A un año del terremoto de Nepal

Ha pasado ya un año del terremoto de Nepal y el reciente terremoto en Ecuador ha vuelvo a conmocionar.

Plan International tiene una amplia experiencia en prestar ayuda de emergencia en terremotos, como en Nepal o Haití. y en ofrecer apoyo a largo plazo para contribuir en la reconstrucción de un país tras una catástrofe. Hoy, un año después del Terremoto de Nepal, queremos trasladar cómo hemos ayudado en Nepal. Hemos proporcionado ayuda humanitaria a 290.000 personas y ayudado a miles de comunidades a recuperarse del terremoto.

“He ganado confianza en mí misma, porque ahora sé que puedo hacer cosas buenas siendo una niña. Aunque encuentro barreras, la formación de albañilería me hizo sentir mejor. Entendí que las mujeres son capaces de hacer lo mismo que los hombres,” cuenta Shrijana, una joven de 21 años, llena de vida, del distrito de Dolakha en Nepal.

Ha aprendido albañilería gracias a la formación que Plan International impartió en su comunidad.

En principio no imaginarías que Shrijana carga con todo el peso financiero y emocional de su familia. Su actitud, su vitalidad, y su comportamiento no dejan ver las batallas que libró en su infancia ni la realidad a la que ahora ha de enfrentarse.

Perdió a su madre siendo muy pequeña, y a su hermano el año pasado, Shrijana se ha visto obligada a asumir el papel de su madre y a tener que hacerse responsable el bienestar económico de todos los miembros de su familia.

Se vio obligada a abandonar pronto la escuela y, a los 18 años, se fue a vivir con su tío a Katmandú, donde consiguió un trabajo en una tienda vendiendo MoMos, los famosos dumplings nepalís. Desde allí, enviaba gran parte de lo que ganaba a su familia en Dolakha.  

Shrijana tiene otras dos hermanas, de sólo siete años y siete meses de edad. Cuando su hermano murió, Shrijana decidió regresar a su comunidad en el distrito de Dolakha.

“Me siento orgulloso de ser su padre. Aunque no puedo apoyarla en sus estudios, ella asume la responsabilidad sobre toda la familia. Con su ayuda, puedo cuidar de mis otras hijas,” explica el padre de Shrijana, de 54 años.

“Antes, hubiera trabajado para ganar el sueldo diario y me hubiera encargado de nuestra granja y el ganado [la principal fuente de ingresos de la familia]. Pero a medida que me voy haciendo más viejo, día tras día, no soy capaz de realizar esas labores. Estoy muy contento con la profesión de mi hija: ella es un modelo a seguir para toda la comunidad. Quiero ayudarla a hacer sus sueños realidad,” dice su padre.

En Nepal, la mujer está asumiendo el papel de cabeza de familia, lo que se está convirtiendo en algo habitual. Aunque el escenario cambia, en muchas ocasiones, las mujeres permanecen como pilar de los hogares mientras sus maridos, sus hermanos o sus padres, trabajan en el extranjero. Y es que más de 2,2 millones de nepalíes trabajan en el extranjero, produciendo un valor de aproximadamente el 25% del PIB, según el Banco Mundial. La avanzada edad del padre de Shrijana, que está en Nepal,  ha hecho que las responsabilidad de cuidar de la casa, la granja y el ganado recaiga sobre los hombros de Shrijana.

Shrijana podría ser la albañil más joven en unirse al programa de su comunidad, un programa dirigido por Plan International.

Un año después del Terremoto de Nepal, Plan International ha proporcionado ayuda humanitaria a 290.000 personas y ha ayudado a miles de comunidades a recuperarse del terremoto.

Foto (Max Greenfield): Shrijana (21 años) limpia el interior de su casa con barro rojo, una costumbre local que, según la tradición, aleja las enfermedades.

Sobrevivir al terremoto y aprender una nueva habilidad

Cuando el 25 de abril de 2015 un devastador terremoto golpeó Nepal, Shrijana y su familia estaban trabajando cerca de casa. Su hogar resultó gravemente dañado, como muchos otros de la comunidad, y perdieron la mayor parte de sus víveres y pertenencias.

Shrijana se enteró de la formación de albañilería que Plan International impartía en su comunidad y pidió ser incluida. Así se convirtió en la albañil más joven del programa en su localidad.

