Conoce las historias de Rosena y Dadie, dos afectadas por el Huracan Matthew en Haití

750.000 personas, entre ellas 315.000 niños y niñas, necesitan ayuda humanitaria urgente en Haití a causa de los daños provocados por el Huracan Matthew.

Continúa la emergencia en Haití: 116.000 niños no pueden ir a clase.

774 pequeñas escuelas de las zonas más afectadas por el huracán Matthew, en especial zonas rurales con dificultad de acceso, han quedado destruidas. Además, las escuelas aún en pie están siendo utilizadas como refugio por las personas que tuvieron que abandonar sus hogares después del impacto de la lluvia y el viento.

Treinta escuelas de los proyectos de Plan International en el oeste y sudeste del país permanecen afectadas después del paso del huracán. Veintiocho de ellas han sufrido daños serios que las inhabilitan para su uso y dos han quedado totalmente destrozadas.  

Ante la situación de emergencia el gobierno de Haití está permitiendo la utilización temporal de tiendas de campaña como aulas escolares pero esta no es, ni debe ser una situación permanente. 

Ayúdanos a que los niños y niñas de Haití puedan volver a la escuela. 

“Gracias por pensar en nosotros”: Rosena, Haití

“Me llamo Rosena. Tengo 37 años y vivo en Bois Leger. Soy madre de cuatro niños y estoy esperando mi quinto hijo. Mi casa no estaba bien construida, por lo que el huracán la destruyó totalmente. Todas las casas que no eran de hormigón, como la mía, han sido afectadas de la misma manera.

Actualmente muchas familias están viviendo en hogares temporales –en escuelas o en algún lugar del vecindario. Lo hemos perdido todo a causa del huracán: nuestra casa, nuestro jardín, los papeles de identidad, el ganado, la escuela, los muebles…- todo.

Antes del huracán Plan International instaló una bomba de agua en mi comunidad, que nos permitía coger agua de una fuente natural. Tratábamos el agua con cloro antes de beberla. Era mucho mejor que cogerla del río y no teníamos que caminar durante horas para recoger agua como antes. Pero las inundaciones causadas por el huracán Matthew han hecho que el agua esté sucia y que ahora no se pueda utilizar ni para lavar los platos.

Desde el huracán los mosquitos se han multiplicado y están picando a los niños. Tienen picaduras por toda su piel, y duelen mucho. Es una situación muy difícil para los niños, especialmente para los bebés. Los niños también están sufriendo gripe, diarrea y fiebre. El único centro de salud está muy lejos de aquí, se tarda más de dos horas en llegar allí, y por desgracia, ni siquiera hay dinero para tomar el transporte público. Las personas enfermas o embarazadas, como yo, están en mayor riesgo, por lo que es una gran preocupación para mí.

Me alegra que Plan International no se olvide de las familias. Nos han traído paquetes de higiene y también algo de comida, significa mucho para mí y para todas las madres de aquí. Es un gran gesto que nunca olvidaremos. ¡Gracias por pensar en nosotros!”.

 “Lo he perdido todo pero afortunadamente he salvado a mis hijos” Dadie, 38 años.

“Mi nombre es Dadie y vivo en Croix-des-Bouquets, en Haití. Tengo 38 años y cinco hijos. Uno de ellos es un niño apadrinado por Plan International. Donde yo vivo hay más de cien familias que han sido gravemente afectadas por el Huracán Matthew.

A pesar de que éramos conscientes del huracán, pensamos que habría más viento que lluvia. Pero el Río Grey y el Río White se inundaron y causaron enormes daños. Nuestras plantaciones y nuestro ganado fueron arrastrados por el agua. Decenas de casas fueron destruidas por completo. Mi casa ya no existe.

Todo sucedió muy deprisa y no sabíamos todo lo que estaba destruyendo el huracán. La gente gritaba pidiendo ayuda, los niños lloraban. Corrimos hacia las colinas. Daba miedo. He perdido todo, pero he salvado a mis hijos y eso es lo más importante. Muchas familias como la mía se encuentran en una situación crítica.

Estamos aislados y estamos esperando ayuda. Es muy difícil acceder a nuestra comunidad desde el huracán. Necesitamos agua, alimentos, ropa de cama y abrigo con urgencia. Algunos de nosotros nos estamos quedando con amigos o vecinos que viven un poco más lejos de aquí. Dejamos a nuestros hijos en estas casas durante el día y volvemos a nuestros hogares para encontrar ayuda y para ayudar a otros. Plan International es la primera organización que ha venido y ha escuchado lo que nos ha pasado”.

La labor humanitaria de la ONG Plan International en Haití continúa para ayudar a los miles de niños, niñas y familias afectadas, buscando el apoyo del gobierno haitiano, instituciones, organismos aliados, y personas como tú, que puedes dar tu ayuda a Haití con UN SENCILLO PASO.

