Pasar al contenido principal

Agua y saneamiento

El acceso a agua potable, saneamiento adecuado y buenas prácticas de higiene son fundamentales para el bienestar y el desarrollo de niños y niñas, porque afectan directamente a su capacidad de supervivencia y su salud. Actualmente, la falta de acceso a estos servicios pone en riesgo principalmente a la infancia, particularmente a las niñas, a mujeres y a otros grupos vulnerables.

Alrededor de 1.400 niñas y niños mueren cada día debido a la falta de acceso a fuentes de agua segura, sistemas sanitarios y de higiene.

¿POR QUÉ  HAY TANTOS NIÑOS Y NIÑAS SIN ACCESO A AGUA Y SANEAMIENTO?

  • La exclusión social y la discriminación de género producen desigualdades en el acceso a los servicios de agua, saneamiento e higiene y excluyen a grupos vulnerables de los espacios de toma decisiones, también de las que tienen que ver con las letrinas, los puntos de agua o la disponibilidad de productos higiénicos.

  •  Aunque existe una alta demanda de programas y servicios de acceso a fuentes de agua potable, las barreras sociales y el desconocimiento impiden que se prioricen conductas clave de saneamiento e higiene, como el lavado frecuente de manos con jabón o prácticas de gestión de los residuos.

  • Una disposición de recursos inadecuada solo puede solucionarse mediante una fuerte inversión en agua y saneamiento y con la colaboración con los prestadores de servicios.
  • La inadecuada gobernanza en materia de agua y saneamiento en muchas comunidades y países, debido al desconocimiento de la importancia y los beneficios de contar con una política adecuada en la materia. 

NUESTRA ESTRATEGIA EN AGUA Y SANEAMIENTO

Alrededor de 1.400 niñas y niños mueren cada día debido a la falta de acceso a fuentes de agua segura, sistemas sanitarios y de higiene

Plan International trabaja en programas de agua, higiene y saneamiento (WASH, por sus siglas en inglés) en conjunto con una serie de socios locales —sociedad civil, gobiernos, empresas privadas y otras organizaciones del tercer sector—. La garantía y sostenibilidad de los servicios WASH es un componente fundamental de nuestro trabajo en distintas comunidades, a través de nuestros programas de desarrollo y de ayuda humanitaria.

El enfoque de Plan International respecto a agua y saneamiento cubre distintos contextos, desde los hogares hasta las escuelas y centros de salud, centrados principalmente en los servicios sanitarios gestionados desde y por la comunidad. De esa manera apoyamos a las comunidades para que reconozcan los efectos de no contar con instalaciones higiénicas y se les ofrecen las herramientas para trabajar colectivamente para mejorar estos servicios.

Los programas de acceso al agua potable y segura incluyen la construcción, rehabilitación y sostenibilidad de los sistemas de suministro de agua: pozos y puntos de agua, kits de potabilización e instalaciones de saneamiento. Promovemos el uso de tecnologías de tratamiento de agua de bajo coste y métodos de almacenamiento de agua correctos. En emergencias es particularmente importante garantizar que las niñas, los niños y sus familias tengan acceso a fuentes seguras de agua potable para mantener su salud y prevenir la propagación de enfermedades.

Nuestros programas de higiene promueven que las comunidades y la población adopten y promuevan prácticas correctas para la gestión del agua, el uso de letrinas, el lavado de manos con jabón y la gestión de la higiene menstrual. Para ello, se utilizan campañas de concienciación que promuevan y refuercen el cambio de conductas y se cuenta, desde los colegios, con niños y niñas como aliados fundamentales y agentes del cambio en sus familias.

Como parte de los programas de higiene, Plan International prepara su respuesta a emergencias como la del coronavirus COVID-19 mediante proyectos de sensibilización, prevención y promoción de la higiene y lavado de manos. Con el apoyo de nuestros socios y padrinos trabajamos por los niños y niñas de países en desarrollo para poner en marcha las medidas necesarias para frenar la expansión del coronavirus, especialmente en zonas con sistemas de salud frágiles, donde las consecuencias de la expansión de este virus pueden ser especialmente graves para los más vulnerables.

LA EXCLUSIÓN DE NIÑAS Y ADOLESCENTES

La discriminación por motivos de género impide el acceso de muchas mujeres y niñas a los servicios básicos de agua, saneamiento e higiene, lo que las afecta de diversas maneras, particularmente a las más vulnerables:  las que pertenecen a minorías étnicas, tienen alguna discapacidad o viven en los sectores rurales o urbanos más pobres.

Además, hay cada vez más evidencia de que la falta de acceso a estos servicios aumenta la vulnerabilidad de mujeres a niñas a situaciones de violencia, ya que ellas suelen ser las encargadas de recolectar agua. Un solo viaje para recoger agua puede suponer más de media hora y miles de niñas y adolescentes tienen que hacer varios viajes al día, lo que las expone a un gran riesgo de sufrir violencia física y sexual en los trayectos.

La falta de instalaciones sanitarias seguras y separadas por sexos en las escuelas provoca una desigualdad especialmente grave cuando las niñas comienzan a tener la menstruación, lo que en muchas ocasiones provoca su absentismo o abandono escolar. Además, las obligaciones de ejercer tareas de cuidado de bebés, mayores y personas enfermas en el hogar, unas tareas que recaen particularmente sobre las adolescentes, reducen sus oportunidades de ir a la escuela y ocupar roles de liderazgo en sus comunidades. Sin embargo, aunque mujeres y niñas tienen necesidades particulares en materia de acceso a los servicios de saneamiento e higiene, raramente están representadas en los espacios de toma de decisiones.

Por estos motivos, el trabajo de Plan International en los programas de agua, saneamiento e higiene tiene un componente trasversal de género, que atiende a las necesidades específicas de niñas y adolescentes. En el marco de nuestros proyectos en este ámbito, promovemos la instalación de letrinas para mujeres y niñas en escuelas, centros médicos y comunidades, así como actividades formativas en gestión de la higiene menstrual y acceso a productos de higiene sostenibles y reutilizables, especialmente en contextos de crisis y emergencias. Además, promovemos la participación de las niñas y jóvenes en la gobernanza escolar y la toma de decisiones a nivel familiar, comunitario y local, para que sus peticiones estén representadas en las políticas que afectan a su desarrollo.