Gaitree: Utilizar el karate para combatir el matrimonio infantil

Tras encontrar su pasión en el karate, Gaitree se ha convertido en una intrépida defensora del matrimonio infantil en Bangladesh, evitando 34 casos de matrimonios precoces en su comunidad.

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La propia experiencia de Gaitree ha contribuido a inspirar su activismo. Cuando sólo tenía 12 años, su padre, el principal sostén de la familia, murió y ella perdió a su madre tres años después. “Sólo tenía 15 años y de repente se me cayó el cielo encima”.

Mientras su mundo se ponía patas arriba, Gaitree necesitaba mantener a sus hermanos y empezó a trabajar como jornalera en las tierras de cultivo que había dejado su padre. A pesar de la extrema presión a la que estaba sometida, se las arregló para continuar con sus estudios.

Esta determinación continuó cuando sus tíos intentaron casarla, pero ella se resistió a sus exigencias. “Me negué, pensando en quién cuidaría de mis hermanos”, dice.

Su firme determinación de elegir su propio camino en la vida se ha visto favorecida al convertirse en miembro del proyecto Girl Power de Plan International en 2014. La iniciativa pretende fomentar la confianza de las niñas y animarlas a desafiar los estereotipos de género arraigados en la sociedad.

Fue a través del proyecto que Gaitree conoció el karate. “Este proyecto cambió mi vida. Un entrenador de karate vino a hablarnos, me apunté a las clases y fui seleccionada para un curso de formación avanzada de seis meses en Dhaka”.

Su pasión por el karate la ayudó a crecer en confianza y descubrió un nuevo propósito en su vida. “Me di cuenta de que tenía el poder de cambiar mi vida y apoyar a otras chicas”.

Gaitree llevó esta motivación a su pueblo, donde empezó a dar clases de defensa personal para niñas, utilizando sus nuevos conocimientos de karate. Las clases han creado una comunidad en la que las niñas pueden aprender, compartir y educarse mutuamente. Gracias al vínculo que establecen practicando karate y aprendiendo con el proyecto Girl Power, las niñas son ahora inspiradoras defensoras del matrimonio infantil.

Cuando Gaitree se entera de un caso de matrimonio infantil en su comunidad, interviene y habla con los padres y las autoridades locales para convencerlos de que detengan la boda. Afirma que el apoyo de personas afines en su comunidad de karate ha sido fundamental para evitar 34 casos de matrimonio precoz.

Mucha gente de las zonas rurales de Bangladesh no considera que el aprendizaje de la defensa personal sea una habilidad esencial para las niñas, a pesar de que son acosadas regularmente en las calles. El desafío de la vida cotidiana también pone a las niñas en riesgo de matrimonio infantil y de abandono de la escuela. Gaitree afirma que la autodefensa permite a las niñas protegerse de la violencia de género y luchar por sus derechos.

Sin embargo, las arraigadas tradiciones y normas patriarcales que persisten en Bangladesh pueden limitar a menudo los avances para acabar con la violencia de género. Los padres suelen ser reacios a pagar para que sus hijas asistan a las clases de Gaitree. Sin embargo, sus numerosos seguidores la han inspirado para abrir algún día su propia escuela de karate. “Quiero mi propia escuela de karate; quiero enseñar karate como defensa personal y como deporte. Espero que algunos me paguen si pueden, mientras que los que no pueden no lo harían”.

Gaiotree, que ahora tiene 24 años, también quiere cambiar la percepción de los hombres en su comunidad, ya que tienen un papel importante que desempeñar en el cambio. “Los hombres solían burlarse de mí al principio, pero ya no, saben que soy fuerte y puedo defenderme”.

Activistas como Gaitree demuestran cómo la intervención de la comunidad puede contribuir en gran medida a desafiar la violencia y los estereotipos de género. Con el apoyo de organizaciones como Plan International, las niñas tienen las herramientas adecuadas para liderar y luchar por las causas en las que creen. Gaitree no sólo detuvo su propio matrimonio precoz, sino que se ha convertido en una defensora para evitar que otras personas también pasen por ello. Al mismo tiempo, inspira a más niñas a unirse a ella en esta lucha.

