Por ser niña en Kenia…

La vida de una niña en Kenia está llena de obstáculos. Plan International presenta una exposición de fotografías del fotógrafo keniano Armstrong, donde se ven representados los desafíos a los que enfrentan diariamente.

Niñas de la cantera de piedra

Ephy y su hermana Chrisba son dos de las muchas adolescentes que trabajan todo el día en la cantera de piedra en el condado de Kilifi. La pobreza obliga a muchas niñas en Kenia a abandonar la escuela para trabajar y ganar dinero con el fin de mantener a sus familias.

La vendedora de joyas de Kibera

Brenda es una adolescente que hace y vende joyas durante las vacaciones escolares, es su forma de ganarse la vida en Kibera, una de los barrios de menos recursos en Nairobi. Tener un sustento económico ayuda a las niñas a enfocarse más en sus metas y evita que acaben envueltas en trabajos sexuales para poder ganar dinero.

La educación rompe el ciclo de la pobreza

Damaris asiste a una escuela en el condado de Tharaka Nithi. El programa educativo de Plan International tiene como objetivo aumentar el acceso a una educación de calidad, especialmente para las adolescentes, para acabar con el ciclo de la pobreza.

Embarazada en la escuela

Adhama *, de 17 años, sigue yendo a la escuela, a pesar de estar embarazada, gracias al apoyo de sus maestros que la animan a que no abandone. Aunque la ley de Kenia establece que se debe permitir que las niñas continúen con su educación incluso cuando estén embarazadas, muchas niñas abandonan la escuela por el embarazo y nunca regresan.

* El nombre ha sido cambiado para preservar la intimidad.

Un espacio seguro para las niñas

En Kibera, Plan International trabaja para proporcionar a las niñas un ambiente seguro donde compartir, interactuar y aprender. Estos espacios seguros también proporcionan a las niñas instalaciones como bibliotecas y lugares donde hacer sus tareas.

Regina practicaba la mutilación genital femenina

Regina practicó la mutilación genital femenina a miles de niñas  durante más de una década, una práctica tradicional y habitual en su comunidad, Tharaka Nithi. En esta foto sostiene un cuchillo tradicional utilizado durante la mutilación genital femenina.

De cortar niñas a hacer cestas

Paulina durante un tiempo se ganó la vida con la mutilación genital femenina. Ahora, con nuevos conocimientos sobre el daño que produce este tipo de práctica, se dedica a hacer cestas, su principal fuente de ingresos. Plan International está trabajando contra la mutilación genital femenina (MGF) en Kenia.

Portadora de agua

En esta foto una niña de ocho años recorre una larga distancia hacia su casa en bicicleta, mientras transporta 40 litros de agua.  En el condado Kwale, en Kenia, muchas chicas jóvenes se ven obligadas a consumir gran parte de su tiempo de estudio en la realización de tareas domésticas. Muchas veces las niñas sólo pueden ir a la escuela medio día, perdiéndose la mitad de las clases.

La vendedora de leña

Zenabu, una niña del condado de Kilifi, transporta leña para la venta. A menudo las niñas en Kenia no tienen la oportunidad de ir a la escuela por falta de dinero o de instalaciones escolares adecuadas.

La lavandera

Tabitha, de 13 años, lava ropa en el condado de Kilifi para ganarse la vida. Las niñas suelen ser obligadas a abandonar la escuela para dedicar su tiempo a las tareas del hogar, o a trabajar para sobrevivir.

Conocimientos financieros para tener éxito

Las niñas aprenden habilidades financieras gracias a una de las organizaciones asociadas de Plan International en Kibera. Las niñas aprenden conocimientos básicos de alfabetización financiera que les ayudará a cosechar éxitos en su vida.

Material higiénico para que las niñas vayan a la escuela

El acceso a material sanitario sigue siendo un gran desafío para las niñas que nacen en familias de escasos recursos. En Kenia, las niñas faltan un promedio de 5 días a la escuela cada mes debido a sus periodos. En la foto, Lovian, de 14 años, recibe un paquete de toallas higiénicas.

Pescado a cambio de sexo en Nyanza

El uso del pescado como forma de pago a cambio de sexo es común en Nyanza, entre los pescadores y las niñas de la escuela. Plan International está trabajando en Kenia para concienciar sobre la importancia de la protección infantil, en especial la protección de las niñas frente al acoso de los pescadores de la zona.

