Compromiso de Plan International en la respuesta a la emergencia por coronavirus

La organización prioriza en su respuesta el acceso a salud pública e higiene, la protección y la educación de los niños y adolescentes, con una especial atención a las niñas, tanto en España como en 55 países afectados de América Latina, África, Oriente Próximo y Asia.

Ante la emergencia generada a causa de la expansión de la pandemia COVID-19, en Plan International ponemos en marcha un plan de respuesta global en coordinación con Naciones Unidas y los gobiernos de diferentes países. La organización prioriza en su respuesta el acceso a salud pública e higiene, la protección y la educación de los niños y adolescentes, con una especial atención a las niñas, tanto en España como en 55 países afectados de América Latina, África, Oriente Próximo y Asia. 

La crisis generada tanto por la propia extensión de la enfermedad como por las consecuencias sociales y económicas de la misma ha agravado la situación de los adolescentes en riesgo de exclusión. Por ello, Plan International que cuenta con experiencia en emergencias, como el brote de Ébola y el de zika, ha impulsado la iniciativa #QueNadieSeQuedeFuera, con el objetivo de movilizar a la sociedad para garantizar que el impacto económico y social de la COVID-19 no se cebe con los más vulnerables.

En España daremos cobertura a un programa que apoya a más de 2.000 adolescentes y sus familias en riesgo de exclusión a través de: 

  • apoyo educativo y formativo a través de herramientas digitales en competencias socio-laborales y mentoría profesional para dar continuidad a las acciones formativas previas que les permitan afrontar mejor la situación económica posterior a través del empleo y el emprendimiento; 
  • ayudas económicas a estas 2.000 familias en riesgo de exclusión para asegurar el acceso a productos de primera necesidad; servicios esenciales y suministros que les permitan entre otras cosas facilitar la educación de sus adolescentes en momentos de dificultad; 
  • apoyo psicosocial vía telefónica y online para gestionar las situaciones de estrés, incertidumbre y aislamiento por el confinamiento, incluyendo atención personalizada de nuestros especialistas en protección ante el posible efecto multiplicador del COVID-19 en la violencia contra los adolescentes, especialmente las chicas; e
  • investigación y asesoría en gestión de crisis a las instituciones competentes para estudiar las necesidades y de la infancia y adolescencia, así como los riesgos a los que se enfrentan durante el periodo de crisis.





En los 55 países en desarrollo en los que trabajamos en más de 85.000 comunidades la respuesta de nuestros programas está siendo en las siguientes áreas programáticas:

  • salud pública e higiene con actividades de sensibilización para la higiene y distribución de kits de higiene que garanticen el acceso a los servicios de salud materno-infantil y salud sexual y reproductiva;
  • protección de los niños y adolescentes más vulnerables, con la formación a profesores, sanitarios y otros profesionales, y acompañamiento a los niños, niñas y adolescentes con talleres de apoyo psicosocial para gestionar el estrés y los traumas, con especial cuidado en prevenir las situaciones de violencia contra la infancia.
  • educación en emergencias para garantizar la continuidad del currículo formativo facilitando herramientas de aprendizaje informal y online y acciones formativas orientadas a las habilidades digitales y dirigidas al empleo y el emprendimiento; 
  •  y transferencias en efectivo a familias vulnerables para asegurar su liquidez y el acceso a productos de primera necesidad y servicios básicos.

La crisis por la COVID-19 plantea un desafío global a una escala sin precedentes, especialmente en los campamentos de personas desplazadas y refugiadas como Cox Bazar en Bangladesh o Azraq en Jordania. En sus 83 años de historia, Plan International ha tenido siempre el firme compromiso de trabajar para garantizar los derechos de los niños y adolescentes, especialmente las chicas, y en esta crisis humanitaria redobla sus esfuerzos para que los más vulnerables no se queden fuera.

 

