“Puedes cumplir tus sueños y ser lo que quieras”

Fernanda, de 16 años, forma parte del programa de apadrinamiento de Plan International en Bolivia desde hace más de diez años, durante los cuales ha participado en varios proyectos para informarse sobre sus derechos. Fer, como la llaman sus amistades, también es miembro de varios grupos de jóvenes en su comunidad y disfruta aprendiendo nuevas habilidades.

“Actualmente estoy asistiendo a clases online de diseño gráfico, marketing y publicidad digital, para ayudar a la red de jóvenes a la que pertenezco. Quiero llegar a ser una buena diseñadora para difundir mensajes positivos a través de las redes sociales. En el futuro, me gustaría enfocar mi carrera hacia el diseño y creación de páginas web y gestionando redes sociales”.

Cuando la Covid-19 irrumpió en la comunidad de Fernanda, su escuela cerró para evitar la propagación del virus. Desde entonces, estudia desde casa y ha descubierto que hay un grave problema que impide a muchos niños y niñas de Bolivia continuar con su educación: la falta de acceso a Internet. Dado que muchos hogares sobreviven con escasos recursos, la compra de datos para que los niños y niñas estudien a través de internet no es una prioridad para las familias.

Las niñas suelen estar en mayor desventaja que sus hermanos, ya que la educación de las niñas no se considera tan importante como la de los niños. “La gente dice que no estamos capacitadas, que no podremos salir adelante porque nos vamos a quedar embarazadas, etc. Todavía existe la idea de que las mujeres deben cuidar a los bebés o casarse”.

La rutina de Fernanda de estos días gira en torno a sus tareas escolares y familiares. Durante el día ayuda a su abuela en el campo cultivando la tierra y, por la noche, después de comprar datos de internet, hace los deberes, revisa sus redes sociales y estudia.

“Me siento feliz haciendo lo que me gusta, aunque tengo mucha presión porque la gente espera lo mejor de mí. Mi familia siempre me apoya y me anima a trabajar en lo que me gusta. Una vez escuché una frase que me encantó: puedes alcanzar tus sueños y ser lo que quieras, siempre que trabajes duro”, dice Fernanda esbozando una sonrisa.

La pandemia la Covid-19 ha provocado una crisis económica en todo el mundo y, en la comunidad de Fernanda, las adolescentes y las jóvenes tienen que abandonar sus estudios para encontrar trabajo. Fernanda dice que esto es frustrante, pero está convencida de que podrá alcanzar sus sueños, pase lo que pase.

Plan International ha puesto en marcha varios proyectos en la comunidad de Fernanda, en el departamento de Santa Cruz, centrados en la educación durante la pandemia. Estamos impartiendo formación online sobre el uso de la tecnología, como la creación de vídeos y contenidos para radio, así como formación virtual sobre la prevención de la violencia, incluido el acoso online, el embarazo adolescente, la igualdad de género y las habilidades para la vida.

“Plan Internacional siempre me ha dado la oportunidad de asistir a talleres, formaciones y cursos virtuales, y me animan para que no tenga miedo de usar la tecnología para estudiar. Creo que las niñas pueden motivarse si tienen referentes de mujeres profesionales en áreas tecnológicas ya que, si ellas pudieron hacerlo, nosotras también podemos”, dice Fernanda.

Fernanda aconseja a las chicas que se lo están planteando, que no abandonen sus estudios y les comenta: “Recordad que sois una joya que siempre brillará, tened confianza en vosotras mismas, luchad por vuestro futuro y no hagáis caso a quienes os juzgan”.

Facilitando el aprendizaje a distancia de los y las estudiantes en Indonesia a través de walkie-talkies

