Niñas y niños en los conflictos armados, las seis violaciones graves que les destrozan la vida
Hay infancias que crecen entre bombardeos, secuestros, escuelas cerradas y hospitales destruidos. En los últimos años, los conflictos armados están alcanzando a millones de niñas y niños con una crudeza que no se veía desde hace décadas. Para tratar de dimensionar y combatir esa realidad, Naciones Unidas estableció hace treinta años un marco que identifica seis violaciones graves contra la infancia en contextos de guerra. Son la fotografía más nítida disponible del precio que paga la infancia cuando estalla un conflicto.
Estas seis violaciones graves, definidas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, son el asesinato y la mutilación de niñas y niños, su reclutamiento y uso por parte de fuerzas o grupos armados, la violencia sexual contra menores, los ataques contra escuelas y hospitales, los secuestros y la denegación del acceso humanitario. Seis formas distintas en las que la guerra invade y rompe la vida de la infancia.
Los datos del último informe del Secretario General de la ONU, que recoge lo ocurrido en 2025, son demoledores. Las Naciones Unidas verificaron 38.558 violaciones graves contra niñas y niños, un 6,45 % más que el año anterior. Se trata del cuarto ejercicio consecutivo en el que se baten cifras récord. Detrás de esos números hay 24.174 menores directamente afectados, la cifra más alta desde que el mecanismo de seguimiento comenzó a funcionar hace más de 30 años. Y, como gran novedad, el informe constata un giro inédito. Por primera vez en treinta años, las fuerzas estatales han superado a los grupos armados no estatales como principales responsables.
Las niñas, las que más sufren la violación de sus derechos en los conflictos
En los escenarios deguerra, ser niña hace que se multipliquen los riesgos. A las violaciones que afectan al conjunto de la infancia se suman amenazas específicas como matrimonios forzados, embarazos a edades muy tempranas, trata, trabajo infantil o violencia sexual usada como arma de guerra. Y, sin embargo, sus necesidades suelen ser las últimas en tenerse en cuenta tanto en las respuestas humanitarias como en las decisiones políticas. Por eso, buena parte de nuestro trabajo en países en conflicto consiste en acompañar específicamente a niñas y adolescentes, junto a sus familias, comunidades y organizaciones locales, para protegerlas, atender a las supervivientes y garantizar su acceso a salud, educación y cuidados.
Los conflictos bélicos no afectan a todas las infancias del mismo modo. Cambia según el país, según el tipo de conflicto, según quien empuñe el arma. Estos seis ejemplos muestran cómo las violaciones graves se traducen en vidas concretas, y también cómo, a pesar de todo, niñas y niños siguen encontrando vías para salir adelante.
Nigeria, contra el secuestro y la violencia hacia las niñas
Naciones Unidas verificó en 2024 2.436 violaciones graves contra 1.037 menores en Nigeria, 651 de ellos niñas. En las zonas más castigadas por el conflicto y la inseguridad, los secuestros, los desplazamientos forzosos y la explotación se han disparado. Para ellas, el riesgo va más allá: ser separadas de sus familias, casadas a la fuerza o sometidas a violencia sexual son amenazas cotidianas.
Asiya*, tenía nueve años cuando diversos hombres armados asaltaron el pueblo de su abuela y se la llevaron. Pasó ocho años cautiva y la obligaron a casarse con uno de sus captores. Cuando se quedó embarazada, su marido le permitió marcharse. Con seis meses de gestación, caminó dos días y dos noches a través de la maleza, sin comida ni agua. Logró llegar al “Grupo de Apoyo Mujer a Mujer” de Plan International, donde recibió atención médica, apoyo nutricional para su bebé y acompañamiento psicológico. "Antes me sentía asustada, como si mis sentidos estuvieran incompletos. Ahora me siento entera de nuevo", cuenta.
Etiopía, un techo y una rutina para quien ha tenido que huir
En 2024, Naciones Unidas documentó en Etiopía 844 violaciones graves contra 458 menores, con casos en las seis categorías. Miles de familias han tenido que huir de sus hogares por la violencia, y el desplazamiento les deja sin acceso a comida, refugio, escuela ni protección. Cuando un niño o una niña pierde a su familia por el camino, la exposición al abuso, la explotación y la violencia se dispara.
Hana*, de14 años, vive en un asentamiento para personas desplazadas en Adidaero. "Antes era tímida, no jugaba con otros niños. No teníamos un lugar donde aprender o estar juntos". Ahora, sus días transcurren en un espacio amigo de la infancia apoyado por Plan International, donde dibuja, pinta y ha hecho amigas, además de recibir apoyo en salud y bienestar. "Este apoyo es nuestra esperanza mientras vivimos aquí. Rezamos para que continúe hasta que encontremos un hogar permanente", sentencia.
