Las chicas lideran la lucha contra la MGF en Etiopía

Alminesh tiene 16 años y es la presidenta del “Uncut Girl’s Club” (Club de Chicas contra la Mutilación Genital Femenina) que se reúne una vez a la semana en una escuela de Etiopía, en el distrito de Bona Zuria. Su objetivo es informar y sensibilizar a sus compañeros y conseguir que sus familias entiendan las consecuencias de la MGF y defiendan los derechos de las niñas en su comunidad. 





Etiopía forma parte de los 30 países de África, Asia y Oriente Medio en los que todavía se practica la mutilación genital femenina (MGF). Comprometidos a proteger los derechos de las mujeres y niñas, trabajamos concienciando a las comunidades rurales de toda Etiopía para acabar violaciones de derechos como la MGF, la violencia y los matrimonios infantil. 

Las propias jóvenes y niñas son las que están al frente y lideran este objetivo. Más de 50 jóvenes se han unido para formar el Uncut Girls Club (Club de Chicas contra la Mutilación Genital Femenina). 





“La situación de mi comunidad empieza a cambiar” – Alminesh, 16

“Plan International nos ha ayudado a poner en marcha este club en nuestro colegio y nos ha proporcionado información sobre el impacto negativo de estas prácticas dañinas. Desde entonces, lo hemos transmitido a otros compañeros y a la comunidad en general, a través de los líderes políticos y religiosos de las comunidades”, nos cuenta Alminesh. 

Este club está jugando un papel fundamental a la hora de difundir el mensaje a las comunidades y que sus miembros no paren de crecer es una señal: las cosas están cambiando. 

“Trabajamos con colegios y comunidades religiosas en diferentes zonas para aumentar la concienciación sobre las prácticas dañinas. Con esfuerzo y un trabajo largo de diálogo, esperamos acabar con estas tradiciones peligrosas en nuestra comunidad a través de la educación”, explica Alminesh. 

A través de las sesiones del club, las chicas conocen sus derechos y ganan la confianza suficiente para defenderlos promover el cambio. 

“La mutilación genital femenina es una mala práctica y jamás obligaría a mi hija a pasar por ella porque conozco las consecuencias”, afirma Alminesh con decisión. “Ahora mismo, después de las sesiones de concienciación, la situación de mi comunidad empieza a cambiar. Incluso aquellas que han sido mutiladas han empezado a formar a otros para que no se continúe con esta práctica”.

Gracias a la determinación de chicas como Alminesh, es posible un cambio positivo para las futuras generaciones. “Nuestras madres también nos apoyan y motivan para continuar con nuestro trabajo y acabar con la MGF en nuestra comunidad. Si no hubiera recibido esta formación, a mí también me habrían cortado, pero afortunadamente no tuve que pasar por ello”. 

Alminesh es optimista sobre su futuro. “Lo que más me gusta es la biología, porque trata los problemas de salud y mi profesor es muy simpático. Quiero ser enfermera y ayudar a mi comunidad, sobre todo a las madres y los niños y niñas de mi pueblo”. 

Para Plan International, una de las claves de la lucha contra la MGF es la promoción del acceso universal de los servicios de salud sexual y reproductiva. 





“Queremos ayudar a salvar a otras chicas de la MGF” – Lenteta, 16

“Antes mis amigas y yo solíamos hablar sobre nuestra mutilación, de cuándo y cómo sería y qué tipo de ceremonia le seguiría. Ahora hablamos sobre lo que podemos hacer para acabar con su práctica.

La MGF era algo que las chicas esperábamos y por lo que queríamos pasar, aunque no supiéramos exactamente qué implicaba. 

Cuando Plan International formó el Grupo de Chicas contra la Mutilación Genital Femenina en nuestro colegio, no me pareció bien. No creía que fuera buena idea detener la MGF: era parte de nuestra tradición. Pero cuando nos explicaron en clase las consecuencias de la mutilación y que no era necesaria ni obligatoria porque teníamos derecho a decidir, mi percepción cambió completamente y decidí unirme al grupo.