* Esta imagen es una recreación de una situación real

Sexo a cambio de transporte

Muchas niñas mantienen relaciones sexuales con los conductores de las motocicletas taxi, en el condado de Kisumu. Los conductores llevan a las niñas a la escuela o de regreso a casa gratis, a cambio de favores sexuales.

Plan International está trabajando con los conductores de las motocicletas en Kenia para concienciarles sobre la importancia de la protección infantil. La mayoría de los conductores están ahora involucrados en la protección de los niños y niñas en la región de Nyanza, Kenia.

* Esta imagen es una recreación de la situación real

Violencia de género

La violencia de género sigue siendo un gran problema en Kenia. Plan International está trabajando en Kenia para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas y para sensibilizar a las comunidades contra esta práctica perjudicial.

Niña, madre y fuera de la escuela

Elizabeth, de 16 años, alimenta a su bebé. Muchas niñas madres se ven obligadas a abandonar la escuela para cuidar a sus hijos.

Vulnerabilidad

Nyota *, una joven de 19 años con discapacidad mental, coge a su bebé. La madre de Nyota llamó al bebé Baraka (Bendición) porque no estaba segura de que su hija pudiera dar a luz sin complicaciones. Plan International está trabajando con su familia, en Kenia, para emprender acciones legales contra el hombre que la violó y la dejó embarazada.

* El nombre ha sido cambiado

Los defensores de los derechos de las niñas

La violencia contra las niñas y las mujeres no puede ser combatida sólo por mujeres. Plan International ha estado trabajando en Kenia con el Consejo Njuri Ncheke de Ancianos, una respetada autoridad en el Condado de Tharaka Nithi, que ahora está a la vanguardia en la lucha contra la Mutilación Genital Femenina (FGM) y el matrimonio infantil.

La luz, fundamental para la educación

A pesar de la falta de electricidad en su casa, Briavilyne está decidida a perseguir su sueño de obtener una educación y estudia a la luz de las velas cuando oscurece.

El futuro depende de lo que hacemos en el presente

Mary, una adolescente del condado de Kilifi, reflexiona sobre su futuro en su casa. Muchas niñas en Kenia, nunca han tenido la oportunidad de ir a la escuela debido a la falta de dinero e instalaciones escolares apropiadas.  Además, muchas, se ven obligadas a abandonar la escuela para dedicar su tiempo a las tareas domésticas o casarse, con el fin de subsistir.

Padrinos sin frontera

Esta historia comienza cuando Careline tenía apenas cuatro años, vivía en Cali, Colombia, y fue apadrinada por Plan International. A través de las cartas conoció a su padrino, quien se convertiría en su ángel de la guarda y su apoyo por el resto de su vida. George es un hombre mayor, canadiense, ferviente defensor de los derechos humanos y con un corazón enorme. La relación con Careline fue constante a través de las cartas, en las que le contaba sobre su trabajo y sobre las otras tres personas que apadrinaba en otros países. Cuando Careline terminó el bachillerato le contó a su padrino que estaba muy triste porque, aunque deseaba con todo su corazón estudiar una carrera, la situación económica de su familia no era la mejor, su padre era vigilante, su madre ama de casa y tenía dos hermanos menores que ella.  Fue entonces cuando Careline, que para entonces ya tenía 17 años, recibió una comunicación de su padrino en la que le decía que quería ayudarle a cumplir sus sueños. Consciente de la situación económica de Careline, George también enviaba a la joven un dinero extra para el transporte, la alimentación y los materiales necesitase. De este modo, se forjó una relación de absoluta confianza: “yo le escribía constantemente, le contaba cómo me iba, le mandaba mis notas porque sentía ese compromiso; esa obligación de tener que aprobar todo con buenas notas”, cuenta. Gracias al apoyo de su padrino, Careline logró finalizar sus estudios de abogacía. Hoy tiene 36 años, es madre de un niño de 8 años, está casada y cuenta con una especialización en derecho administrativo. Está vinculada a la Secretaría de Cultura de la ciudad de Cali y está montando su propio negocio de asesoría jurídica. Careline siente que la oportunidad que le brindó su padrino no sólo le abrió las puertas a ella, sino a toda su familia. “Tengo dos hermanos, al abrirse la posibilidad de estudiar para mí, mis hermanos dijeron ‘nosotros también podemos’ y, con mucho esfuerzo, lo lograron. Incluso mi mamá pudo terminar su bachillerato y, más adelante, se convirtió en locutora y comunicadora”, narra muy emocionada. Hasta hace muy poco tiempo, Careline tuvo comunicación con su padrino.  Nunca tuvieron la oportunidad de conocerse en persona, pero se consolidó una relación de confianza, de cariño, de respeto y de mucho amor entre los dos. George nunca tuvo hijos biológicos, pero sí cuatro apadrinados de los que seguramente se sentirá orgulloso. A los cuatro los ayudó con sus estudios superiores y hoy, todos son abogados como