En Indonesia, millones de estudiantes siguen sin ir a la escuela debido a la pandemia y el impacto en su educación está siendo devastador. La falta de acceso a Internet está provocando que los niños y niñas de las zonas remotas estén más excluidos digitalmente que los de las zonas urbanas, lo que les impide acceder a sus clases online. Eti, de 13 años, nos cuenta que, en la isla de Lembata, utilizar la tecnología para estudiar a distancia es algo que está fuera de su alcance. “Desde marzo de 2020, estudio desde casa. No me gusta quedarme aquí porque no puedo ver a mis amistades ni a mis profesores. Más tarde, a finales de noviembre de 2020, hubo una erupción volcánica en nuestra zona. Mi escuela está en el valle al pie del volcán, lo que ha complicado aún más las cosas. Ahora estamos en alerta”. En respuesta a los retos que los y las estudiantes y sus padres están afrontando para aprender desde casa durante la pandemia, Plan International está colaborando con las autoridades educativas, el gobierno local y los equipos comunitarios de preparación ante catástrofes para apoyar el aprendizaje a distancia de los niños y niñas mediante walkie-talkies. Recientemente hemos entregado un lote de walkie-talkies a la escuela donde estudia Eti, a la que asisten niños y niñas de tres pueblos de la zona en los que no hay cobertura ni acceso a Internet. Las radios facilitan a los profesores el contacto con sus alumnos/as mientras la escuela está cerrada. Antes de poner en marcha la iniciativa, realizamos una prueba piloto con cuatro grupos de alumnos y alumnas repartidos por los tres pueblos que resultó ser un éxito. Ahora todos los niños y niñas de la escuela que no tienen acceso a Internet han recibido una radio. “Gracias a los walkie-talkies, mis amigos y yo podemos seguir aprendiendo. Son muy útiles, ya que podemos oír las voces de nuestros profesores, lo que nos motiva a seguir estudiando”, cuenta Eti, que forma parte del programa de apadrinamiento de Plan International. Nuestro objetivo es que los niños y las niñas sigan aprendiendo mientras las escuelas están cerradas para que no se retrasen demasiado en sus estudios y estén preparados para volver a la escuela cuando se reabra, reduciendo el número de estudiantes que abandonan la educación. Estos dispositivos también están ayudando a las comunidades escolares a desarrollar modelos seguros y a coordinar buenas prácticas de higiene para que la escuela pueda reabrirse con seguridad. Para Eti, poder relacionarse de nuevo con sus amigos y profesores es una fortuna. “Siento como si hubiéramos vuelto a la escuela, aunque sea por poco tiempo”, dice. “Espero que este virus desaparezca pronto y las cosas vuelvan a la normalidad, para poder volver a estudiar con mis

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“Montar una granja avícola me salvó del trabajo doméstico”

Tras finalizar la escuela secundaria en 2017, Aïcha, de 22 años, quería continuar sus estudios en la universidad, pero, como era la mayor de seis hermanos en una familia de agricultores de la región central de Togo, le resultaba imposible conseguir los recursos para pagarlos. Cuando le rechazaron una beca para ser matrona, su futuro parecía poco prometedor, sobre todo cuando su madre empezó a presionarla para que aceptara un trabajo como empleada doméstica en Lomé, capital de Togo. “Mi mujer quería que Aïcha trabajara como empleada doméstica en Lomé en casa de uno de sus conocidos. Mi hija estaba muy triste y se pasaba horas llorando, pero su madre seguía amenazando con aceptar una oferta de trabajo como empleada doméstica para ella”, explica el padre de Aïcha. En Togo, muchas niñas y jóvenes que trabajan como empleadas domésticas en casas particulares están sometidas a condiciones abusivas. Como cada vez hay más familias que buscan trabajadoras domésticas en Lomé, las niñas de los pueblos son engañadas para mudarse a la ciudad. Una vez allí, están expuestas a las peores formas de abuso. No hay nadie que las proteja, por lo que el trabajo doméstico en el país es muy peligroso. Como es una antigua niña apadrinada por Plan International, Aïcha fue invitada a participar en un curso de formación profesional de nuestra organización que se compromete a garantizar que los niños y niñas que han formado parte de nuestro programa de apadrinamiento reciban el apoyo necesario para acceder al mercado laboral. Después de asistir a la sesión inicial, Aïcha decidió aprender avicultura, una opción poco común para una mujer en Togo, donde la agricultura y la ganadería son consideradas profesiones masculinas. A pesar de la oposición de su familia, Aïcha estaba decidida a convertirse en una empresaria de éxito. “Me aceptaron en este curso después de haber pasado dos años en casa. Elegí formarme en avicultura. Desde el momento en que decidí ser criadora de aves, recibí críticas, pero superé todo eso y me armé de valor para llegar hasta donde estoy hoy”, dice Aïcha. Los estereotipos, discriminación y la desigualdad de género impiden, a menudo, que las niñas adquieran las habilidades que necesitan para acceder a un trabajo decente y romper el círculo de la pobreza. Cuando las niñas y las mujeres adquieren las habilidades que necesitan para desarrollar su carrera profesional, pueden mantenerse a sí mismas, a sus familias y a sus comunidades. Al finalizar la formación, Aïcha recibió un kit para ayudarle a empezar su negocio que incluía 250 pollitos, vacunas, un comedero, una carretilla y materiales para construir un gallinero. Tras cinco meses, Aïcha tiene ahora 230 gallinas que ponen huevos. “No tengo palabras para agradecer a Plan International, porque sin su apoyo, hoy estaría trabajando como empleada doméstica o quizás ya estaría casada. Hoy, más que nunca, entiendo la importancia del apadrinamiento”, dice Aïcha. Cuando le preguntamos por sus aspiraciones para el futuro, Aïcha nos dice: “Quiero convertirme en la principal proveedora de productos proteicos de mi zona. Espero poder distribuir algún día productos ecológicos a

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