Cuando mis amigas y yo decidimos salvarnos a nosotras mismas de esta práctica, nos comprometimos también a ayudar a salvar a otras chicas”.





“Estamos orgullosas de no haber sido mutiladas” – Dorite, 14

“A mí no me han practicado la MGF. Mis padres decidieron librarnos de esa supuesta obligación a todas sus hijas antes incluso de que Plan International empezara a difundir información en nuestro pueblo.

Sin embargo, dos de mis hermanas mayores decidieron someterse esta práctica. Ellas tenían miedo de ser acosadas y no encontrar marido nunca si no se mutilaban. 

Siguiendo su ejemplo, mi hermana pequeña y yo empezamos a planear visitas a los practicantes. Todo cambió cuando Plan International creó el Club de Chicas contra la Mutilación Genital Femenina en nuestra escuela. Es un grupo exclusivo para chicas en el que se difunde información sobre los peligros de la MGF y se anima a las chicas a hablar de ello en sus propias comunidades. Ahora que sabemos todo lo que conlleva y que no es necesario pasarlo, estamos orgullosas de que no se nos haya practicado la mutilación. Hablamos del tema a otras personas en nuestro pueblo y prevenimos a los padres para que no lo impongan a sus hijas.

No siempre es fácil para nosotras que todo el mundo sepa que no nos hemos practicado la mutilación. Cuando vamos a coger agua al pozo o cuando caminamos hacia la escuela, la gente nos señala y a veces ríe. Algunas personas creen que no estamos limpias o que no somos obedientes, porque eso es lo que nos han hecho creer de la mutilación. 

Estoy orgullosa de haber logrado que muchas nuevas compañeras se hayan unido al club. Creo que cuando crezca, podría ser la primera mujer presidenta en la historia de Etiopía”.





“Ahora me atrevo a hablar en público sobre los peligros de la MGF”- Alem, 13

“Solía avergonzarme hablar sobre la MGF, porque era un tabú en nuestra comunidad. En el club he aprendido que no hay nada obligatorio, respetable o neceario en esta práctica.

Hemos decidido salvarnos de esta tradición y ayudar a otras chicas a hacer lo mismo. Ahora que somos tantas, ya no me avergüenza lo que hacemos. De hecho, me atrevo a hablar en público sobre los peligros de la MGF, incluso en sitios como el mercado o la iglesia.

Informo sobre todo a las amigas que todavía no son miembros del club. Cuando otras chicas me preguntan por qué no hemos sido mutiladas, les informo sobre las consecuencias de la MGF y la importancia de defender nuestros derechos”.
 





“Antes respetaba a los encargados de las mutilaciones. Ahora cuestiono su conocimiento y habilidad” – Weyinitu, 12

“La fecha para practicarme la MGF ya había sido fijada cuando Plan International empezó a desarrollar la campaña en mi escuela.

Cuando empezaron a hablarnos sobre las consecuencias de la mutilación, solo había un pensamiento en mi mente: ¡mi MGF debe ser cancelada! Afortunadamente, mis padres escucharon a la gente de Plan International, y me entendieron y apoyaron.

Antes respetaba a las personas encargadas de hacer las mutilaciones, pero he empezado a cuestionar sus conocimientos y su prestigio. Si mi futuro marido quiere una mujer mutilada, yo me negaré. Intentaré explicarle las consecuencias negativas de la MGF y mis derechos. Solo podrá casarse conmigo si entiende mi decisión”.





“La MGF me intimidaba, pero el club me ha dado el valor para decir que no”- Birtukan, 15

“El Club de Chicas contra la Mutilación Genital Femenina me dio la oportunidad de cambiar de actitud. Ahora lo que quiero es ofrecer a los demás la misma oportunidad. En el pasado todo lo relacionado con la MGF me resultaba intimidatorio, pero en el club he aprendido a tener valor para decir que no.

