El proyecto que ayudó a Jan a salir de los campos de arroz

En las remotas colinas del distrito de Pha Oudom, en la provincia de Bokeo (Laos), Jan ha comenzado una nueva vida. Durante años, Jan y su marido, Serth, trabajaban en el cultivo de arroz, una actividad muy extendida en la región, pero marcado por el desgaste físico y la inestabilidad climática, lo que hacía del trabajo una fuente de estrés para ella y su familia: “Era un trabajo muy duro y apenas teníamos tiempo para nuestros hijos”.  

Decidida a romper con este ciclo, Jan aceptó una nueva oportunidad: la retama para hacer escobas. Junto con Serth, comenzó a comprar flores de retama a vecinos y familiares. Mientras Serth se enfocaba en el abastecimiento y el comercio, Jan aportó arte y precisión al negocio al tejer las flores para convertirlas en escobas duraderas y hechas a mano. 

Ahora, Jan se levanta, hace el desayuno a sus hijos y los ayuda a prepararse para el colegio, y abre la tienda familiar. Gracias a que su rutina diaria ha cambiado, ahora se dedica a un negocio que le permite quedarse cerca de su familia. 

“Estoy feliz de poder pasar tiempo de calidad con mi familia a la vez que gano un ingreso cada día”, dice Jan con una sonrisa. Sus palabras reflejan el equilibrio que ha adquirido entre cuidar de sus seres queridos y construir un medio de vida que empodere a su comunidad. 

 

La habilidad de Jan es asombrosa. Puede hacer una escoba en menos de una hora, y fabricar hasta diez escobas al día. Cada escoba está fuertemente apretada y tiene la calidad para que dure muchos años. “Me hace feliz crear escobas con estas flores. No es solo un negocio, sino una manera de mejorar el bienestar de nuestra comunidad”, explica. 

Jan aprendió a crear las escobas gracias a sesiones organizadas por Plan International y la asociación Meaying Huanchai Pattana, que aseguran que su trabajo apoye a su familia y al medio ambiente. 

La decisión que tomó ha merecido la pena. El año pasado, su empresa familiar generó más de 2.100 dólares. Ese éxito ha motivado a Jan a expandir sus ambiciones, ampliando la tienda, mejorando su casa e invirtiendo en la educación de sus hijos. 

Su marido comparte su visión y se ha puesto la meta de comprarse un camión en los próximos cinco años para transportar los productos. Esto implicaría consolidar y fortalecer su posición en el mercado de la provincia. 

Los esfuerzos de Jan no han pasado desapercibidos. En 2024, los productos de escoba del distrito Pha Oudom consiguieron la certificación de “Un distrito, un producto” – un éxito que celebra la calidad y la dedicación de su trabajo. En sus manos, los materiales son transformados en herramientas para el cambio, dejando atrás la adversidad, y dando paso a un futuro más brillante y sostenible. 

Gracias al apoyo de KOICA, Plan International y socios locales Jan y Serth se han convertido en símbolos de progreso en la provincia. Su historia muestra cómo la resiliencia y los recursos pueden desbloquear nuevas oportunidades, incluso en las regiones más remotas. “La vida aquí presenta infinitas posibilidades”, dice Serth. “Soy feliz viviendo así”.