Educación flexible como solución para la infancia de zonas rurales en Quiché

En Quiché, un departamento de Guatemala con unas de las tasas más altas de abandono escolar del país, donde Plan International trabaja desde alrededor de 2010, continuar estudiando después de la primaria es un desafío para miles de adolescentes. Las largas distancias hasta los institutos, la pobreza, las barreras lingüísticas, las desigualdades de género y el acceso limitado a la educación secundaria empujan a muchos niños y niñas a dejar el colegio antes de tiempo. 

En esta región predominantemente rural e indígena, terminar el sexto curso suele significar el fin del camino educativo. 

Hoy, sin embargo, nuevas oportunidades están comenzando a cambiar esta realidad. 

Plan International impulsa el programa Generación con Oportunidades, una iniciativa de educación flexible que acerca el aprendizaje a las comunidades rurales y ofrece alternativas accesibles, especialmente para niñas y mujeres jóvenes. A través de un acuerdo con el Ministerio de Educación, el programa permite estudiar una vez por semana en centros comunitarios u otros espacios públicos, ofreciendo espacios educativos dignos y eliminando así algunas de las barreras que impiden asistir a un centro educativo tradicional. 

Además, la organización proporciona materiales escolares y apoyo docente gracias a sus alianzas internacionales, en este caso con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón (MOFA). 

 

Una oportunidad para seguir soñando 

Kimberly, de trece años, pertenece a la comunidad indígena K’iche’. Como muchas niñas de su aldea, no pudo continuar sus estudios tras finalizar la primaria, por falta de oferta educativa. 

“Aquí no hay instituto, solo escuela primaria”, explica. 

El centro de educación secundaria más cercano está a más de una hora y media a pie. “Aunque vaya al pueblo, no hay transporte y es peligroso ir andando”, cuenta. Ante estas dificultades, la mayoría de los y las estudiantes abandonan después de sexto curso. 

Al conocer el proyecto de educación flexible en su comunidad impulsado por Plan International, Kimberly habló con sus padres y decidió inscribirse. Aunque no tenía materiales escolares, tuvo apoyo desde el primer momento. 

“No tenía nada… entonces la profesora vino y me dijo: te voy a dar este cuaderno; te voy a dar este libro”, recuerda. 

Por primera vez, Kimberly contó con todos los libros, cuadernos, lápices y bolígrafos necesarios. “Ahora tengo lápices, un bolígrafo y un libro grande con cinco o seis temas”, dice con orgullo. 

 

Educación que fortalece habilidades y futuro 

El enfoque flexible permite que niños, niñas, adolescentes y jóvenes continúen estudiando sin importar su edad o lugar de residencia. Además de facilitar el acceso, refuerza habilidades clave como la lectura y las matemáticas, mejorando la comprensión y el pensamiento crítico. 

Kimberly disfruta todas las asignaturas, pero hay una que le gusta especialmente: matemáticas. “Me gustan las matemáticas y quiero mejorar. Me encantan las divisiones, las multiplicaciones, las sumas y las restas”, afirma. 

Su motivación va más allá del aula. Sueña con conseguir un trabajo que le permita apoyar económicamente a su familia. “Quiero mejorar mi vida estudiando. Quiero ayudar a mis padres”, dice con convicción. 

Su madre, María, quien solo asistió a la escuela durante un año, reconoce la importancia de esta oportunidad. Sus hijas mayores no estudiaron más allá de sexto curso. “Siempre le recuerdo que la educación es muy valiosa, porque cuando crezca tendrá este legado que le dará estabilidad”. 

 

Llevar la educación más cerca de las comunidades 

Muchas niñas en Quiché enfrentan los mismos obstáculos que Kimberly: largos trayectos, falta de transporte y recursos limitados. Por eso, tanto ella como su madre esperan que el programa llegue a más aldeas de los alrededores. 

“Espero que los niños y las niñas mejoren sus notas y sigan estudiando. Espero que cumplan sus sueños”, dice Kimberly. 

La historia de esta adolescente refleja la realidad de miles de jóvenes que desean continuar su educación pese a las barreras. También demuestra que, cuando las oportunidades se acercan a las comunidades, es posible reducir el abandono escolar y abrir nuevas perspectivas de futuro.