Ucrania, espacios seguros para una infancia atravesada por la guerra
Naciones Unidas verificó 1.914 violaciones graves contra 673 menores en Ucrania, 294 niñas y 379 niños. La guerra ha derribado o averiado centenares de escuelas, ha desplazado a familias enteras y ha obligado a la infancia a convivir con el miedo y la incertidumbre. Cuando se ataca un centro educativo no solo se destruye un edificio: se borran rutinas, amistades, estabilidad y, muchas veces, también la esperanza.
En la ciudad de Kropyvnytskyi, un espacio amigo de la infancia abierto por Plan International junto a la organización local Slavic Heart se ha convertido en refugio para cientos de niñas y niños. "Tenemos actividades para diferentes grupos de edad cada día, y organizamos también formaciones y sesiones de terapia para los padres", explica Hanna*, coordinadora del proyecto. "Una mañana es juego libre y juegos de mesa, al día siguiente, informática, baile o pintura. Intentamos que el programa sea lo más variado posible".
Gaza, llegar donde la ayuda apenas puede entrar
Las cifras de Gaza son demoledoras. Naciones Unidas constató 4.856 violaciones graves contra menores en la Franja, con casos en cinco de las seis categorías. Miles de niñas y niños han muerto o resultado heridos, y muchos más han perdido familiares, casas, escuelas y servicios básicos. Cada vez que se bloquea o restringe el acceso humanitario, la infancia se queda sin la comida, el agua, las medicinas y la protección que necesita con extrema urgencia.
Farah* tiene 11 años. Comparte con once familiares una tienda de campaña no más grande que una habitación pequeña. "No quiero vivir en una tienda. Quiero volver a casa". A través de la organización Juzoor for Health and Social Development, socia de Plan International en la zona, su familia ha recibido vales de alimentación, ropa y atención médica. Tras perderse cuarto y quinto enteros, ha podido volver al colegio. "Estoy feliz porque me encanta la escuela y me gusta aprender. Necesitamos escuelas como el resto del mundo".
Haití, proteger a la infancia frente a las bandas armadas
La situación en Haití se ha deteriorado de forma alarmante. Solo en 2024, Naciones Unidas verificó 2.269 violaciones graves contra 1.373 menores (699 niñas y 618 niños), con casos en las seis categorías. Cuando las escuelas cierran, las bandas armadas controlan barrios enteros y las familias se quedan sin ingresos, la infancia queda especialmente expuesta al reclutamiento forzoso y a la explotación sexual.
Barbara* tiene 15 años. Huyó de su casa en Puerto Príncipe cuando grupos armados asesinaron a cuatro de sus primos. Hoy vive en un centro de personas desplazadas. "Lo que me pone triste es pensar en cómo vivía antes en casa comparado con cómo vivo ahora. Son dos realidades completamente distintas. Lo más difícil ahora mismo es la violencia. Los hombres armados están siempre disparando. Incluso cuando puedo ir a la escuela, a veces está cerrada. He perdido tantos días, semanas, incluso meses sentada en casa".
Sudán, romper el silencio sobre la violencia sexual
En 2024, Naciones Unidas verificó 2.041 violaciones graves contra 1.882 menores en Sudán, con casos en las seis categorías. El conflicto sudanés ha generado una de las mayores crisis de desplazamiento infantil del mundo. A finales de 2024, según UNICEF, 17 millones de niñas y niños del país estaban fuera del sistema escolar, y centenares de centros habían quedado dañados o convertidos en refugios improvisados.
Mariam* tiene 18 años. Huyó con su familia de los combates en El Fasher, en Darfur del Norte. Mientras iba a recoger agua con otras chicas, las atacaron. "Eran muchos. Nos interceptaron en la calle, nos amenazaron con armas, nos insultaron y nos golpearon. Uno de ellos me violó". En la zona, Plan International ha puesto en marcha espacios temporales de aprendizaje que combinan educación, apoyo psicosocial y protección. Para muchas niñas y niños, son a menudo el único lugar seguro donde aprender, jugar y empezar a recuperarse. "Antes de la guerra era estudiante de primero de secundaria. Ahora quiero volver a la escuela", dice.
Qué hace Plan International
En contextos de conflicto y crisis humanitaria, el trabajo de Plan International combina frentes como protección infantil, prevención del reclutamiento, espacios seguros para niñas, niños y adolescentes, apoyo psicosocial y recuperación frente al trauma, educación en emergencias, atención específica a niñas en riesgo de violencia, explotación y matrimonio infantil, refuerzo de los sistemas comunitarios de protección, apoyo a socios y juventud organizada, e incidencia política por los derechos de la infancia.
Las niñas y los niños afectados por la guerra no son solo víctimas. Son titulares de derechos, supervivientes, estudiantes, líderes y agentes de cambio. Y su voz tiene que estar en las decisiones que les afectan.
Las violaciones graves contra niñas y niños se pueden prevenir, y deben dejar de ocurrir. Porque ninguna infancia debería aprender a sobrevivir antes que a vivir.
*Los nombres han sido modificados para proteger la identidad de las protagonistas.
Plan International