LA ALTERNATIVA DE APRENDIZAJE MÁS EFICAZ EN TIEMPOS DE PANDEMIA: LA RADIO

La radio es un medio poderoso que tiene una capacidad única para llegar allí donde no llegan las tecnologías más avanzadas. A nivel mundial, la radio sigue siendo el medio de mayor consumo, algo que se ha hecho más que evidente durante la pandemia. 

Su importancia es tal que, desde hace 9 años, el 13 de febrero se celebra el Día Mundial de la Radio, cuyo objetivo es destacar la labor de este medio que supuso una revolución en la comunicación del siglo XX.

Desde hace un año, la radio no solo nos ha entretenido, sino también nos ha servido para informarnos e, incluso, para que gran parte de los 1.700 millones de estudiantes de todo el mundo cuyas escuelas cerraron para frenar la transmisión del coronavirus pudieran seguir estudiando.

El 99% de la población estudiantil de los países pobres se ha visto afectada por el cierre de las escuelas, lo que ha puesto en peligro a toda una generación de niñas y niños ya que la educación y la alfabetización son cruciales para romper los ciclos de la pobreza. Las estimaciones actuales prevén que casi 24 millones de niños, niñas y jóvenes podrían abandonar la educación o no tener acceso a ella el próximo año debido al impacto económico de la pandemia.  

INICIATIVAS DE PLAN INTERNATIONAL

Sierra Leona

Hemos distribuido 25.000 radios en las comunidades más remotas y afectadas por la pandemia en Sierra Leona. Jeneba, 15, es una de las miles de beneficiarias: “Como no teníamos radio en casa siempre tenía que ir a donde mis primos para escuchar las clases. Cuando nos llegó la noticia de que Plan International venía con radios para nosotros, nos pusimos muy contentos. Parece que el profesor está delante de nosotros enseñando”.

“Ahora la radio es mi mejor amiga, siempre me mantiene ocupada”, dice Jeneba.

INDONESIA

Sari, de 12 años, tiene acceso a un teléfono móvil, pero no siempre puede usarlo porque es de su padre y porque, a veces, también lo utiliza su hermana para estudiar. Para ayudar a niños y niñas como Sari, que tienen un acceso limitado a los dispositivos digitales y a internet, hemos distribuido más de 1.000 radios con energía solar a los niños de la provincia de Nusa Tenggara Oriental, donde sólo 1 de cada 5 niños tiene su propia radio.

“Estoy muy contenta de poder estudiar por radio. La radio facilita el aprendizaje, sobre todo de asignaturas difíciles como el inglés. A través de la radio, puedo aprender asignaturas como matemáticas e inglés. Mi hermana también ha recibido una radio”, dice Sari.

NEPAL

Para garantizar que los estudiantes no pierdan las clases cuando no pueden ir a la escuela físicamente, estamos impartiendo clases por radio en Banke, al oeste de Nepal. La emisora de radio local Krishnasar emite las clases durante 2 horas, 5 días a la semana.

Prativa Sharma, profesora de primaria que imparte las clases por radio, afirma: “Es una buena oportunidad para que los alumnos sigan aprendiendo durante la crisis”.

PERÚ

“Quiero estudiar Derecho para ayudar a las personas que sufren violencia, y especialmente para ayudar a las niñas, tal como me ayudaron a mí”. Ruth Nayda, 16 años.

Con el objetivo de ayudar a niños y niñas como Ruth, estamos trabajando junto con el Ministerio de Educación para fortalecer el contenido y el alcance de la iniciativa “Aprendo en Casa”. Hemos apoyado la producción de las clases y hemos donado altavoces para que todos los niños y niñas pudieran escuchar las clases. En total, gracias a iniciativas conjuntas, hemos alcanzado a más de 200.000 estudiantes en áreas rurales de Perú, quienes de otra manera se hubieran quedado atrás.