 

Concha Lopez en Safer Cities Summit

Safer Cities for Girls Summit, una ventana para denunciar el acoso callejero

Para niñas, adolescentes y jóvenes de todo el mundo, el acoso callejero es un tipo de violencia cotidiana pero invisibilizada y normalizada. Por eso, con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, que se celebra el 25 de noviembre y como antesala a los 16 días de activismo contra la violencia de género, Plan International ha organizado el Safer Cities for Girls Summit.  El evento ha sido una oportunidad para que representantes municipales de ciudades españolas y belgas compartan recomendaciones y buenas prácticas a raíz del proyecto Safer Cities for Girls, que nació hace dos años con el objetivo de denunciar el acoso callejero en seis ciudades de España y Bélgica. Transcurrido este tiempo, 5.000 chicas han tenido la oportunidad de compartir sus experiencias, lo que contribuirá a crear ciudades más seguras, inclusivas y libres de miedo y violencia de género.   Durante el evento, Concha López, directora general de Plan International, recalcó que el “el acoso callejero y la inseguridad son problemas globales a los que debemos mirar de frente. Hoy, más que nunca, es fundamental crear un entorno seguro para las niñas y las jóvenes”.  Safer Cities for Girls ha trabajado directamente con jóvenes de Madrid, Bruselas, Barcelona, Amberes y Sevilla y Charleroi. Además, recientemente se han sumado a la iniciativa Alcobendas y Gante. Este trabajo concluye ahora con la publicación de un manual práctico para los municipios que permitirá trasladar los aprendizajes obtenidos a muchas otras ciudades gracias al análisis y los aprendizajes adquiridos.  Una Red de Ciudades Seguras  Los datos que revela nuestro proyecto son alarmantes: 8 de cada 10 (76%) jóvenes participantes en el programa en Madrid, Barcelona y Sevilla han sufrido acoso callejero y el 90% de las que han experimentado episodios de acoso aseguran que no recibieron ningún tipo de ayuda de quienes estaban presentes.   Ante estos números, es preciso seguir con nuestra labor para acabar con el acoso callejero. Por eso, desde Plan International, ya estamos trabajando en el desarrollo de la primera Red de Ciudades Seguras, que representará una oportunidad de abordar un problema desde la colaboración y el aprendizaje mutuo y siempre de la mano de las niñas y

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¿Cómo se aprende la igualdad en la infancia? 

“Aprendemos, desde niñas, que se nos va a exigir de forma diferente en numerosos aspectos”, afirma Julia López, gerente de incidencia política de Plan International, quien compartió la visión de nuestra organización acerca de los cambios que son necesarios para educar en igualdad desde la infancia en el evento “Diálogo sobre el Futuro de la Igualdad de Género”, una iniciativa conjunta del Gobierno, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea.    La representante de Plan International tuvo la ocasión de conversar sobre cómo reorientar las políticas públicas para educar en igualdad desde la primera infancia con Gregorio Cabrera, director general de Ordenación, Innovación y Calidad de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias; y con Ricardo Ibarra, director de la Plataforma de Infancia.  Plan International defiende una educación infantil de calidad y con enfoque de género en la que se apliquen metodologías activas y basadas en el juego y que esté destinada a asegurar una transición positiva a la educación primaria.   Al reconocer la importancia específica de los primeros años de vida en la socialización de género, los gobiernos deben tomar medidas adecuadas para garantizar una educación de calidad que promueva la igualdad, con revisión de los currículos y materiales de aprendizaje para la inclusión de referentes femeninos, así como formación específica para los docentes.  Libres de ideas rígidas  Los niños y niñas aprenden muy rápido (desde los 9 meses en algunos casos) que la sociedad espera que sean diferentes. Al socializar, entienden que tienen sus propios colores, juguetes, habilidades e intereses. Estas diferencias se convierten en el fundamento de muchas ideas y creencias sobre lo que pueden y no pueden hacer.   Según Julia López, “el impacto más dañino de las normas de género es que nos perjudican a todos: se espera que las personas se ajusten a ideas muy limitadas y restrictivas que limitan después las aspiraciones y los comportamientos”.  La educación en igualdad desde la infancia se va perfilando en espacios diferentes. El hogar es el primero de ellos. Padres y madres deben identificar y contrarrestar normas y estereotipos de género para enseñar a niños y niñas que pueden ser quienes y como quieran. En el mundo exterior, son muchos los actores que entran en juego: compañeros/as, profesores/as, cuidadores/as y medios de comunicación influyen en la forma en que los niños y niñas aprenden cómo comportarse en función de su género. Todos y todas tienen un papel que jugar para apoyar a la infancia en una educación más libre, igualitaria e

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