Sin agua, sin casa y sin aula: así viven miles de niñas y niños de Nepal un mes después de la catástrofe
Las infraestructuras y los sistemas de abastecimiento destrozados por la riada han dejado sin agua potable a comunidades enteras del norte del país, donde las carreteras y los puentes rotos siguen frenando la llegada de ayuda
Plan International ha atendido a 11.580 personas, un tercio de ellas menores de edad, ha repartido 140.000 litros de agua segura y ha reparado 14 puntos de agua, además de abrir seis espacios seguros para la infancia
Ha pasado un mes desde que la riada del río Bhote Koshi arrasó el norte de Nepal y miles de niñas y niños siguen sin acceso fiable a agua potable. El agua que se llevó sus casas también destruyó las conducciones que la llevaban hasta ellas, y su reparación se ha convertido en una de las prioridades más urgentes de una recuperación que avanza despacio.
Para la infancia, la catástrofe no terminó cuando bajó el agua. Muchas niñas y niños han perdido su casa, otros a algún familiar, y la mayoría lleva un mes fuera de la escuela, alojada en centros comunitarios o en casas de acogida. A la interrupción de las clases se suma la dificultad para acceder a servicios básicos en unas comunidades donde el agua, la electricidad y las comunicaciones aún no se han restablecido del todo.
En este mes, Plan International ha atendido a 11.580 personas en las comunidades afectadas del norte del país, de las cuales 3.838 son niñas, niños y adolescentes. La respuesta ha combinado la distribución de agua potable y la reparación de puntos de suministro con la entrega de kits de higiene y salud menstrual, menaje básico de cocina y productos de higiene, además de apoyo alimentario y refugio de emergencia para familias que lo han perdido todo.
“El agua potable es una de las necesidades más urgentes de las familias ahora mismo. Pero para la infancia el impacto va mucho más allá. Algunos han perdido su casa, su escuela y, en algunos casos, incluso a familiares. Cargan con una pérdida que va mucho más allá de lo que podemos ver. Nuestro objetivo es ayudar a que la infancia se sienta segura, vuelva a aprender y, pese a todo lo que ha vivido, siga mirando hacia su futuro”, afirma Srijana Gurung, directora nacional en funciones de Plan International en Nepal.
Cuatro semanas en un centro comunitario
Srijana, de 17 años, lleva un mes viviendo en un centro comunitario con su hermana mayor, a la espera de poder retomar las clases.
“Quiero seguir con mi educación y cumplir mis sueños. La inundación se ha llevado muchas cosas, pero no quiero que se lleve mi futuro. El apoyo que estamos recibiendo me ha ayudado a sentirme más segura y a seguir aprendiendo mientras esperamos volver a la escuela”, cuenta Srijana.
Para que el parón escolar sea lo más corto posible, la organización humanitaria ha abierto seis espacios seguros donde la infancia puede jugar, aprender y recibir apoyo psicosocial, y respalda tres centros temporales de aprendizaje. Hasta la fecha, 724 personas han recibido atención psicosocial y se han identificado y derivado 509 casos de protección infantil. Trece estudiantes con discapacidad visual del distrito de Nuwakot han recibido material en braille y mochilas para poder seguir estudiando.
Plan International también ha entregado ayuda económica de uso flexible a 175 familias para que puedan cubrir sus necesidades más inmediatas, incluidos los gastos educativos de sus hijas e hijos. Es el caso de Suna, de 33 años, cuyo marido desapareció el día de la riada y que ahora cría sola a su hijo y a su hija.
“Utilizaré el dinero para pagar las tasas escolares de mis hijos. Quiero asegurarme de que, a pesar de todo lo que ha pasado, puedan continuar su educación”, explica Suna.
Llegar donde ya no hay carreteras
Algunas de las comunidades más afectadas continúan siendo de difícil acceso porque las carreteras y los puentes que las conectaban quedaron destruidos. Plan International junto con las organizaciones locales están haciendo llegar los suministros esenciales mediante transporte aéreo y logística asistida por drones en zonas como el municipio rural de Aamachhodingmo, en el distrito de Rasuwa.
“Estamos llegando a familias que viven en algunos de los terrenos más difíciles de Nepal, incluida Aamachhodingmo, trabajando junto al Gobierno, las autoridades locales y nuestras organizaciones socias para asegurar que el apoyo llegue a quienes más lo necesitan”, señala Srijana Gurung.
“Lo que más necesita la infancia de Nepal es lo más básico, agua limpia y un aula a la que volver. Cuando una emergencia se alarga, son las niñas las primeras que dejan los estudios y las que quedan más expuestas. Desde Plan International España pedimos que el apoyo a Nepal no se detenga”, sostiene Virginia Saiz, directora general de Plan International España.
Plan International y las organizaciones locales trabajan en la reparación de los sistemas de abastecimiento, el apoyo con generadores y suministros de higiene, y el regreso seguro de la infancia al aprendizaje. La seguridad, dignidad, privacidad y el bienestar de las niñas y los niños son el eje principal de cada fase de esta respuesta. Todas las actividades de respuesta de Plan International se desarrollan en línea con los mandatos, las prioridades y los procesos establecidos por las autoridades de Nepal.
Plan International