Padrinos sin fronteras

Esta historia comienza cuando Careline tenía apenas cuatro años, vivía en Cali, Colombia, y fue apadrinada por Plan International. A través de las cartas conoció a su padrino, quien se convertiría en su ángel de la guarda y su apoyo por el resto de su vida. George es un hombre mayor, canadiense, ferviente defensor de los derechos humanos y con un corazón enorme. La relación con Careline fue constante a través de las cartas, en las que le contaba sobre su trabajo y sobre las otras tres personas que apadrinaba en otros países. Cuando Careline terminó el bachillerato le contó a su padrino que estaba muy triste porque, aunque deseaba con todo su corazón estudiar una carrera, la situación económica de su familia no era la mejor, su padre era vigilante, su madre ama de casa y tenía dos hermanos menores que ella.  Fue entonces cuando Careline, que para entonces ya tenía 17 años, recibió una comunicación de su padrino en la que le decía que quería ayudarle a cumplir sus sueños. Consciente de la situación económica de Careline, George también enviaba a la joven un dinero extra para el transporte, la alimentación y los materiales necesitase. De este modo, se forjó una relación de absoluta confianza: “yo le escribía constantemente, le contaba cómo me iba, le mandaba mis notas porque sentía ese compromiso; esa obligación de tener que aprobar todo con buenas notas”, cuenta. Gracias al apoyo de su padrino, Careline logró finalizar sus estudios de abogacía. Hoy tiene 36 años, es madre de un niño de 8 años, está casada y cuenta con una especialización en derecho administrativo. Está vinculada a la Secretaría de Cultura de la ciudad de Cali y está montando su propio negocio de asesoría jurídica. Careline siente que la oportunidad que le brindó su padrino no sólo le abrió las puertas a ella, sino a toda su familia. “Tengo dos hermanos, al abrirse la posibilidad de estudiar para mí, mis hermanos dijeron ‘nosotros también podemos’ y, con mucho esfuerzo, lo lograron. Incluso mi mamá pudo terminar su bachillerato y, más adelante, se convirtió en locutora y comunicadora”, narra muy emocionada. Hasta hace muy poco tiempo, Careline tuvo comunicación con su padrino.  Nunca tuvieron la oportunidad de conocerse en persona, pero se consolidó una relación de confianza, de cariño, de respeto y de mucho amor entre los dos. George nunca tuvo hijos biológicos, pero sí cuatro apadrinados de los que seguramente se sentirá orgulloso. A los cuatro los ayudó con sus estudios superiores y hoy, todos son abogados como

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6 meses de los huracanes Iota y Eta: ¿cuál es la situación en Guatemala?

“Como todo el mundo sabe, a finales del año pasado tuvimos lluvias torrenciales. Nuestra comunidad se inundó y muchos de nosotros lo perdimos todo: nuestras casas, todo aquello por lo que habíamos trabajado duro, las cosechas, la comida… Afortunadamente, tanto nosotros como nuestras familias estamos bien”, nos cuenta Edgar, de 16 años. Los huracanes Eta e Iota provocaron inundaciones y destruyeron comunidades enteras en Guatemala y otros países de Centroamérica, afectando a 3,5 millones de niños y niñas. En un contexto pandémico como el actual, las comunidades se enfrentan al reto de reconstruir sus vidas y adaptarse a los nuevos retos derivados de los huracanes. Nos lo cuenta Hydely, una de las niñas beneficiarias de Plan International: “Con el primer desprendimiento, nos asustamos mucho; mis padres y mis cuatro hermanos mayores tuvimos que salir corriendo de casa, no pudimos coger nada. Cuando estábamos saliendo, nos hicimos un poco de daño, tuvimos que pasar por otra casa que también se estaba cayendo, y después vi como la tierra se tragaba nuestra casa. También vimos que la casa de mis primos se estaba derrumbando y ellos no podían salir, nos sentimos muy tristes. Mis tíos murieron y mis primos se quedaron solos. Me hice mucho daño en las piernas cuando salí corriendo, pero, por suerte, estamos vivos”, relata Haydely, de 9 años. Desde el primer momento, Plan International respondió a la emergencia, proporcionando asistencia directa en algunos de los municipios más afectados. Seis meses después, hemos prestado apoyo a casi 40.000 personas de 24 municipios de Guatemala. Para ayudar a las familias más afectadas a recuperarse, hemos distribuido transferencias en efectivo a más de 6.500 familias. “Con estas ayudas, hemos podido comprar algo de maíz, frijoles y verduras para cocinar y también algo de ropa para mis hijos, porque lo perdimos todo con las inundaciones. Mis hijos todavía llevan la ropa que la gente donó tras el desastre”, dice Alfredo, de 43 años. La mayoría de familias utilizaron este dinero para comprar alimentos, medicinas, materiales de construcción, semillas y fertilizantes y para pagar deudas. Otros compraron ropa, zapatos y material escolar para sus hijos e hijas. “Plan Internacional nos ha apoyado en este momento tan doloroso. Gracias a sus charlas, estamos superando poco a poco el daño emocional que nos ha provocado todo esto; poco a poco estamos olvidando. Sobre todo, estoy agradecida por todo el apoyo que han dado a nuestros hijos e hijas. Verlos jugar y cantar felices también nos hace felices a nosotros”, explica Josefina, de 42 años. Prestamos atención psicosocial en 14 espacios amigos de la infancia que cuentan con equipos de psicólogos que trabajan con los niños, niñas y adolescentes, utilizando metodologías lúdicas y recreativas para ayudarles a superar el trauma. En el caso de las personas adultas, promovemos los cuidados, la protección, la salud, la nutrición y la recuperación emocional de los niños y niñas. En total, 3.805 personas se han beneficiado del este poyo y, de ellas, el 65% son niños, niñas y adolescentes.  “Me gusta mucho ir a los talleres de Plan International porque aprendo mucho y me hacen feliz. Mi papá también participa en las charlas sobre cómo cuidar nuestra comunidad y ahora sabe qué hacer si hay otra emergencia (…) todo gracias a Plan International”, concluye

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