En las aldeas propensas a inundaciones de Siem Reap, donde las comunidades enfrentan desafíos climáticos cada vez más intensos, el acceso a una atención sanitaria segura y eficaz no es solo una necesidad: es una línea de vida. Durante años, muchos centros de salud rurales han luchado por responder a las crecientes necesidades de la población. Los sistemas de agua potable eran inestables, los baños estaban deteriorados o eran inaccesibles, las salas de maternidad carecían de equipamiento adecuado y, cuando llegaban las inundaciones, los servicios esenciales se paralizaban.
Hoy, sin embargo, la realidad está empezando a cambiar.
Plan International trabaja de la mano con el Ministerio de Salud de Camboya y las autoridades provinciales para transformar los centros de salud de Siem Reap en espacios más seguros, limpios y resilientes frente al clima. Este enfoque integral —que combina agua, saneamiento e higiene (WASH) con salud, nutrición y desarrollo en la primera infancia— está generando mejoras concretas para miles de familias.
Sistemas de salud preparados para el clima
En el centro de salud de Banteaysrey, los cambios están siendo visibles desde el primer momento. Un nuevo sistema de filtración instalado en el propio recinto garantiza agua potable gratuita y segura, algo fundamental en una región donde el agua embotellada es cara y las inundaciones pueden interrumpir el suministro.
“Antes teníamos un depósito de agua potable, pero no cubría las necesidades de nuestros pacientes”, explica, el director del centro, el doctor Sak Sopheak. “Por eso instalamos un sistema de filtración aquí mismo. Ahora pueden acceder a agua limpia en cualquier momento del día o de la noche. Es más cómodo para los y las pacientes y reduce gastos y residuos plásticos en nuestra zona”.
El impacto es inmediato. Kung Ya, que permaneció cuatro noches ingresada, recuerda lo rápido que se acumulaba el gasto en agua embotellada:
“Compré cuatro botellas durante mi estancia. A 3.000 rieles cada una, gasté más de 10.000 rieles (el equivalente a 2,10 euros). Ahora, con agua limpia disponible, no necesito comprarla. Puedo usar ese dinero para comida. Además, el agua sabe bien”.
Kut Nert, otra paciente, destaca cómo ha cambiado su economía diaria:
“Antes no podía ahorrar porque tenía que comprar comida y agua. Estoy muy agradecida de que ahora tengamos agua limpia aquí. Traigo mis propias botellas y las lleno, incluso por la noche”.
Más dignidad y seguridad para madres y recién nacidos
En la sala de maternidad, la matrona Doung Chanor señala con orgullo una nueva cama de parto. Es más amplia, resistente y ajustable, lo que facilita enormemente su trabajo.
“La nueva cama hace que el parto sea más cómodo para las mujeres. También podemos usarla para ecografías y exámenes ginecológicos”, explica.
Estas mejoras —camas, equipos de esterilización, cunas para bebés— pueden parecer sencillas, pero están transformando enormemente la calidad y la seguridad de la atención. Además, la intervención va más allá del equipamiento médico.
Los baños renovados y las estaciones de lavado de manos ahora son inclusivos y sensibles al género. Las pilas con pedal reducen el riesgo de infecciones. Las sillas de ruedas facilitan la movilidad de personas mayores, mujeres embarazadas y personas con discapacidad.
“Las sillas de ruedas que nos proporcionó Plan International han sido un punto de partida importante”, señala el doctor Sopheak. “También están renovando la cocina para pacientes. Cuando esté terminada, podrán preparar su propia comida y sentarse a comer en un espacio adecuado, algo mucho más práctico que antes”.
En el centro de salud de Balang, las mejoras siguen la misma línea. Según el subdirector Chou KimCheng, tras la instalación del sistema de agua limpia también recibieron camas hospitalarias, cunas, equipos de esterilización y una sala de espera para pacientes.
“Esto ha supuesto una gran ayuda. Antes tardábamos mucho en limpiar y esterilizar el instrumental. El nuevo esterilizador es una incorporación crucial”.
Un sistema de salud más resiliente para el futuro
A medida que los fenómenos meteorológicos extremos se vuelven más frecuentes, estas mejoras garantizan que los centros de salud puedan seguir funcionando incluso durante inundaciones o sequías. Las medidas reforzadas de prevención de infecciones protegen tanto al personal como a los pacientes, y las instalaciones inclusivas aseguran que nadie quede atrás.
El doctor Sopheak resume el impacto con claridad:
“En nombre de todas las personas que utilizan nuestros servicios, quiero expresar mi agradecimiento a Plan International por su valiosa ayuda humanitaria. Han contribuido no solo a apoyar a la población, sino también a mejorar la calidad y la sostenibilidad de nuestros servicios de salud”.
En Siem Reap, fortalecer un centro de salud significa mucho más que renovar infraestructuras: significa proteger vidas hoy y construir comunidades más resilientes para mañana.


