Padres que cuidan: redefiniendo la paternidad en Ecuador

En Ecuador, donde los roles de género han marcado tradicionalmente la vida familiar, la campaña Papás que Cuidan, de Plan International, impulsa un cambio necesario. Promueve una paternidad activa, desafiando estereotipos y animando a los padres a implicarse en el cuidado infantil, apoyar la salud mental de las madres y construir hogares más igualitarios. 

A través de trabajo en provincias como Cotopaxi y Santa Elena, el programa ha llegado a padres como Freddy, Kevin, Leiver y Marco a través de talleres, difusión en redes sociales y eventos, destacando los beneficios de una paternidad activa, de tener lazos familiares más estrechos, de reducir el estrés en familia y de los hogares libres de violencia. 

Freddy, de 30 años, vive en las laderas del volcán Cotopaxi, donde la vida es tan compleja como el paisaje. Hace nueve años, el nacimiento de su hija le abrió los ojos a la alegría de la paternidad. Ahora, mientras espera un nuevo hijo, atribuye a Papás que Cuidan el haberle ayudado a cuestionar las normas tradicionales. “Cuando nos enteramos de que íbamos a tener un hijo, fue una noticia maravillosa y que me llenó de alegría”, dice Freddy, quien ha acompañado a su mujer a todos sus controles prenatales. 

Ahora, Freddy sabe que hablar con amor ayuda a criar niños y niñas sanos. “Crecen para convertirse en personas responsables y afectuosas, que viven en un entorno saludable sin miedo a sus padres”, explica, enfatizando el importante papel que los padres desempeñan en la vida de sus hijos e hijas. “Los padres deberían estar presentes durante todo el embarazo, estar ahí desde el nacimiento y seguir formando parte de la vida de sus hijos e hijas a medida que crecen.” 

 

Freddy ha adoptado los valores de la igualdad de género a través del programa, asegurándose de que su hogar es un refugio. “Hemos estado trabajando y construyendo poco a poco una habitación para nuestro nuevo hijo”, dice. Los talleres le han enseñado cómo cuestionar la violencia y los estereotipos de género, ayudándole a crear un entorno en el que sus hijos e hijas puedan prosperar. “Un padre que se preocupa cuida la salud, el bienestar y la seguridad de su hijo o hija.” 

Kevin, también de 30 años, vive en un pintoresco pueblo junto a la playa en la provincia de Santa Elena. Su hogar, sencillo y acogedor, está construido cerca de la orilla, y el sonido de las olas forma parte de la vida cotidiana allí. Padre de una hija de 11 años, un hijo de tres años y una bebé de tres meses;, atesora el tiempo que pasa con su familia después del trabajo. “Escuchar cómo les fue a mis hijos durante el día y reírnos juntos es mi momento favorito del día”, dice. 

 

A través de su participación en los programas de Plan International, Kevin aprendió sobre crianza positiva, nutrición y atención prenatal. Incluso recibió kits de alimentos para apoyar el crecimiento de sus hijos. “Desde que participé en las actividades de crianza de Plan International, me he dado cuenta de que criar a los hijos consiste en compartir y educarlos con amor”, dice. “Desde que nacieron mis hijos, mi corazón se ha llenado de amor y cariño”. 

Kevin comparte con su mujer la carga de tareas de forma equitativa, desde alimentar a los niños hasta jugar con ellos. “El amor y la presencia de un padre son el mayor regalo que un niño puede recibir”, dice. No quiere que le teman; por eso se sienta con sus hijos y les enseña respeto y honestidad. “Es importante sentarnos con nuestras hijas e hijos y explicarles por qué deben comportarse de cierta manera. Ser padre significa ir más allá de lo que nos enseñaron en casa y de lo que aprendimos cuando éramos pequeños”. 

Aunque aún es joven, con 22 años, Leiver es un padre primerizo entusiasta que dice que su pequeña hija ya le ha enseñado mucho sobre la vida. “Durante este tiempo he aprendido que el afecto y el amor se encuentran en cada actividad que haces con tu bebé, ya sea al alimentarlo —principalmente con leche materna directamente de la madre— o en su cuidado y desarrollo”. 

Según Leiver, lo más importante de ser padre es ver a sus hijos crecer sanos. “He estado ahí desde el principio”, dice. “Un padre responsable lleva a su hija al centro médico, la cuida en casa y se preocupa por ella. Un padre que cuida, juega y aprende junto a su hija es un buen padre”. 

Marco, de 26 años, dice que la paternidad es mucho más que simplemente mantener a su familia. “Ser un padre y estar presente significa más que solo trabajar. Significa pasar tiempo con mi hija, sostenerla en mis brazos y sentir su calor. Significa pasar tiempo con mi esposa y compartir momentos con ellas en casa.” 

Gracias a Papás que Cuidan, Marco ha aprendido a valorar su papel como padre. “Pasar tiempo con mi hija me hace sentir orgulloso. Son momentos que nunca se repetirán, y entre nosotros se está formando un vínculo que seguirá creciendo.” 

Todos ellos están demostrando lo importante que es que los padres den un paso al frente, rompan ciclos y cuiden a la próxima generación. Al promover responsabilidades compartidas y el afecto, el programa Papás que Cuidan previene la violencia, apoya el desarrollo y defiende la igualdad de género. En los diversos paisajes de Ecuador, estos padres están en el corazón de un movimiento que inspira a toda una generación en la que el cuidado no conoce límites.