En el Distrito Nacional de la República Dominicana, en la costa sur del país, una nueva generación de jóvenes está abriéndose paso en el sector de la energía renovable, históricamente dominado por hombres. A través de formación práctica en energía solar, desarrollo de liderazgo y fortalecimiento de habilidades personales, la iniciativa Solar Girls está abriendo puertas a carreras técnicas que antes parecían inalcanzables.
Lo que comenzó como un curso de capacitación se ha convertido en un movimiento que demuestra el potencial transformador de la educación cuando se combina con oportunidades reales de empleo verde y un verdadero enfoque de igualdad de género.
Formación técnica para romper barreras de género
El proyecto Solar Girls apoya a jóvenes mujeres para que accedan al sector de las energías renovables mediante formación en habilidades técnicas, como la instalación y mantenimiento de paneles solares. A través de una combinación de teoría, talleres prácticos, prácticas en empresas y capacitación en liderazgo, la iniciativa busca derribar las barreras de género en un campo tradicionalmente masculino.
En la República Dominicana, pocas niñas se ven representadas en áreas técnicas como la electricidad o las energías renovables. Precisamente por eso, Melany decidió unirse al programa.
“Pensé: ¿Cómo va a hacer una mujer el trabajo de un hombre? Pero decidí motivarme y hacerlo. Si un hombre puede hacerlo, una mujer también, y eso es lo que lo hace impresionante y diferente”.
La formación práctica cambió rápidamente su perspectiva. Las instalaciones solares, el mantenimiento y las clases teóricas le permitieron desarrollar habilidades que antes creía fuera de su alcance. “Al principio estaba confundida sobre cómo la luz solar se convierte en energía, pero el curso me ayudó a entenderlo y a desarrollarme”, explica.
Pero el programa no solo le enseñó sobre energía solar; también fortaleció sus habilidades personales y capacidad de liderazgo. “Los talleres cambiaron la forma en que me expreso con las personas… Me enseñaron a ser empática y a desarrollar mis habilidades de liderazgo”.
Ahora tiene grandes planes: “El cambio que quiero llevar a cabo es inscribirme en un curso de electricidad o ir a la universidad para estudiar ingeniería eléctrica. Me fascina la industria solar”.
Experiencias que transforman vidas
Para Nicole, unirse a Solar Girls marcó un antes y un después, tanto a nivel personal como profesional.
“Mi experiencia fue única; nunca había pensado en instalar tantos paneles solares ni en hacer el mantenimiento. Disfruté muchísimo mis prácticas y la repetiría varias veces”.
Asegura que ha sido una experiencia transformadora. “Nunca me desanimé porque sabía lo que quería y estaba decidida a seguir adelante. Esta experiencia me cambió mucho; ahora mismo no tendría nada de qué hablar si no fuera por Solar Girls”.
Su mensaje para otras chicas es claro y poderoso:
“Seguid adelante, y si os caéis, levantaos otra vez. No digáis ‘No puedo’. Sí podéis, porque yo pude, y si yo puedo, tú también. ¡Sí, las mujeres podemos!”.
Lizmery, otra participante, también recuerda lo inusual que parecía ver a mujeres en el sector energético. “Era un proyecto que aparentemente solo hacían los hombres”, comenta. “Ver que las mujeres pueden involucrarse es muy satisfactorio porque nos empodera”.
El programa la ayudó a desarrollar habilidades técnicas, así como confianza y disciplina.
“Antes era inconstante y no terminaba lo que empezaba, pero ahora soy más apasionada y tengo más ganas de superarme cada día. Las habilidades que he desarrollado me permiten contribuir al cuidado del medio ambiente”.
Ahora quiere que más mujeres se animen a dar el paso:
“Me gustaría animar a otras mujeres a aprender cosas nuevas y asumir riesgos. Nada en la vida es fácil, pero todo suma; cada aprendizaje y conocimiento que adquieres también suma”.
Una alianza por el futuro verde de la juventud
Solar Girls —una colaboración entre Plan International, Fundación Abriendo Camino y Nature Power Foundation— forma parte de una iniciativa más amplia, Green Future – The Future of Youth is Green, cuyo objetivo es brindar a jóvenes acceso a formación y oportunidades de empleo en el ámbito de la protección ambiental.
Los resultados hablan por sí solos: 32 jóvenes han completado la primera fase de formación y 14 ya han realizado prácticas, un avance significativo en un sector donde tradicionalmente las mujeres han sido excluidas.
Para Melissa Fermín, coordinadora de Formación, el camino solo acaba de empezar.
“Participar en el proyecto ha sido fascinante y gratificante. Solar Girls es único porque no solo ofrece capacitación técnica, sino también desarrollo personal, habilidades blandas y un fuerte componente social”, afirma.
Y añade: “Me gustaría que continuemos implementando Solar Girls y ampliando la red de jóvenes que surgió del primer proyecto… Este es un espacio para que crezcan, y esperamos que muchas más se sientan motivadas a participar”.
Lo que empezó como un curso es hoy una prueba de lo que puede lograrse cuando las niñas y jóvenes reciben herramientas, apoyo y oportunidades para liderar. Y como demuestran las Solar Girls cada día, el futuro de la energía renovable no solo es brillante, sino también poderosamente femenino.


