Edith, una joven de la provincia de Azua, en República Dominicana, ha sentido un gran entusiasmo por aprender desde pequeña. hacerse preguntas, y contribuir al mundo a su alrededor. Ella se describe como curiosa y soñadora, y está determinada a sacar provecho de cada oportunidad que se le presente.
Sin embargo, como la mayoría de chicas de su comunidad, ha vivido en un entorno marcado por el embarazo adolescente, las uniones tempranas y futuros amenazados antes de haber siquiera comenzado. En muchos casos, el matrimonio temprano expulsa a las niñas de la educación, limitando sus opciones e incrementando su exposición a la pobreza y la exclusión. “Esa realidad siempre estaba a nuestro alrededor. Tener información, apoyo, y gente que creía en nosotras marcó la diferencia”.
Empoderamiento y liderazgo juvenil
Hoy en día, Edith es una respetada líder juvenil y facilitadora en el Ministerio para el Centro de la Mujer para la Promoción Integral de la Salud Adolescente, donde ayuda a jóvenes a organizarse y luchar por sus derechos. Su trayectoria se ha visto marcada por espacios seguros, asesoramiento y el poder de ser escuchado, que le han permitido tener la determinación con la que cuenta ahora.
Su primer encuentro con Plan International fue en 2014, cuando se involucró en el programa “Crecer Contenta”, donde poco a poco fue participando más. “Lo primero que me enseñaron fue mis derechos y cómo protegerlos. Fue entender que mi voz debe ser oída”.
Por primera vez, Edith comenzó a verse no solo como una participante, sino como alguien con cosas valiosas que contra. A través de sesiones en grupo, actividades de aprendizaje y asesoramiento, ganó confianza y autoestima, y aprendió sobre la Igualdad de género y los derechos de las adolescentes. La lección más importante que se llevó fue que no tenía que esperar a ser adulta para convertirse en líder.
Conforme Edith continuaba participando en proyectos de liderazgo juvenil, su confianza se transformó en acción. Cada vez era más activa en su comunidad y hablaba de problemas que afectan de manera agravada a las niñas y adolescentes, a la vez que las empoderaba a hacer lo mismo que ella. “Estos proyectos jugaron un papel fundamental en definir la persona que soy hoy. Lo primero de todo fue que me dieron la credibilidad en mi comunidad y me acercó a los espacios de toma de decisiones”.
“Me convertí en una persona capaz de defender mi posición y mis ideas, pero también capaz de defender a aquellos jóvenes que necesitaban una voz porque no podían hablar por sí mismos”.
“Mi trabajo como facilitadora ha tenido un impacto muy positivo en mi comunidad. Ahora ya tenemos grupos organizados de jóvenes presentes en los espacios de toma de decisiones”.
Espacios seguros para prevenir el matrimonio infantil y las uniones tempranas
Para Edith, este trabajo va más allá del liderazgo, trata sobre protección, prevención y posibilidad. Según nos cuenta, los espacios seguros son esenciales para asegurar que las niñas puedan crecer libres de las uniones tempranas, el matrimonio infantil y los embarazos forzosos. “Mi sueño es que las niñas y adolescentes en la provincia de Azua y en toda República Dominicana tengan acceso a espacios seguros donde puedan ser ellas mismas, sean escuchadas y donde sus derechos sean defendidos”.
Su mensaje a los mandatarios es claro: escuchar de verdad a las niñas y adolescentes. “Está comprobado que pueden transformar su realidad”.


