4 buenas prácticas para combatir el cambio climático

El cambio climático sigue provocando efectos devastadores en la vida de miles de familias a lo largo y ancho del mundo. ¿Quieres saber cómo trabajamos en Plan International para combatirlo?

Vivimos una era de adaptación en la que los desastres naturales tienen efectos importantes y duraderos. Cada día se registran más acontecimientos meteorológicos: sequías, inundaciones, olas de calor, tormentas, etc provocando movilizaciones de población que dejan a millones de niños y niñas desamparados y vulnerables. Se trata de un problema humanitario y un desafío que debemos enfrentar.

Desde Plan International nos hemos comprometido a trabajar por la lucha contra el cambio climático, mirando siempre por el futuro que tienen por delante los y las actuales jóvenes.

Educando en prevención y resiliencia ante desastres naturales

Las noticias datos e historias sobre personas fallecidas o afectadas por terremotos, huracanes, incendios o lluvias torrenciales que terminan en inundaciones, son ya tan habituales, que se pueden meter en el cajón de lo cotidiano, normalizando, e incluso llevándonos a la indiferencia ante realidades que nada tienen de normal y que a diario dejan a miles de personas en situación de emergencia.

Por esta razón, es necesario promover campañas de información sobre el cambio climático y su impacto y desarrollar programas que aumenten la capacidad de resiliencia y de respuesta de los afectados. Además, es fundamental incentivar la participación de las comunidades en procesos previos de reducción de riesgos y de preparativos ante desastres.

Educando sobre el cambio climático

Comprender los efectos y riesgos que conlleva el cambio climático es primordial para poder tomar medidas. Trabajar con profesores y escuelas en las áreas más afectadas para que los y las jóvenes entiendan cómo está afectando el calentamiento global y las acciones que ellos, ellas y sus comunidades pueden llevar a cabo es un punto fundamental en la lucha contra el cambio climático.

​Fomentando programas de sostenibilidad medioambiental

Plan International trabaja con las administraciones locales para llevar a cabo programas de formación para la mejor utilización de recursos locales y de técnicas agrícolas de adaptación al cambio climático, de manera, que en tiempos de emergencia los agricultores puedan seguir produciendo alimentos, al menos, para consumo propio y de su ganado.

Impulsando la autonomía energética

Invertir en energías renovables es el inicio de la lucha contra el cambio climático: ayudan a combatir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y otros contaminantes que contribuyen al calentamiento global pero también pueden ser un gran modelo de negocio en pequeñas comunidades de escasos recursos.

En Plan International creemos que es importante impulsar la gestión de modelos de energía renovable en comunidades con escasos recursos. Por ejemplo, la introducción de una red de pequeños paneles solares en zonas desérticas con muchas horas de luz solar pero poca cobertura eléctrica, se convierte en una oportunidad de negocio para las mujeres, que crean sencillos comercios de recarga de móviles. Proyectos sostenibles como éste contribuyen a la estabilización de las economías domésticas, y dan independencia económica y personal a las mujeres y sus familias.

APOYAMOS A LOS NIÑOS Y NIÑAS DE COTOPAXI PARA LLEGAR A QUIENES MÁS LO NECESITAN

La vida de los niños y las niñas que viven en las tierras altas del Cotopaxi, una de las 24 provincias de Ecuador, no es fácil. La mayoría de las aldeas de la cordillera de los Andes (la segunda más alta del mundo) están aisladas y no tienen acceso a electricidad ni instalaciones sanitarias. La principal fuente de ingresos de la población es la agricultura, ya que cultivan sus propios alimentos y crían a su ganado para obtener carne, lana y leche.  Anahi, Sofy y Mónica dicen que vivir en su comunidad es muy agradable, por la naturaleza y por los vecinos y vecinas. Sin embargo, el clima es muy duro y, como no hay suficientes puestos de trabajo, sus padres han tenido que ir a otras comunidades. Sus madres se han quedado en el pueblo, trabajando en el campo, cuidando del ganado y de los hijos.  Benjamín, de 8 años, vive con su madre y sus cuatro hermanos. Su padre ha tenido que irse a otra comunidad a trabajar. Durante la pandemia, Benjamín y su familia recibieron kits de alimentos.     Cuando crezca, Benjamín dice que le gustaría ser profesor. “La gente de mi comunidad es agradable y feliz, pero no hay suficientes trabajos. Mi padre está lejos”, cuenta.  Vivian Damaris, tiene 10 años y, durante los últimos tres años, ha recibido una beca de estudios. Por eso, está muy agradecida a Plan International por el apoyo, ya que le preocupa que sus abuelos no puedan permitirse seguir pagando sus estudios.  Elvis y Esteban, ambos de 10 años, dicen que en su comunidad siempre están rodeados de naturaleza. Lo más duro de vivir en el altiplano es el frío durante el día y, sobre todo, durante la