El club ha contribuido a que las chicas tengamos mucha más confianza en nosotras mismas. Y lo ha hecho en muchos sentidos. De la misma forma que ahora nos atrevemos a hablar en público de un tema sensible como la MGF, también tenemos valor para participar en clase y contestamos a las preguntas con tanto entusiasmo como los chicos.

Creo que la percepción que se tiene de las niñas y las mujeres en nuestra sociedad mejorará más cuanto más activas y más informadas estemos las chicas. En el pasado, los padres se limitaban a enviar a los chicos a la escuela, pero eso está cambiando como resultado nuestro trabajo con Plan International.

Cuando crezca, quiero tener una hija. Y, por supuesto, no será mutilada”.
 

La producción de harinas enriquecidas previene la desnutrición infantil en Benín

En Benín, un 32% de los niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica. Se trata de un grave problema que amenaza la vida de los niños cada día. Aunque más del 70% de la población trabaja en el sector agrícola, la producción de cultivos es baja y los precios de los alimentos son altos, lo que significa que una dieta nutricionalmente equilibrada está fuera del alcance de la mayoría de las familias. Sin poder acceder a una dieta saludable los niños y niñas comienzan a sufrir de desnutrición, lo que impide su crecimiento y su desarrollo cognitivo, a menudo con consecuencias irreversibles. Para tratar este problema, Plan International está llevando a cabo un proyecto de nutrición para la primera infancia con el objetivo de reducir este retraso del crecimiento y mejorar el desarrollo en niños y niñas menores de cinco años. Como parte del proyecto, estamos formando a las mujeres en la producción de harina enriquecida, que es una solución rentable para aumentar los nutrientes esenciales en la dieta de las personas para garantizar una buena salud y desarrollo. La práctica de añadir pequeñas cantidades de micronutrientes a la harina es una forma sencilla de aumentar la ingesta de vitaminas y minerales en alimentos que las personas ya comen, como las gachas de avena. Rebecca, de 29 años, decidió participar en la formación como una forma de aumentar las ganancias de su familia. “No estaba haciendo nada en casa además de cocinar y limpiar así que aproveche la oportunidad que Plan International ofrecía para comenzar con una actividad que generara ingresos.” Después de aprender como producir y promocionar la harina enriquecida, Rebecca recibió un kit de una emprendimiento que incluía 70 kg de maíz, 28 kg de soja y bolsas de embalaje. Sin estar segura de si su harina se iba a vender o no en su pueblo, empezó produciendo pequeñas cantidades, pero su harina se hizo popular y ahora tiene una próspera microempresa. Rebecca vende su harina, de alto valor nutritivo y bajo coste, tanto en su comunidad como en los pueblos de los alrededores y más allá. “Incluso recibo pedidos de Cotonú. Produzco grandes cantidades y he tenido que contratar a una señora para que me ayude. Le pago al final de cada producción. Más adelante, me gustaría tener una máquina para coser las bolsas en lugar de atarlas como hago ahora”, dice. El proyecto ya ha tenido un impacto en los niños y niñas de las familias que compran la harina de Rebecca. Las madres utilizan la harina enriquecida para preparar las papillas, lo que ha permitido reducir los casos de desnutrición y los problemas de salud en la aldea. “Esta harina que Rebeca vende en el pueblo nos ayuda mucho a las madres. Antes dábamos a nuestros hijos a nuestros hijos gachas de harina de maíz. No crecían bien y enfermaban a menudo. Pero ahora, con esta harina fortificada, nuestros hijos están en buena forma. Agradecemos al proyecto por haber enseñado a nuestra hermana esta actividad”, dice Honorine, una mujer de la aldea de Rebecca, en el departamento de Mono. Además de mejorar la salud de los niños, Rebeca contribuye a los gastos de su familia, incluyendo la educación de sus tres hijos. “Agradezco a los que enseñaron a mi mujer esta actividad porque ahora tenemos menos problemas en casa. Ella se encarga de todo, comida, educación e incluso de la salud. La vida de mi familia ha cambiado por completo,” dice Etienne, su marido, que es pescador. Rebecca es optimista respecto a su futuro y tiene planes de aumentar la producción y ampliar su negocio. “Creo que he ganado mucho de este proyecto porque ahora tengo una actividad generadora de ingresos. Sueño con poder llevar mi harina a las tiendas de Cotonú con mi propia etiqueta”, concluye

