MI NEGOCIO ESTÁ MANTENIENDO A MI FAMILIA Y ASEGURANDO MI FUTURO

Cuando el ciclón Idai azotó la provincia de Sofala, Mozambique, en el año 2019 muchas familias perdieron todo lo que tenían. Los fuertes vientos arrastraron sus casas, y las aguas se tragaron todo lo que estaba en la superficie. Los supervivientes fueron rescatados y alojados en centros de acogida en las comunidades cercanas, lo que obligó a muchos adolescentes y jóvenes a apoyar económicamente a sus familias.

pandemia de la COVID-19 ha incrementado la tasa de desempleo, y, como resultado, muchos niños y niñas se han visto obligados a abandonar la escuela. Por otro lado, las familias se están enfrentando a grandes dificultades financieras ya que sus ingresos se han visto afectados por las restricciones de movilidad y los confinamientos para contener la propagación del virus.

Deolinda, de 19 años, es una de las muchas adolescentes que ahora vive en un centro de acogida con su familia después de que el ciclón destruyera su casa y sus terrenos. Gracias a un proyecto de empoderamiento económico que desarrollamos junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Gobierno de Mozambique, Deolinda ha podido mantener a su familia, compuesta por siete miembros.

El año pasado, Deolinda abrió su propio puesto de comida, justo enfrente de la casa en la que vive. “Como parte del proyecto, recibí 3.000 meticales mozambiqueños (unos 35 euros, siendo el sueldo medio mensual alrededor de 210 euros) que me ayudaron a abrir mi tienda. Antes de tener este negocio, nadie de mi familia tenía un móvil, lo hacía que comunicarse fuera difícil. Ahora tenemos un teléfono móvil y una pequeña radio. Tampoco teníamos redes para pescar, pero ahora que las tenemos, vendemos mucho pescado y esto sirve para que mi negocio siga funcionando. A mi familia todavía le faltan muchas cosas, pero estamos cómodos porque hemos podido mantener el puesto abierto incluso durante la pandemia”.

La pandemia ha supuesto un desafío para mi familia, pero me ha enseñado que la escuela es importante.

Actualmente, Deolinda no asiste a clase como consecuencia del cierre de escuelas en todo el país. Muchos días, la joven sigue las clases a través de su nueva radio y, mientras tanto, vende algunos productos disponibles en su tienda: pescado seco, verduras y especias. Una vez finalizada su educación secundaria, Deolinda espera estudiar economía en la universidad, así que está feliz porque ahora, gracias a su puesto, está aprendiendo sobre negocios; una experiencia que le servirá para complementar los conocimientos teóticos que adquiera más adelante.

“La pandemia ha supuesto un desafío para mi familia, pero me ha enseñado que la escuela es importante. Allí aprendemos matemáticas, y eso me ha ayudado a llevar mejor mi negocio. Ahora quiero aprender más porque me interesa la economía y quiero que mi negocio crezca, por eso invertí las ganancias que había conseguido en el puesto en una radio. Durante la pandemia, la radio me ha ayudado a estudiar y a informarme”, nos cuenta Deolinda.

Nuestro proyecto de Recuperación de los Medios de Vida y Empoderamiento Económico después de los Ciclones ha ayudado a muchas jóvenes como Deolinda a sobrevivir en estos tiempos tan difíciles. Mientras los adolescentes y jóvenes buscan formas de obtener ingresos y proteger su futuro, desde Plan International, de la mano de nuestros socios, seguimos facilitando financiación a los desplazados y afectados por el ciclón en la provincia de Sofala.

