Inundaciones en Nigeria: cómo Halima protege a su comunidad ante el cambio climático

Cómo Plan International refuerza la resiliencia frente a las inundaciones en Nigeria 

En el estado de Yobe, en Nigeria, las inundaciones no son solo un fenómeno estacional: cambian vidas. Para Halima, una voluntaria comunitaria de 20 años, la devastación provocada por el aumento del nivel del agua es una realidad demasiado conocida.
«Nuestra comunidad sufre enormemente cada vez que llegan las inundaciones», explica. «Es doloroso ver cómo las familias lo pierden todo durante la temporada de lluvias». 

Halima vive con sus padres y sus ocho hermanos y hermanas en una comunidad agrícola cercana al río Yobe. Cada año, el río se desborda y arrasa con cultivos, viviendas y esperanzas. Las inundaciones del año pasado fueron tan graves que se perdieron vidas humanas y muchas familias se vieron obligadas a empezar de nuevo desde cero. 

“Es doloroso verlo todo desaparecer”: vivir junto al río Yobe 

«Muchas familias tienen que reconstruir sus vidas después de cada inundación», señala Halima. «Además, los servicios de salud y los hospitales también se ven afectados, lo que significa que, cuando alguien enferma, no puede acceder a tratamiento porque las carreteras están inundadas». 

La crecida del río no solo destruye medios de vida, sino que también limita el acceso a servicios básicos, agravando aún más la situación de las comunidades que viven en sus orillas. 

Formación en preparación ante desastres y acción anticipatoria 

Decidida a marcar la diferencia, Halima participó en una formación de tres días sobre preparación ante desastres y acción anticipatoria, con el apoyo de Plan International. Las sesiones supusieron un punto de inflexión para ella y para su papel dentro de la comunidad. 

Alertas tempranas, evacuación y primeros auxilios psicológicos 

Durante la formación, Halima aprendió a interpretar los sistemas de alerta temprana, a planificar evacuaciones y a ofrecer primeros auxilios psicológicos.
«La formación me ayudó a cambiar la forma en que me veo a mí misma y mi papel dentro de la comunidad cuando hay inundaciones», afirma. «Aprendí qué acciones tomar con antelación, cuál es el plan de evacuación y cómo ofrecer primeros auxilios psicológicos. Ahora puedo brindar ese apoyo a las personas de mi comunidad». 

El papel de las mujeres jóvenes en la respuesta a las inundaciones 

Gracias a esta formación, Halima ganó la confianza necesaria para actuar y comenzó a trabajar estrechamente con los líderes comunitarios.
«Las personas líderes de mi comunidad desarrollaron el plan de evacuación que debatimos durante la formación», explica. «También acordamos un punto de encuentro en caso de inundación, situado en una zona más elevada». 

Halima está convencida de que la juventud tiene un papel clave en la respuesta ante los desastres. «Como mujer joven, puedo actuar con rapidez cuando se producen inundaciones», señala. «Puedo ayudar a trasladar a niños, niñas y personas mayores a un lugar seguro y apoyar a mis vecinas y vecinos. No me quedo esperando ayuda; quiero proteger a mi familia y a nuestra comunidad frente a las inundaciones». 

Compartir alertas para salvar vidas 

Su labor va más allá de la seguridad física. Halima también comparte mensajes de alerta temprana y anima a su vecindario a tomarlos en serio.
«En el pasado, la gente no prestaba mucha atención a estos avisos», cuenta. «Por eso quiero animar a los miembros de la comunidad a no ignorar las alertas». 

Cómo Plan International refuerza la resiliencia frente a las inundaciones en Nigeria 

La historia de Halima refleja un desafío más amplio en Nigeria, donde el cambio climático está provocando inundaciones cada vez más graves. Solo en 2024, las inundaciones causaron la muerte de unas 1.200 personas y obligaron a más de dos millones a abandonar sus hogares. 

Para hacer frente a esta situación, Plan International trabaja junto a agencias gubernamentales y comunidades locales para fortalecer la resiliencia y promover la acción anticipatoria. 

Más de 21.000 personas apoyadas en Yobe, Borno y Adamawa 

Las intervenciones incluyen la formación de comités de alerta temprana, la limpieza de sistemas de drenaje y el preposicionamiento de artículos esenciales para salvar vidas, como kits de dignidad y suministros no alimentarios. 

Gracias a estos esfuerzos, 21.000 personas en situación de vulnerabilidad —entre ellas, 10.500 niñas y mujeres— están recibiendo apoyo en los estados de Yobe, Borno y Adamawa. En total, 160 líderes comunitarios y comunitarias, incluidas 42 mujeres y jóvenes, han sido formados en planificación de evacuaciones y medidas de salvaguarda para proteger a las niñas durante las crisis. 

“Este es mi compromiso”: liderar hoy para salvar vidas mañana 

Para Halima, esta formación fue solo el comienzo. Hoy se ve a sí misma como una líder en la lucha de su comunidad contra las inundaciones.
«La formación me ha dado la confianza para apoyar a mi comunidad durante las inundaciones e incluso antes de que ocurran», afirma. «Si el próximo año hay una inundación, seguiré los mensajes de alerta temprana y compartiré esta información con mis vecinas y vecinos para que puedan protegerse, desplazarse a un lugar seguro y minimizar las pérdidas. Ese es mi compromiso». 

El coraje y la determinación de Halima demuestran que, cuando las mujeres jóvenes reciben las herramientas y el apoyo necesarios, comunidades enteras se vuelven más fuertes y seguras. Su historia recuerda que la resiliencia comienza con el conocimiento y con personas dispuestas a dar un paso al frente.