ATAQUES CONTRA LA EDUCACIÓN EN UCRANIA
Las temperaturas bajo cero y los cortes de electricidad generalizados provocados por los continuos ataques contra la infraestructura energética de Ucrania han hecho que no sea seguro que los niños y niñas regresen a las aulas. Ante esta situación, las autoridades de Kiev han anunciado que todas las escuelas de la capital del país permanecerán cerradas hasta febrero, limitando una vez más el acceso a la educación.
“No poder volver a la escuela —como consecuencia directa de los repetidos ataques contra la infraestructura energética del país— supone otro duro golpe para los niños y las niñas ucranianos, que ya han perdido tanto”, dijo Sven Coppens, director de la Respuesta Humanitaria a la Crisis en Ucrania de la ONG humanitaria Plan International. “Para la infancia ucraniana, la escuela no es solo un lugar donde aprender, sino también un espacio fundamental de seguridad, rutina y apoyo emocional, del que ahora se ven privados y privadas”, subrayó.
A medida que la guerra en Ucrania se acerca a su quinto año, miles de estudiantes en Kiev se verán obligados y obligadas a permanecer en sus hogares, afrontando las duras condiciones del invierno sin calefacción, electricidad ni acceso a internet fiables. “Los niños y las niñas en Ucrania ya han vivido meses —y, en algunas zonas del país, años— de aprendizaje interrumpido”, advirtió Coppens. “Cada semana adicional fuera de la escuela amplía las brechas educativas y profundiza el impacto psicológico de esta guerra”, añadió
La respuesta de Plan International en Ucrania
Plan International trabaja en toda Ucrania y en los países vecinos para ayudar a que los niños, niñas y adolescentes puedan seguir aprendiendo de forma segura a pesar del conflicto en curso. A través de sus programas de educación en emergencias, la organización apoya la creación de espacios de aprendizaje seguros y con calefacción en refugios y centros comunitarios, facilita herramientas y materiales de aprendizaje digital para el acceso a la educación a distancia, forma al profesorado y al personal educativo en apoyo psicosocial y ofrece clases de refuerzo y actividades educativas no formales para niños y niñas desplazados y afectados por el conflicto.
“Las organizaciones humanitarias no pueden hacerlo solas”, afirmó Coppens. Los niños y las niñas “necesitan con urgencia espacios de aprendizaje seguros, cálidos y bien equipados, electricidad fiable y un apoyo internacional sostenido”, insistió. En este sentido, instó a las autoridades ucranianas y a sus socios internacionales a “seguir priorizando la educación, invertir en soluciones energéticas de emergencia para las escuelas y ampliar opciones de aprendizaje flexibles e inclusivas”, para que “ningún niño ni ninguna niña se quede atrás este invierno”.
“La educación no es un lujo: es un salvavidas”, concluyó.