Padrinos sin frontera

Esta historia comienza cuando Careline tenía apenas cuatro años, vivía en Cali, Colombia, y fue apadrinada por Plan International. A través de las cartas conoció a su padrino, quien se convertiría en su ángel de la guarda y su apoyo por el resto de su vida. George es un hombre mayor, canadiense, ferviente defensor de los derechos humanos y con un corazón enorme. La relación con Careline fue constante a través de las cartas, en las que le contaba sobre su trabajo y sobre las otras tres personas que apadrinaba en otros países. Cuando Careline terminó el bachillerato le contó a su padrino que estaba muy triste porque, aunque deseaba con todo su corazón estudiar una carrera, la situación económica de su familia no era la mejor, su padre era vigilante, su madre ama de casa y tenía dos hermanos menores que ella.  Fue entonces cuando Careline, que para entonces ya tenía 17 años, recibió una comunicación de su padrino en la que le decía que quería ayudarle a cumplir sus sueños. Consciente de la situación económica de Careline, George también enviaba a la joven un dinero extra para el transporte, la alimentación y los materiales necesitase. De este modo, se forjó una relación de absoluta confianza: “yo le escribía constantemente, le contaba cómo me iba, le mandaba mis notas porque sentía ese compromiso; esa obligación de tener que aprobar todo con buenas notas”, cuenta. Gracias al apoyo de su padrino, Careline logró finalizar sus estudios de abogacía. Hoy tiene 36 años, es madre de un niño de 8 años, está casada y cuenta con una especialización en derecho administrativo. Está vinculada a la Secretaría de Cultura de la ciudad de Cali y está montando su propio negocio de asesoría jurídica. Careline siente que la oportunidad que le brindó su padrino no sólo le abrió las puertas a ella, sino a toda su familia. “Tengo dos hermanos, al abrirse la posibilidad de estudiar para mí, mis hermanos dijeron ‘nosotros también podemos’ y, con mucho esfuerzo, lo lograron. Incluso mi mamá pudo terminar su bachillerato y, más adelante, se convirtió en locutora y comunicadora”, narra muy emocionada. Hasta hace muy poco tiempo, Careline tuvo comunicación con su padrino.  Nunca tuvieron la oportunidad de conocerse en persona, pero se consolidó una relación de confianza, de cariño, de respeto y de mucho amor entre los dos. George nunca tuvo hijos biológicos, pero sí cuatro apadrinados de los que seguramente se sentirá orgulloso. A los cuatro los ayudó con sus estudios superiores y hoy, todos son abogados como

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6 meses de los huracanes Iota y Eta: ¿cuál es la situación en Guatemala?

“Como todo el mundo sabe, a finales del año pasado tuvimos lluvias torrenciales. Nuestra comunidad se inundó y muchos de nosotros lo perdimos todo: nuestras casas, todo aquello por lo que habíamos trabajado duro, las cosechas, la comida… Afortunadamente, tanto nosotros como nuestras familias estamos bien”, nos cuenta Edgar, de 16 años. Los huracanes Eta e Iota provocaron inundaciones y destruyeron comunidades enteras en Guatemala y otros países de Centroamérica, afectando a 3,5 millones de niños y niñas. En un contexto pandémico como el actual, las comunidades se enfrentan al reto de reconstruir sus vidas y adaptarse a los nuevos retos derivados de los huracanes. Nos lo cuenta Hydely, una de las niñas beneficiarias de Plan International: “Con el primer desprendimiento, nos asustamos mucho; mis padres y mis cuatro hermanos mayores tuvimos que salir corriendo de casa, no pudimos coger nada. Cuando estábamos saliendo, nos hicimos un poco de daño, tuvimos que pasar por otra casa que también se estaba cayendo, y después vi como la tierra se tragaba nuestra casa. También vimos que la casa de mis primos se estaba derrumbando y ellos no podían salir, nos sentimos muy tristes. Mis tíos murieron y mis primos se quedaron solos. Me hice mucho daño en las piernas cuando salí corriendo, pero, por suerte, estamos vivos”, relata Haydely, de 9 años. Desde el primer momento, Plan International respondió a la emergencia, proporcionando asistencia directa en algunos de los municipios más afectados. Seis meses después, hemos prestado apoyo a casi 40.000 personas de 24 municipios de Guatemala. Para ayudar a las familias más afectadas a recuperarse, hemos distribuido transferencias en efectivo a más de 6.500 familias. “Con estas ayudas, hemos podido comprar algo de maíz, frijoles y verduras para cocinar y también algo de ropa para mis hijos, porque lo perdimos todo con las inundaciones. Mis hijos todavía llevan la ropa que la gente donó tras el desastre”, dice Alfredo, de 43 años. La mayoría de familias utilizaron este dinero para comprar alimentos, medicinas, materiales de construcción, semillas y fertilizantes y para pagar deudas. Otros compraron ropa, zapatos y material escolar para sus hijos e hijas. “Plan Internacional nos ha apoyado en este momento tan doloroso. Gracias a sus charlas, estamos superando poco a poco el daño emocional que nos ha provocado todo esto; poco a poco estamos olvidando. Sobre todo, estoy agradecida por todo el apoyo que han dado a nuestros hijos e hijas. Verlos jugar y cantar felices también nos hace felices a nosotros”, explica Josefina, de 42 años. Prestamos atención psicosocial en 14 espacios amigos de la infancia que cuentan con equipos de psicólogos que trabajan con los niños, niñas y adolescentes, utilizando metodologías lúdicas y recreativas para ayudarles a superar el trauma. En el caso de las personas adultas, promovemos los cuidados, la protección, la salud, la nutrición y la recuperación emocional de los niños y niñas. En total, 3.805 personas se han beneficiado del este poyo y, de ellas, el 65% son niños, niñas y adolescentes.  “Me gusta mucho ir a los talleres de Plan International porque aprendo mucho y me hacen feliz. Mi papá también participa en las charlas sobre cómo cuidar nuestra comunidad y ahora sabe qué hacer si hay otra emergencia (…) todo gracias a Plan International”, concluye

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