“Me privaron de una alimentación y atención sanitaria adecuada por haber nacido niña"
Swastika tiene 18 años, vive en el distrito de Sindhuli, Nepal, y es activista juvenil desde los 13 años. Dice que el estigma y la discriminación a la que se enfrentó cuando empezó a menstruar a los 12 años, la obligaron a cuestionarse por qué a las niñas se las trata de forma diferente que a los niños. Fue en ese momento cuando empezó a tomar medidas para acabar con la discriminación que sufren las chicas durante la menstruación.
En algunas comunidades de Nepal, se cree que las niñas y las mujeres son impuras durante su menstruación. En algunas zonas rurales, se las asila en cobertizos (llamados chhaupadi) durante este periodo, lo que repercute en su salud. Durante la menstruación, a las niñas no se les permite ir a la escuela, no tienen acceso a atención sanitaria, a comida ni a bebida, lo que supone una violación de sus derechos humanos. “Soy consciente de cómo este tipo de prácticas sociales dificultan el crecimiento de las niñas”, dice Swastika. "Esto me animó a trabajar en mi comunidad para acabar con los tabúes y las malas prácticas en torno a la menstruación”. Swastika también ha sufrido discriminación en casa. Su abuela paterna, con la que vive, siempre culpaba a su madre de que su primogénita fuera una niña llegando, incluso, a hacerle sentir culpable a la joven por haber nacido niña. Además de su activismo con la comunidad, Swastika participa activamente en las redes sociales, donde se ha encontrado con muchos artículos y noticias que contienen información errónea. La joven considera que, como no existe un mecanismo adecuado para verificar la información online, las chicas pueden tener dificultades a la hora de tomar decisiones y también puede afectar a su confianza. “Durante el confinamiento había muchas noticias falsas sobre la Covid-19. Como no había certeza sobre lo que estaba ocurriendo y mucha de la información no estaba contrastada, había una sensación de miedo. Esta incertidumbre afectó a mi bienestar mental y al de mi familia”, nos cuenta Swastika.
En algunas comunidades de Nepal, se cree que las niñas y las mujeres son impuras durante su menstruación. En algunas zonas rurales, se las asila en cobertizos (llamados chhaupadi) durante este periodo, lo que repercute en su salud. Durante la menstruación, a las niñas no se les permite ir a la escuela, no tienen acceso a atención sanitaria, a comida ni a bebida, lo que supone una violación de sus derechos humanos. “Soy consciente de cómo este tipo de prácticas sociales dificultan el crecimiento de las niñas”, dice Swastika. "Esto me animó a trabajar en mi comunidad para acabar con los tabúes y las malas prácticas en torno a la menstruación”. Swastika también ha sufrido discriminación en casa. Su abuela paterna, con la que vive, siempre culpaba a su madre de que su primogénita fuera una niña llegando, incluso, a hacerle sentir culpable a la joven por haber nacido niña. Además de su activismo con la comunidad, Swastika participa activamente en las redes sociales, donde se ha encontrado con muchos artículos y noticias que contienen información errónea. La joven considera que, como no existe un mecanismo adecuado para verificar la información online, las chicas pueden tener dificultades a la hora de tomar decisiones y también puede afectar a su confianza. “Durante el confinamiento había muchas noticias falsas sobre la Covid-19. Como no había certeza sobre lo que estaba ocurriendo y mucha de la información no estaba contrastada, había una sensación de miedo. Esta incertidumbre afectó a mi bienestar mental y al de mi familia”, nos cuenta Swastika.
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