Plan International condena el ataque contra un parque infantil en Jersón, Ucrania

Plan International muestra su consternación por el ataque contra un parque infantil en Jersón, que pone de manifiesto el creciente impacto de la intensificación de las ofensivas contra la población civil y sus devastadoras consecuencias para la infancia.

Un ataque con misiles contra un parque infantil en Jersón, Ucrania, dejó varios niños y niñas heridos el miércoles por la tarde. Algunos de ellos tuvieron que ser hospitalizados con heridas graves causadas por la explosión y por metralla. El padre de dos de los menores falleció en el ataque.

La población civil se enfrenta a ataques diarios

Este ataque se produce en un contexto de intensificación de las ofensivas rusas en el sur de Ucrania, especialmente en las regiones de Jersón, Mykolaiv y Odesa. La población civil continúa sufriendo a diario bombardeos, ataques con drones y ofensivas contra barrios residenciales, redes de transporte, infraestructuras energéticas y espacios públicos.

En respuesta a este ataque y al aumento de los bombardeos en el sur del país, Sven Coppens, director para Europa Oriental y Central de Plan International, ha declarado:

“Estamos profundamente consternados por los trágicos acontecimientos ocurridos en los últimos días. Los parques infantiles, las escuelas y cualquier infraestructura destinada a la infancia nunca deberían ser objetivo de ataques.

A pesar del peligro constante que representan los ataques rusos, muchas familias con niños y niñas, personas mayores y quienes no pueden o no desean abandonar sus hogares continúan viviendo en comunidades cercanas a la línea del frente con un acceso muy limitado a lugares seguros.”

Los ataques privan a la infancia de su derecho a crecer en un entorno seguro

“Para los niños y niñas que viven una guerra, las consecuencias de estos ataques van mucho más allá del momento en que cesan los bombardeos. La exposición constante a la violencia, la inseguridad y el trauma afecta a su bienestar emocional, a su sensación de seguridad, a su capacidad de aprendizaje y a su desarrollo social. Muchos están siendo testigos de la destrucción de sus comunidades, viven bajo la amenaza permanente de nuevos ataques y sufren la pérdida de sus padres, familiares, hogares y de la estabilidad que debería caracterizar la infancia.

Ningún niño o niña debería verse privado de su derecho a una infancia segura junto a su familia, ni del acceso a la educación, al juego, a la estabilidad y a las experiencias cotidianas esenciales para un desarrollo saludable. La continuidad y la intensificación de los ataques ponen en riesgo estos derechos fundamentales, agravan las necesidades humanitarias y amenazan el bienestar de toda una generación que está creciendo en un contexto de guerra.”, continuó Coppens.