Lucho por la próxima generación de niñas

Ghene, de 20 años, es un altavoz para los derechos de las niñas y las jóvenes, especialmente, para aquellas que pertenecen a comunidades indígenas. “Esta lucha que emprendemos no es solo por las niñas de hoy, sino también por las de las próximas generaciones”, asegura.  

Activista de los derechos de las niñas

Esta joven sabe bien lo difícil que es defender los derechos de niñas y jóvenes, pues ha crecido en la comunidad indígena Ifugao, donde existen tradiciones y prácticas culturales muy arraigadas, que no son fáciles de cambiar. 

Ghene explica que “existen cuestiones difíciles de abordar, como el matrimonio infantil”. Con ayuda del proyecto Disciplina Positiva de Plan International, cree que se ha logrado un cambio significativo de mentalidad tanto en su comunidad como a nivel nacional, especialmente entre la población más joven, “pero el reto ahora es llegar a concienciar a la población más adulta”.  

Su mayor inspiración 

Para Ghene, su mayor inspiración es Nena, su hermana pequeña: “me he dado cuenta del deber que tengo, como hermana y como niña, de ayudar y contribuir a que ella crezca en una sociedad justa y segura. Quiero que se convierta en una mujer fuerte e independiente”. 

Consciente de que no todas las niñas y jóvenes tienen un espacio seguro donde hablar de los temas que les importan, se siente una privilegiada por poder actuar libremente y ayudar a crear una sociedad que las valore y apoye.  

LA CRISIS ECONÓMICA DE HAITÍ PONE EN PELIGRO LA EDUCACIÓN DE LA INFANCIA

Haití intenta salir adelante entre la crisis económica y la creciente violencia.  El elevado coste de los productos de primera necesidad y los materiales escolares, unidos a la inseguridad, la inflación y la escasez de combustible está dificultando la vida de millones de personas. Todo ello ha puesto en riesgo el inicio de las clases, por ello el gobierno ha pospuesto un mes -hasta el 3 de octubre- el inicio del curso, interrumpiendo el aprendizaje de más de 4 millones de niños y aumentando el riesgo de abandono escolar.   Oldsen, de 14 años, y su madre Denise viven en el sureste de Haití y solo comen una vez al día. A Denise le preocupa cómo pagar la educación de su hijo: “Tendremos que hacer otros sacrificios, tengo una gallina y una cabra que puedo vender para pagar sus estudios”, nos dice.  Haití es un país extremadamente vulnerable, no solo por los desastres naturales que ha sufrido en los últimos años, sino también por los conflictos políticos y sus consecuencias. Es el país más pobre de América Latina y el Caribe, con casi el 77% de la población viviendo con menos de 2 euros al día.  Los altos costes no son los únicos obstáculos que se interponen en el camino de la educación de Oldsen. Para llegar a la escuela, Oldsen tiene que caminar durante casi dos horas, cruzando varios ríos que, durante las dos estaciones lluviosas de Haití, a menudo se vuelven peligrosos.   “Cuando el río sube se vuelve muy profundo y peligroso, y esos días no va a la escuela. Durante las fuertes lluvias, los profesores también los mandan a casa”, explica Denise, añadiendo que, a pesar de los retos a los que se enfrentan, su hijo continuará con sus estudios.   Con 4,9 millones (el 43% de la población) de haitianos en riesgo alimentario, Plan International ha lanzado una respuesta de emergencia para apoyar a las familias necesitadas. Denise recibió recientemente una transferencia de efectivo de la organización para comprar alimentos y pagar otras necesidades básicas.  “Después de que Plan International diera el dinero a mi familia, he podido comer bien”, nos cuenta Oldsen. Espera poder convertirse algún día en electricista, y nos muestra cómo practica sus habilidades utilizando lo que encuentra por la casa: “Suelo conectar los cables de las pilas pequeñas identificando los polos positivo y negativo. Si sabes dónde están, puedes hacer que se encienda una bombilla”.  Mientras nos despedimos y deseamos a la familia lo mejor para el futuro, esperamos que cuando las escuelas abran finalmente el mes que viene, Oldsen pueda volver a las aulas y pueda alcanzar algún día su sueño. 

Saber más

EN BUSCA DE LA PAZ: MITIGANDO LOS EFECTOS DEL CONFLICTO EN FILIPINAS

Frente a una crisis humanitaria profundamente arraigada, ¿pueden las voces y acciones de los y las jóvenes marcar la diferencia? Farhana, una constructora de la paz de 25 años de Filipinas, está demostrando que sí.  El conflicto no es algo desconocido para Farhana. Al igual que ella, miles de familias de la provincia de Maguindanao se han visto obligadas a huir de sus hogares debido a los continuos ataques.  “La juventud tiene miedo de salir de casa, de ir a la escuela o de socializar, especialmente quienes viven en zonas remotas. A veces, los padres no permiten que sus hijos sigan estudiando porque les preocupa que no puedan escapar si estalla el conflicto”, explica Farhana.  Esta situación se ha visto agravada por la pandemia y las constantes inundaciones, que han aumentado la preocupación de la comunidad por la seguridad y la salud.  A pesar de las dificultades, Farhana se sigue esforzando para que los y las jóvenes participen en la construcción de la paz. Aunque sabe que no es una obligación, le mueve la necesidad de aportar a su comunidad.  “Mientras no sea demasiado tarde y tengamos la fuerza y la voz, queremos la paz en nuestra comunidad”. Farhana participa en un proyecto de tres años dirigido por Plan International que se está implementando junto con socios locales. El proyecto, financiado por el Ministerio Federal de Asuntos Exteriores de Alemania (GFFO), pretende reforzar la capacidad de la juventud en la resolución de conflictos sin violencia.   Como parte de la inciativa, Farhana visita las ciudades donde se han registrado conflictos. Allí, junto con sus colegas, dirige sesiones de debate para niños, niñas, jóvenes y mujeres con el fin de ayudarles a sobrellevar el desgaste físico, mental y emocional que conllevan los conflictos.  “Los niños y niñas sienten más los efectos del conflicto, por lo que les ofrecemos consejo y apoyo para que no se desanimen, a pesar de la difícil situación que viven”, comparte Farhana.  Cuando le preguntamos por sus esperanzas para la comunidad, Farhana dice que quiere que todos y todas las jóvenes tengan la oportunidad que merecen de perseguir sus propias metas. “Deberían tener opciones para estudiar, ganarse la vida decentemente y tener paz en su comunidad. Esto ayudaría mucho a que tengan mejores

Saber más