Las inundaciones provocadas por lluvias extremas, ciclones y tormentas cada vez más intensas están afectando cada año a millones de personas en países vulnerables a la crisis climática, como Mozambique. Frente a esta realidad, la acción anticipatoria y la preparación comunitaria de Plan International ya se están aplicando en 18 países de África, Asia y América para proteger a niñas, niños y adolescentes antes de que ocurra el desastre.
Florinda tiene 16 años y, desde hace días, su vida se ha reducido a esperar. Espera en un centro de evacuación de Chiaquelane, al sur de Mozambique, a que las aguas que han inundado la provincia de Gaza terminen de retirarse. Quiere volver al colegio y recuperar la rutina que las inundaciones le arrancaron de golpe. Mientras tanto, el centro habilitado por Plan International es su refugio en una de las peores crisis por inundaciones que ha vivido la región en décadas.
Cómo afectan las inundaciones a niñas y adolescentes
Para muchas adolescentes como ella, los meses de evacuaciónsuelen llenarse de incertidumbre y miedo. En Chiaquelane, sin embargo, Florinda ha encontrado algo más que un techo y comida: ha encontrado compañía y una forma de seguir siendo niña. “Me gusta estar aquí porque me divierto y el tiempo pasa más rápido”, cuenta. “Me ayuda a no pensar tanto en la espera”.

Su historia no es excepcional. En todo el mundo, a medida que las temporadas de lluvias y tormentas regresan con una intensidad cada vez mayor, millones de familias se enfrentan cada año a la misma incertidumbre: perder la casa, perder la escuela, perder, durante semanas o meses, el control sobre la vida cotidiana. Las niñas y adolescentes suelen ser quienes más pagan el precio de estas emergencias: pierden semanas de escuela, afrontan mayores riesgos de violencia y ven interrumpido el acceso a servicios básicos como la higiene menstrual.
¿Qué es la acción anticipatoria?
La acción anticipatoria consiste en actuar antes de que ocurra un desastre, utilizando previsiones meteorológicas y sistemas de alerta temprana para proteger vidas y reducir daños.
Los datos científicos demuestran que actuar con antelación puede reducir drásticamente los daños, proteger a las comunidades y salvar vidas. Sobre esa idea se construye la “Iniciativa contra Inundaciones y Tormentas”, que Plan International puso en marcha en julio de 2025 para mitigar los riesgos climáticos estacionales y proteger a quienes viven en zonas vulnerables a tormentas extremas e inundaciones, en particular a niñas y adolescentes.
“Las crisis no comienzan cuando se produce una catástrofe, sino mucho antes, cuando no nos preparamos adecuadamente”, explica Unni Krishnan, director humanitario global de Plan International. “Cuando las comunidades locales y los voluntarios cuentan desde el principio con los conocimientos, los recursos y los sistemas necesarios para actuar, responden con mayor rapidez y eficacia, y de una forma que se adapta realmente a sus realidades”.
El centro de Chiaquelane donde Florinda pasa los días forma parte de esa respuesta. Y no es un caso aislado. Plan International está aplicando este enfoque en toda Asia-Pacífico y en otras regiones propensas a inundaciones y tormentas, trabajando con socios locales para ayudar a prepararse antes de que el agua llegue.
Actuar con antelación para proteger vidas y dignidad
En 2025, ciclones más intensos, lluvias récord y monzones especialmente fuertes provocaron inundaciones y deslizamientos catastróficos en buena parte de Asia. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA), Indonesia, Tailandia, Vietnam, Sri Lanka y Malasia se encontraban entre los países más afectados, y es probable que vuelvan a serlo en 2026.
La respuesta de Plan International en los últimos meses muestra cómo la preparación cambia el resultado. En Vietnam, los suministros de emergencia ya estaban posicionados y los comités locales de gestión de desastres, listos para activarse en cuanto se emitieran alertas de tifón, lo que redujo la interrupción de los servicios educativos y de protección infantil.
En Filipinas, donde las tormentas y las inundaciones azotan cada año a las comunidades costeras e insulares, Plan mantiene respuestas activas en Masbate, Cebú y Davao Oriental: en las 72 horas posteriores al terremoto de Davao Oriental, las familias afectadas ya tenían en sus manos kits de descanso, una rapidez que solo es posible cuando los recursos están listos para su despliegue.
En Indonesia, los equipos de emergencia desplegados en Aceh y Sumatra Occidental entregaron más de 23 toneladas de ayuda vital, entre ellas kits de refugio, kits de higiene y salud menstrual, mantas y colchonetas. Cosas pequeñas, cotidianas, que devuelven a las familias algo difícil de medir en cifras: la posibilidad de cubrir sus necesidades más urgentes con seguridad y dignidad.
Resultados de la prevención y la preparación comunitaria

La Iniciativa contra Inundaciones y Tormentas todavía está en su primera fase, pero los resultados ya se notan sobre el terreno. Hasta ahora, ha permitido poner en marcha medidas preventivas en 18 países repartidos por cuatro regiones del mundo: Asia-Pacífico, Oriente Medio, África Oriental y Meridional, África Occidental y Central, y las Américas. La idea que la sostiene es sencilla: reducir el riesgo de desastres, mejorar los sistemas de alerta temprana, acompañar a las niñas para que estén preparadas y conseguir que la ayuda llegue cuanto antes.
Los ejemplos hablan por sí solos. En Malawi, un trabajo minucioso de cartografía de riesgos y planificación de contingencias está ayudando a las comunidades a saber qué hacer cuando llega la emergencia. En Sudán del Sur, las campañas de higiene y el reparto de artículos básicos han reducido los riesgos para la salud en zonas muy expuestas. Y en Ecuador, el equipo local está liderando una iniciativa multinacional de preparación que avanza de la mano de gobiernos, agencias de Naciones Unidas y organizaciones de la sociedad civil.
“La diferencia entre la devastación y la resiliencia está en lo que hacemos antes de una crisis, en cómo actuamos en sus primeros momentos y en cómo nos preparamos entre una emergencia y la siguiente”, resume Krishnan.
Cuándo llegan las inundaciones
La temporada de inundaciones en gran parte de Asia empieza en mayo. Para Florinda y para millones de niñas, niños y adolescentes que viven en zonas de riesgo, lo que sucede las semanas previas a las primeras lluvias decide si lo que llega es una emergencia gestionable o una crisis humanitaria.
Apostar por la preparación comunitaria y los sistemas de alerta temprana significa proteger el futuro de millones de niñas y niños como Florinda, frente a una crisis climática cada vez más extrema.