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PLAN INTERNATIONAL se suma a la campaña #apoyamoslosODS para promover la agenda 2030

Coincidiendo con la aprobación de la Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030 este mes de julio, Plan International se une a la campaña #apoyamoslosODS lanzada por el Pacto Mundial de Naciones Unidas España.   Recordemos que los Objetivos Mundiales de Desarrollo Sostenible fueron adoptados por todos los Estados Miembros en 2015 como un compromiso universal para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad para 2030.  Cuando faltan menos de diez años para llegar a la meta apoyamos la necesidad de acelerar las soluciones sostenibles dirigidas a los principales desafíos del mundo como la pobreza, el hambre, la desigualdad de género o el cambio climático. La Década de Acción exige acciones concretas y prácticas. Estamos en el momento decisivo de actuación.   En Plan International llevamos 80 años defendiendo los derechos de la infancia y, en especial, la igualdad de las niñas, siempre desde una perspectiva de sostenibilidad. Como miembros del Pacto Mundial hemos sido pioneros junto a otras 840 empresas y organizaciones España, en alinear nuestras líneas estratégicas de trabajo con los 17 ODS de la Agenda 2030. Compromisos y buenas prácticas de Plan International dentro de los ODS Plan International lleva a cabo programas que promueven y defienden los derechos de la infancia para que millones de niños y niñas salgan de la pobreza, trabajando especialmente con la infancia más vulnerable y marginada. (ODS 1 – Fin de la pobreza) Durante situaciones de emergencia trabajamos ofreciendo ayuda humanitaria para cubrir las necesidades básicas de las personas afectadas como alimentación, educación y protección, entre otras. (ODS 2 – Hambre cero y ODS 3 – Salud y bienestar) Proporcionamos información sobre salud sexual y reproductiva, promoviendo la eliminación de prácticas perjudiciales como la mutilación genital femenina o el matrimonio infantil, así como acceso a servicios sanitarios para las chicas. (ODS 3 – Salud y bienestar) Difundimos información sobre derechos de la infancia y buenas prácticas parentales a familias y comunidades. En concreto, buscamos abordar las causas de la violencia de género trabajando con niñas, niños, socios y comunidades. (ODS 3 – Salud y bienestar y ODS 5 – Igualdad de género) Facilitamos el acceso a la educación a niños y niñas para que puedan tener más oportunidades de futuro y una vida mejor. (ODS 4 – Educación de calidad) Una de las principales actividades de Plan International es la defensa de los derechos de las niñas para conseguir un mundo con igualdad real, donde sean escuchadas, valoradas y libres y donde no existan los estereotipos de género y la discriminación. (ODS 5 – Igualdad de género) Trabajamos para ofrecer a las familias y las comunidades recursos que les proporcionen ingresos, sostenibles en el tiempo, y que les permita hacerles más resistentes a las dificultades económicas o durante situaciones de crisis o emergencias. (ODS 3 – Salud y bienestar, ODS 6 – Agua limpia y saneamiento y ODS 7 – Energía asequible y no contaminante) Plan International trabaja con los distintos gobiernos, organismos internacionales y organizaciones de ayuda al desarrollo para mejorar el acceso de los jóvenes a servicios financieros, formación y oportunidades de emprendimiento y empleo. (ODS 8 – Trabajo decente y crecimiento

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