Los ataques registrados esta semana en el Líbano suponen una nueva y alarmante escalada para la población civil, especialmente para la infancia, tras más de 100 bombardeos en apenas unos diez minutos en los que han muerto cientos de personas.
En reacción a lo ocurrido, el director de Programas de Plan International en el Líbano, Alam Janbein, declaró:
“Lo que hemos presenciado durante esa noche es otra escalada aterradora para la población civil en el Líbano, y especialmente para la infancia, que vuelve a pagar el precio de un conflicto en el que no tiene ninguna responsabilidad.
Aunque se ha anunciado un alto el fuego en otras partes de la región, muchas personas en el Líbano esperaban que marcara el inicio de un camino hacia la paz y la estabilidad. Sin embargo, esa esperanza se desvaneció rápidamente ante una intensa escalada, con más de 100 ataques aéreos registrados en cuestión de minutos. Las consecuencias han sido devastadoras: al menos 200 personas murieron durante la noche y 890 resultaron heridas, según el Ministerio de Salud. En total, más de 1.700 personas han muerto hasta ahora, entre ellas más de 120 niños y niñas.
La población civil está siendo asesinada y herida en ataques desproporcionados a gran escala contra zonas pobladas, a menudo sin previo aviso y en medio de la vida cotidiana. Pueblos enteros están siendo arrasados y se están destruyendo infraestructuras vitales.
Las familias se ven obligadas a huir una y otra vez, mientras el acceso a servicios esenciales se desploma en el momento en que más se necesita. Hospitales y clínicas están cerrando o funcionando con capacidad reducida, y las escuelas se están utilizando como refugios, lo que interrumpe la educación de cientos de miles de niños y niñas.
Más de 1,1 millones de personas han sido desplazadas, entre ellas más de 370.000 niños y niñas. El desplazamiento aumenta los riesgos para la infancia, especialmente para las niñas, en refugios masificados y desconocidos, al tiempo que les priva de educación, protección y sistemas de apoyo.
Nuestros equipos trabajan sin descanso para proporcionar asistencia vital a las familias desplazadas —incluyendo alimentos, agua, transferencias en efectivo y suministros esenciales—, pero no podemos operar bajo bombardeos constantes.
Necesitamos protección inmediata para la población civil, acceso humanitario seguro y sostenido, y financiación urgente para ampliar nuestra respuesta. Sin ello, la magnitud y la gravedad del daño seguirán aumentando.”