Anne es una niña brillante y decidida de 12 años del sur de Benín que siempre ha soñado con convertirse en médica y salvar vidas. Activa y aplicada en sus estudios, es un pilar fundamental del club infantil de su comunidad, donde inspira a sus amistades con su energía y ambición.
Una enfermedad repentina que lo cambió todo
Sin embargo, hace unos meses, su sueño estuvo a punto de truncarse. Una mañana se despertó sintiéndose mal, con fuertes dolores de cabeza, vómitos y dificultad para orinar, lo que le impidió ir a la escuela. Al mismo tiempo, su padre, que llevaba meses gravemente enfermo, cayó en coma. Esta doble tragedia sumió a la familia en una profunda angustia emocional y económica.
Anne fue ingresada en el centro de salud local, pero su estado empeoró. Tras dos semanas sin mejoría, el personal médico le diagnosticó insuficiencia renal y fue trasladada de urgencia al Hospital Departamental de Porto-Novo. Allí recibió dos semanas de cuidados intensivos que le salvaron la vida.
«No podía caminar ni siquiera hablar. Tenía mucho miedo», recuerda Anne. «Pero nunca perdí la esperanza».
Su recuperación no fue fácil. Requirió fortaleza y valentía, así como el apoyo constante de las personas que la rodeaban. A pesar del miedo y la incertidumbre, Anne se aferró a su sueño de convertirse en médica y luchó contra cada obstáculo.

Volver a casa: la fuerza del apoyo comunitario
Cuando estuvo lo suficientemente recuperada como para regresar a casa, su comunidad celebró su vuelta con alegría y alivio. Las y los miembros de su club infantil la recibieron con canciones y bailes para expresar su felicidad.
«Rezábamos por ella todos los miércoles. Cuando la vimos volver, gritamos de alegría», cuenta Clémentine, una de sus amigas. Otra añade: «Anne nos inspira. Nos ha demostrado que nunca debemos perder la esperanza».
Hoy, Anne está sana, ha vuelto a la escuela y mira al futuro con ilusión. Su experiencia la ha hecho aún más decidida a cumplir su sueño de convertirse en médica y ayudar a quienes lo necesitan.
«Voy a la escuela, juego con mis amigas y amigos y sigo soñando», dice con una gran sonrisa.
El papel del apadrinamiento en la recuperación de Anne
La recuperación de Anne fue posible gracias al apoyo vital recibido por parte de Plan International. Como parte del programa de apadrinamiento desde hace cuatro años, Plan cubrió todos sus gastos hospitalarios, proporcionó alimentación diaria tanto a ella como a su madre y ofreció apoyo psicosocial continuo durante todo su tratamiento.
Con una confianza renovada, Anne demuestra que la esperanza y la perseverancia pueden superar incluso los momentos más difíciles.
«Ahora puedo volver a sonreír», afirma. «Gracias a Plan International y a mi madrina o padrino por no rendirse nunca conmigo».


