Tenemos derecho a sentirnos seguras

“Todas las mujeres a lo largo de nuestra vida hemos vivido acoso o alguna agresión y lo peor es que algunas nunca se sentirán capaces de hablar sobre ello”. Celia ha tenido que desarrollar estrategias para defenderse del acoso callejero: “Depende… Si me gritan algo o me tocan y estoy en la calle y hay gente cerca respondo alto y claro para que la gente se dé cuenta de lo que está pasando. Pero, si estoy sola y veo que estoy realmente en peligro salgo corriendo. Esta respuesta visibiliza cómo, debido al acoso callejero, las chicas acaban cambiando su comportamiento y se esfuerzan para adaptarse cada día y evitar situaciones peligrosas.
“Cuando salgo a la calle inevitablemente pienso en la ropa que llevo porque no quiero llamar la atención. Y cuando me quieren invitar a una bebida, no se me ocurre ni probarla, quién sabe qué han podido echarle”. Celia cree que la clave para que todo cambie es que el sistema educativo introduzca como valores fundamentales el respeto y la igualdad y que aquellos que tienen el poder para cambiar las cosas escuchen los testimonios y problemas de las mujeres y niñas. Al estar involucrada en el programa Ciudades Seguras en Madrid, Celia combate el acoso callejero en su ciudad. “Tenemos que apoyarnos entre mujeres y niñas. No soporto ver una injusticia donde quiera que esté, no puedo mirar a otro lado. Combatir el acoso callejero es cuestión de justicia social. Es nuestro derecho poder caminar por nuestra ciudad y sentirnos seguras”.
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