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6 meses de los huracanes Iota y Eta: ¿cuál es la situación en Guatemala?

“Como todo el mundo sabe, a finales del año pasado tuvimos lluvias torrenciales. Nuestra comunidad se inundó y muchos de nosotros lo perdimos todo: nuestras casas, todo aquello por lo que habíamos trabajado duro, las cosechas, la comida… Afortunadamente, tanto nosotros como nuestras familias estamos bien”, nos cuenta Edgar, de 16 años. Los huracanes Eta e Iota provocaron inundaciones y destruyeron comunidades enteras en Guatemala y otros países de Centroamérica, afectando a 3,5 millones de niños y niñas. En un contexto pandémico como el actual, las comunidades se enfrentan al reto de reconstruir sus vidas y adaptarse a los nuevos retos derivados de los huracanes. Nos lo cuenta Hydely, una de las niñas beneficiarias de Plan International: “Con el primer desprendimiento, nos asustamos mucho; mis padres y mis cuatro hermanos mayores tuvimos que salir corriendo de casa, no pudimos coger nada. Cuando estábamos saliendo, nos hicimos un poco de daño, tuvimos que pasar por otra casa que también se estaba cayendo, y después vi como la tierra se tragaba nuestra casa. También vimos que la casa de mis primos se estaba derrumbando y ellos no podían salir, nos sentimos muy tristes. Mis tíos murieron y mis primos se quedaron solos. Me hice mucho daño en las piernas cuando salí corriendo, pero, por suerte, estamos vivos”, relata Haydely, de 9 años. Desde el primer momento, Plan International respondió a la emergencia, proporcionando asistencia directa en algunos de los municipios más afectados. Seis meses después, hemos prestado apoyo a casi 40.000 personas de 24 municipios de Guatemala. Para ayudar a las familias más afectadas a recuperarse, hemos distribuido transferencias en efectivo a más de 6.500 familias. “Con estas ayudas, hemos podido comprar algo de maíz, frijoles y verduras para cocinar y también algo de ropa para mis hijos, porque lo perdimos todo con las inundaciones. Mis hijos todavía llevan la ropa que la gente donó tras el desastre”, dice Alfredo, de 43 años. La mayoría de familias utilizaron este dinero para comprar alimentos, medicinas, materiales de construcción, semillas y fertilizantes y para pagar deudas. Otros compraron ropa, zapatos y material escolar para sus hijos e hijas. “Plan Internacional nos ha apoyado en este momento tan doloroso. Gracias a sus charlas, estamos superando poco a poco el daño emocional que nos ha provocado todo esto; poco a poco estamos olvidando. Sobre todo, estoy agradecida por todo el apoyo que han dado a nuestros hijos e hijas. Verlos jugar y cantar felices también nos hace felices a nosotros”, explica Josefina, de 42 años. Prestamos atención psicosocial en 14 espacios amigos de la infancia que cuentan con equipos de psicólogos que trabajan con los niños, niñas y adolescentes, utilizando metodologías lúdicas y recreativas para ayudarles a superar el trauma. En el caso de las personas adultas, promovemos los cuidados, la protección, la salud, la nutrición y la recuperación emocional de los niños y niñas. En total, 3.805 personas se han beneficiado del este poyo y, de ellas, el 65% son niños, niñas y adolescentes.  “Me gusta mucho ir a los talleres de Plan International porque aprendo mucho y me hacen feliz. Mi papá también participa en las charlas sobre cómo cuidar nuestra comunidad y ahora sabe qué hacer si hay otra emergencia (…) todo gracias a Plan International”, concluye

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