Durante años, la vida de Bharat estuvo marcada por jornadas laborables interminables. Cada mañana salía de su casa en el distrito de Kalikot, en Nepal, al mismo tiempo que sus hijos e hijas se iban al colegio, y regresaba cuando ya estaban dormidos. Como muchos padres, pensaba que con matricularlos en la escuela era suficiente.
“Solía creer que simplemente con llevar a mis hijos al colegio bastaba, pero me he dado cuenta de que los niños y las niñas necesitan que estemos presentes: que revisemos su progreso y les animemos en sus estudios”, explica.
Todo cambió hace unos meses, cuando Bharat participó en el “Programa de Sensibilización para Padres” de Plan International. Por primera vez, comprendió el impacto que las familias pueden tener en el aprendizaje de sus hijos e hijas.
“Los facilitadores nos enseñaron muchísimas cosas útiles. Desde entonces, reviso sus deberes todos los días y les pregunto qué aprendieron en el colegio”, cuenta. También visita el centro con regularidad para hablar con los profesores y saber cómo avanzan en clase.
Motivado por lo aprendido, Bharat creó un rincón de lectura en una zona tranquila de su casa: un pequeño espacio con libros, cuadernos, material escolar y los uniformes de sus hijos. “Ahora estudian con más comodidad y han empezado a organizar sus materiales por sí solos”, dice.
Esta iniciativa parte de la convicción de Plan International de que la primera escuela de un niño o una niña es su propio hogar. A través del enfoque “Una casa: un rincón de lectura”, se anima y apoya a las familias para crear espacios que favorezcan el aprendizaje dentro de sus viviendas.
Para hacerlo posible, Plan International trabaja junto a organizaciones locales y escuelas de Kalikot para ayudar a los padres y madres a comprender su papel fundamental en la educación. En los últimos tres años, más de 18.000 personas han participado en sesiones de sensibilización y 6.580 hogares han creado su propio rincón de lectura.
A medida que más familias como la de Bharat adoptan una crianza activa y positiva, los niños y niñas de todo Kalikot están recibiendo el apoyo y el acompañamiento que necesitan para aprender, crecer y construir un futuro mejor, tanto en el colegio como en casa.
El impacto de un rincón de lectura en casa
Tener su propio rincón de lectura ha supuesto una gran diferencia en la vida de Pabitra. “Cuando vuelvo del colegio hago ahí mis deberes. Cuando estoy en mi rincón de lectura, mis padres no me piden que haga tareas de la casa y puedo concentrarme mejor”.
Los profesores también han notado los cambios en clase. “Antes, muy pocos padres venían a preguntar por sus hijos e hijas”, explica Basanta, profesor de la escuela local. “Ahora, la mayoría nos visita con regularidad”. Con este cambio en la implicación familiar, los docentes señalan que planificar y desarrollar las clases se ha vuelto más fácil.
Además, los y las alumnas muestran hábitos de estudio más constantes. “Hubo un tiempo en que tenía que recordarles constantemente que hicieran los deberes”, recuerda Muna, otra de las profesoras. “Pero ahora todos y todas los entregan a tiempo”. Para ella, estas mejoras demuestran el poder transformador de la participación de las familias en la educación.
El director del centro, Tapendra Mahatara, también ha observado avances. “Los profesores, por sí solos, no pueden cubrir todas las necesidades educativas de un niño. La implicación de los padres es esencial”, afirma. Añade que la introducción de los rincones de lectura ya está contribuyendo a mejorar las capacidades de aprendizaje del alumnado. “Seguiremos trabajando estrechamente con las familias para fortalecer la educación en nuestra comunidad”.