“Al principio, los miembros de la comunidad me dijeron que era demasiado joven y que no estaba cualificada. Pero no me importó,” dice Shrijana. “Hay otras 8 jóvenes albañiles en el programa, pero yo soy la más pequeña. Las otras  mujeres me consideran como su hija y me ayudan durante las sesiones de formación. Los hombres se burlaban de mí si no sabía algo o no era capaz de cargar cosas pesadas. A pesar de las burlas, seguía decidida a aprender de ellos,” declara.

Las mujeres unidas

Foto (Max Greenfield): Shrijana está construyendo un Nuevo hogar para Krishna, una anciana que perdió su casa a causa del terremoto

Con sus nuevas competencias en construcción, Shrijana construye un hogar transitorio para Krishna, de 76 años, y su marido, que está enfermo y no puede hacerlo por sí solo. La anciana pareja perdió su casa por culpa del terremoto. Tienen ocho hijos que viven en Katmandú y van a visitarles a Dolakha.

“Estoy orgullosa de ella. Lo está haciendo muy bien y está demostrando que es igual que cualquier hombre. Está llevando a cabo un duro trabajo. Nunca antes había visto una mujer albañil,” dice Krishna refiriéndose a Shrijina.

“Cuando yo tenía su edad, no era normal que una mujer fuese albañil. Las mujeres y las niñas no tenían permitido salir. Ella puede seguir adelante y liderar igual que lo hace un hombre, y enseñar a otros. Las mujeres deberían avanzar en sus vidas, adquirir habilidades, conocimientos y experiencias. Ahora reciben más educación y tienen la oportunidad de aprender más y compartir con los otros,” afirma Krishan.

“La mayor parte del tiempo, lo único que se espera de las mujeres es que lleven la familia. Cuando sólo una mujer podía entender los puntos de vista de otra mujer, era comprensible que las niñas no pudieran ir a la escuela (sólo los chicos lo hacían). Yo nunca fui a la escuela. Si tuviese la oportunidad, iría y conseguiría un buen trabajo, sería la mujer ideal,” concluye.

Shrijana pasará las próximas semanas reconstruyendo una casa para Krishna. Pero se trata de una estructura provisional, y llevará algo más tiempo terminar una vivienda permanente. Por ahora, la familia vivirá en un hogar provisional hecho para resistir la próxima temporada monzónica.

Reconstruyendo su propio hogar

Foto (Max Greenfield) Shrijana y su familia posan frente a su casa, dañada por el terremoto de abril de 2015

“Mi hija me enseñó a construir. Juntos, hemos hecho un establo para el ganado y una cocina exterior con bambú y lonas , con materiales proporcionados por Plan International” cuenta el padre.

Cuando tenga dinero suficiente, Shrijana espera construir una vivienda permanente. De todas formas, al ser la única que se encarga de abastecer a su familia, sigue dedicando la mayoría del dinero para apoyarles.

“Estoy orgullosa de mí misma. Ahora sé que puedo ser una persona mejor. Todas estas habilidades me ayudarán: utilizaré todo lo que he aprendido para construir mi propio hogar y también otras casas de mi comunidad,” dice orgullosa.

Trabajando en equipo, Shrijana y otros dos albañiles van a reconstruir 21 casas en los próximos seis meses.

Desde el terremoto de abril de 2015, Plan International ha proporcionado materiales de construcción de emergencia para más de 52.467 hogares.

En los últimos meses, Plan International ha formado a 479 personas como albañiles y carpinteros para trabajar en construcciones resistentes a terremotos y que ayudarán en la construcción de  11.142 hogares transitorios y semi-permanentes.

