Miles de niñas, niños, jóvenes y docentes se han movilizado en toda España durante la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) para reclamar una educación digital equitativa que permita sostener el acceso al aprendizaje, especialmente en contextos de emergencia.
Bajo el lema “Acción por la Educación: que la emergencia no desconecte el derecho a aprender”, la iniciativa, impulsada por la Campaña Mundial por la Educación (CME) -una coalición liderada en España por Ayuda en Acción, Educo, Entreculturas, Plan International y Madre Coraje-, ha reunido entre el 27 de abril y el 4 de mayo a centros educativos, organizaciones sociales y representantes institucionales en actos celebrados en calles, colegios y parlamentos autonómicos de siete comunidades autónomas.
A lo largo de estos días, actos en la calle, centros educativos y parlamentos autonómicos sirvieron para reclamar que, ante conflictos armados, crisis climáticas, emergencias sanitarias o desplazamientos forzosos, la educación —también en su dimensión digital— sea una prioridad garantizada por los Estados. El alumnado reivindicó la educación como herramienta de protección, estabilidad y construcción de futuro incluso en los contextos más adversos.
Desde la CME, se ha puesto el foco en un dato alarmante: por lo menos 234 millones de niños, niñas y adolescentes afectados por crisis requieren apoyo educativo urgente para no quedar atrás.
Niñas, niños y jóvenes reclamaron infraestructuras educativas resilientes, apoyo psicosocial, espacios seguros y una educación con enfoque de derechos humanos y de género, recordando que las emergencias amplifican desigualdades ya existentes y afectan con mayor dureza a las personas en situación de mayor vulnerabilidad, especialmente a las niñas y adolescentes.
La voz del alumnado llega a parlamentos y espacios públicos
Durante la SAME 2026, siete comunidades autónomas acogieron acciones de incidencia y sensibilización. En Navarra, el Parlamento foral abrió su Salón de Plenos al alumnado participante en el acto central de la campaña, donde se dio lectura al manifiesto SAME 2026 y se defendió la necesidad de garantizar el acceso equitativo a la educación digital en situaciones de emergencia. Además, en Tudela, más de 400 niños y niñas se movilizaron para reclamar herramientas que permitan ofrecer continuidad educativa ante cualquier crisis.
En Galicia, centros educativos de diferentes municipios impulsaron actividades participativas y simbólicas, como un baile colectivo por la educación en Pontevedra. Más de un centenar de representantes estudiantiles de las cuatro provincias de Galicia se dieron cita en el Parlamento gallego para debatir sobre educación digital.
Por su parte, el 30 de abril, en la Comunidad Valenciana, cientos de estudiantes participaron de gincanas, muralismo, reflexiones y una sesión de batucada frente a las Torres de Serranos para defender el derecho a la educación digital. En la tarde, representantes de la Campaña Mundial por la Educación presentaron en Les Corts el informe Educación Negada, Futuros truncados, acompañado de un coloquio entre representantes políticos y sociedad civil.
En Cantabria, Andalucía y Castilla y León, también se impulsaron talleres de artivismo, lecturas públicas del manifiesto, encuentros universitarios y acciones en espacios comunitarios.
Las movilizaciones continuarán el 9 con un acto en Melilla, que reunirá a más de 400 niñas, niños y jóvenes, y también el 19, con un acto de incidencia en la Universidad de Valladolid.
Educación digital: una herramienta clave, no un privilegio
La CME alertó de una realidad preocupante: mientras las tecnologías educativas continúan creciendo como sector económico, 1 de cada 4 personas en el mundo no tiene acceso a internet, y en los países en desarrollo solo el 29 % de mujeres y niñas dispone de conexión. En este contexto, el Manifiesto SAME 2026, “¡El mundo arde, la educación no se detiene!”, subraya que la educación digital no sustituye a la presencial, pero sí es una herramienta clave para sostener el derecho a la educación cuando las escuelas no son accesibles.
“Reimaginar la educación para un mundo en crisis significa entender que el aprendizaje es el puente hacia la justicia global. No podemos permitir que las emergencias decidan quién aprende y quién queda atrás”, afirmó Mariluz Aparicio, coordinadora de la Campaña Mundial por la Educación en España.
Con el cierre de la SAME, la comunidad educativa lanza un mensaje inequívoco a las administraciones públicas y a la comunidad internacional: invertir en educación, también en educación digital inclusiva y segura, es invertir en protección, equidad y futuro. Como han recordado miles de estudiantes en toda España durante esta semana, el mundo puede estar en crisis, pero la educación no puede detenerse.