Los espacios Youth-friendly ayudan a las jóvenes a acceder a los servicios de salud reproductiva

Acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva no es fácil para gran parte de la juventud de Zambia ya que todavía existen muchos tabúes en torno a este tema. Sin embargo, desde que se empezaron a crear los espacios adaptados a la juventud, la situación está mejorando.

“Me bajó la regla con 15 años y fue muy difícil. No sabía lo que me había pasado y pensaba que me había herido. No tenía nada que pudiera utilizar; mi madre no tenía compresas, así que usaba ropa vieja. Siempre me hacía daño a mí misma. La gente se reía de mí en el colegio y me sentía muy incómoda”, dice Erica, una joven de 21 años participante en el proyecto. 

No fue hasta que Erica empezó a acudir al espacio para adolescentes cuando aprendió qué son las compresas higiénicas y cómo utilizarlas.  

“Me resultaba muy difícil ir a la escuela. Me sentía muy incómoda y muchas veces me quedaba en casa. Esto afectaba a mi rendimiento, que cada vez era peor”, añade. 

Erica es una de las participantes más activas en uno de los centros creados en 2013, junto con socios locales, en la Provincia Central. “He aprendido mucho sobre embarazos adolescentes y sobre VIH, algo muy útil porque, cuando eres huérfana como yo, eres más vulnerable”, cuenta la joven que perdió a su madre en 2020, y ahora vive con su hermano y su familia. 

Generalmente, estos espacios adaptados a los y las adolescentes están situados centros de salud y quienes atienden son jóvenes y profesionales sanitarios formados en servicios de atención sanitaria. 

Gracias a estos centros, muchos jóvenes tienen ahora la oportunidad de acceder libremente a información y servicios de salud reproductiva, violencia sexual e infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH. 

 

SOBRE EL PROYECTO

 Los espacios adaptados a la juventud forman parte del proyecto “Generation Change!”, financiado por la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ASDI), se lleva a cabo en 21 países en asociación con más de 140 organizaciones de la sociedad civil. 

Además de aprender sobre salud sexual y reproductiva e higiene menstrual, los y las jóvenes también aprenden sobre sus derechos, gobernanza y cómo impulsar cambios. Esto les ha servido para participar en los procesos de toma de decisiones en los temas que les afectan.