla indonesia de Flores y advierte de que la escolarización de más de 25.000 niñas y niños está en riesgo. Las evaluaciones preliminares de la Unidad de Escuelas Seguras del Secretariado Nacional cifran en 512 los centros educativos afectados, con daños graves en 166 escuelas y 478 aulas, lo que ha interrumpido el aprendizaje de miles de menores.
"En una emergencia, la infancia no puede perder su derecho a aprender. Cuando una escuela queda dañada hay que buscar alternativas para que las clases continúen. Si el terremoto golpea a la vez al alumnado y al profesorado, ambos necesitan apoyo, y las reparaciones tienen que empezar cuanto antes", señala Dini Widiastuti, directora ejecutiva de Plan International en Indonesia.
La organización de ayuda humanitaria trabaja en varias de las zonas afectadas de Flores desde el primer día para atender las necesidades de la población superviviente, con especial atención a la infancia y a los grupos en situación de mayor vulnerabilidad. Ha realizado evaluaciones rápidas de necesidades y ha repartido cientos de lotes de ayuda de emergencia en distintos puntos de evacuación de Manggarai, Manggarai Oriental, Nagekeo, Ngada y Sikka. El reparto incluye agua potable, alimentos, kits de higiene familiar, productos de higiene menstrual y material de cobijo de emergencia. Los equipos trabajan además para hacer llegar a las niñas y los niños material de aprendizaje y de juego que les ayude a recuperar cierta sensación de normalidad.
El personal de la organización ha ofrecido también apoyo psicosocial a cientos de menores en los centros de evacuación. Estas actividades buscan ayudarles a gestionar el miedo y el estrés que ha provocado el terremoto y, al mismo tiempo, ofrecerles un entorno seguro donde jugar, relacionarse con otros niños y niñas y empezar a reconstruir su sensación de seguridad.
Las consecuencias de un terremoto sobre la infancia van mucho más allá de los edificios. Cuando la escuela deja de ser un lugar seguro o accesible, las niñas y los niños pierden el espacio donde aprenden, juegan, se relacionan y encuentran el acompañamiento de sus docentes y de sus compañeros. La rutina se rompe y la incertidumbre se prolonga, dos factores que deterioran su salud mental y su bienestar y que dificultan que recuperen algo parecido a la normalidad después del desastre.
"Por la noche, cuando intentamos dormir, nos apañamos con lo que tenemos y acabamos tumbados sobre lonas, con frío. Mi escuela también está dañada y no puedo ir a clase. Tengo miedo y estoy triste", cuenta Rina, una niña de diez años que vive en un refugio temporal.
Virginia Saiz, directora general de Plan International España, reclama que la educación ocupe un lugar central en la respuesta a esta emergencia. "Un aula no es solo el sitio donde se aprende. Es donde una niña está protegida, acompañada y con una rutina a la que agarrarse cuando todo lo demás se ha venido abajo. Cada semana que pasa con las escuelas cerradas se hace más difícil que la infancia vuelva. Devolverles las clases no puede esperar a que termine la fase de emergencia."
Plan International mantiene una coordinación estrecha con el Clúster de Educación, liderado por el Ministerio de Educación Primaria y Secundaria de Indonesia, y con el resto de actores implicados, con el objetivo de que las necesidades educativas de la infancia afectada queden integradas en la respuesta humanitaria y en la fase de recuperación.
Plan International