FOMENTANDO EL DESARROLLO COMUNITARIO Y EL LIDERAZGO JUVENIL A TRAVÉS DE NUESTROS PROYECTOS EN MYANMAR

Plan International lleva implementando programas humanitarios y de desarrollo que cambian la vida de las comunidades más vulnerables del país desde 2012. En 2020, nuestros programas, que se desarrollan en todas las regiones del país, llegaron a 461 085 personas.  Con 54,81 millones de habitantes y 135 grupos étnicos, en Myanmar se hablan aproximadamente 100 idiomas. Dos tercios de la población hablan birmano, el idioma principal de Myanmar y la lengua oficial que se enseña en todas las escuelas públicas.   Nuestra organización cuenta con sedes en Yangon, Nyaung-U, Myitkyina y Sittwe y llevamos a cabo proyectos en todos los estados y regiones del país.   Nuestras principales áreas de trabajo incluyen los siguientes proyectos:  Cuidado y Desarrollo de la primera infancia. Nos centramos en formar a los padres y madres y preparar a los niños y niñas para entrar en la escuela y para facilitar su acceso a la educación primaria.   Protección de la infancia. Nos centramos en prevenir el abuso infantil mediante mecanismos de protección comunitarios y nacionales.  Agua, saneamiento e higiene. Nos centramos en mejorar las medidas de higiene, establecer comunidades que no practican la defecación al aire libre y crear acceso a agua potable que sea suficiente para todas las personas.  Salud y nutrición para madres, recién nacidos, niños y niñas. Nos centramos en mejorar la salud de los niños, niñas y madres fomentando el consumo de alimentos nutritivos.  Programa de desarrollo infantil. Nos centramos en apoyar el desarrollo integral de los niños y niñas.  Nuestras áreas de trabajo principales con los y las jóvenes incluyen proyectos centrados en las siguientes cuestiones:  Empoderamiento de jóvenes y adolescentes. En colaboración con el gobierno, trabajamos para facilitar la transición hacia la vida adulta de los niños, niñas y adolescentes. Nuestro objetivo principal es aumentar sus capacidades, habilidades y experiencias individuales, independientemente de sus circunstancias.   Para ello, nos centramos en aumentar las oportunidades de empleo de la juventud, sobre todo de las mujeres jóvenes, proporcionando las habilidades y la experiencia necesarias para que tengan acceso a un trabajo seguro y decente tanto en entornos urbanos como rurales, así como en las zonas afectadas por conflictos. Además, apoyamos a adolescentes y jóvenes para que accedan a la información y los servicios necesarios para que puedan tomar el control de sus vidas y vivir libres de violencia.  Fortalecimiento y prevención del riesgo de catástrofes. Nos centramos en crear comunidades fuertes, escuelas seguras y en preparar a las personas para emergencias.  Respuesta a emergencias. Trabajamos para que los niños, niñas y adolescentes tengan garantizados sus derechos y puedan acceder a servicios tras desastres naturales o en situaciones de emergencia, además de apoyar a la población desplazada en los campamentos de Kachin y Rakhine.  Paz y unificación social liderada por los y las jóvenes. Nos centramos en facilitar a los adolescentes y jóvenes el desarrollo las actitudes, conocimientos y habilidades necesarias para contribuir activamente en el proceso de paz nacional, con el objetivo de construir una sociedad pacífica y unificada en

Saber más

¿No ir a clase una semana cada mes? No es tan divertido como parece

Una semana sin ir a clase no parece mucho tiempo. A algunos estudiantes les puede parecer, incluso, una forma de descanso tras los exámenes y los deberes. Pero, ¿qué ocurre cuando esta situación se da una vez al mes? Si lo sumamos, puede suponer más de dos meses de clases perdidas en todo el curso escolar.    Niñas como Felicia, quien vive en Mozambique, no siempre tienen opciones cuando les baja la regla. Las compresas y la ropa interior son caras, y las familias de bajos ingresos ya están al límite tratando de cubrir otras necesidades, como la alimentación.    “Solía utilizar trozos de tela de ropa vieja”, cuenta Felicia. “Me ausentaba de clase cuando tenía la regla porque mi escuela está a dos horas en bicicleta de mi casa y siempre llegaba con manchas de sangre en la ropa, lo que me daba vergüenza”.   Para complicar aún más la situación, la escuela de Felicia no contaba con un suministro de agua, por lo que la joven empezó a contraer infecciones la mayoría de veces que tenía la menstruación. Esto la hacía faltar más tiempo a clase y generó una serie de gastos médicos que su familia no podía asumir.    “Al final, mi madre me impidió ir a la escuela mientras tenía la regla”, explica la joven.  Todavía hay lugares que dan mayor prioridad a la educación de los niños sobre la de las niñas, lo que las expone aun más al matrimonio infantil, la trata y a la violencia.   A través de nuestro programa de apadrinamiento, Felicia recibió un kit de salud menstrual con compresas reutilizables, jabón y ropa interior, para que pueda controlar su periodo sin faltar a clase.    “También puedo quedarme más tiempo en la escuela para jugar con otras niñas porque no tengo que preocuparme de manchar la bicicleta o mi uniforme”, dice Felicia.   Nuestra organización también está construyendo sistemas de agua potable en escuelas de todo Mozambique para que las niñas tengan acceso a instalaciones de lavado para gestionar mejor sus periodos y evitar que falten a clase o abandonen la escuela para siempre.

Saber más