Nuestra respuesta al informe de la ONU sobre El Fasher
Un informe publicado el jueves por la Misión independiente de la ONU sobre Sudán concluye que los actos cometidos por las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) durante la toma de El Fasher, en Darfur, a finales de octubre, presentan “indicios de genocidio”.
El informe documenta asesinatos selectivos por motivos étnicos, violencia sexual generalizada y desapariciones forzadas. El asedio, que se prolongó durante 18 meses, también provocó hambre y privaciones extremas entre la población civil. Las personas investigadoras advierten de que el “riesgo de que se cometan nuevos actos genocidas sigue siendo grave y persistente”.
En respuesta, el director de país de Plan International en Sudán, Mohamed Kamal, afirmó:
“El informe de la ONU expone con crudeza el horror vivido en El Fasher. Detalla atrocidades sistemáticas en el marco de un asedio que sometió a la población civil al hambre y le negó el acceso a la asistencia humanitaria. La Misión documentó ataques coordinados y repetidos basados en la identidad —vinculados a la etnia, el género y la supuesta afiliación política— que resultaron en asesinatos masivos, graves daños físicos y psicológicos, violencia sexual generalizada contra niñas y mujeres de entre 7 y 70 años, torturas, detenciones y desapariciones.
Sudán afronta una emergencia humanitaria catastrófica. Los combates continúan afectando a gran parte del país, desplazando a cientos de miles de personas. La violencia sexual es alarmantemente frecuente y 4,2 millones de personas sufren desnutrición aguda, siendo la infancia la más afectada.
A pesar de la financiación limitada, Plan International sigue respondiendo, proporcionando asistencia vital en Darfur y en las regiones de Kordofán. Nuestros equipos en Darfur han escuchado de primera mano cómo mujeres, niñas y niños han sufrido violencia sexual y de género atroz. Las necesidades específicas y diferenciadas de niñas y mujeres no pueden pasarse por alto. La violación y otras formas de violencia sexual se están utilizando como arma de guerra en Sudán. Junto a otras intervenciones, estamos reforzando el apoyo centrado en las personas supervivientes.
Hacemos un llamamiento a todas las partes armadas del conflicto para que pongan fin de inmediato y prevengan las graves violaciones contra la infancia y garanticen la protección de la población civil y del personal humanitario que presta asistencia vital a quienes más lo necesitan, en conformidad con el Derecho Internacional Humanitario.
El pueblo sudanés enfrenta la peor crisis humanitaria del mundo. Sin un alto el fuego inmediato, una tregua humanitaria y una ampliación significativa de los programas de asistencia —respaldada por más financiación y acceso garantizado— la situación seguirá deteriorándose. Donantes y gobiernos tienen la responsabilidad moral de actuar ahora”.