Nuestro apoyo a la población de Borena, azotada por la mayor sequía en 40 años

Etiopía está sufriendo la sequía más grave de los últimos cuarenta años. La malnutrición y la falta de higiene por falta de agua trae consigo enfermedades que ponen en riesgo la vida de miles de mujeres y niñas. Desde Plan International, y con tu apoyo, facilitamos el acceso a servicios médicos y de nutrición a más de 25.000 personas en 4 distritos.  Etiopía está sufriendo una de las sequías más graves de los últimos cuarenta años, tras cuatro temporadas consecutivas sin lluvias desde finales de 2020. A medida que aumenta la desnutrición severa y el riesgo de enfermedades transmitidas por beber agua en malas condiciones, se necesita apoyo urgente para garantizar que las niñas, los niños y sus familias tengan acceso a servicios de salud, nutrición e higiene. Sus vidas están en riesgo.  “No sé si tengo palabras para describir las terribles condiciones de sequía en la zona de Borena y cómo está afectando a la población local. Nadie podría haber previsto una sequía tan severa”, dice Yalemwork Tadesse, del equipo móvil de salud y nutrición de Plan International en la zona de Borena.  Yalemwork se unió al equipo en marzo de 2022 como coordinadora del proyecto. “Borena es actualmente una zona gravemente afectada por la sequía, la comunidad se dedica al pastoreo y han perdido casi todo su ganado, que es esencial para su forma de vida.”  La región de Borena es árida incluso en condiciones normales, pero la sequía ha destruido la economía local y ahora también está amenazando muchas vidas. Los índices de desnutrición están aumentando, y un número cada vez mayor de niñas y niños están gravemente desnutridos o sufren emaciación.  En respuesta a la crisis, Plan International ha puesto en marcha un proyecto de salud y nutrición en cuatro distritos -Dire, Dillo, Dhas y Moyale- de la zona de Borena, en la región de Oromia que pretende llegar a 25.000 personas. Colaboramos con 12 centros de salud con la provisión de medicamentos esenciales, suministros médicos y equipos de higiene personal. También estamos apoyando a los profesionales de atención sanitaria con formación adicional.  El proyecto también ha desplegado cuatro equipos móviles de salud y nutrición para prestar servicios de salud materno-infantil en la comunidad que incluyen atención prenatal y postnatal, consultas externas y tratamiento de psicoterapia para problemas de salud mental como la depresión.  Yalemwork dice que siempre que necesita recordar por qué hace este trabajo, piensa en su última visita al distrito de Dillo. “Escuché la historia de una niña de 14 años que llevaba tres días sin comer. En tiempos de crisis, las niñas son las que más

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Millones de niñas están en riesgo de no volver nunca a clase como consecuencia del hambre

En una crisis alimentaria sin precedentes, la educación de millones de niñas está en riesgo. Las niñas y las mujeres comen menos y en último lugar en los países que se enfrentan a crisis y conflictos, por eso este año muchas no volverán a clase. El abandono escolar conlleva graves problemas para ellas como la sobrecarga de tareas de cuidados y domésticas, matrimonios infantiles, trabajo infantil, migraciones forzadas y explotación sexual.  Los efectos del cambio climático en las cosechas, la escasez de grano derivada de los conflictos y las consecuencias de la COVID-19 están ocasionando la mayor crisis de hambre de la historia.  La escuela es un espacio de protección para las niñas, por ello, al ser las más vulnerables, el abandono escolar supone mayores riesgos para ellas como la sobrecarga de tareas de cuidados y domésticas, matrimonios infantiles, trabajo infantil, migraciones forzadas y explotación sexual.  Salamata, de 9 años, vive en Burkina Faso y nos cuenta: “Ahora, solo como una vez al día. Paso hambre. No tenemos comida, agua ni dónde dormir. No voy a la escuela, solo podría hacerlo si alguien me ayudara. Quiero ser médica para cuidar a mi mamá y a mi papá”.  “La vida se paró cuando comenzó la sequía”, dice Najma, de 11 años, que vive en un campamento de desplazados en Somalia. “Antes teníamos 300 cabras y ovejas, ahora solo tenemos 30. La situación es realmente mala”.  “Como suele ocurrir en otras crisis, las niñas y las mujeres son las que están sufriendo las peores consecuencias. Durante los últimos años se ha producido un retroceso de casi 10 años en los derechos de educación de las niñas, por lo que muchas de ellas no van a poder volver a clase. No van a volver a la escuela”, explica Concha López, CEO de Plan International España.   PLAN INTERNATIONAL ACTÚA PARA MEJORAR SUS VIDAS Plan International cuenta con 60 proyectos en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos en 15 países, que atienden directamente a 3,2 millones de personas, principalmente en 4 ámbitos:  La distribución de alimentos.  Transferencias en efectivo y cupones para la compra de alimentos.  Programas de alimentación escolar y suplementación nutricional.  Apoyo a los medios de vida, como la alimentación complementaria del ganado, el suministro de semillas y otros recursos agrícolas.  Toda la información sobre la crisis del hambre, en nuestra web. 

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