Me presento: soy Patricia, parte del Youth for Change desde 2021, y este año he tenido la oportunidad de asistir a la CSW70 como parte de la delegación joven de Plan International.
Durante todos estos años he podido asistir a formaciones del departamento internacional o presentaciones de informes realizados en el extranjero, pero vivir de cerca el trabajo es otra cosa. El primer día que estuvimos en Nueva York nos reunimos en la oficina de Plan International, la delegación que asistiríamos a la CSW70. Allí me encontraba yo, un 8 de marzo, rodeada de mujeres de diferentes
partes del mundo que luchan cada día por los derechos de las niñas, niños y adolescentes. Me resulta difícil definir con palabras lo que sentí: volar de España a Nueva York para asistir a una Comisión de las Naciones Unidas suena tan grande que es imposible no estar nerviosa, pero de repente en ese lugar desconocido, en una sala rodeada de desconocidas, yo me sentí en el lugar en el que tenía que estar. Y ese
solo fue el inicio de tres días súper intensos, en los que los derechos de las mujeres y las niñas fueron los protagonistas.
Vivir la CSW como sociedad civil es entrar en una burbuja de optimismo feminista. Entrar en un espacio tan multicultural en el que estás rodeada de mujeres diversas que buscan la igualdad —todas en un mismo espacio por el acceso a la justicia— ha sido una bocanada de aire fresco. Tuve la oportunidad de participar en un evento que coorganizaba Plan International con el Reino de Países Bajos, un espacio de debate sobre la violencia de género digital y la desinformación en línea. Me dieron la oportunidad de abrir el evento junto a Judith Tielen, secretaria de Estado de Educación, Cultura y Ciencia de los Países Bajos, y Reena Ghelani, CEO de Plan International. Fue un encuentro muy enriquecedor: la unión de instituciones, organizaciones internacionales, expertas en
empresas tecnológicas y jóvenes creó un diálogo muy interesante sobre la deriva que está tomando internet, los algoritmos, las redes sociales y la IA.
Todo ello finalizó con la intervención de Amy, delegada joven de Plan International Irlanda, quien puso el foco en la necesidad de regulaciones que protejan de los daños en línea y de la violencia de género en internet, garantizando el bienestar y la participación en los
espacios digitales, sobre todo de las usuarias más jóvenes. Además, habló de la urgencia de una educación integral en alfabetización digital, que brinde habilidades para reconocer, evitar y prevenir esos daños, incluyendo la capacidad de utilizar mecanismos de denuncia.
Después, pude asistir a la presentación de la Estrategia de Cooperación Feminista del Gobierno de España, inaugurada por Eva Granados, secretaria de Estado de Cooperación Internacional, a quien ya había conocido en Madrid cuando visitó la oficina y conversó con parte del Youth for Change. Se nos presentaron las principales líneas de la estrategia en una mesa de diálogo con voces del ámbito institucional,
académico y de la sociedad civil.
Al día siguiente aprovechamos la mañana para asistir a la discusión general sobre el acceso a la justicia, enmarcada en el programa oficial de la CSW70. Escuchar las realidades de diferentes partes del mundo te recuerda que la lucha por los derechos de las niñas y mujeres tiene muchas aristas y escalones distintos. Un movimiento
global que nos interpela a todas de maneras muy diversas.
Tras ello, fuimos a la Misión Permanente de Países Bajos para reunirnos con Charetti America-Francisca, Ministra de Desarrollo Social, Trabajo y Bienestar de Curaçao, y Peter Derrek Hof, Embajador de los Derechos de la Mujer y la Igualdad de Género de Países Bajos.
Allí, junto a Amy y Erriany, delegada joven de Plan International
República Dominicana, pudimos expresar nuestras demandas y dialogar sobre los derechos de las mujeres jóvenes. Era muy importante trasladar las voces de quienes no han podido asistir a la CSW70, poniendo el foco en el mundo digital que nos une a todas. También dejar claro que al hablar de acceso a la justicia no solo estamos
hablando de los tribunales, sino que también engloba la educación, la sanidad, la higiene menstrual, el cambio climático… todos los recursos básicos que necesitas para poder tener un acceso real a una justicia real.
Por último, asistí al evento de GWL Voices sobre mujeres en los gobiernos locales y regionales, donde se presentó un informe de dos años de investigación sobre la participación femenina en el liderazgo ejecutivo local en seis países de América Latina. Fue un espacio muy enriquecedor, con mujeres de enorme trayectoria, que cerró con
las conclusiones de dos de las investigadoras del informe.
Nuestra participación en la CSW70 acabó al día siguiente en el evento de Plan International “Real Choices, Real Lives”: Cerrar la brecha de datos de género para garantizar el acceso a la justicia para las niñas”, donde se presentaban los resultados de 18 años de investigación longitudinal con niñas de nueve países. Plan International me dio la oportunidad de entrevistar a Keya Khandaker, coordinadora de la
investigación. Pude cerrar mi intervención con un llamamiento a crear plataformas y espacios seguros donde escuchar las voces de las niñas y actuar en consecuencia, buscando reformas políticas y programas intersectoriales que aborden los problemas profundamente arraigados que las limitan.
Mi activismo en la CSW70 estuvo enmarcado en tres días muy intensos y satisfactorios. Una experiencia optimista que se vivía en paralelo a unas negociaciones arduas donde parecía difícil llegar a un acuerdo, por primera vez en la CSW. Las resistencias al documento de acuerdos son de nuevo un ejemplo de la decadencia del multilateralismo: la tradición del consenso unánime desaparece para dar paso al cuestionamiento de los derechos conquistados. Un escenario institucional hostil que, en la sociedad civil, se traduce en la prohibición o dificultad para entrar a
Estados Unidos, dejando sin voz a miles de niñas y mujeres del mundo.
Es en este contexto donde se hace imprescindible la sociedad civil y, sobre todo, las organizaciones feministas que articulan alianzas, redactan recomendaciones y generan datos sobre las realidades de las niñas, adolescentes y mujeres. En un momento histórico de retrocesos, espacios como la CSW, donde hay procesos de escucha activa, se hacen indispensables para garantizar los avances y resistir la regresión.
La delegación joven que asistimos a la CSW70 con Plan International
tuvimos presente la idea de representar una única voz: juntas somos más fuertes, y nuestro altavoz tenía, y tiene, que servir para dar voz a todas las niñas y jóvenes del mundo que no tienen la posibilidad de tenerlo



