La educación como base para el futuro de la infancia en Liberia

En comunidades rurales del condado de Lofa, en el norte de Liberia, ir al colegio no está garantizado, y supone un desafío diario. Cada mañana, niños y niñas recorren largos caminos para llegar a clases abarrotadas, con pocos libros y casi ningún material escolar.  

Para muchas familias, aunque la escuela represente la única puerta hacia un futuro diferente, muchas veces no se puede hacer realidad ni está garantizada. 

 

Una escuela llena de sueños, pero con pocos recursos 

Stewin y Touwo tienen 14 años y están en cuarto grado. Fatou, con 12 años, comparte aula con ellos. Su colegio enfrenta obstáculos que pondrían a prueba a cualquier persona: escasean los profesores, faltan libros y los recursos no alcanzan para garantizar una educación de calidad. 

“A veces llego muy temprano porque no quiero perderme nada”, cuenta Stewin. “La educación es mi oportunidad para cambiar mi futuro”. 

La construcción de un nuevo edificio escolar por parte de Plan International ha devuelto la ilusión a la comunidad. No se trata solo de una mejora en las infraestructuras: es una clara señal de que sus hijos e hijas importan, de que no han sido olvidados. 

A pesar de todo, las dificultades continúan. La nueva escuela necesitaría al menos seis profesores para atender al alumnado, pero solo hay uno disponible, que pasa de una clase a otra durante toda la jornada. 

“Intento enseñar a todos lo mejor que puedo, pero es muy difícil. Los niños quieren aprender. Merecen más apoyo”, explica el profesor. 

 

Más allá del aula: el desafío del agua potable 

La educación no es la única preocupación. El acceso al agua potable es otra lucha cotidiana. Muchos niños y niñas comienzan el día caminando largas distancias para recoger agua antes de ir a clase, llegando exhaustos incluso antes de abrir un cuaderno. 

El jefe de la aldea comparte la inquietud de las familias:
“A veces me pregunto qué habría sido de nosotros si Plan International no estuviera aquí. Nuestra escuela tiene dificultades, no tenemos agua limpia. Pero nuestros niños y niñas siguen aprendiendo con valentía. Rezamos por un pozo, no solo por ellos, sino por toda la comunidad”. 

La falta de un sistema de agua segura afecta a todos: limita la salud, el tiempo disponible para estudiar y las oportunidades de desarrollo de toda la comunidad. 

 

Sueños que nacen de la realidad 

A pesar de todas las carencias, las aspiraciones de estos niños y niñas no se han debilitado. “Quiero ser presidente”, afirma Stewin. “Quiero hablar por niños como yo y asegurarme de que todos puedan ir a la escuela”. 

“Yo quiero ser maestro”, dice Touwo. “Quiero volver y ayudar aquí. No hay suficientes profesores”. 

“Quiero ser doctora”, añade Fatou. “Para ayudar a mi familia y abrir una clínica en nuestra aldea”. 

No son sueños ingenuos. Son respuestas concretas a necesidades reales: liderazgo, educación y atención médica para su comunidad. 

 

Invertir en el futuro de Liberia 

En el condado de Lofa, la educación es frágil, pero la esperanza se mantiene intacta. Con mayor inversión, la escuela podría contar con el personal necesario, el alumnado podría estudiar en condiciones seguras y la comunidad podría acceder a servicios básicos como el agua potable. 

Apoyar a niños y niñas como Stewin, Touwo y Fatou significa apostar por futuros líderes, docentes y profesionales de la salud. Significa fortalecer a Liberia desde sus cimientos. 

Porque cuando un niño o una niña tiene la oportunidad de aprender, no solo cambia su vida: se transforma el futuro de toda una comunidad.