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7 meses desde la escalada del conflicto en Ucrania

Tras siete meses de la escalada del conflicto las vidas de miles de niños, niñas y familias siguen en riesgo y, en muchos casos, han tenido que huir de sus hogares. Desde Plan International, y gracias a tu apoyo, hemos llegado a más de 165.000 personas. Te contamos los detalles sobre los programas de protección infantil, salud mental y apoyo psicosocial, de reparto de dinero en efectivo y vales, así como de educación, entre otros.  El 24 de septiembre se cumplen siete meses de la escalada del conflicto en Ucrania y la situación sigue siendo crítica. A día de hoy, 6,6 millones de personas son refugiadas y más de 6 millones son desplazadas internas.  Los suministros básicos se están agotando y, con la llegada del invierno, esto supondrá una mayor dificultad para que las familias encuentren acceso a un refugio seguro, ropa de abrigo, alimentos, agua y otros productos esenciales.  Los conflictos suponen un gran riesgo para las niñas y niños afectados ya que afecta a su desarrollo y su bienestar -tanto físico, como emocional. Por esto, para garantizar que tanto ellos, como sus familias puedan recuperarse y prevenir otros problemas derivados de su situación -como la violencia, la trata de personas o la explotación-, necesitamos seguir respondiendo.   LA RESPUESTA DE PLAN INTERNATIONAL En Plan International sabemos que, a medida que la situación se deteriora, la protección y la seguridad de las personas que se desplazan, especialmente de las niñas y adolescentes, debe ser una prioridad.   Desde que estallara el conflicto, estamos apoyando a organizaciones locales en Moldavia, Polonia y Rumanía, así como a organizaciones en Ucrania, enfocándonos en programas de protección infantil, salud mental y apoyo psicosocial, reparto de dinero en efectivo y vales, así como en educación y la preparación para el invierno. Ya hemos logrado llegar a más de 165.000 personas, pero seguimos esforzándonos para llegar a más familias. Estas son algunas de nuestras actividades principales:  Equipos móviles de trabajadores/as sociales, psicólogos/as y voluntarios/as que atienden y apoyan a los niños y niñas no acompañados y los remiten a los servicios jurídicos, sanitarios y de asistencia con dinero en efectivo y vales.  Formación para el personal de primera línea en materia de protección de la infancia, salvaguardia, apoyo psicosocial y violencia, especialmente para identificar a los niños no acompañados, que corren el riesgo de ser víctimas de trata.  Reparto de más de 8.500 kits de alimentos a refugiados y refugiadas ucranianas y familias de acogida en Moldavia, llegando a 31.378 personas.  Apoyo psicosocial Sesiones sobre la crianza, llegando a 450 mujeres con información sobre derechos, asistencia jurídica, documentación o apoyo para encontrar vivienda en Polonia.  Sesiones de música, pintura, deporte y juegos para niños, niñas y adolescentes, en colaboración con psicólogos/as donde detectamos posibles traumas, pero también les dotamos de un espacio esencial para que sean niños, para que jueguen y se distraigan de lo que les rodea.  120 campamentos de verano en Rumanía y excursiones de un día con 200 niños y niñas que dan a las familias la oportunidad de escapar, relajarse y distraerse.  En la escuela Apoyo a los profesores y a las autoridades locales para que acojan e integren a los niños y niñas ucranianos en las escuelas locales.  Formación de 2.800 profesores en Polonia para enseñar a los niños ucranianos el polaco como lengua extranjera.  Reparto de material educativo, como mochilas y tablets, para ayudar a los niños y niñas refugiados a continuar con sus estudios.  Programas de educación en situaciones de emergencia para a más de 1.200 niños y niñas en Rumanía.   Toda la información sobre el conflicto de Ucrania en nuestra

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