Nuestro apoyo a la población de Borena, azotada por la mayor sequía en 40 años

Etiopía está sufriendo la sequía más grave de los últimos cuarenta años. La malnutrición y la falta de higiene por falta de agua trae consigo enfermedades que ponen en riesgo la vida de miles de mujeres y niñas. Desde Plan International, y con tu apoyo, facilitamos el acceso a servicios médicos y de nutrición a más de 25.000 personas en 4 distritos.  Etiopía está sufriendo una de las sequías más graves de los últimos cuarenta años, tras cuatro temporadas consecutivas sin lluvias desde finales de 2020. A medida que aumenta la desnutrición severa y el riesgo de enfermedades transmitidas por beber agua en malas condiciones, se necesita apoyo urgente para garantizar que las niñas, los niños y sus familias tengan acceso a servicios de salud, nutrición e higiene. Sus vidas están en riesgo.  “No sé si tengo palabras para describir las terribles condiciones de sequía en la zona de Borena y cómo está afectando a la población local. Nadie podría haber previsto una sequía tan severa”, dice Yalemwork Tadesse, del equipo móvil de salud y nutrición de Plan International en la zona de Borena.  Yalemwork se unió al equipo en marzo de 2022 como coordinadora del proyecto. “Borena es actualmente una zona gravemente afectada por la sequía, la comunidad se dedica al pastoreo y han perdido casi todo su ganado, que es esencial para su forma de vida.”  La región de Borena es árida incluso en condiciones normales, pero la sequía ha destruido la economía local y ahora también está amenazando muchas vidas. Los índices de desnutrición están aumentando, y un número cada vez mayor de niñas y niños están gravemente desnutridos o sufren emaciación.  En respuesta a la crisis, Plan International ha puesto en marcha un proyecto de salud y nutrición en cuatro distritos -Dire, Dillo, Dhas y Moyale- de la zona de Borena, en la región de Oromia que pretende llegar a 25.000 personas. Colaboramos con 12 centros de salud con la provisión de medicamentos esenciales, suministros médicos y equipos de higiene personal. También estamos apoyando a los profesionales de atención sanitaria con formación adicional.  El proyecto también ha desplegado cuatro equipos móviles de salud y nutrición para prestar servicios de salud materno-infantil en la comunidad que incluyen atención prenatal y postnatal, consultas externas y tratamiento de psicoterapia para problemas de salud mental como la depresión.  Yalemwork dice que siempre que necesita recordar por qué hace este trabajo, piensa en su última visita al distrito de Dillo. “Escuché la historia de una niña de 14 años que llevaba tres días sin comer. En tiempos de crisis, las niñas son las que más

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Millones de niñas están en riesgo de no volver nunca a clase como consecuencia del hambre

En una crisis alimentaria sin precedentes, la educación de millones de niñas está en riesgo. Las niñas y las mujeres comen menos y en último lugar en los países que se enfrentan a crisis y conflictos, por eso este año muchas no volverán a clase. El abandono escolar conlleva graves problemas para ellas como la sobrecarga de tareas de cuidados y domésticas, matrimonios infantiles, trabajo infantil, migraciones forzadas y explotación sexual.  Los efectos del cambio climático en las cosechas, la escasez de grano derivada de los conflictos y las consecuencias de la COVID-19 están ocasionando la mayor crisis de hambre de la historia.  La escuela es un espacio de protección para las niñas, por ello, al ser las más vulnerables, el abandono escolar supone mayores riesgos para ellas como la sobrecarga de tareas de cuidados y domésticas, matrimonios infantiles, trabajo infantil, migraciones forzadas y explotación sexual.  Salamata, de 9 años, vive en Burkina Faso y nos cuenta: “Ahora, solo como una vez al día. Paso hambre. No tenemos comida, agua ni dónde dormir. No voy a la escuela, solo podría hacerlo si alguien me ayudara. Quiero ser médica para cuidar a mi mamá y a mi papá”.  “La vida se paró cuando comenzó la sequía”, dice Najma, de 11 años, que vive en un campamento de desplazados en Somalia. “Antes teníamos 300 cabras y ovejas, ahora solo tenemos 30. La situación es realmente mala”.  “Como suele ocurrir en otras crisis, las niñas y las mujeres son las que están sufriendo las peores consecuencias. Durante los últimos años se ha producido un retroceso de casi 10 años en los derechos de educación de las niñas, por lo que muchas de ellas no van a poder volver a clase. No van a volver a la escuela”, explica Concha López, CEO de Plan International España.   PLAN INTERNATIONAL ACTÚA PARA MEJORAR SUS VIDAS Plan International cuenta con 60 proyectos en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos en 15 países, que atienden directamente a 3,2 millones de personas, principalmente en 4 ámbitos:  La distribución de alimentos.  Transferencias en efectivo y cupones para la compra de alimentos.  Programas de alimentación escolar y suplementación nutricional.  Apoyo a los medios de vida, como la alimentación complementaria del ganado, el suministro de semillas y otros recursos agrícolas.  Toda la información sobre la crisis del hambre, en nuestra web. 

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