Liness y su defensa del medio ambiente en Malawi

La deforestación, la escasez de agua y la contaminación por plásticos amenazan el modo de vida de miles de comunidades rurales en Malawi. En el distrito de Mulanje, al sur del país, jóvenes como Liness están utilizando la ciencia ciudadana para proteger el medio ambiente y promover soluciones comunitarias frente al cambio climático. Gracias a un proyecto de Plan International, hoy recopilan datos ambientales, impulsan la reforestación y promueven prácticas sostenibles que ya están transformando su entorno. 

 

¿Qué es la ciencia ciudadana?

La ciencia ciudadana es una metodología que implica a personas no expertas en la recopilación de datos científicos para comprender mejor los problemas que afectan a su entorno. A través de formación y herramientas sencillas, comunidades locales —como jóvenes y familias— pueden medir la calidad del agua, observar cambios en la biodiversidad o identificar fuentes de contaminación. Estos datos se analizan posteriormente junto a organizaciones y especialistas, y sirven para impulsar decisiones informadas y acciones concretas a nivel comunitario, especialmente en ámbitos como el medio ambiente y el cambio climático, de forma participativa. 

Liness tiene 24 años y creció rodeada de colinas y verdes bosques en el sur de Malawi, donde siempre admiró la belleza de su hogar. Sin embargo, en los últimos años, ha visto cómo esa naturaleza se desvanecía. 

“Adoro mi comunidad. Es una zona preciosa con vegetación y montañas, pero en los últimos años he visto cómo las cosas han cambiado: se han talado árboles, los arroyos se han secado y el clima también ha cambiado. Vivir de la agricultura se está volviendo más difícil”, explica Liness. 

Como muchos jóvenes del distrito de Mulanje, Liness creció viendo cómo la deforestación, las lluvias irregulares y la basura afectaban a su entorno. Pero aún no tenía los conocimientos ni las herramientas para comprender cuán perjudiciales eran estos cambios, ni qué podía hacer su comunidad al respecto. 

 

El proyecto CLIMB y la ciencia ciudadana como motor de cambio 

Todo cambió en 2022, cuando Liness conoció el proyecto CLIMB (Conservation Livelihoods in Malawi’s Biospherepor sus siglas en inglés) de Plan International. El proyecto buscaba voluntarios y voluntarias de las aldeas cercanas para convertirse en “ciudadanos científicos”: jóvenes capacitados para monitorear los cambios ambientales y recopilar datos científicos que orienten la acción comunitaria. 

“Me uní como voluntaria hace tres años. Durante este tiempo, he recibido capacitación, he participado en debates y he conocido a muchas personas para poder hablar sobre el medio ambiente”, cuenta. 

A través de CLIMB, Liness ha aprendido a analizar el agua en busca de nitratos y fosfatos, medir la turbidez del agua, recoger muestras de suelo y observar la biodiversidad local. Utilizando herramientas sencillas y un móvil, ella y otros ciudadanos y ciudadanas científicos toman mediciones mensuales en ríos y tierras de cultivo. 

“Uno de los cursos de formación trató sobre cómo analizar el agua para detectar nutrientes… y cómo evaluar la calidad del agua”, explica. “Gracias a esta formación, aprendí cómo los químicos en el agua afectan los nutrientes del suelo”. 

Cada mes, Liness registra sus mediciones y las envía a los socios del proyecto en EarthWatch Europe para su análisis y recomendaciones. Después, comparte estos hallazgos con líderes comunitarios y autoridades locales, asegurándose de que la evidencia científica se traduzca en decisiones y acciones concretas.

 

Datos que impulsan la acción comunitaria 

“Presentamos los resultados del análisis de datos a los jefes de las aldeas”, dice. “Les pido que me den un espacio donde pueda presentar los resultados con más detalle”. En los últimos dos años, ha presentado sus conclusiones en seis grandes reuniones comunitarias, ayudando a los vecinos y las vecinas a comprender el aumento de los niveles de fosfatos, la turbidez y la contaminación por plásticos en los ríos locales. 

Antes de unirse al proyecto, Liness desconocía hasta qué punto el plástico y los productos químicos estaban dañando su entorno. Ahora es una firme defensora de la gestión responsable de los residuos. 

“No quiero ver plásticos en mi comunidad. He aprendido que los plásticos son perjudiciales. Debemos evitar su uso. Si se utilizan, deben reciclarse correctamente”. Ahora, aprovecha cada oportunidad —reuniones, encuentros e incluso algunas conversaciones informales— para educar a sus vecinos y vecinas sobre los riesgos ambientales y las mejores prácticas en el uso de la tierra.
 

 

Resultados visibles para el medio ambiente

Con el apoyo del proyecto CLIMB, Liness y sus 390 compañeros y compañeras capacitados han contribuido a impulsar cambios tangibles. “La comunidad ha establecido viveros y ha cultivado miles de plantas para restaurar laderas y riberas deforestadas”, dice con orgullo. 

Los y las ciudadanos científicos también han contribuido a la protección de más de 8.800 hectáreas de bosque, y casi 3.800 hogares ahora utilizan estufas eficientes que reducen la presión sobre los bosques. 

Aunque el medio ambiente todavía enfrenta muchas amenazas, Liness mantiene la esperanza. “Como ciudadana científica, espero que las cosas mejoren con el tiempo”, dice. “Apoyaré el proyecto monitoreando la calidad del suelo y los niveles de agua, incluso después de que haya acabado”.