Las crecidas repentinas y los fuertes deslizamientos de tierra devastan las comunidades a lo largo de la frontera entre Nepal y China
Una violenta riada y un deslizamiento de tierra e hielo glacial han azotado algunas zonas del norte de Nepal y la frontera china con el Tíbet, con miles de personas desaparecidas según los informes y datos preliminares que apuntan a cientos de víctimas mortales. Ahora que comienzan las labores de búsqueda y rescate, Plan International se solidariza con todos los afectados por esta catástrofe y estudia junto a las autoridades cómo dar una respuesta coordinada.
“Se trata de una catástrofe profundamente trágica que afecta a comunidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, en Rasuwa, Nuwakot y Dhading. Todos recordamos el catastrófico terremoto de hace 11 años que se cobró la vida de casi 10.000 personas. Muchas de las comunidades afectadas por la catástrofe de ayer también se vieron gravemente afectadas por el terremoto de 2015. Nadie merece pasar por una experiencia como esta, y mucho menos por dos” ha declarado la directora en funciones de Plan International en Nepal, Srijana Gurung.
“En todo Nepal, las comunidades se enfrentan a una sucesión de crisis climáticas sin apenas tiempo para recuperarse. Las inundaciones y los deslizamientos de tierra siempre han ocurrido en Nepal, pero la crisis climática los está haciendo mucho más frecuentes e intensos.
Hasta ahora, sabemos que la crecida repentina del río Bhote Koshi ha causado daños extensos en pueblos, mercados, carreteras, infraestructuras de comunicaciones e instalaciones hidroeléctricas en Nepal. Sin embargo, aún es demasiado pronto para conocer la magnitud total de la destrucción, pero tememos que el impacto pueda ser grave, con numerosas víctimas mortales y heridos.
Mientras las comunidades se enfrentan al devastador impacto de esta catástrofe, el Gobierno de Nepal ha actuado con rapidez para apoyar las labores de rescate y socorro, desplegando fuerzas de seguridad y emitiendo alertas a las comunidades situadas río abajo a lo largo del Trishuli. La prioridad ahora debe ser llegar a los afectados, apoyar a las familias que buscan a sus seres queridos y garantizar que las comunidades vulnerables reciban la ayuda que necesitan.”, continuó Gurung.
“Plan International se solidariza con todas las personas afectadas por esta devastadora catástrofe. Nuestros pensamientos están con los niños y niñas, los y las jóvenes, las familias, los turistas y las comunidades que se enfrentan a la pérdida, la incertidumbre y la desestabilización. Hoy habrá familias que habrán perdido a seres queridos, pero también sus hogares y medios de vida, y que necesitarán urgentemente atención médica, refugio, agua, alimentos y kits de higiene. También existe el riesgo de que se propaguen enfermedades transmitidas por el agua, ya que es probable que el acceso al agua potable y al saneamiento se haya visto afectado.
Estamos en estrecha comunicación con el Gobierno de Nepal y seguimos de cerca la situación para apoyar una respuesta coordinada y basada en las necesidades.
En estos momentos difíciles, reconocemos la fortaleza y la resiliencia de las comunidades de todo Nepal y mantenemos nuestro compromiso de trabajar junto a las
autoridades gubernamentales, los socios y las comunidades locales para garantizar que los niños y sus familias estén protegidos y reciban apoyo. Debe prestarse especial atención a las personas que corren mayor riesgo, entre ellas las niñas, las mujeres, las personas mayores y las personas con discapacidad, velando al mismo tiempo porque sus derechos, su seguridad, su dignidad y su voz sigan ocupando un lugar central en la respuesta”, ha destacado.
Plan International